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jueves, 23 de septiembre de 2021

Libro: MISTERIOS Y MITOS DEL PASADO, Una visión esotérica del origen del cosmos, la vida y el ser humano.

Les dejamos esta información de una reciente publicación sobre el tema de los mitos sobre los orígenes del universo, la vida en la Tierra, las antiguas civilizaciones, desde la perspectiva de las tradiciones esotéricas. Para ello, el autor, que ya nos sorprendió con su libro Rosacruces, Historia y personajes (Almuzara), aporta varias de las afirmaciones vertidas por la tradición teosófica, el rosacrucismo, la antroposofía, masonería y otras tradiciones y cuerpos mitológicos antiguos.

Sin duda, una obra que logra transmitir muchas de las enseñanzas tradicionales sobre el pasado, con espíritu crítico, y que comprende el valor y el uso del mito. Sin duda, una obra recomendable, asequible tanto en librerías como en plataformas digitales de España y América. 

Para más información, visitar: https://editorialdelfos.com/libro/misterios-y-mitos-del-pasado_119361/

viernes, 11 de noviembre de 2016

Video sobre HISTORIA OCULTA DE LA HUMANIDAD, según la tradición Rosacruz

Esta vez les dejamos un interesante video sobre la HISTORIA OCULTA DE LA HUMANIDAD, en el que se repasan los tópicos sobre antiguas civilizaciones, ya desaparecidas, como la Polar, Hiperborea, Lemúrica o la de la Atlántida. Lo interesante es que propone el viaje del ser humano por su historia pasada y presente como parte del plan cósmico de evolución de la conciencia. Disfrutenlo.

 

jueves, 14 de abril de 2016

Video sobre la INICIACIÓN ROSACRUZ

En esta ocasión, podemos ver un video que explica al proceso de la iniciación según la tradición de la Fraternidad Rosacruz fundada por Max Heindel. Espero sea de vuestro agrado.






jueves, 3 de septiembre de 2015

El Evangelio de Qumrán

El descubrimiento de los manuscritos del Mar Muerto ha beneficiado ampliamente el estudio del judaísmo del siglo I d. C. y del cristianismo primitivo. En 1947 varios pastores hallaron once cuevas en el wadi de Qumrán (cerca del mar Muerto) que estaban repletas de textos escritos entre 250 a. C y 68 d. C. Esa enorme masa documental provenía de la secta que había habitado ese monasterio rocoso, los esenios, grupo apocalíptico aislado en las orillas del mar Muerto. Esta secta separatista del judaísmo del segundo Templo se organizaba como un nuevo Israel y mantenía un fuerte rechazo al sacerdocio saduceo y al templo de Jerusalén (mancillados por las ocupaciones de las que fueron cómplices). La comunidad esenia estaba obsesionada por la ortopraxia (la práctica y la observancia ortodoxas correctas) sacerdotal y por las tendencias apocalípticas que se evidencian en sus textos. Se consideran los conflictos en torno al descubrimiento de los textos y las complicaciones metodológicas a la hora de tratar a ciertos manuscritos. Pero, fundamentalmente, se analiza que la doctrina cristiana presenta similitudes con escrituras antiguas de Qumran.
No se trata de decir que Cristo copió sus enseñanzas, más bien se delata la estrecha relación e influencia entre los orígenes del cristianismo con el judaísmo. Incluso hay teorías que colocan históricamente a "Juan el Bautista" (quien tuvo influencia en Jesús) como un discípulo de la comunidad de Qumran, los Evangelios dicen que pasó un tiempo considerable en el desierto cerca del área donde la comunidad Qumrán se localizaba.
¿Los años que se desconocen de la vida de Jesucristo ocultan que fue un estudiante o maestro en la comunidad de los Esenios en Qumrán?¿Cuáles son en concreto las diferencias entre Jesús y los esenios o los monjes de Qumrán? ¿Pudo pertenecer Jesús de Nazaret a la comunidad de Qumrán?
Todas estas interrogantes tratan de encontrar respuesta en esta obra, “El Evangelio de Qumrán”

