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lunes, 20 de mayo de 2024

Libro: Historia del esoterismo en España

 Este es, sin duda, el libro que cualquier país debería tener en relación al asunto que el propio título indica, a pesar de que en muchos aún no existe una publicación tan ambiciosa. Es por ello que nos podemos sentir satisfechos por la aparición de este libro. Ya su autor, no había deleitado sobre famosos rosacruces y sobre la visión teosófica de la historia, y en ambas ocasiones no defraudó. Es este caso tampoco lo hace.

 Sin más, vamos a dejarles con lo que la propia editorial indica sobre el mismo:


Un viaje revelador a través de los misterios y secretos que han moldeado la historia, la cultura y la espiritualidad de España, revelando conexiones ocultas que han perdurado a lo largo de los tiempos.

Desde tiempos inmemoriales, han existido organizaciones que se han entregado a la práctica de secretos cultos y misteriosos rituales. Conocidas como Escuelas Esotéricas, Sociedades Iniciáticas, Cultos Mistéricos y bajo muchos otros nombres, estas entidades han dejado una profunda impronta en la historia de España.

En las páginas de este libro, David Suárez nos guía por un fascinante viaje a través de las huellas dejadas por estas organizaciones en nuestro país y su impacto en la vida cultural, social y política. Desde las religiones mistéricas de Isis, Cibeles y Mitra en la Antigüedad clásica hasta los cabalistas, sufíes, alquimistas, magos, masones, rosacruces, teósofos, martinistas y otras agrupaciones de este tipo.

Descubre las enseñanzas transmitidas a los adeptos de estas organizaciones, centradas en el autoconocimiento, el crecimiento espiritual y la exploración de una realidad más profunda. Estas enseñanzas se transmiten a través de ceremonias, rituales y prácticas crípticas, accesibles solo para aquellos que forman parte de estos grupos selectos.

"Historia del Esoterismo en España" arroja luz sobre un aspecto enigmático de nuestra historia y cultura que ha perdurado a lo largo de los siglos. Un libro que desvela los secretos ocultos y las influencias que han forjado nuestra identidad espiritual y cultural.

 

Si desea saber más: haga clic aquí. 





martes, 5 de marzo de 2024

Libro: Los símbolos secretos de los Rosacruces de los siglos XVI y XVII

Ha llegado a mis manos un libro que me parece alucinante, no se me ocurre otro calificativo que lo defina mejor. Me refiero a una antigua recopilación de imaginería esotérica que fue agrupada en un solo texto, dividido en dos partes, con el título de: "Los símbolos secretos de los Rosacruces de los siglos XVI y XVII".

            Este compila los gráficos que los alquimistas fueron creando en los siglos que indica el propio título. En tales imágenes podemos ver las claras trazas de astrología, magia y cábala que los adeptos usaron para alegorizar el proceso de transmutación con el que querían fabricar oro. Todo indica, al menos en este texto, que tal mutación o creación de metales preciosos no estaba enfocada a lo material, sino a la transformación del propio alquimista. En otras palabras, era más bien el objetivo de evolución interior lo que motivaba a estos antecesores de la química.

            Esto no significa que no estuvieran también interesados en fabricar oro y otras quimeras en el laboratorio, sino que tal transmutación material era un reflejo de la maduración interior del propio alquimista. No es de extrañar que el conocido analista suizo Carl Gustav Jung (1875-1961), viera en los textos y gráficos de la alquimia europea una clara alegoría del proceso de lo que él llamaba individuación, término con el que hacía referencia a la madurez interior fruto del trabajo espiritual.

            En el pasado, este texto sirvió en la formación de los miembros de la Rosacruz de Oro del Antiguo Sistema, una Orden rosacruz de tendencia masónica que existió en el siglo XVIII. En el siglo siguiente, fue hallado de manera causal por el ocultista Franz Hartmann (1838-1912), el cual lo publicó en su momento (1888), aunque de forma parcial.

            En el caso que nos ocupa hay que estar de enhorabuena, debido a que esta es una edición limitada de lujo, tapa dura, de gran formato (42 × 29,7 × 2 cm), páginas de papel de 200 gramos y cajetín que asegura que el libro quedará en protección. Desde mi punto de vista lo más importante es que los gráficos, y todo el texto, están en lengua castellana. Pero no solo eso, sino que las imágenes se presentan a color, con calidad y con un terminado que hace de esta una obra excepcional. Igualmente, en este caso contiene el texto completo. De cualquier manera, es único, ya que en nuestra lengua no existe otra publicación de tal compendio.

            Conjuntamente, incluye un estudio histórico de este texto, de todas las ediciones, así como su posible origen y uso.

            Por último, indicar que la responsable de este volumen es la editorial vinculada a la Orden Rosacruz AMORC, a través de Ediciones Rosacruces, la casa editora con la que comúnmente esta organización publica sus libros.

            Les dejo ahora con el comentario que la propia editorial indica, así como el enlace a esta en el que, además, hay un video en el cual se puede apreciar la calidad externa e interna de esta edición.

            "Uno de los libros más significativos de la Orden Rosacruz AMORC que, entre otras cosas, contiene las reproducciones de diagramas y símbolos rosacruces en los siglos XVI y XVII. Se trata de una edición especial y limitada, en formato Din A3 y con cajetín incluido. En tapa dura e impreso en papel verjurado natural de 200gr. Cajetín serigrafiado con caracteres dorados y cubierta del libro con relieve en golpe seco y serigrafiado en dorado. Una auténtica “joya” para tu biblioteca."

            Visitar: https://www.edicionesrosacruces.es/product/libros/libros-rosacruz/los-simbolos-secretos-de-los-rosacruces-edicion-limitada

jueves, 31 de agosto de 2023

LA MASÓNICA LETRA G, por Paul Forter Case

 Nos alegra hacer este nuevo post, ya que este es uno de esos libros imprescindibles, que a todos los amantes de lo esotérico les interesará. Les dejamos los comentarios de la propia editorial para saber más. Solo indicar, que su autor, Paul Foster Case, es uno de los más importantes ocultistas estadounidenses del siglo XX.

A través de esta obra, el autor revela muchos de los secretos arcanos y ancestrales de la masonería analizando uno de sus símbolos más característicos. Para ello, se vale de la cábala, disciplina que los sabios del pueblo hebreo usan para poder desencriptar los recónditos secretos que fueron inscritos en la Biblia.

Ya en tiempos más modernos, los fundadores de la masonería, allá por 1717, usaron la cábala para introducir en sus ritos diferentes enseñanzas, solo apreciables para los que igualmente conocieran tal disciplina.

 Este libro es una obra fundamental para los interesados en la tradición esotérica occidental, sean o no masones. Pues, con este escrito, podemos empezar a comprender cómo a lo largo de las edades, los Iniciados han mantenido un saber útil para la evolución anímica del ser humano.

Extraído de:  https://dsdeditions.blogspot.com/2023/08/la-masonica-letra-g.html



sábado, 28 de marzo de 2020

La situación mundial por el Coronavirus (COVID-19), desde una óptica esotérica

Vivimos momentos únicos, pues si bien no es la primera vez que la humanidad se enfrenta a algo de este tipo, sí es la primera vez que lo hace de forma global y con conciencia de lo que sucede, tomando decisiones y acciones al unísono. A pesar de que no todos los países están respondiendo igual, los humanos más conscientes, más despiertos, sí que están actuando de forma que no se extienda este virus. Será interesante ver qué sucede en el futuro, cómo esto afecta a la humanidad, en qué medida, y si al menos despierta algo más de conciencia.
De momento, les dejamos este texto, que una notable Escuela de Misterios ha redactado, para su mensaje habitual del equinoccio. Disfrútenlo, y medítenlo. Al final viene el enlace a la fuente.


