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miércoles, 4 de septiembre de 2024

El Rito Egipcio de Cagliostro

Sin duda, la figura del Conde de Cagliostro es una de las más polémicas de los últimos siglos. Sobre él se ha dicho de todo, con vistas a poder explicar cómo un pobre muchacho nacido en Palermo tuvo contacto con la flor y nata de la sociedad europea del s. XVIII, siendo capaz de crear un rito masónico que influyó no solo en la masonería, sino en otras corrientes como el rosacrucismo e incluso en la neocaballería.

En este caso, tenemos un texto inédito: el ritual completo del Rito de Masonería Egipcia que él creó. Esta modalidad tuvo una gran aceptación entre los masones y masonas del momento, pues tenía una variedad femenina, especialmente entre aquellos que buscaban el elemento espiritual, iniciático y esotérico en las logias.

Como decíamos, es un texto inédito, pues se habían publicado muchas partes de este, mas no en su totalidad. En el caso de la lengua castellana, es la primera vez que se aporta algo así.

El encargado de hacerlo es Antonio de Diego González, profesor de Historia de la Filosofía en la Universidad de Málaga, que además posee un extenso curriculum, como es la propia Historia del Esoterismo, la islamología (publicando varias obras sobre el tema), así como en otras áreas. Todo lo cual sorprende por su juventud, parece que no ha perdido el tiempo.

Además, el autor se ha encargado de traducirlo, e igualmente compararlo con otras fuentes incompletas, como las que se encuentran en bibliotecas francesas, inglesas y escocesas.

En el caso que nos ocupa, el texto viene acompañado por un estudio introductorio, reseñas de la vida de Cagliostro, un análisis de las fuentes, una comparativa con los ritos masónicos de esa época, la perspectiva y objetivos de este rito y otros temas más que permiten penetrar de mejor manera la segunda parte del libro, en el que presenta todo el rito en francés y castellano.

Dejamos para el final que es una edición de lujo, de edición limitada en tapa dura, con marcapáginas de seda (punto de libro), letras doradas en relieve y otros regalos más que esconde este maravilloso libro, todo lo cual nos ayuda a conocer mejor la figura del Conde Cagliostro y su Masonería egipcia.

Para los interesados en la masonería, en especial la de corte iluminista, o simplemente en comprender mejor la sociedad europea de la Ilustración, este es un libro recomendable, e imprescindible para investigadores.

Les dejo con el comentario de la propia editorial, así como el enlace para saber más: https://www.masonica.es/libro/masoneria-egipcia-del-conde-de-cagliostro_156835/

 

El Ms. 6666 de la Biblioteca Municipal de Lyon es la copia más completa del ritual de Masonería Egipcia del Conde de Cagliostro. Una obra maldita, quemada públicamente por la Inquisición en Roma, que constituye un documento excepcional para la historia del ocultismo europeo. Este manuscrito en posesión de M. Guillermet fue, posteriormente, custodiado por Papus y dado a conocer al público en L'Initiation (1906-1908). Así, tras su muerte en una mazmorra de Roma, Cagliostro consiguió influir con su planteamiento en los grados superiores de la masonería y del ocultismo contemporáneo. La primera edición completa de la obra vio la luz en 1947 en Niza.

La Masonería Egipcia de Cagliostro es un sistema de altos grados que propone una experiencia incomparable de cruce entre la filosofía natural y la teúrgia de los antiguos, inspirada por las tradiciones abrahámicas en la que convive con los ideales ilustrados de los modernos. En ella, el ser humano puede regenerar su cuerpo a través de la purificación y buscar una trascendencia más allá de la materia. Cagliostro, actuando como el Gran Copto, propone un ritual masónico en el cual lo simbólico se concilia con lo operativo, donde la transmutación alquímica es el objetivo final. Se trata de una apuesta por una antropología trascendental en la cual el ser humano se reintegra en un mysterium coniunctionis encontrando su auténtica naturaleza primordial.

El texto se ofrece en su totalidad, por primera vez en español, en la edición de Antonio de Diego, quien elabora desde el Ms. 6666 de la Biblioteca Municipal de Lyon un estudio crítico, una traducción anotada y un comentario simbólico del ritual. Una edición que ayudará al lector a penetrar en los misterios que esta obra ofrece doscientos cuarenta años después de su composición.

martes, 20 de agosto de 2024

MAGIA. SU RITUAL, SU PODER Y SU PROPÓSITO

Esta obra es una de las mejores exposiciones sobre magia en su vertiente occidental que se han escrito. En especial sobre los conceptos y principios subyacentes en esta arcana y antigua disciplina.

Además, se exponen los fundamentos mágicos detrás de muchas religiones establecidas, en especial en los rituales y fórmulas del cristianismo apostólico, caso de la Iglesia Católica o la Anglicana. También de fraternidades y logias, como la masonería.

En concreto, a través de este libro se pueden conocer los elementos fundamentales de la magia, el propósito implícito tras cada ceremonial, así como el proceder según el objetivo que se tenga en mente.