Autor: Klein, Fernando
Formato: 15X21 cm.
Póginas: 276
ISBN: 978-84-95919-40-3
 
Más información en: http://www.editorialcreacion.com

domingo, 8 de febrero de 2015

EL SANTO ARCO REAL DE JERUSALÉN

El Paraíso Perdido


No deja de ser un hecho llamativo el desconocimiento generalizado que existe entre los Masones respecto a la naturaleza de la Iniciación. Es muy común que cada uno considere la Iniciación según su propia opinión y que apliquemos el término Iniciación a cualquier cosa, desde el conocimiento de una técnica comercial hasta ciertas experiencias de la vida, pasando por cosas tan alejadas de la Iniciación en sí como adoptar una cierta actitud política. Sin duda la palabra «iniciación» goza de diferentes acepciones en el diccionario de la Real Academia Española, pero la Masonería, como el resto de órdenes iniciáticas, no fue establecida para mantener unas enseñanzas insípidas que, aun siendo necesarias, no necesitan en absoluto de una orden iniciática. La razón de ser de una orden iniciática es infinitamente más ambiciosa y estremecedora.

La Iniciación existe porque el alma disfrutó una vez de una existencia dichosa en el Paraíso; pero, por algún acontecimiento infausto, fue expulsada de él, viéndose precipitada a este mundo de oscuridad y materia. Desde entonces, el alma deplora su estado caído y anhela recuperar la felicidad perdida. En el contexto judeocristiano este suceso lo conocemos como «La Caída del Hombre».

Sin embargo, la tradición hebrea no fue capaz de desarrollar lo suficientemente la naturaleza de esa caída. No describió cómo aconteció, ni en qué consistió. El resultado más evidente de esto es que, en la tradición occidental, hemos desarrollado una extensa y minuciosa teología respecto a lo que acontece tras la muerte, pero nunca se ha planteado de manera realmente seria qué es lo que acontece antes del nacimiento.



La Expulsión del Edén, de Miguel Ángel.


No obstante, lo habitual en las doctrinas mistéricas es que sí ofreciesen una descripción simbólica del proceso. En una etapa del desarrollo humano en que el hombre miraba al cielo intentando hallar una explicación al mundo en que se encontraba, las distintas culturas occidentales crearon su metáfora de la Caída del Hombre en base a elementos astronómicos. Por pura analogía con sus concepciones astronómicas, se asumió que, en el momento de precipitarse desde el cielo a la tierra, el alma atravesaba las esferas de los distintos planetas, y mientras atravesaba cada una de dichas esferas, se le adhería un cuerpo. A su paso por Saturno adquiría un cuerpo con capacidad de razonar, pero también de engañar e intrigar. Al pasar por la esfera de Marte, adquiría un cuerpo capaz de emplear la violencia. Al atravesar la esfera de Venus, se le adhería un cuerpo con tendencia a la concupiscencia. Al pasar por el dominio de Júpiter adquiere la capacidad del poder. Al atravesar la esfera de la Luna adquiría la capacidad de crecer y generar, y así sucesivamente. Independientemente de cómo se consideren estas adherencias o cuerpos, el factor común es que el alma humana, como fruto de su caída, queda tan irreconocible como la estatua de Glauco que mencionaba Platón, que tras su caída en el mar estaba tan desfigurada por las algas y conchas adheridas que parecía más un monstruo que no la estatua original. No deja de ser una ironía el que los hombres se pregunten si tienen alma: son alma, lo que tienen accidentalmente es un cuerpo. Alma creada a imagen y semejanza de Dios (creer que el texto del Génesis plantea la posibilidad de un Dios antropomorfo, hecho a imagen y semejanza del hombre caído, es no saber distinguir un diamante de la caja de plástico que lo contiene).

El momento en que el alma se da cuenta de su estado de exilio en este mundo, en el que rige la materia y la esclavitud que esta impone, es el punto de partida del proceso de regeneración del hombre. Y es aquí donde comienza la experiencia de la Iniciación, plasmada en la Masonería Tradicional.

Grados Iniciáticos

A lo largo del tiempo la Masonería ha visto cómo se han multiplicado los grados que se trabajaban. Los grados creados son de interés diverso, y transmiten enseñanzas muy variadas, ya sea de índole existencial, moral o filosófica.