Mensaje del Equinoccio – Marzo 2020


Builders of the Adytum
Mensaje del Equinoccio
Influencias planetarias en 2020
Marzo 2020


Mientras la confusión en el mundo parece estar intensificándose a medida que el viejo orden mundial se desintegra, es instructivo considerar las influencias planetarias que convergen en nosotros este año. El 2020 comenzó con cinco planetas en Capricornio, y las agrupaciones planetarias fuertes continuarán su influencia durante la mayor parte del año.

En el Equinoccio de marzo, Marte, Plutón, Júpiter y Saturno estarán muy cerca uno del otro en el signo térreo de Capricornio, asociado a los asuntos mundanos, los grandes negocios y las finanzas. Éstas son las áreas que parecen no estar alineadas con los temas de la Era de Acuario, de armonía, buena voluntad y preocupación por el prójimo. Adicionalmente, también se une a esos planetas la Luna (la Clave 2 del Tarot, la Inteligencia Unificadora) justo antes del equinoccio.

Todos los planetas mencionados están dentro de una banda muy estrecha de ocho grados o “conjunción” y esta asociación enfocada de unos con otros, muestra ciertas características de acuerdo con la naturaleza de cada planeta. Las conjunciones intensifican las energías combinadas y la interacción puede estimular cambios significativos en la conciencia de la humanidad. Sabemos que para tener un cambio evolutivo ¡la mente de la raza debe cambiar!

Lo más significativo es la conjunción estrecha de Plutón (Clave 20 del Tarot) con Saturno (Clave 21 del Tarot). Plutón, considerado la “octava superior” de Marte, está relacionado con la destrucción de los ataúdes del error que nos mantienen en cautiverio. El planeta exterior Plutón es un planeta generacional y augura principalmente grandes cambios transformadores en los asuntos mundiales y en la conciencia de la raza, cambios que nos afectan a todos de manera macrocósmica.

La interacción de Plutón y Marte (Clave 16 del Tarot) con los demás planetas en la configuración, indica que pueden existir reacciones explosivas que provoquen la destrucción de las condiciones desgastadas, pero también den el impulso para nuevos comienzos. La influencia de Júpiter (Clave 10 del Tarot) indica que estos resultados son en última instancia de naturaleza benéfica. Será interesante observar qué efecto tienen estas influencias planetarias en la escena mundial durante este período.

Estas energías intensas también nos afectan personalmente, de manera microcósmica. Como aspirantes en el Sendero del Retorno debemos elegir muy conscientemente nuestras respuestas a estas influencias, sin reaccionar con el miedo y la ansiedad normales de las masas, sino utilizando nuestras herramientas del Tarot y la Qábalah para reaccionar creativa y constructivamente hacia estas fuerzas intratables. Estamos siendo entrenados para hacer esto.

Junto con la confusión, nacer en la cúspide de una Nueva Era trae dones increíbles, dones que tenemos la responsabilidad de salvaguardar y desarrollar para toda la humanidad. ¡Nadie nos dijo que la Era Acuariana sería fácil! Pero oh, ¡qué oportunidad de crecimiento! ... para nosotros mismos y para el planeta Tierra. Demos gracias por estos dones y por estar aquí ahora para disfrutar sus recompensas.
Trabajando juntos en Amor y L.V.X.,

Los Builders of the Adytum

Fraternalmente en L.V.X.

Extraido de: https://botaineurope.org/es/mensajes-del-equinoccio/marzo-2020


jueves, 3 de septiembre de 2015

El Evangelio de Qumrán

El descubrimiento de los manuscritos del Mar Muerto ha beneficiado ampliamente el estudio del judaísmo del siglo I d. C. y del cristianismo primitivo. En 1947 varios pastores hallaron once cuevas en el wadi de Qumrán (cerca del mar Muerto) que estaban repletas de textos escritos entre 250 a. C y 68 d. C. Esa enorme masa documental provenía de la secta que había habitado ese monasterio rocoso, los esenios, grupo apocalíptico aislado en las orillas del mar Muerto. Esta secta separatista del judaísmo del segundo Templo se organizaba como un nuevo Israel y mantenía un fuerte rechazo al sacerdocio saduceo y al templo de Jerusalén (mancillados por las ocupaciones de las que fueron cómplices). La comunidad esenia estaba obsesionada por la ortopraxia (la práctica y la observancia ortodoxas correctas) sacerdotal y por las tendencias apocalípticas que se evidencian en sus textos. Se consideran los conflictos en torno al descubrimiento de los textos y las complicaciones metodológicas a la hora de tratar a ciertos manuscritos. Pero, fundamentalmente, se analiza que la doctrina cristiana presenta similitudes con escrituras antiguas de Qumran.
No se trata de decir que Cristo copió sus enseñanzas, más bien se delata la estrecha relación e influencia entre los orígenes del cristianismo con el judaísmo. Incluso hay teorías que colocan históricamente a "Juan el Bautista" (quien tuvo influencia en Jesús) como un discípulo de la comunidad de Qumran, los Evangelios dicen que pasó un tiempo considerable en el desierto cerca del área donde la comunidad Qumrán se localizaba.
¿Los años que se desconocen de la vida de Jesucristo ocultan que fue un estudiante o maestro en la comunidad de los Esenios en Qumrán?¿Cuáles son en concreto las diferencias entre Jesús y los esenios o los monjes de Qumrán? ¿Pudo pertenecer Jesús de Nazaret a la comunidad de Qumrán?
Todas estas interrogantes tratan de encontrar respuesta en esta obra, “El Evangelio de Qumrán”

Autor: Klein, Fernando
Formato: 15X21 cm.
Póginas: 276
ISBN: 978-84-95919-40-3
 
Más información en: http://www.editorialcreacion.com

domingo, 8 de febrero de 2015

EL SANTO ARCO REAL DE JERUSALÉN

El Paraíso Perdido


No deja de ser un hecho llamativo el desconocimiento generalizado que existe entre los Masones respecto a la naturaleza de la Iniciación. Es muy común que cada uno considere la Iniciación según su propia opinión y que apliquemos el término Iniciación a cualquier cosa, desde el conocimiento de una técnica comercial hasta ciertas experiencias de la vida, pasando por cosas tan alejadas de la Iniciación en sí como adoptar una cierta actitud política. Sin duda la palabra «iniciación» goza de diferentes acepciones en el diccionario de la Real Academia Española, pero la Masonería, como el resto de órdenes iniciáticas, no fue establecida para mantener unas enseñanzas insípidas que, aun siendo necesarias, no necesitan en absoluto de una orden iniciática. La razón de ser de una orden iniciática es infinitamente más ambiciosa y estremecedora.

La Iniciación existe porque el alma disfrutó una vez de una existencia dichosa en el Paraíso; pero, por algún acontecimiento infausto, fue expulsada de él, viéndose precipitada a este mundo de oscuridad y materia. Desde entonces, el alma deplora su estado caído y anhela recuperar la felicidad perdida. En el contexto judeocristiano este suceso lo conocemos como «La Caída del Hombre».