Por todo ello, el presente trabajo es de interés tanto para aprendices como adeptos avanzados de magia, así como antropólogos sociales, sociólogos, psicólogos o simplemente interesados.

Walter Ernest Butler
(1898-1978), fue un reconocido ocultista, gran conocedor y escritor de las distintas disciplinas de esta vía.
Fue alumno de la conocida esoterista Dion Fortune, e igualmente miembro de su Orden, la Fraternidad de la Luz Interior.
Tuvo contacto con otros grandes del esoterismo y fundó su propia escuela, Servidores de la Luz.

Para saber más o adquirirlo hacer clic aquí

lunes, 19 de febrero de 2024

Libro: Ritual de los Hermanos Herméticos de Egipto y La Orden de Elías

Les dejo el enlace a este interesante libro, cuyo título es " Ritual de los Hermanos Herméticos de Egipto y La Orden de Elías". Su autor es el británico David Harrison, todo un experto en el tema. En esta obra, aborda la creación de las ceremonias de dos órdenes esotéricas inexistentes. Aunque se basa en ciertas reseñas de una posible presencia. Para todos los amantes de la antropología, el ritualismo, la iniciación y la Tradición Esotérica, es una obra fundamental. Dejo el enlace a la editorial, donde hay más datos sobre el mismo. 

Para saber más visitar la web: https://www.masonica.es/libro/ritual-de-los-hermanos-hermeticos-de-egipto-y-la-orden-de-elias_150224/


 

domingo, 8 de febrero de 2015

EL SANTO ARCO REAL DE JERUSALÉN

El Paraíso Perdido


No deja de ser un hecho llamativo el desconocimiento generalizado que existe entre los Masones respecto a la naturaleza de la Iniciación. Es muy común que cada uno considere la Iniciación según su propia opinión y que apliquemos el término Iniciación a cualquier cosa, desde el conocimiento de una técnica comercial hasta ciertas experiencias de la vida, pasando por cosas tan alejadas de la Iniciación en sí como adoptar una cierta actitud política. Sin duda la palabra «iniciación» goza de diferentes acepciones en el diccionario de la Real Academia Española, pero la Masonería, como el resto de órdenes iniciáticas, no fue establecida para mantener unas enseñanzas insípidas que, aun siendo necesarias, no necesitan en absoluto de una orden iniciática. La razón de ser de una orden iniciática es infinitamente más ambiciosa y estremecedora.

La Iniciación existe porque el alma disfrutó una vez de una existencia dichosa en el Paraíso; pero, por algún acontecimiento infausto, fue expulsada de él, viéndose precipitada a este mundo de oscuridad y materia. Desde entonces, el alma deplora su estado caído y anhela recuperar la felicidad perdida. En el contexto judeocristiano este suceso lo conocemos como «La Caída del Hombre».

Sin embargo, la tradición hebrea no fue capaz de desarrollar lo suficientemente la naturaleza de esa caída. No describió cómo aconteció, ni en qué consistió. El resultado más evidente de esto es que, en la tradición occidental, hemos desarrollado una extensa y minuciosa teología respecto a lo que acontece tras la muerte, pero nunca se ha planteado de manera realmente seria qué es lo que acontece antes del nacimiento.



La Expulsión del Edén, de Miguel Ángel.


No obstante, lo habitual en las doctrinas mistéricas es que sí ofreciesen una descripción simbólica del proceso. En una etapa del desarrollo humano en que el hombre miraba al cielo intentando hallar una explicación al mundo en que se encontraba, las distintas culturas occidentales crearon su metáfora de la Caída del Hombre en base a elementos astronómicos. Por pura analogía con sus concepciones astronómicas, se asumió que, en el momento de precipitarse desde el cielo a la tierra, el alma atravesaba las esferas de los distintos planetas, y mientras atravesaba cada una de dichas esferas, se le adhería un cuerpo. A su paso por Saturno adquiría un cuerpo con capacidad de razonar, pero también de engañar e intrigar. Al pasar por la esfera de Marte, adquiría un cuerpo capaz de emplear la violencia. Al atravesar la esfera de Venus, se le adhería un cuerpo con tendencia a la concupiscencia. Al pasar por el dominio de Júpiter adquiere la capacidad del poder. Al atravesar la esfera de la Luna adquiría la capacidad de crecer y generar, y así sucesivamente. Independientemente de cómo se consideren estas adherencias o cuerpos, el factor común es que el alma humana, como fruto de su caída, queda tan irreconocible como la estatua de Glauco que mencionaba Platón, que tras su caída en el mar estaba tan desfigurada por las algas y conchas adheridas que parecía más un monstruo que no la estatua original. No deja de ser una ironía el que los hombres se pregunten si tienen alma: son alma, lo que tienen accidentalmente es un cuerpo. Alma creada a imagen y semejanza de Dios (creer que el texto del Génesis plantea la posibilidad de un Dios antropomorfo, hecho a imagen y semejanza del hombre caído, es no saber distinguir un diamante de la caja de plástico que lo contiene).