Sin embargo en 1813 la Gran Logia Unida de Inglaterra declaró que «la Masonería Antigua y pura está compuesta de tres grados y nada más, a saber: Aprendiz Entrado, Compañero, y Maestro Masón, incluyendo este último la Orden Suprema del Santo Arco Real».
La razón para esto es que estos Grados representan un fenómeno totalmente distinto de lo que puedan transmitir los demás. Estos Grados plasman de forma dramatizada una experiencia que acompaña al hombre desde que puede considerarse como tal: la Iniciación. Ya sea en la España de 2013, o en la China del año 3500 a.C., en el Antiguo Egipto, o entre los nativos americanos, este proceso extraordinario se desarrolla a grandes rasgos en una serie de etapas comunes: una primera etapa de purificación y perfeccionamiento, una segunda etapa en la que el alma debe buscar en su interior (esto queda patente en los ritos antiguos como York o Emulación, pero no en los ritos modernos como REAA o Francés, donde se introdujeron las modificaciones filosóficas de Preston), y una tercera etapa —que en realidad es el punto de partida de todo— en la que se produce la gran ordalía, tras lo cual comienza realmente el proceso iniciático. Para el profano puede resultar sorprendente descubrir que la Iniciación que se confiere al ser aceptado en una Logia no supone iniciación real alguna. La Iniciación real es la del Tercer Grado, y desde luego no acontece en la Logia, donde únicamente se representa una alegoría de la misma, sino en otro contexto privado e íntimo, y en el caso de que realmente llegue a experimentarse. Los antiguos órficos denominaban a esta primera Iniciación «teleté», y los eleusinos «epopteia», aunque coloquialmente los griegos se referían a ella como «ser Apolo». El latino Apuleyo se refiere a ello como «ver el sol a medianoche».


Las cuatro etapas de la Iniciación, tal y como son descritas por el antiguo libro chino El Secreto de la Flor de Oro: recolección de la luz, nacimiento del nuevo ser en el entorno de la fuerza, separación del cuerpo-espíritu para la existencia independiente y consolidación de la iluminación.

Como ilustración de este proceso nos basta referirnos al diagrama de la sección de la Gran Pirámide de Egipto, que fue construida así, no ya para ser templo de iniciación, sino para registrar de forma permanente los principios que rigen el proceso de regeneración. Su pasaje de entrada discurre durante alguna distancia hacia el interior del edificio como un estrecho canal ascendente a través del cual el postulante que desea alcanzar el centro debe arrastrarse en no poca incomodidad y dificultad. Esto era para representar la disciplina y el trabajo, cuesta arriba, de purificación, que se requiere en el Grado de Aprendiz. En un punto concreto este pasaje estrecho se abre a una galería larga y elevada, todavía muy empinada, por la que el postulante debe pasar, pero en libertad y comodidad. Esto simboliza la condición de iluminación y libertad intelectual asociada al Grado de Compañero. Terminaba en un lugar donde el candidato debía esforzarse de nuevo con sus manos y rodillas a través de la menor apertura de todas, en la que se hallaba, y todavía se halla, el gran sarcófago en el que era colocado para afrontar la última y suprema ordalía, y de donde era levantado de entre los muertos, iniciado y perfeccionado.
Walter L. Wilmshurst
El Significado de la Masonería


Conforme la Masonería operativa se fue transformando en especulativa, y con ello en la orden iniciática que conocemos hoy en día, la primera etapa se fue identificando con el Grado de Aprendiz Entrado, y la segunda con el de Compañero. No obstante, quedaba todavía pendiente uno de los grandes problemas de la Masonería especulativa: el Tercer Grado o muerte en vida. 
Ese Tercer Grado que comenzó a perfilarse en las Logias especulativas escocesas y por la Masonería Antigua en general era notablemente distinto al que empleamos hoy en día, y no estaba basado en la figura de Hiram Abiff, sino en la de Noé, continuando la tradición noaquita de la Masonería, de impronta cristiana. Fue hacia 1720 cuando los Modernos comenzaron a poner en escena, en Londres, el Tercer Grado basado en la figura de Hiram Abiff, que tanto aceptación tuvo en la Masonería de todos los países. Del mismo modo comenzó a desarrollarse el Arco Real para mostrar los acontecimientos que suceden tras el Tercer Grado. Los irlandeses lo tenían ya diseñado hacia 1725, y en breve les seguirían escoceses e ingleses yorkinos, aunque es preciso dejar claro que el Arco Real sufrió con el paso del tiempo modificaciones tanto en lo referente a su estructura simbólica y los textos bíblicos que lo sustentaban, como a la organización de otros grados, en principio autónomos, pero que progresivamente se introdujeron como parte de la progresión hacia el Arco Real (Marca, Pasado Maestro Virtual, Muy Excelente Maestro, etc.).
Babilonia
Junto a los ríos de Babilonia,
allí nos sentábamos y llorábamos
acordándonos de Sión.