Sin embargo, la tradición hebrea no fue capaz de desarrollar lo suficientemente la naturaleza de esa caída. No describió cómo aconteció, ni en qué consistió. El resultado más evidente de esto es que, en la tradición occidental, hemos desarrollado una extensa y minuciosa teología respecto a lo que acontece tras la muerte, pero nunca se ha planteado de manera realmente seria qué es lo que acontece antes del nacimiento.



La Expulsión del Edén, de Miguel Ángel.


No obstante, lo habitual en las doctrinas mistéricas es que sí ofreciesen una descripción simbólica del proceso. En una etapa del desarrollo humano en que el hombre miraba al cielo intentando hallar una explicación al mundo en que se encontraba, las distintas culturas occidentales crearon su metáfora de la Caída del Hombre en base a elementos astronómicos. Por pura analogía con sus concepciones astronómicas, se asumió que, en el momento de precipitarse desde el cielo a la tierra, el alma atravesaba las esferas de los distintos planetas, y mientras atravesaba cada una de dichas esferas, se le adhería un cuerpo. A su paso por Saturno adquiría un cuerpo con capacidad de razonar, pero también de engañar e intrigar. Al pasar por la esfera de Marte, adquiría un cuerpo capaz de emplear la violencia. Al atravesar la esfera de Venus, se le adhería un cuerpo con tendencia a la concupiscencia. Al pasar por el dominio de Júpiter adquiere la capacidad del poder. Al atravesar la esfera de la Luna adquiría la capacidad de crecer y generar, y así sucesivamente. Independientemente de cómo se consideren estas adherencias o cuerpos, el factor común es que el alma humana, como fruto de su caída, queda tan irreconocible como la estatua de Glauco que mencionaba Platón, que tras su caída en el mar estaba tan desfigurada por las algas y conchas adheridas que parecía más un monstruo que no la estatua original. No deja de ser una ironía el que los hombres se pregunten si tienen alma: son alma, lo que tienen accidentalmente es un cuerpo. Alma creada a imagen y semejanza de Dios (creer que el texto del Génesis plantea la posibilidad de un Dios antropomorfo, hecho a imagen y semejanza del hombre caído, es no saber distinguir un diamante de la caja de plástico que lo contiene).

El momento en que el alma se da cuenta de su estado de exilio en este mundo, en el que rige la materia y la esclavitud que esta impone, es el punto de partida del proceso de regeneración del hombre. Y es aquí donde comienza la experiencia de la Iniciación, plasmada en la Masonería Tradicional.

Grados Iniciáticos

A lo largo del tiempo la Masonería ha visto cómo se han multiplicado los grados que se trabajaban. Los grados creados son de interés diverso, y transmiten enseñanzas muy variadas, ya sea de índole existencial, moral o filosófica.

Sin embargo en 1813 la Gran Logia Unida de Inglaterra declaró que «la Masonería Antigua y pura está compuesta de tres grados y nada más, a saber: Aprendiz Entrado, Compañero, y Maestro Masón, incluyendo este último la Orden Suprema del Santo Arco Real».
La razón para esto es que estos Grados representan un fenómeno totalmente distinto de lo que puedan transmitir los demás. Estos Grados plasman de forma dramatizada una experiencia que acompaña al hombre desde que puede considerarse como tal: la Iniciación. Ya sea en la España de 2013, o en la China del año 3500 a.C., en el Antiguo Egipto, o entre los nativos americanos, este proceso extraordinario se desarrolla a grandes rasgos en una serie de etapas comunes: una primera etapa de purificación y perfeccionamiento, una segunda etapa en la que el alma debe buscar en su interior (esto queda patente en los ritos antiguos como York o Emulación, pero no en los ritos modernos como REAA o Francés, donde se introdujeron las modificaciones filosóficas de Preston), y una tercera etapa —que en realidad es el punto de partida de todo— en la que se produce la gran ordalía, tras lo cual comienza realmente el proceso iniciático. Para el profano puede resultar sorprendente descubrir que la Iniciación que se confiere al ser aceptado en una Logia no supone iniciación real alguna. La Iniciación real es la del Tercer Grado, y desde luego no acontece en la Logia, donde únicamente se representa una alegoría de la misma, sino en otro contexto privado e íntimo, y en el caso de que realmente llegue a experimentarse. Los antiguos órficos denominaban a esta primera Iniciación «teleté», y los eleusinos «epopteia», aunque coloquialmente los griegos se referían a ella como «ser Apolo». El latino Apuleyo se refiere a ello como «ver el sol a medianoche».


Las cuatro etapas de la Iniciación, tal y como son descritas por el antiguo libro chino El Secreto de la Flor de Oro: recolección de la luz, nacimiento del nuevo ser en el entorno de la fuerza, separación del cuerpo-espíritu para la existencia independiente y consolidación de la iluminación.

Como ilustración de este proceso nos basta referirnos al diagrama de la sección de la Gran Pirámide de Egipto, que fue construida así, no ya para ser templo de iniciación, sino para registrar de forma permanente los principios que rigen el proceso de regeneración. Su pasaje de entrada discurre durante alguna distancia hacia el interior del edificio como un estrecho canal ascendente a través del cual el postulante que desea alcanzar el centro debe arrastrarse en no poca incomodidad y dificultad. Esto era para representar la disciplina y el trabajo, cuesta arriba, de purificación, que se requiere en el Grado de Aprendiz. En un punto concreto este pasaje estrecho se abre a una galería larga y elevada, todavía muy empinada, por la que el postulante debe pasar, pero en libertad y comodidad. Esto simboliza la condición de iluminación y libertad intelectual asociada al Grado de Compañero. Terminaba en un lugar donde el candidato debía esforzarse de nuevo con sus manos y rodillas a través de la menor apertura de todas, en la que se hallaba, y todavía se halla, el gran sarcófago en el que era colocado para afrontar la última y suprema ordalía, y de donde era levantado de entre los muertos, iniciado y perfeccionado.
Walter L. Wilmshurst
El Significado de la Masonería


Conforme la Masonería operativa se fue transformando en especulativa, y con ello en la orden iniciática que conocemos hoy en día, la primera etapa se fue identificando con el Grado de Aprendiz Entrado, y la segunda con el de Compañero. No obstante, quedaba todavía pendiente uno de los grandes problemas de la Masonería especulativa: el Tercer Grado o muerte en vida. 
Ese Tercer Grado que comenzó a perfilarse en las Logias especulativas escocesas y por la Masonería Antigua en general era notablemente distinto al que empleamos hoy en día, y no estaba basado en la figura de Hiram Abiff, sino en la de Noé, continuando la tradición noaquita de la Masonería, de impronta cristiana. Fue hacia 1720 cuando los Modernos comenzaron a poner en escena, en Londres, el Tercer Grado basado en la figura de Hiram Abiff, que tanto aceptación tuvo en la Masonería de todos los países. Del mismo modo comenzó a desarrollarse el Arco Real para mostrar los acontecimientos que suceden tras el Tercer Grado. Los irlandeses lo tenían ya diseñado hacia 1725, y en breve les seguirían escoceses e ingleses yorkinos, aunque es preciso dejar claro que el Arco Real sufrió con el paso del tiempo modificaciones tanto en lo referente a su estructura simbólica y los textos bíblicos que lo sustentaban, como a la organización de otros grados, en principio autónomos, pero que progresivamente se introdujeron como parte de la progresión hacia el Arco Real (Marca, Pasado Maestro Virtual, Muy Excelente Maestro, etc.).
Babilonia
Junto a los ríos de Babilonia,
allí nos sentábamos y llorábamos
acordándonos de Sión.