El momento en que el alma se da cuenta de su estado de exilio en este mundo, en el que rige la materia y la esclavitud que esta impone, es el punto de partida del proceso de regeneración del hombre. Y es aquí donde comienza la experiencia de la Iniciación, plasmada en la Masonería Tradicional.

Grados Iniciáticos

A lo largo del tiempo la Masonería ha visto cómo se han multiplicado los grados que se trabajaban. Los grados creados son de interés diverso, y transmiten enseñanzas muy variadas, ya sea de índole existencial, moral o filosófica.

Sin embargo en 1813 la Gran Logia Unida de Inglaterra declaró que «la Masonería Antigua y pura está compuesta de tres grados y nada más, a saber: Aprendiz Entrado, Compañero, y Maestro Masón, incluyendo este último la Orden Suprema del Santo Arco Real».
La razón para esto es que estos Grados representan un fenómeno totalmente distinto de lo que puedan transmitir los demás. Estos Grados plasman de forma dramatizada una experiencia que acompaña al hombre desde que puede considerarse como tal: la Iniciación. Ya sea en la España de 2013, o en la China del año 3500 a.C., en el Antiguo Egipto, o entre los nativos americanos, este proceso extraordinario se desarrolla a grandes rasgos en una serie de etapas comunes: una primera etapa de purificación y perfeccionamiento, una segunda etapa en la que el alma debe buscar en su interior (esto queda patente en los ritos antiguos como York o Emulación, pero no en los ritos modernos como REAA o Francés, donde se introdujeron las modificaciones filosóficas de Preston), y una tercera etapa —que en realidad es el punto de partida de todo— en la que se produce la gran ordalía, tras lo cual comienza realmente el proceso iniciático. Para el profano puede resultar sorprendente descubrir que la Iniciación que se confiere al ser aceptado en una Logia no supone iniciación real alguna. La Iniciación real es la del Tercer Grado, y desde luego no acontece en la Logia, donde únicamente se representa una alegoría de la misma, sino en otro contexto privado e íntimo, y en el caso de que realmente llegue a experimentarse. Los antiguos órficos denominaban a esta primera Iniciación «teleté», y los eleusinos «epopteia», aunque coloquialmente los griegos se referían a ella como «ser Apolo». El latino Apuleyo se refiere a ello como «ver el sol a medianoche».


Las cuatro etapas de la Iniciación, tal y como son descritas por el antiguo libro chino El Secreto de la Flor de Oro: recolección de la luz, nacimiento del nuevo ser en el entorno de la fuerza, separación del cuerpo-espíritu para la existencia independiente y consolidación de la iluminación.

Como ilustración de este proceso nos basta referirnos al diagrama de la sección de la Gran Pirámide de Egipto, que fue construida así, no ya para ser templo de iniciación, sino para registrar de forma permanente los principios que rigen el proceso de regeneración. Su pasaje de entrada discurre durante alguna distancia hacia el interior del edificio como un estrecho canal ascendente a través del cual el postulante que desea alcanzar el centro debe arrastrarse en no poca incomodidad y dificultad. Esto era para representar la disciplina y el trabajo, cuesta arriba, de purificación, que se requiere en el Grado de Aprendiz. En un punto concreto este pasaje estrecho se abre a una galería larga y elevada, todavía muy empinada, por la que el postulante debe pasar, pero en libertad y comodidad. Esto simboliza la condición de iluminación y libertad intelectual asociada al Grado de Compañero. Terminaba en un lugar donde el candidato debía esforzarse de nuevo con sus manos y rodillas a través de la menor apertura de todas, en la que se hallaba, y todavía se halla, el gran sarcófago en el que era colocado para afrontar la última y suprema ordalía, y de donde era levantado de entre los muertos, iniciado y perfeccionado.
Walter L. Wilmshurst
El Significado de la Masonería


Conforme la Masonería operativa se fue transformando en especulativa, y con ello en la orden iniciática que conocemos hoy en día, la primera etapa se fue identificando con el Grado de Aprendiz Entrado, y la segunda con el de Compañero. No obstante, quedaba todavía pendiente uno de los grandes problemas de la Masonería especulativa: el Tercer Grado o muerte en vida. 
Ese Tercer Grado que comenzó a perfilarse en las Logias especulativas escocesas y por la Masonería Antigua en general era notablemente distinto al que empleamos hoy en día, y no estaba basado en la figura de Hiram Abiff, sino en la de Noé, continuando la tradición noaquita de la Masonería, de impronta cristiana. Fue hacia 1720 cuando los Modernos comenzaron a poner en escena, en Londres, el Tercer Grado basado en la figura de Hiram Abiff, que tanto aceptación tuvo en la Masonería de todos los países. Del mismo modo comenzó a desarrollarse el Arco Real para mostrar los acontecimientos que suceden tras el Tercer Grado. Los irlandeses lo tenían ya diseñado hacia 1725, y en breve les seguirían escoceses e ingleses yorkinos, aunque es preciso dejar claro que el Arco Real sufrió con el paso del tiempo modificaciones tanto en lo referente a su estructura simbólica y los textos bíblicos que lo sustentaban, como a la organización de otros grados, en principio autónomos, pero que progresivamente se introdujeron como parte de la progresión hacia el Arco Real (Marca, Pasado Maestro Virtual, Muy Excelente Maestro, etc.).
Babilonia
Junto a los ríos de Babilonia,
allí nos sentábamos y llorábamos
acordándonos de Sión.