Salmo 137
En el simbolismo hebreo, la expresión «junto a los ríos de Babilonia» del Salmo 137 (¿alguien recuerda la canción de Boney M. «By the rivers of Babylon»?) siempre ha representado el estado de exilio en que se encuentra el alma en este mundo. Como decíamos, es en el momento en que el alma deplora su estado caído en este mundo cuando comienza la experiencia de la Iniciación, y este es el punto en que comienza la peripecia del Arco Real.
A diferencia de los Grados Simbólicos de la Masonería, que están protagonizados por un único Candidato, en el Arco Real los protagonistas son tres, aunque por lo general esta terna la componga el Candidato y dos Oficiales (dos de los Sobrestantes). Estos tres personajes no son tres, sino una multiplicidad: la multiplicidad de cuerpos que revisten el Alma y acuden para ser sublimados. Al ser recibidos estos obreros narran su historia: lloraban junto a los ríos de Babilonia (deploraban su estado caído) y soñaban con Sión (anhelaban con regresar al Paraíso). El Rey Ciro (Kiros, el Señor) les concede permiso para que regresen a su tierra original a construir el Segundo Templo a la gloria del Señor, y han acudido sin demorarse al Sanedrín (el Capítulo de Arco Real se reúne bajo la forma de un Sanedrín) para solicitar ser empleados en la construcción de dicho templo. El Maestro (los Principales), a la vista del deplorable estado que ofrece el Alma caída, duda del recién llegado, pero el Alma es consciente de su origen celestial, de modo que el Candidato y los Sobrestantes esgrimen su linaje regio y su pertenencia a la Tribu de Judá para reclamar el derecho a participar en la construcción del Templo.
Las distintas doctrinas iniciáticas han intentado plasmar de forma simbólica los acontecimientos que tenían lugar a partir de este momento. En el contexto occidental, lo habitual es que se hiciese en torno al cristianismo (Orden de San Andrés de Escocia, Orden Rosacruz, Orden Martinista, tradición griálica, etc.). Sin embargo, constituye un rasgo peculiar de la Masonería el hecho de haber configurado su estructura simbólica en torno a una tradición enteramente precristiana. Sin duda la forma externa es hebrea, con algunas incorporaciones cristianas. Pero su estructura fundamental, como veremos, corresponde a una tradición iniciática distinta.

En el Occidente se sitúan los Sobrestantes y el Candidato, mientras en el Oriente se sitúan sus contrapartidas regeneradas, encarnadas por los tres Principales, que pese a ser igualmente una multiplicidad, deben ser considerados como un único Maestro. El ritual gira en torno al proceso que transcurre entre un estado y otro.
El Grado del Arco Real es de una complejidad simbólica inusitada, y de una dificultad de comprensión notablemente superior a los Grados Simbólicos por los elevados conceptos que maneja y por lo variado de su simbolismo, inabarcable en una sencilla entrada de un blog. Las diferencias entre los distintos ritos estriban en los textos bíblicos escogidos, así como en los Oficiales que representan el ritual, y en otros elementos simbólicos. Vamos a ver someramente tres posibles planteamientos del Arco Real:
  1. El modelo de la Masonería Antigua (escocés y yorkino)
  2. El modelo de la Masonería Moderna (que es el que se emplea actualmente en Inglaterra y España)
  3. El modelo irlandés.