Salmo 137
En el simbolismo hebreo, la expresión «junto a los ríos de Babilonia» del Salmo 137 (¿alguien recuerda la canción de Boney M. «By the rivers of Babylon»?) siempre ha representado el estado de exilio en que se encuentra el alma en este mundo. Como decíamos, es en el momento en que el alma deplora su estado caído en este mundo cuando comienza la experiencia de la Iniciación, y este es el punto en que comienza la peripecia del Arco Real.
A diferencia de los Grados Simbólicos de la Masonería, que están protagonizados por un único Candidato, en el Arco Real los protagonistas son tres, aunque por lo general esta terna la componga el Candidato y dos Oficiales (dos de los Sobrestantes). Estos tres personajes no son tres, sino una multiplicidad: la multiplicidad de cuerpos que revisten el Alma y acuden para ser sublimados. Al ser recibidos estos obreros narran su historia: lloraban junto a los ríos de Babilonia (deploraban su estado caído) y soñaban con Sión (anhelaban con regresar al Paraíso). El Rey Ciro (Kiros, el Señor) les concede permiso para que regresen a su tierra original a construir el Segundo Templo a la gloria del Señor, y han acudido sin demorarse al Sanedrín (el Capítulo de Arco Real se reúne bajo la forma de un Sanedrín) para solicitar ser empleados en la construcción de dicho templo. El Maestro (los Principales), a la vista del deplorable estado que ofrece el Alma caída, duda del recién llegado, pero el Alma es consciente de su origen celestial, de modo que el Candidato y los Sobrestantes esgrimen su linaje regio y su pertenencia a la Tribu de Judá para reclamar el derecho a participar en la construcción del Templo.
Las distintas doctrinas iniciáticas han intentado plasmar de forma simbólica los acontecimientos que tenían lugar a partir de este momento. En el contexto occidental, lo habitual es que se hiciese en torno al cristianismo (Orden de San Andrés de Escocia, Orden Rosacruz, Orden Martinista, tradición griálica, etc.). Sin embargo, constituye un rasgo peculiar de la Masonería el hecho de haber configurado su estructura simbólica en torno a una tradición enteramente precristiana. Sin duda la forma externa es hebrea, con algunas incorporaciones cristianas. Pero su estructura fundamental, como veremos, corresponde a una tradición iniciática distinta.

En el Occidente se sitúan los Sobrestantes y el Candidato, mientras en el Oriente se sitúan sus contrapartidas regeneradas, encarnadas por los tres Principales, que pese a ser igualmente una multiplicidad, deben ser considerados como un único Maestro. El ritual gira en torno al proceso que transcurre entre un estado y otro.
El Grado del Arco Real es de una complejidad simbólica inusitada, y de una dificultad de comprensión notablemente superior a los Grados Simbólicos por los elevados conceptos que maneja y por lo variado de su simbolismo, inabarcable en una sencilla entrada de un blog. Las diferencias entre los distintos ritos estriban en los textos bíblicos escogidos, así como en los Oficiales que representan el ritual, y en otros elementos simbólicos. Vamos a ver someramente tres posibles planteamientos del Arco Real:
  1. El modelo de la Masonería Antigua (escocés y yorkino)
  2. El modelo de la Masonería Moderna (que es el que se emplea actualmente en Inglaterra y España)
  3. El modelo irlandés.

EL MODELO ESCOCÉS Y YORKINO





Toda la Masonería Antigua, ya sea escocesa, yorkina o irlandesa, incorpora un elemento característico que es la Ceremonia de los Velos. La razón de ser de la Ceremonia de los Velos es ofrecer una representación simbólica de la serie de Iniciaciones que es preciso acometer una vez que ha acontecido el Tercer Grado, o primera de las Iniciaciones. Para ello, los tres Candidatos (o el Candidato y los dos Sobrestantes que le acompañan), deben pasar simbólicamente por una serie de velos, cada uno de los cuales representa una Iniciación, tras lo cual alcanzan el Oriente, y con ello la visión beatífica. A estos hay que añadir las correspondientes lecturas y la escenificación del descenso de los Candidatos a la bóveda donde se encuentran los Secretos Perdidos del Maestro Masón. El Templo representa el Tabernáculo, que era un templo iniciático móvil cuyo Kadosh Kadoshim o Sancta Sanctorum tenía una función iniciática semejante a la del hades de los templos griegos.

La diferencia entre el modelo propiamente yorkino y el escocés es que este último convierte la Ceremonia de los Velos en un Grado previo al Arco Real, el Grado de Maestro Super-Excelente, mientras que en la Masonería yorkina la Ceremonia de los Velos forma parte de la Exaltación al Grado.


EL MODELO INGLÉS



El modelo que se emplea actualmente en Inglaterra (y en España) es el que crearon los Modernos cuando, tras medio siglo de rechazo hacia este Grado, en 1766, aceptaron finalmente crear sus propios Capítulos de Arco Real. Este modelo es notablemente distinto del sistema antiguo. Una diferencia fundamental con el sistema antiguo radica en la ausencia de la Ceremonia de los Velos. De este modo, el Arco Real pasa a trabajarse como la culminación del Grado de Maestro, y sus enseñanzas tienen como eje central el descenso a la bóveda donde se encuentran los Secretos Perdidos del Maestro Masón. El planteamiento simbólico es también muy distinto, pues desaparecen otros elementos importantes como el Arca de la Alianza. Sin embargo, incorpora con un papel importante a dos profetas de Israel, Esdras y Nehemías, configurando junto con Principales y Sobrestantes un escenario de complejo contenido simbólico.

Mientras que escoceses e irlandeses se reconocen mutuamente el Grado del Arco Real, no sucede así con el Arco Real inglés, que no es reconocido ni en estos dos países ni en Norteamérica, donde se practica el Rito de York. Por ello, un Compañero del Arco Real inglés o español puede contar con que se le reconocerá su Grado de Maestro Masón en Escocia o Irlanda, y lo mismo sucede con el Grado de la Marca; pero no se le permitirá acceder a sus Capítulos de Arco Real salvo que ellos mismos le exalten (en el caso de Irlanda), o le confieran el Grado de Super-Excelente Maestro (Ceremonia de los Velos) y posteriormente le exalten (en Escocia).


EL MODELO IRLANDÉS


Si hay una Masonería que haya estado volcada sobremanera con el Arco Real, esa es la irlandesa. No sólo fueron los primeros en darle forma, de manera que en Irlanda ya se trabajaba el Arco Real cuando en Escocia apenas se había implantado el Tercer Grado hiramita, sino que la historia de su Masonería gira en torno a este Grado Supremo. La Masonería irlandesa constaba originalmente de tres Grados: Aprendiz y Compañero, Maestro Masón, y Arco Real, y si bien durante el Siglo XVIII y comienzos del XIX en la isla de Gran Bretaña la gran diatriba fue la protagonizada por Antiguos y Modernos (plasmada en buena parte en la aceptación o rechazo del Arco Real como cúspide de la Masonería), en la isla de Irlanda el Arco Real no solo no fue nunca cuestionado, sino que todas las turbulencias de la Masonería irlandesa giraron en torno a las leyendas que deberían componer este Grado, discutiendo si una parte de ellas se incorporaban a los Grados Caballerescos, o qué textos bíblicos deberían darle apoyo literario. El desplazamiento de algunas de las leyendas que tanto escoceses, como yorkinos, como ingleses modernos desarrollan todavía en el Capítulo de Arco Real, hacia el Campamento de la Orden Templaria, provocó unos conflictos internos y administrativos realmente curiosos y muy distintos a los acontecidos en Inglaterra. En cualquier caso, es un detalle muy significativo de lo que supone el Arco Real para los masones irlandeses el hecho de que, por encima de cuestiones políticas, y a pesar de que tanto la República de Irlanda como Irlanda del Norte tengan sus propias Grandes Logias, únicamente existe un Gran Capítulo del Arco Real conjunto para ambas irlandas, cuyo Primer Gran Principal es denominado Gran Rey de Irlanda.