Salmo 137
En el simbolismo hebreo, la expresión «junto a los ríos de Babilonia» del Salmo 137 (¿alguien recuerda la canción de Boney M. «By the rivers of Babylon»?) siempre ha representado el estado de exilio en que se encuentra el alma en este mundo. Como decíamos, es en el momento en que el alma deplora su estado caído en este mundo cuando comienza la experiencia de la Iniciación, y este es el punto en que comienza la peripecia del Arco Real.
A diferencia de los Grados Simbólicos de la Masonería, que están protagonizados por un único Candidato, en el Arco Real los protagonistas son tres, aunque por lo general esta terna la componga el Candidato y dos Oficiales (dos de los Sobrestantes). Estos tres personajes no son tres, sino una multiplicidad: la multiplicidad de cuerpos que revisten el Alma y acuden para ser sublimados. Al ser recibidos estos obreros narran su historia: lloraban junto a los ríos de Babilonia (deploraban su estado caído) y soñaban con Sión (anhelaban con regresar al Paraíso). El Rey Ciro (Kiros, el Señor) les concede permiso para que regresen a su tierra original a construir el Segundo Templo a la gloria del Señor, y han acudido sin demorarse al Sanedrín (el Capítulo de Arco Real se reúne bajo la forma de un Sanedrín) para solicitar ser empleados en la construcción de dicho templo. El Maestro (los Principales), a la vista del deplorable estado que ofrece el Alma caída, duda del recién llegado, pero el Alma es consciente de su origen celestial, de modo que el Candidato y los Sobrestantes esgrimen su linaje regio y su pertenencia a la Tribu de Judá para reclamar el derecho a participar en la construcción del Templo.
Las distintas doctrinas iniciáticas han intentado plasmar de forma simbólica los acontecimientos que tenían lugar a partir de este momento. En el contexto occidental, lo habitual es que se hiciese en torno al cristianismo (Orden de San Andrés de Escocia, Orden Rosacruz, Orden Martinista, tradición griálica, etc.). Sin embargo, constituye un rasgo peculiar de la Masonería el hecho de haber configurado su estructura simbólica en torno a una tradición enteramente precristiana. Sin duda la forma externa es hebrea, con algunas incorporaciones cristianas. Pero su estructura fundamental, como veremos, corresponde a una tradición iniciática distinta.

En el Occidente se sitúan los Sobrestantes y el Candidato, mientras en el Oriente se sitúan sus contrapartidas regeneradas, encarnadas por los tres Principales, que pese a ser igualmente una multiplicidad, deben ser considerados como un único Maestro. El ritual gira en torno al proceso que transcurre entre un estado y otro.
El Grado del Arco Real es de una complejidad simbólica inusitada, y de una dificultad de comprensión notablemente superior a los Grados Simbólicos por los elevados conceptos que maneja y por lo variado de su simbolismo, inabarcable en una sencilla entrada de un blog. Las diferencias entre los distintos ritos estriban en los textos bíblicos escogidos, así como en los Oficiales que representan el ritual, y en otros elementos simbólicos. Vamos a ver someramente tres posibles planteamientos del Arco Real:
  1. El modelo de la Masonería Antigua (escocés y yorkino)
  2. El modelo de la Masonería Moderna (que es el que se emplea actualmente en Inglaterra y España)
  3. El modelo irlandés.

EL MODELO ESCOCÉS Y YORKINO





Toda la Masonería Antigua, ya sea escocesa, yorkina o irlandesa, incorpora un elemento característico que es la Ceremonia de los Velos. La razón de ser de la Ceremonia de los Velos es ofrecer una representación simbólica de la serie de Iniciaciones que es preciso acometer una vez que ha acontecido el Tercer Grado, o primera de las Iniciaciones. Para ello, los tres Candidatos (o el Candidato y los dos Sobrestantes que le acompañan), deben pasar simbólicamente por una serie de velos, cada uno de los cuales representa una Iniciación, tras lo cual alcanzan el Oriente, y con ello la visión beatífica. A estos hay que añadir las correspondientes lecturas y la escenificación del descenso de los Candidatos a la bóveda donde se encuentran los Secretos Perdidos del Maestro Masón. El Templo representa el Tabernáculo, que era un templo iniciático móvil cuyo Kadosh Kadoshim o Sancta Sanctorum tenía una función iniciática semejante a la del hades de los templos griegos.

La diferencia entre el modelo propiamente yorkino y el escocés es que este último convierte la Ceremonia de los Velos en un Grado previo al Arco Real, el Grado de Maestro Super-Excelente, mientras que en la Masonería yorkina la Ceremonia de los Velos forma parte de la Exaltación al Grado.