EL MODELO ESCOCÉS Y YORKINO





Toda la Masonería Antigua, ya sea escocesa, yorkina o irlandesa, incorpora un elemento característico que es la Ceremonia de los Velos. La razón de ser de la Ceremonia de los Velos es ofrecer una representación simbólica de la serie de Iniciaciones que es preciso acometer una vez que ha acontecido el Tercer Grado, o primera de las Iniciaciones. Para ello, los tres Candidatos (o el Candidato y los dos Sobrestantes que le acompañan), deben pasar simbólicamente por una serie de velos, cada uno de los cuales representa una Iniciación, tras lo cual alcanzan el Oriente, y con ello la visión beatífica. A estos hay que añadir las correspondientes lecturas y la escenificación del descenso de los Candidatos a la bóveda donde se encuentran los Secretos Perdidos del Maestro Masón. El Templo representa el Tabernáculo, que era un templo iniciático móvil cuyo Kadosh Kadoshim o Sancta Sanctorum tenía una función iniciática semejante a la del hades de los templos griegos.

La diferencia entre el modelo propiamente yorkino y el escocés es que este último convierte la Ceremonia de los Velos en un Grado previo al Arco Real, el Grado de Maestro Super-Excelente, mientras que en la Masonería yorkina la Ceremonia de los Velos forma parte de la Exaltación al Grado.


EL MODELO INGLÉS



El modelo que se emplea actualmente en Inglaterra (y en España) es el que crearon los Modernos cuando, tras medio siglo de rechazo hacia este Grado, en 1766, aceptaron finalmente crear sus propios Capítulos de Arco Real. Este modelo es notablemente distinto del sistema antiguo. Una diferencia fundamental con el sistema antiguo radica en la ausencia de la Ceremonia de los Velos. De este modo, el Arco Real pasa a trabajarse como la culminación del Grado de Maestro, y sus enseñanzas tienen como eje central el descenso a la bóveda donde se encuentran los Secretos Perdidos del Maestro Masón. El planteamiento simbólico es también muy distinto, pues desaparecen otros elementos importantes como el Arca de la Alianza. Sin embargo, incorpora con un papel importante a dos profetas de Israel, Esdras y Nehemías, configurando junto con Principales y Sobrestantes un escenario de complejo contenido simbólico.

Mientras que escoceses e irlandeses se reconocen mutuamente el Grado del Arco Real, no sucede así con el Arco Real inglés, que no es reconocido ni en estos dos países ni en Norteamérica, donde se practica el Rito de York. Por ello, un Compañero del Arco Real inglés o español puede contar con que se le reconocerá su Grado de Maestro Masón en Escocia o Irlanda, y lo mismo sucede con el Grado de la Marca; pero no se le permitirá acceder a sus Capítulos de Arco Real salvo que ellos mismos le exalten (en el caso de Irlanda), o le confieran el Grado de Super-Excelente Maestro (Ceremonia de los Velos) y posteriormente le exalten (en Escocia).


EL MODELO IRLANDÉS


Si hay una Masonería que haya estado volcada sobremanera con el Arco Real, esa es la irlandesa. No sólo fueron los primeros en darle forma, de manera que en Irlanda ya se trabajaba el Arco Real cuando en Escocia apenas se había implantado el Tercer Grado hiramita, sino que la historia de su Masonería gira en torno a este Grado Supremo. La Masonería irlandesa constaba originalmente de tres Grados: Aprendiz y Compañero, Maestro Masón, y Arco Real, y si bien durante el Siglo XVIII y comienzos del XIX en la isla de Gran Bretaña la gran diatriba fue la protagonizada por Antiguos y Modernos (plasmada en buena parte en la aceptación o rechazo del Arco Real como cúspide de la Masonería), en la isla de Irlanda el Arco Real no solo no fue nunca cuestionado, sino que todas las turbulencias de la Masonería irlandesa giraron en torno a las leyendas que deberían componer este Grado, discutiendo si una parte de ellas se incorporaban a los Grados Caballerescos, o qué textos bíblicos deberían darle apoyo literario. El desplazamiento de algunas de las leyendas que tanto escoceses, como yorkinos, como ingleses modernos desarrollan todavía en el Capítulo de Arco Real, hacia el Campamento de la Orden Templaria, provocó unos conflictos internos y administrativos realmente curiosos y muy distintos a los acontecidos en Inglaterra. En cualquier caso, es un detalle muy significativo de lo que supone el Arco Real para los masones irlandeses el hecho de que, por encima de cuestiones políticas, y a pesar de que tanto la República de Irlanda como Irlanda del Norte tengan sus propias Grandes Logias, únicamente existe un Gran Capítulo del Arco Real conjunto para ambas irlandas, cuyo Primer Gran Principal es denominado Gran Rey de Irlanda.