Después de muchas variaciones a lo largo de los Siglos XVIII y XIX, el Arco Real irlandés ha quedado configurado en torno a la restauración del Primer Templo por parte del Rey Josué, mientras que la leyenda de la construcción del Segundo Templo ha pasado al Grado caballeresco de la Cruz Roja, aunque con la particularidad de que en Irlanda no se exige ser cristiano para ser armado. Y, fieles a la tradición antigua, siguen llevando a cabo la Ceremonia de los Velos.
Extraido de: http://masoneriaantigua.blogspot.com.es/

lunes, 10 de febrero de 2014

LA ‘SHEKINAH’ O LA PRESENCIA DIVINA

La Shekinah, es una figura básica de la exégesis judía que designa a la Presencia divina que habita (shakan) entre los hombres, de aquí el nombre de Shekinah: ‘la que habita’ o ‘la que reside’. Representa el don que Dios dio al género humano después de la destrucción del primer Templo: su Presencia, que a partir de entonces residió con el pueblo de Israel en el exilio. Gracias a la Shekinahla relación entre el cielo y la tierra es posible y con ella la regeneración y la vuelta al Paraíso original, pues, simbólicamente, la caída de Adán y Eva y su expulsión del Jardín del Edén equivalen a la destrucción del Templo de Jerusalén por los romanos y la posterior diáspora, Sin embargo, el nombre de Shekinah no se menciona en la Biblia hebrea, se trata de un término rabínico y, más concretamente, cabalístico. Aparece por primera vez en los targumim, unas traducciones glosadas según la tradición oral de los cinco libros de la Torá. En uno de ellos, llamado el Targum de Onkelos  (siglo I d. C.) se lee la palabra Shekinah  al traducir los versículos 4 y 5 del capítulo 12 delDeuteronomio, y sustituye a las palabras “morada” y “Nombre” de dichos versículos. 

Así en la Torá original se dice: «No procederéis así respecto a IHVH, vuestro Dios, únicamente el lugar elegido por IHVH, vuestro Dios, de entre todas las tribus para poner su Nombre allí, en su morada lo buscaréis y vendréis allí». Mientras que en la traducción de Onkelos está escrito: «No procederéis así respecto a IHVH, vuestro Dios, únicamente el lugar elegido por IHVH, vuestro Dios, de entre todas las tribus para poner su Shekinah allí, en su Shekinah lo buscaréis y vendréis allí». Que la palabra ‘Shekinah’ substituya a ‘morada’ no parece extraño, ambas tienen las mismas letras, (shin, caf, nun) y, como hemos visto, su significado es semejante, más curiosa es la identificación del ‘Nombre’ de Dios con la ‘Shekinah’, como si ambos fueran lo mismo o simbolizaran la misma experiencia. Algo que exegéticamente es cierto pues el nombre de Dios de cuatro letras, IHVH, el Tetragrama, simboliza la presencia de Dios entre los hombres. En la tradición hebrea, los Nombres de Dios designan sus manifestaciones, Dios se da a conocer por sus Nombres y entre todos ellos el Tetagrama es el más importante. Para comprender un poco más su significado baste decir que san Jerónimo en la Vulgata traduce Elohim por Deus pero el Tetragrama (IHVH) lo traduce siempreDominus, que inevitablemente equivale a Jesucristo. Veremos ahora unos fragmentos de la literatura cabalista en los que aparecen relacionados los tres conceptos que hemos apuntado: el templo, o la morada, la Shekinah y el Tetragrama.

El primero de ellos tiene como autor a rabí Josef Gikatilla (1323-1348), un gran cabalista castellano contemporáneo y amigo de rabí Moisés de León, el autor del Zohar, en el que explica que el templo es el lugar donde reside el Nombre, para después hacer un quiebro y, al igual que sucede con el versículo de la Escritura que hemos visto, substituirlo por la Shekinah: «El Templo es el lugar donde reside el Nombre único. Dios ha santificado el monte Moriah (Jerusalén), un lugar en IHVH donde el Templo fue edificado. Por eso está escrito: “El Templo de IHVH que tus manos establecieron” (Ex 15, 17) Y aquí residió el Nombre. Todas las distintas formas de la residencia: cercados, salas, vestíbulos y almacenes eran según la forma secreta del nombre IHVH, según el secreto de los miembros del hombre». (Las Puertas de la Luz, p. 26) Pero, cuando Israel pecó, continua explicando rabi Gilkatilla, la Shekinah –y aquí ya no habla del Nombre sino de la Shekinah– huyó del Templo y éste fue destruido, el Nombre (IHVH) no pudo pronunciarse de nuevo, pues ello sólo puede producirse en el interior del Templo. La continuación del texto que reproducimos explica que, según los planes originales, la Shekina, o el Nombre, hubiera debido permanecer en el mundo, pero la destrucción del Templo hizo que ascendiera hacia su lugar original, apartándose cada vez más de este mundo y, por consiguiente, del hombre, hasta que gracias a los Patriarcas se pudo reconstruir el lugar o el Templo y la Shekinah volvió a residir entre los hombres. En el fondo se trata de una ambivalencia entre el Templo exterior y el Templo interior que se construye en el corazón de los Patriarcas, el único lugar puro sobre la tierra donde la Shekinah puede albergarse: «Sabe que al principio de la creación del mundo, la naturaleza de laShekinah permanecía en los niveles inferiores, pues el diseño inicial de la creación era poner en correspondencia los mundos superiores y los inferiores… En consecuencia, la Shekinah habitó en lo bajo, y a causa de que la Shekinah descendió, se separaron los cielos y la tierra, lo que explica el versículo. “Así fueron acabados los cielos y la tierra y todas sus armadas”. (Gn 2, 1) Cada uno de ellos adornado y lleno del otro, y sus canales al igual que  sus fuentes funcionaban juntos, distribuyendo de lo alto a lo bajo, lo que llenaba IHVH de abajo a arriba, como señala el versículo: “Así habla IHVH: El cielo es mi trono y la tierra el escabel de mis pies”. (Is 66, 1) Después de esto, IHVH, bendito, se puso como intermediario entre lo alto y lo bajo. Después vino el primer hombre, que pecó y arruinó el sistema, rompiendo los canales hasta el punto de detener el agua de los depósitos, y entonces la Shekinah se fue. El conjunto se desestructuró. Después vinieron Abraham, Isaac y Jacob, de memoria bendita que continuaron atrayendo lo de lo alto. Se convirtieron en tres tronos para acoger a la Shekinah que no podía estar permanentemente en la tierra, sino sólo de manera temporal, sentada detrás de ellos. Es el secreto del versículo: “Elohim se elevó por encima de Abraham”. (Gn 17, 22)». (Las Puertas de la Luz, p. 26) Finalmente vino Salomón, el rey de la Paz, que reconstruyó el Templo como su padre David, el bien amado, lo había dispuesto, entonces:  «“Cuando Salomón hubo terminado sus rezos, el fuego descendió del cielo y consumó el holocausto y los sacrificios y la gloria de IHVH llenó toda la casa”. (2Cr 7, 1) Esto indica que la Shekinah volvió a su Casa de Eternidad y que permanece en la tierra. Los canales han sido restaurados, han podido comenzar a repartir sus bendiciones y verterlas sobre el Templo. Así está escrito: “Es como el rocío de Hermón, que desciende sobre las montañas de Sión; ya que allí es donde IHVH envía la bendición, la vida, para la eternidad”. (Sl 133, 3)». (Las Puertas de la Luz, p. 26) Así, cada vez que se reconstruye el Templo en el corazón de un hombre justo, la Shekinahviene pera residir en él, a pesar de que aún esté en este mundo, es decir, en el exilio. Las bendiciones de lo alto tienen un lugar para ser recogidas  y los canales que unen el cielo con la tierra mediante su continuo fluir son restaurados.