EL MODELO INGLÉS



El modelo que se emplea actualmente en Inglaterra (y en España) es el que crearon los Modernos cuando, tras medio siglo de rechazo hacia este Grado, en 1766, aceptaron finalmente crear sus propios Capítulos de Arco Real. Este modelo es notablemente distinto del sistema antiguo. Una diferencia fundamental con el sistema antiguo radica en la ausencia de la Ceremonia de los Velos. De este modo, el Arco Real pasa a trabajarse como la culminación del Grado de Maestro, y sus enseñanzas tienen como eje central el descenso a la bóveda donde se encuentran los Secretos Perdidos del Maestro Masón. El planteamiento simbólico es también muy distinto, pues desaparecen otros elementos importantes como el Arca de la Alianza. Sin embargo, incorpora con un papel importante a dos profetas de Israel, Esdras y Nehemías, configurando junto con Principales y Sobrestantes un escenario de complejo contenido simbólico.

Mientras que escoceses e irlandeses se reconocen mutuamente el Grado del Arco Real, no sucede así con el Arco Real inglés, que no es reconocido ni en estos dos países ni en Norteamérica, donde se practica el Rito de York. Por ello, un Compañero del Arco Real inglés o español puede contar con que se le reconocerá su Grado de Maestro Masón en Escocia o Irlanda, y lo mismo sucede con el Grado de la Marca; pero no se le permitirá acceder a sus Capítulos de Arco Real salvo que ellos mismos le exalten (en el caso de Irlanda), o le confieran el Grado de Super-Excelente Maestro (Ceremonia de los Velos) y posteriormente le exalten (en Escocia).


EL MODELO IRLANDÉS


Si hay una Masonería que haya estado volcada sobremanera con el Arco Real, esa es la irlandesa. No sólo fueron los primeros en darle forma, de manera que en Irlanda ya se trabajaba el Arco Real cuando en Escocia apenas se había implantado el Tercer Grado hiramita, sino que la historia de su Masonería gira en torno a este Grado Supremo. La Masonería irlandesa constaba originalmente de tres Grados: Aprendiz y Compañero, Maestro Masón, y Arco Real, y si bien durante el Siglo XVIII y comienzos del XIX en la isla de Gran Bretaña la gran diatriba fue la protagonizada por Antiguos y Modernos (plasmada en buena parte en la aceptación o rechazo del Arco Real como cúspide de la Masonería), en la isla de Irlanda el Arco Real no solo no fue nunca cuestionado, sino que todas las turbulencias de la Masonería irlandesa giraron en torno a las leyendas que deberían componer este Grado, discutiendo si una parte de ellas se incorporaban a los Grados Caballerescos, o qué textos bíblicos deberían darle apoyo literario. El desplazamiento de algunas de las leyendas que tanto escoceses, como yorkinos, como ingleses modernos desarrollan todavía en el Capítulo de Arco Real, hacia el Campamento de la Orden Templaria, provocó unos conflictos internos y administrativos realmente curiosos y muy distintos a los acontecidos en Inglaterra. En cualquier caso, es un detalle muy significativo de lo que supone el Arco Real para los masones irlandeses el hecho de que, por encima de cuestiones políticas, y a pesar de que tanto la República de Irlanda como Irlanda del Norte tengan sus propias Grandes Logias, únicamente existe un Gran Capítulo del Arco Real conjunto para ambas irlandas, cuyo Primer Gran Principal es denominado Gran Rey de Irlanda.

Después de muchas variaciones a lo largo de los Siglos XVIII y XIX, el Arco Real irlandés ha quedado configurado en torno a la restauración del Primer Templo por parte del Rey Josué, mientras que la leyenda de la construcción del Segundo Templo ha pasado al Grado caballeresco de la Cruz Roja, aunque con la particularidad de que en Irlanda no se exige ser cristiano para ser armado. Y, fieles a la tradición antigua, siguen llevando a cabo la Ceremonia de los Velos.
Extraido de: http://masoneriaantigua.blogspot.com.es/

domingo, 16 de marzo de 2014

DOM PERNETY, DATOS BIOGRÁFICOS

Dom Antoine Joseph Pernety nació el 13 de Febrero de 1716 en Rouanne. Al terminar los estudios primarios ingresó en la congregación benedictina de San Marcos.

Su notable aptitud para los estudios no pasaría desapercibida por sus superiores, que lo destinaron a la Abadía de Saint-Germain-des-Pres a fin de que perfeccionara y ampliara sus estudios. En la biblioteca de esta abadía encontró valiosos textos alquímicos que despertaron en él una afición que mantendría a lo largo de su vida.

En 1758 compuso sus dos obras magnas: «Las fábulas egipcias y griegas, desveladas y reducidas al mismo principio» y el «Diccionario mito-hermético»[1]

Al año siguiente embarcó, acompañando a Louis de Bougainville, hacia las Islas Malvinas con objeto de establecer allí fundaciones coloniales, retornando a Francia a finales de 1764.