Después de muchas variaciones a lo largo de los Siglos XVIII y XIX, el Arco Real irlandés ha quedado configurado en torno a la restauración del Primer Templo por parte del Rey Josué, mientras que la leyenda de la construcción del Segundo Templo ha pasado al Grado caballeresco de la Cruz Roja, aunque con la particularidad de que en Irlanda no se exige ser cristiano para ser armado. Y, fieles a la tradición antigua, siguen llevando a cabo la Ceremonia de los Velos.
Extraido de: http://masoneriaantigua.blogspot.com.es/

domingo, 16 de marzo de 2014

DOM PERNETY, DATOS BIOGRÁFICOS

Dom Antoine Joseph Pernety nació el 13 de Febrero de 1716 en Rouanne. Al terminar los estudios primarios ingresó en la congregación benedictina de San Marcos.

Su notable aptitud para los estudios no pasaría desapercibida por sus superiores, que lo destinaron a la Abadía de Saint-Germain-des-Pres a fin de que perfeccionara y ampliara sus estudios. En la biblioteca de esta abadía encontró valiosos textos alquímicos que despertaron en él una afición que mantendría a lo largo de su vida.

En 1758 compuso sus dos obras magnas: «Las fábulas egipcias y griegas, desveladas y reducidas al mismo principio» y el «Diccionario mito-hermético»[1]

Al año siguiente embarcó, acompañando a Louis de Bougainville, hacia las Islas Malvinas con objeto de establecer allí fundaciones coloniales, retornando a Francia a finales de 1764.

Los dos años siguientes fueron decisivos para él: víctima de una profunda crisis en el seno de sus convicciones religiosas abandona los hábitos y se instala en Avignon, donde participa activamente en la Masonería de Rito Escocés y Antiguo, de la que es fundador del grado28-29, «Caballero del Sol y Príncipe Adepto», iniciación que transcurre ritualmente en el Paraíso.

Sobre esta misma época crea su propia orden iniciática, el «Rito Hermético». En 1767 Federico II el Grande le propone para el cargo de Conservador de la Biblioteca Real de Berlín; Pernety acepta y se instala en Prusia, donde permanecerá 16 años; pero parece ser que originalmente el encargo iba destinado a su primo, el Abad Jacques Pernety, del que conocemos una obra bastante curiosa.[2]

Los años que permaneció en Berlín son la etapa mejor documentada de su vida: su cargo le aseguraba un modo de vida muy satisfactorio en lo material, permitiéndole desarrollar una actividad intelectual particularmente rica[3]. Estudioso y apasionado de la obra de Swedemborg, que fallecería en 1772, tradujo al francés la más importante de sus obras «Las maravillas del cielo y el infierno». En 1770 compuso un pequeño manual para uso interno del Rito Hermético, el «Ritual alquímico secreto»[4] y en 1776 un tratado que dedicará a Federico II, «Del conocimiento del hombre moral por el hombre físico».[5]

El caso es que en 1783, una entidad con la que decía estar en contacto, «La Santa Palabra» le conmina a abandonar Prusia y a instalarse de nuevo en Avignon.[6]

Dejará Berlín el día 10 de noviembre de ese mismo año dirigiéndose a Praga para visitar el colegio de Cabalistas de esa ciudad, verdadera meca del esoterismo. A continuación orienta sus pasos hacia Görlitz, ciudad natal del teósofo Boheme y posteriormente, a París.

A finales de 1784 le encontramos en Valence, en casa de su hermano, Jacques Pernety, donde permanecerá hasta 1786. Reencuentra al Marqués Vernety de Vaucroze, que le propone un retiro en Berradides, a algunas leguas de Avignon.