La Shekinah es pues una seguridad para los hombres ya que gracias a ella se mantiene la relación entre Dios y los hombres. La misma idea aparece en el fragmento del  Zohar que reproducimos a continuación y que testifica la unidad y coherencia de la exégesis judía: «Rabbí Abba dijo: Recordad que Rabí Simón dijo: El Santo, bendito sea, ha erigido arriba un palacio y también una ciudad sagrada. Es Jerusalén, la ciudad santa. Nadie puede llegar hasta el Rey sino es pasando por el camino que la atraviesa, que es el verdadero camino, tal como está escrito: “Esta es la puerta del Señor, y los justos entrarán por ella”. (Sl 118, 20). Todos los mensajes que el Rey supremo envía aquí abajo, llegan por mediación de la Shekinah; y todos los mensajes que el mundo inferior manda al Rey llegan a la Shekinah, que los transmite al Rey. Así tenemos que la Shekinah es la inter­mediaria al mundo de arriba para responder al de aquí abajo, y viceversa». (Zohar III, 50b-51a) Al hilo de lo que acabamos de leer, quisiéramos introducir otro fragmento del Zohar que insiste en la idea básica de que la Shekinah, o la Presencia de Dios entre los hombres es una salvaguarda para Israel, o el pueblo de los justos: «“Y pondré mi tabernáculo (o mi ‘residencia’, mishkani, del verbo shakan, ‘residir’) en medio de vosotros.” (Lv 26, 11) “Y pondré mi tabernáculo” esto es la Shekinah. O “mi seguridad”, (se trata de un juego de palabras entre mishkani,
‘tabernáculo’ y mashkoni ‘seguridad’), que fue tomada como una seguridad. Mi seguridad, sin ninguna duda. Es como si alguien se encontrara a otro y éste le dijera: “Mi amor por ti es tan grande que me gustaría vivir contigo”. Dijo el otro: “¿Cómo sé que continuarás viviendo conmigo?” El primero tomó la cosa más preciosa de su casa y se la trajo y dijo: “Mira, ahora tienes la seguridad de que nunca te dejaré”. Igualmente, el Santo, bendito sea, quiso habitar con Jerusalén. ¿Qué hizo? Tomó la cosa más preciosa que tenía y se la trajo a Israel. Así les dijo: “Israel, mira, ahora tienes mi seguridad, por la que nunca te dejaré”. E incluso que el Santo, bendito sea se fuera lejos de nosotros. Dejó una seguridad con nosotros, y nosotros cuidamos su gran tesoro». (Zohar, III, 114ª) Y esta cosa, este gran tesoro que el Santo, bendito sea, ha confiado a los hombres es su divina Presencia, su Shekinah. En otro lugar, en un fragmento del Talmud se dice que la Shekinah se retira de Israel cuando un justo no tiene hijos: «Esta es la causa por la que la Shekinah se retiró de Israel…», así pues, podría decirse que al hablar de la Shekinah, los sabios se refieren al misterio de la cábala, el misterio de la trasmisión y de la generación santa. En el momento en el que no hay cabalistas, cuando se rompe la transmisión, la Shekinah deja de estar entre los hombres y se retira al cielo pues no encuentra un lugar donde habitar, tal como hemos visto antes respecto a los Patriarcas.

Toda comunicación entre el cielo y la tierra se rompe y el hombre permanece abandonado a su propia locura. Ello aparece claramente explicado en la continuación del fragmento del Talmud que acabamos de citar: «Ya que está escrito: “He establecido mi alianza entre yo y tu y con tu descendencia después de ti, con sus generaciones una alianza eterna a fin de ser un Dios para ti, para tu simiente después de ti. (Gn 17, 7) Cuando haya una simiente detrás de ti, la Shekinah habitará en ella. Si no hay simiente detrás de ti ¿sobre qué permanecerá? Sobre la madera y sobre la piedra… » (Talmud Iabamot, 64a) La madera y la piedra se refieren­­­ al ídolo, en el momento que no hay justos, el hombre se convierte en un ídolo, tiene ojos y no ve, tiene orejas y no oye, madera y piedra solamente, y la Shekinah ya no dispone de una simiente santa donde reposar. Y lo que es aún peor, ya nadie puede transmitir esta Presencia para que habite eternamente entre los hombres. De nuevo se destruye el Templo y el santo Nombre deja de poder ser pronunciado. A partir de aquí vemos la importancia de este concepto de la tradición hebrea y que en otras tradiciones toma distinto nombre, ya sea la Naturaleza perfecta del gran Sohravardi o el Pastor de hombres de Hermes, pero que siempre designa esta íntima relación entre la tierra y el cielo. 

“Mientras no sepamos dónde se encuentra el Señor, no podremos orientarnos hacia Él, el Nombre es su lugar”
(Josef Gikatilla)


miércoles, 7 de noviembre de 2012

La Magia : El Sendero de la Transformación Interna

La Adepta Dion Fortune definió la magia como “el arte de causar cambios a voluntad en la consciencia”. Otro Adepto, Paul Case, definió el tema como “el arte de determinar las formas y los tamaños que el velo de la Realidad va a adoptar en el mundo externo...”. Y la Fraternidad de la Luz Oculta define la magia como “el arte de producir efectos deseados, iniciados por cambios en la consciencia, mediante la dirección o el alineamiento con las fuerzas secretas del cosmos”.
 
Una de las primeras cosas que resultan evidentes, incluso tras la lectura superficial de estas definiciones, es que lo que una persona corriente piensa cuando oye la palabra “magia” se parece bien poco a lo que significa para el Iniciado de la Tradición Occidental de Misterios. Los efectos del escenario ilusionista o la Misa Negra que se encuentran en las novelas terroríficas de ocultismo guardan escasa relación con la ciencia de la creación Interna de los adeptos.


Se piensa que la palabra magia proviene del antiguo lenguaje Persa y que tiene su origen en el término “magi”, la casta sacerdotal de la religión de Zoroastro. Los tres sabios de la leyenda de la Epifanía en la Biblia eran tradicionalmente magi. En los 10 grados de iniciación de los Misterios Occidentales asignados al Árbol de la Vida, el anterior al más elevado es llamado “9°=2°, Magus”. La actividad que se atribuye a este nivel es la Sabiduría. Por tanto podemos deducir que la Magia es la Ciencia de los Sabios. En cuanto a la magia que se estudia y se practica en nuestra Orden, es bastante similar en muchos aspectos a una ciencia psicológica muy avanzada.