Los dos años siguientes fueron decisivos para él: víctima de una profunda crisis en el seno de sus convicciones religiosas abandona los hábitos y se instala en Avignon, donde participa activamente en la Masonería de Rito Escocés y Antiguo, de la que es fundador del grado28-29, «Caballero del Sol y Príncipe Adepto», iniciación que transcurre ritualmente en el Paraíso.

Sobre esta misma época crea su propia orden iniciática, el «Rito Hermético». En 1767 Federico II el Grande le propone para el cargo de Conservador de la Biblioteca Real de Berlín; Pernety acepta y se instala en Prusia, donde permanecerá 16 años; pero parece ser que originalmente el encargo iba destinado a su primo, el Abad Jacques Pernety, del que conocemos una obra bastante curiosa.[2]

Los años que permaneció en Berlín son la etapa mejor documentada de su vida: su cargo le aseguraba un modo de vida muy satisfactorio en lo material, permitiéndole desarrollar una actividad intelectual particularmente rica[3]. Estudioso y apasionado de la obra de Swedemborg, que fallecería en 1772, tradujo al francés la más importante de sus obras «Las maravillas del cielo y el infierno». En 1770 compuso un pequeño manual para uso interno del Rito Hermético, el «Ritual alquímico secreto»[4] y en 1776 un tratado que dedicará a Federico II, «Del conocimiento del hombre moral por el hombre físico».[5]

El caso es que en 1783, una entidad con la que decía estar en contacto, «La Santa Palabra» le conmina a abandonar Prusia y a instalarse de nuevo en Avignon.[6]

Dejará Berlín el día 10 de noviembre de ese mismo año dirigiéndose a Praga para visitar el colegio de Cabalistas de esa ciudad, verdadera meca del esoterismo. A continuación orienta sus pasos hacia Görlitz, ciudad natal del teósofo Boheme y posteriormente, a París.

A finales de 1784 le encontramos en Valence, en casa de su hermano, Jacques Pernety, donde permanecerá hasta 1786. Reencuentra al Marqués Vernety de Vaucroze, que le propone un retiro en Berradides, a algunas leguas de Avignon.

Desde que llegó a Francia sus esfuerzos se centraron en reorganizar su orden, bajo el nuevo nombre de «Rito de los iluminados»; la orientación alquímica de este grupo es obvia, como demuestra el hecho de que en sus filas militaran alquimistas más o menos conocidos: el Abad Buyton de Moreau «Brumore», el polaco Grabianka, La Richardiere y, muy posiblemente, el filósofo Saint Baque de Bufor.[7]

En 1786 sus obras fueron reeditadas, la orden contaba con un centenar de miembros y era muy popular en el mundo del esoterismo bajo el nombre de los «iluminados de Avignon». Sin embargo, las reacciones consecutivas a una escisión en el grupo propiciaron que la Inquisición tomara parte activa en el asunto; detenciones, fugas, interrogatorios no se hicieron esperar. En 1793, la justicia dispersa a los últimos hermanos y arresta, por error, al mismo Pernety. Cuando recupera la libertad reemprende sus estudios alquímicos y lucha por recomponer la orden aunque sin éxito.

Antoine Dom Pernety, fallece en Avignon, el 16 de octubre de 1796.

[1] . Les Fables égyptiennes et grecques, dévoilées & réduites au mème principe, avec une explication des hiéroglyphes, et de la guerre de Troye. 2 Vols. Chez Deladain, libraire, París, 1758. (Para la traducción de las Fábulas hemos hecho uso de la segunda edición, de 1786).


Dictionnaire Mitho-hermétique, dans lequel on trouve les allégories fabuleuses des poëtes, les métaphores, les enigmes et les termes barbares des philosophes hermétiques expliqués. Chez Deladain, libraire, París, 1758. (Existe una traducción de este importante diccionario realizada por Santiago Jubany, en Ediciones Indigo, Barcelona 1993).


[2] . En 1765, en Avignon, introdujo su rito hermético dentro de la logía de los «Sectarios de la Virtud». Dentro del escocismo tambien es fundador de los grados de «Masón Verdadero», «Masón verdadero en la vida recta» y «Caballero del Iris».


[3] . Lettres philosophiques sur les physionomies. La Haya, 1748.


[4] . Rituel Alchimique Secret, du grade de vrai Maçon Academicien. Existe una traducción italiana del mismo, en facsímil, publicado por Edizioni Rebis, 1981.


[5] . Esta obra estaba seguida en un segundo volumen, de las Observations sur les maladies de l’Ame pour servir de suite au précédant, Berlín, 1777.


[6] . La orden exacta que recibió se conserva en el Manuscrito de la Santa Palabra (Ms. 3090) en la Biblioteca del Museo Calvet, en Avignon: «Tu marcharás, tu buscarás, la obra te seguirá, tu partirás... Ya llega el día en que irás al lugar escogido para poner los cimientos de Su nuevo Pueblo...» (Mensajes del 18 y 21 de mayo de 1781). Sin embargo, retornó a Berlín sin haber hallado lo que buscaba y no abandonará definitivamente esta ciudad hasta 1783.