Desde que llegó a Francia sus esfuerzos se centraron en reorganizar su orden, bajo el nuevo nombre de «Rito de los iluminados»; la orientación alquímica de este grupo es obvia, como demuestra el hecho de que en sus filas militaran alquimistas más o menos conocidos: el Abad Buyton de Moreau «Brumore», el polaco Grabianka, La Richardiere y, muy posiblemente, el filósofo Saint Baque de Bufor.[7]

En 1786 sus obras fueron reeditadas, la orden contaba con un centenar de miembros y era muy popular en el mundo del esoterismo bajo el nombre de los «iluminados de Avignon». Sin embargo, las reacciones consecutivas a una escisión en el grupo propiciaron que la Inquisición tomara parte activa en el asunto; detenciones, fugas, interrogatorios no se hicieron esperar. En 1793, la justicia dispersa a los últimos hermanos y arresta, por error, al mismo Pernety. Cuando recupera la libertad reemprende sus estudios alquímicos y lucha por recomponer la orden aunque sin éxito.

Antoine Dom Pernety, fallece en Avignon, el 16 de octubre de 1796.

[1] . Les Fables égyptiennes et grecques, dévoilées & réduites au mème principe, avec une explication des hiéroglyphes, et de la guerre de Troye. 2 Vols. Chez Deladain, libraire, París, 1758. (Para la traducción de las Fábulas hemos hecho uso de la segunda edición, de 1786).


Dictionnaire Mitho-hermétique, dans lequel on trouve les allégories fabuleuses des poëtes, les métaphores, les enigmes et les termes barbares des philosophes hermétiques expliqués. Chez Deladain, libraire, París, 1758. (Existe una traducción de este importante diccionario realizada por Santiago Jubany, en Ediciones Indigo, Barcelona 1993).


[2] . En 1765, en Avignon, introdujo su rito hermético dentro de la logía de los «Sectarios de la Virtud». Dentro del escocismo tambien es fundador de los grados de «Masón Verdadero», «Masón verdadero en la vida recta» y «Caballero del Iris».


[3] . Lettres philosophiques sur les physionomies. La Haya, 1748.


[4] . Rituel Alchimique Secret, du grade de vrai Maçon Academicien. Existe una traducción italiana del mismo, en facsímil, publicado por Edizioni Rebis, 1981.


[5] . Esta obra estaba seguida en un segundo volumen, de las Observations sur les maladies de l’Ame pour servir de suite au précédant, Berlín, 1777.


[6] . La orden exacta que recibió se conserva en el Manuscrito de la Santa Palabra (Ms. 3090) en la Biblioteca del Museo Calvet, en Avignon: «Tu marcharás, tu buscarás, la obra te seguirá, tu partirás... Ya llega el día en que irás al lugar escogido para poner los cimientos de Su nuevo Pueblo...» (Mensajes del 18 y 21 de mayo de 1781). Sin embargo, retornó a Berlín sin haber hallado lo que buscaba y no abandonará definitivamente esta ciudad hasta 1783.


[7] . Del que conocemos unos comentarios a la hermética Tabla de Esmeralda Posiblemente, sea el autor de la Concordancia Mito-físico-cábalo-hermética.


lunes, 10 de febrero de 2014

LA ‘SHEKINAH’ O LA PRESENCIA DIVINA

La Shekinah, es una figura básica de la exégesis judía que designa a la Presencia divina que habita (shakan) entre los hombres, de aquí el nombre de Shekinah: ‘la que habita’ o ‘la que reside’. Representa el don que Dios dio al género humano después de la destrucción del primer Templo: su Presencia, que a partir de entonces residió con el pueblo de Israel en el exilio. Gracias a la Shekinahla relación entre el cielo y la tierra es posible y con ella la regeneración y la vuelta al Paraíso original, pues, simbólicamente, la caída de Adán y Eva y su expulsión del Jardín del Edén equivalen a la destrucción del Templo de Jerusalén por los romanos y la posterior diáspora, Sin embargo, el nombre de Shekinah no se menciona en la Biblia hebrea, se trata de un término rabínico y, más concretamente, cabalístico. Aparece por primera vez en los targumim, unas traducciones glosadas según la tradición oral de los cinco libros de la Torá. En uno de ellos, llamado el Targum de Onkelos  (siglo I d. C.) se lee la palabra Shekinah  al traducir los versículos 4 y 5 del capítulo 12 delDeuteronomio, y sustituye a las palabras “morada” y “Nombre” de dichos versículos. 