Para comprender adecuadamente cómo funciona la magia es necesario examinar uno de los principios cardinales de la consciencia postulado por la Fraternidad de la Luz Oculta:

“La Causa es siempre interna”.


Nos estamos creando continuamente a nosotros mismos y a nuestro mundo mediante las imágenes que sostenemos habitualmente en nuestra consciencia. El mundo de los efectos nunca causa lo que somos o lo que hacemos. Nuestras reacciones a tales estímulos a veces nos dan la impresión de que las circunstancias externas nos controlan, pero esto es una ilusión. Cuanto más en armonía estén nuestras imágenes con la realidad esencial de la Unidad del Ser, más felices seremos. Si somos infelices con nuestras circunstancias actuales, sólo necesitamos reestructurar nuestro universo Interno y nuestro mundo externo se remodelará a sí mismo para plasmar ese patrón.


Nuestro vínculo con el universo Interno se establece mediante esa parte de nuestra mente llamada subconsciente. En algunos aspectos es idéntica con el concepto Jungiano del inconsciente colectivo. Este texto no va a profundizar en la discusión de los asombrosos poderes del subconsciente excepto para afirmar que es a través del subconsciente como entramos en contacto con la gente y con los recursos necesarios para alcanzar cualquier meta. Este poder es controlable, siempre que se acceda al subconsciente del modo adecuado.


La Tabla Esmeralda de Hermes declara que la Gran Obra (La Regeneración de la Conciencia) se lleva a cabo “Suavemente y con gran ingeniosidad...”. El subconsciente tiende a resistirse a las exigencias, pero responde con prontitud a las indirectas y a las sugestiones, especialmente cuando tales sugestiones se presentan en forma visual a través de símbolos.


Tales sugestiones se vuelven especialmente poderosas cuando los símbolos presentes representan niveles arquetípicos. Por ejemplo, una sugestión para mejorar la adquisición de sabiduría será más eficaz si se usa el símbolo del “viejo sabio”. Un ceremonial mágico dispuesto adecuadamente desplegará una simbología multisensorial que proveerá una imagen poderosa a la mente interna.


La Iniciación Ceremonial (una forma de magia) afina y ajusta el vehículo físico y sus equivalentes sutiles (incluyendo al subconsciente) de acuerdo a las frecuencias deseadas de la fuerza vibratoria. Esas partes que corresponden a los vehículos del aspirante pueden ser despertadas y desarrolladas con un proceso similar al de la resonancia (como un diapasón y una cuerda de piano).


Una necesidad fundamental para construir “sugestiones rituales” eficaces es un conocimiento cabal sobre qué símbolos corresponden a sus energías arquetípicas respectivas. Estas correspondencias simbólicas y sus tablas de referencias cruzadas forman parte de los secretos mejor guardados de los iniciados de las fraternidades esotéricas (aunque se han publicado bastantes durante el siglo XX, muchas de las atribuciones dadas eran falsas, posiblemente para confundir o sabotear a los inexpertos).


Aunque es bien cierto que se usan determinados implementos, accesorios, etc. en formas más elaboradas de magia ceremonial, ninguno de esos recordatorios externos es indispensable. El practicante experto no depende de tales ayudas para lograr resultados exitosos. Aunque el verdadero mago desarrollará amor por ellas y seguramente intentará rodearse de cosas maravillosas, éstas no se requieren para el ejercicio de su arte.


Las “cosas” no tienen poderes mágicos inherentes en sí mismas. Este autor conoció a una Adepta que hizo la mayoría de sus rituales en su imaginación mientras estaba tumbada en la cama, ¡y obtuvo un éxito consistente!. Recuerde, todos los símbolos del ritual se diseñan para reforzar una imagen mental (o sugestión) clara del efecto deseado. Tales imágenes se convierten en formas de pensamiento que actúan como modelos a través de los que lo Interno toma forma en lo externo.


Un ritual eficaz plantea una poderosa sugestión a nuestro subconsciente. Construye una forma de pensamiento mediante el uso de todos los sentidos. Se estimula la visión mediante símbolos; el sabor con el vino, sal, pan, etc.; el oído, mediante cánticos; el olfato, mediante perfumes e inciensos; el tacto, con la ropa que se viste y los implementos que se sostienen. Las imágenes mentales son mucho más poderosas cuando se usan multitud de medios para evocarlas.


La eficacia de un ritual depende en grado sumo del entendimiento del operador sobre lo que dice y hace. Transitar en los movimientos de un ritual sin comprender el porqué de cada paso, reduce pronto esta alta ciencia al nivel de la mera superstición.


Se hace necesaria una advertencia para el mago en ciernes. Muchos novicios (o grupos de novicios en especial) deciden “hacer rituales” sin una base fundada sobre una teoría válida. Intentan llegar a ser expertos leyendo unos pocos libros sobre el tema. Del mismo modo que el ritual puede proporcionar una potente sugestión hacia el bien, un ceremonial incorrectamente elaborado o pobremente ejecutado puede ser dañino. En la mayoría de las ocasiones, un ritual mal hecho no funciona, pero podría, en algunos casos, causar problemas específicos debido a una mala sugestión. El color y el sonido son particularmente poderosos para curar y para dañar. Tal y como me comentaba mi amigo Robert Wang (autor de The Qabalistic Tarot [el Tarot Cabalístico]) “Muchos piensan que el Color y el Sonido son meramente simbólicos, pero no son símbolos, ¡son auténticas fuerzas!”.


Otra advertencia oportuna: La fuerza invocada por la magia es neutral. Puede usarse para el bien o para conductas antisociales. Los iniciados comprenden que el mal uso de tales potencias acarrea un coste terrible. Nunca es bastante insistir en que la excusa de que “el fin justifica los medios” es una trampa que conduce al sendero de la mano izquierda. Cuando recordamos que el vehículo personal del mago es el amplificador de tales fuerzas, comprendemos por qué el sendero de la mano izquierda, también llamado magia negra, conduce sin lugar a dudas, inexorablemente, al deterioro físico y psíquico del falso mago.


Algunos expresan su objeción contra el uso de un modelo fijo y lo encuentran fastidioso en relación con sus esfuerzos hacia el desarrollo espiritual. Pueden alegar que prefieren una realización más fácil y fluida, pero pocos son los que pueden sostener una forma de pensamiento lo bastante clara y durante el tiempo suficiente como para cambiar sus antiguos hábitos sin la ayuda de un modelo estructurado.


Otra objeción planteada es que el uso de la magia ritual complica demasiado el asunto. Algunos preguntan por qué no bastaría con meditar y afirmar nuestra intención. A pesar de que no subestimamos la importancia tanto de la práctica de la meditación como de la afirmación, entendemos que muy pocos son tan expertos en la visualización o pueden expresarse verbalmente con tanto poder como para ser capaces de implantar la impresión necesaria en la consciencia Interior. Cuando hacemos un gesto simbólico le estamos diciendo a nuestro subconsciente lo que puesto en palabras supondría páginas.


Paul Case escribió que cuando un mago efectúa un ritual “... Hace un modelo mental que es como una pintura a todo color, mientras que la visualización o las palabras habladas son como un esbozo a lápiz”.