[7] . Del que conocemos unos comentarios a la hermética Tabla de Esmeralda Posiblemente, sea el autor de la Concordancia Mito-físico-cábalo-hermética.


jueves, 6 de mayo de 2010

EL VALOR DE LOS RITUALES EN LAS FRATERNIDADES Y LOGIAS (I)

Por lo general, las Escuelas, Órdenes, Fraternidades y Logias suelen realizar dos tipos de trabajo, uno público en el cual se suelen hacer lecturas, conferencias, coloquios, etc.; y otro interno o privado donde haré más hincapié en esta conferencia.

En los trabajos internos debe haber un conocimiento oculto o esotérico de lo que se hace por parte de los miembros, es más, si no hay conocimiento y colaboración no puede dar buenos resultados.

Lo ideal es que estos miembros tuvieran ya cierto grado de pureza por haber superado gran parte de sus defectos y que tuvieran una actitud como quien se encuentra en un recinto sagrado.

Por otro lado, los miembros también deben ir preparados tanto mental como sentimentalmente para crear una unificación de pensamientos durante el ritual para que éste sea fuerte y puro y no pueda quedarse en el Mundo del Deseo, y para eso deben elegirse (si hubiera que hacerlo) temas elevados y no permitir que salga de ningún miembro ni el más mínimo mal sentimiento o deseo. Por ejemplo, en el Servicio del Templo de la Fraternidad Rosacruz, una persona del grado de Probacionista debe leer un artículo o conferencia, pues bien, ese texto, además de identificarse con las enseñanzas de la Fraternidad Rosacruz no deben contener nada personal ni que pueda hacer pensar mal o crear malos sentimiento a sus oyentes.


Esto hace que la reacción unificada de las mentes de los asistentes dé tal fuerza al pensamiento-forma grupal que podría alcanzar el Mundo del Espíritu de Vida.

Al igual que un aspirante a la iniciación puede atraer la atención de un Maestro o Hermano Mayor, también los Centros donde se desarrollen los conocimientos y el aspecto devocional y espiritual, suelen atraer la atención de estos hermanos más adelantados; de hecho, en algunas reuniones o servicios, parece como si se notara la presencia de alguien especial.

De cualquier forma, los rituales concebidos por los Hermanos Mayores y descritos por iniciados, por sí mismos tienen el poder de abrir un canal para que descienda la energía divina del plano inmediatamente superior. El valor de un ritual se centra en la conciencia y, por tanto, el mayor beneficio de un ritual se obtiene cuando hay un conocimiento sobre el mismo. Hay quien piensa que los rituales solo sirven para exaltar la conciencia, y es cierto, pero gracias a la exaltación se contacta con las fuerzas espirituales. Aunque podríamos decir que el oficiante es el mago dentro de la ceremonia o ritual, son los participantes los que crean la atmósfera necesaria para que se produzca la magia que hará que las fuerzas espirituales tomen partido en ella; por eso es un deber de los mismos poner lo mejor de su parte y hacer los trabajos mentales necesarios. Cuando un miembro está centrado en asuntos elevados y lo hace con intensidad y concentración, alcanza las regiones superiores, y esto actúa como canal para que haya una respuesta, por tanto, ¿Qué no se podrá conseguir si todos los miembros están unidos como una misma nota-clave? Eso mismo se puede hacer cuando en la ceremonia o ritual se tratan aspectos devocionales profundos donde se generen pensamientos y sentimientos que puedan beneficiar a la humanidad o a determinadas personas, entonces el pensamiento-forma grupal será más poderoso y podrá hacer mayor bien incluso a sus creadores. Un miembro de una Fraternidad o Logia no debe ser inactivo ni tomarse un ritual o un Servicio como algo monótono y aburrido porque estos trabajos pueden ser de gran ayuda a la humanidad y a los miembros mismos.

Es importante, por consiguiente, que haya asistencia y colaboración en las fraternidades y logias, ya que cumplen una labor que ayuda al desarrollo espiritual de la sociedad. Tampoco debería ocurrir lo que ocurre muchas veces en que las actividades, propuestas, iniciativas, etc. dependan de una persona porque, si ocurre eso, cuando esa persona falte puede desmoronarse toda la obra. La fraternidad debe ser valorada por la riqueza de vida espiritual que contenga y no por las personas o actividades que nada tengan que ver con el conocimiento que se debe impartir ni con los servicios o rituales. Las fraternidades, logias, escuelas y grupos tienen su propia identidad pero todas forman un cuerpo o energía unificadora que ayuda en la evolución de la humanidad, ese es el motivo por el cual los diferentes Maestros y Hermanos Mayores las crearon y las mantienen siempre que haya un trabajo espiritual. Una escuela es un vehículo formado por células (personas) cuya misión es servir como elementos de desarrollo en la sociedad, puesto que ellas son receptoras e intermediarias de influencias superiores y de una sabiduría oculta.

Es más, cada miembro debería considerarse ejemplo de sabiduría, amor, fraternidad y servicio altruista; eso enriquece la escuela y atrae a nuevos miembros.