Vamos a “construir” un ejemplo de ritual mágico y aplicar la teoría que acabamos de comentar.


El primer punto que examinaremos es conocido como “la intención” del rito. Es el propósito de la ceremonia. Muchos fracasos ocurren porque no se formula con claridad la meta del proyecto. Si no sabemos a dónde vamos, ¡no debería sorprendernos si no llegamos!. La intención es la clave, porque guía todas las decisiones subsiguientes. El ritual en su totalidad se construye alrededor de este núcleo.


En nuestro ejemplo, escogeremos como intención el logro de una consciencia espiritual acrecentada. Refiriéndonos a la serie de las Tablas de Correspondencias (Usaremos las publicadas por Dion Fortune en su Qabalah Mística) veremos que este objetivo está bajo la regencia de la sexta Sephirah, Tiphareth o Belleza.


Así, podríamos componer un ritual usando las correspondencias de Tiphareth. Por tanto, nuestro templo y nuestro altar estarían revestidos de colores amarillos y dorados. Se usaría el número 6, por ejemplo, en los golpes, en las circulaciones, o en el número de velas. El incienso sería olíbano, o canela, los inciensos de Tiphareth y del Sol.


Vestiríamos ropajes amarillos y llevaríamos en el pecho un lamen de seis lados, dorado (o coloreado en oro) con el símbolo del Sol. Esto puede proporcionar al aspirante en general una idea sobre el uso de las tablas de correspondencias.


Empezaríamos nuestra ceremonia meditando sobre nuestra meta y leyendo textos inspiradores sobre el tema. Miraríamos la clave del Tarot adecuada (en este caso la Clave 14, La Temperancia, asignada al Conocimiento y Conversación de nuestro Santo Ángel Guardián).


Es tradicional un baño purificador, usando agua con un poco de sal. Nuestra intención debería ser la de limpiar nuestra mente y nuestras emociones, así como nuestro cuerpo, como preparación para el ritual. Luego nos pondríamos ropa limpia y nuestro cordel o manto, manteniendo en mente nuestra meta con claridad. Cada acto habría de llevarse a cabo con el recuerdo de nuestra intención.


Al entrar en nuestro templo (o cualquier lugar que estemos usando) deberíamos declarar en voz alta nuestra intención. Como ejemplo, la siguiente fórmula: “Aplicaré todos mis poderes para alinearme con la fuerzas Divinas del Cosmos a fin de alcanzar la siguiente meta: Conseguir mayor consciencia de mi naturaleza espiritual, para lo cual llevo a cabo esta ceremonia”. Pueden usarse otras palabras, pero es importante decirlas claramente y en voz alta.


Ahora procederíamos con la “preparación del lugar”, es decir, limpiando y sellando simbólicamente el templo. Al hacer esto estamos reflejando un proceso Interno. Este es un principio cardinal del ritual: todas las acciones externas representan procesos Internos. En este caso, estamos concentrando y purificando nuestra consciencia Interior preparándola para el trabajo posterior.


Debemos caminar alrededor del perímetro de nuestro espacio de trabajo con agua, rociando hacia el Este, al Sur, al Oeste y al Norte sucesivamente, con la intención de “limpiar” la atmósfera del lugar. Después, incensaríamos con el incienso del mismo modo, con el propósito de consagrar (hacer sagrado) el lugar. Es importante, en las tres actividades, “completar el círculo del lugar”. Lo que esto significa es simplemente acabar donde empezamos, en el Este, de modo que hayamos recorrido un círculo completo en cada una de las operaciones.
 

Consumada la preparación, es el turno de la invocación. La invocación es básicamente una oración de petición, convocando el descenso del aspecto particular del poder correspondiente a nuestra intención. En nuestro ejemplo, invocaríamos el Nombre Divino Tetragrámaton Eloah Va Daath. Tetragrámaton significa “nombre de cuatro letras”. Siempre se refiere a Yod Heh Vav Heh, el nombre de Dios que se suele traducir como Jehovah o el Señor en la Biblia. Los aspectos técnicos sobre la entonación adecuada de estos nombres nunca se han publicado fuera del ámbito de las Órdenes y no los vamos a comentar en este trabajo, excepto para decir que forman parte del entrenamiento dado a los Iniciados de los niveles Interiores de la Fraternidad de la Luz Oculta.


El efecto de la invocación debería ser el de exaltar la consciencia del mago e “inflamarle con la plegaria”, como dice Abra-Melin (un Adepto semi-legendario) hasta un punto tal de agudeza en su concentración que establezca un portal entre los mundos Interno y externo.


En este momento, visualizaríamos vívidamente la Imagen Mágica de Tiphareth, un niño pequeño con los brazos extendidos, de pie ante nosotros. Esta visualización actúa según lo que se conoce técnicamente en los Misterios como imagen telesmática (similar a un transformador energía). Aquí esperamos unos pocos minutos. Si hemos hecho bien el trabajo, se habrá construido una poderosa sugestión. Incluso si no se produce conscientemente un efecto inmediato patente, el ritual habrá cumplido su misión y se manifestará más adelante en nuestra vida cotidiana.


No deberíamos contentarnos con una sola representación de la ceremonia. Si la repetimos con un ritmo regular, sobrevendrán resultados más espectaculares. Puede que lleguemos al clímax del ceremonial muchas veces sin resultados obvios, hasta que un día, suspendido entre los mundos, experimentaremos el descenso y el influjo del poder. Entonces percibiremos la “consciencia espiritual” desde un punto de vista completamente diferente. ¡Sabremos!. Hablaremos como quien está investido con la autoridad para hacerlo, porque habremos llegado a ser, posiblemente durante sólo la fracción de un segundo en medio de la eternidad, ¡CONSCIENCIA ESPIRITUAL!. De ahí en adelante ya no necesitaremos leer o que se nos enseñe acerca de la existencia de Realidades Internas, porque habremos encontrado el MAESTRO UNO VERDADERO en el interior.


La siguiente parte de la ceremonia es una de “acción de gracias”, una plegaria de alabanza y gratitud. Esto libera las corrientes para que vuelvan a sus funciones habituales. Una cosa es expandir la consciencia en el Templo, otra cosa bastante diferente es intentar conducir por una autopista llena de tráfico en estas condiciones. Olvidarse de liberar las energías, en el mejor de los casos le causaría problemas al adormecerle.


Además, para que las energías se aprovechen al máximo, deben “hacer tierra”. Es decir, incorporarlas hasta en el más denso de nuestros vehículos, el cuerpo físico. Es importante la práctica de hacer una serie de ejercicios físicos para tensar y relajar los músculos, y comer después de la ceremonia. Ambas cosas sirven para integrar los efectos de la ceremonia en nuestros cuerpos físicos.


Después nos sentaríamos para escribir un registro de nuestro experimento. Del mismo modo que los científicos exotéricos mantienen diarios minuciosos sobre su trabajo, nosotros, como científicos esotéricos, deberíamos seguir la misma práctica. Al hacerlo inmediatamente después del ritual podemos captar percepciones que, como los sueños, se desvanecerían rápidamente con el paso del tiempo.

 
En última instancia, mejora nuestra consciencia de la naturaleza mágica de toda Vida. Vemos y comprendemos la danza de la creación, preservación, transformación y resurrección que transcurre alrededor nuestro y en nosotros mismos. Así experimentaremos el milagro del Ser, la Magia del Momento.

Por Paul A. Clark


Extraido de: http://www.lvx.org.es/