Lo cierto es que los rituales fueron creados por las Jerarquías que guían y ayudan en el desarrollo y evolución de la humanidad, pero su verdadero significado es casi un misterio para la mayoría de las personas. Al igual que con los mitos antiguos y con los cuentos infantiles se intenta imprimir una serie de verdades y enseñanzas en la conciencia de las personas, también en los rituales se intenta hacer lo mismo por medio de sus aspectos esotérico y exotérico. El aspecto exotérico es la representación de algo (según quién y dónde se haga) por medo de una serie de objetos, sonidos, colores o substancias que tienen como meta crear una imagen global que se imprima en la conciencia como una Verdad; todos los elementos que componen este cuadro pictórico tiene una simbología especial. El segundo aspecto de estas ceremonias, el aspecto oculto y esotérico, se relaciona con la existencia de los mundos invisibles y con las Jerarquías que allí existen y que ayuda a la humanidad. Por consiguiente, estos rituales son medios, hilos de comunicación, entre el mundo físico y los mundos invisibles que, a su vez, intercambian y manifiestan una serie de energías.

El papel principal, como por ejemplo en la Eucaristía, (cuyo sacerdote tiene el poder por haber sido ordenado) es del oficiante, el cual, como en el resto de ceremonias, debería ser consciente de lo que hace. Él colabora para que lo visible alcance lo invisible y para que el trabajo de los asistentes tenga una respuesta, pero su papel principal es hacer esa unión de los mundos para poder hacer que una energía espiritual descienda al mundo físico para que actúe como en su propio mundo; es decir, invocar una serie de fuerzas espirituales para que afecten a lugar donde se hace el ritual y a las personas que allí se encuentran. Este es el motivo por el cual tiene gran importancia los objetos sonidos, colores y demás símbolos de una ceremonia, todo lo que se diga, piense y haga en una ceremonia o ritual tiene una representación, como efecto, en los mundos invisibles. Estas singulares representaciones, palabras, plegarias, símbolos, etc. son el lenguaje con las cuales nos comunicamos con las Jerarquías superiores y con las que hacemos la llamada para que acudan los Ángeles y sus elementales colaboradores para que se cumpla el objetivo del ritual.

Desde el mismo comienzo, estas ceremonias crean la atmósfera necesaria y predisponen los cuerpos de los asistentes para que puedan ser receptores de las energías que se van a invocar.

Pero si el asistente asiste ya predispuesto y es consciente de lo que va a ocurrir, se ayudará mucho él mismo porque facilitará la influencia de dichas fuerzas espirituales procedentes de los mundos superiores. En ciertos servicios, como ocurre con los de la Fraternidad Rosacruz donde hay unos himnos cantados, se consigue, o se debería conseguir, un equilibrio y armonía que preparen los cuerpos de los asistentes en ese sentido por medio de la multiplicidad de voces entonando una misma nota-clave que fue elegida y escrita con una muy determinada intención. Algo similar ocurre con las Palaras de Poder que se utilizan, bien solo por parte del oficiante o bien en las que también intervienen los miembros de la religión, escuela o logia. Por ejemplo: Iglesia Católica: Rogad hermanos, para que este sacrificio, mío y vuestro, sea agradable a Dios todopoderoso; a lo que se responde: El Señor reciba de tus manos este santo sacrificio en honra y gloria de Su Nombre para nuestro beneficio y el de toda su Santa Iglesia. En el caso de la Fraternidad Rosacruz de Max Heindel: “Mis queridos hermanos y hermanas, que las Rosas florezcan en vuestras cruces”, a lo que se responde: “Y en la tuya”.

Estas palabras tienen la intención de que se produzca un acercamiento, una manifestación de hermandad y una voluntad de hacer algo juntos, pero esta unión y buena voluntad y deseo, también alcanzan los mundos invisibles y obtienen respuesta. Son las vibraciones del sonido, de la palabra acompañada del pensamiento y del sentimiento adecuado los que alcanzan esos mundos, y dependiendo de la intención, pureza y sentimientos que se pongan así serán los niveles que alcancen y las respuestas que se obtengan. Cuando una persona, consciente de lo que ocurre en esos lugares, acude a una ceremonia o servicio con sentimientos devocionales y fraternales debería sentir los efectos de lo invisible desde los primeros momentos en que suene la música o se digan las palabras claves que atraen la atención de los Ángeles. Todos los objetos y símbolos utilizados en un ritual son magnetizados (consagrados) durante el mismo, bien por el oficiante o bien por las entidades que intervienen intermediarias también para que las fuerzas espirituales más elevadas puedan ayudar en el desarrollo a los asistentes.

Por tanto, a mayor contacto con ellos, a mayor receptividad consciente de las energías influyentes, y cuanta más pureza y devoción, más beneficio espiritual se recibe de dichos seres. Cada signo y cada símbolo tienen su función y su ayuda para los miembros presentes, es igual que sea el signo de la cruz que los pensamientos y sentimientos que se emitan en relación con un emblema.

Por Francisco Nieto Vidal