Así en la Torá original se dice: «No procederéis así respecto a IHVH, vuestro Dios, únicamente el lugar elegido por IHVH, vuestro Dios, de entre todas las tribus para poner su Nombre allí, en su morada lo buscaréis y vendréis allí». Mientras que en la traducción de Onkelos está escrito: «No procederéis así respecto a IHVH, vuestro Dios, únicamente el lugar elegido por IHVH, vuestro Dios, de entre todas las tribus para poner su Shekinah allí, en su Shekinah lo buscaréis y vendréis allí». Que la palabra ‘Shekinah’ substituya a ‘morada’ no parece extraño, ambas tienen las mismas letras, (shin, caf, nun) y, como hemos visto, su significado es semejante, más curiosa es la identificación del ‘Nombre’ de Dios con la ‘Shekinah’, como si ambos fueran lo mismo o simbolizaran la misma experiencia. Algo que exegéticamente es cierto pues el nombre de Dios de cuatro letras, IHVH, el Tetragrama, simboliza la presencia de Dios entre los hombres. En la tradición hebrea, los Nombres de Dios designan sus manifestaciones, Dios se da a conocer por sus Nombres y entre todos ellos el Tetagrama es el más importante. Para comprender un poco más su significado baste decir que san Jerónimo en la Vulgata traduce Elohim por Deus pero el Tetragrama (IHVH) lo traduce siempreDominus, que inevitablemente equivale a Jesucristo. Veremos ahora unos fragmentos de la literatura cabalista en los que aparecen relacionados los tres conceptos que hemos apuntado: el templo, o la morada, la Shekinah y el Tetragrama.

El primero de ellos tiene como autor a rabí Josef Gikatilla (1323-1348), un gran cabalista castellano contemporáneo y amigo de rabí Moisés de León, el autor del Zohar, en el que explica que el templo es el lugar donde reside el Nombre, para después hacer un quiebro y, al igual que sucede con el versículo de la Escritura que hemos visto, substituirlo por la Shekinah«El Templo es el lugar donde reside el Nombre único. Dios ha santificado el monte Moriah (Jerusalén), un lugar en IHVH donde el Templo fue edificado. Por eso está escrito: “El Templo de IHVH que tus manos establecieron” (Ex 15, 17) Y aquí residió el Nombre. Todas las distintas formas de la residencia: cercados, salas, vestíbulos y almacenes eran según la forma secreta del nombre IHVH, según el secreto de los miembros del hombre». (Las Puertas de la Luz, p. 26) Pero, cuando Israel pecó, continua explicando rabi Gilkatilla, la Shekinah –y aquí ya no habla del Nombre sino de la Shekinah– huyó del Templo y éste fue destruido, el Nombre (IHVH) no pudo pronunciarse de nuevo, pues ello sólo puede producirse en el interior del Templo. La continuación del texto que reproducimos explica que, según los planes originales, la Shekina, o el Nombre, hubiera debido permanecer en el mundo, pero la destrucción del Templo hizo que ascendiera hacia su lugar original, apartándose cada vez más de este mundo y, por consiguiente, del hombre, hasta que gracias a los Patriarcas se pudo reconstruir el lugar o el Templo y la Shekinah volvió a residir entre los hombres. En el fondo se trata de una ambivalencia entre el Templo exterior y el Templo interior que se construye en el corazón de los Patriarcas, el único lugar puro sobre la tierra donde la Shekinah puede albergarse: «Sabe que al principio de la creación del mundo, la naturaleza de laShekinah permanecía en los niveles inferiores, pues el diseño inicial de la creación era poner en correspondencia los mundos superiores y los inferiores… En consecuencia, la Shekinah habitó en lo bajo, y a causa de que la Shekinah descendió, se separaron los cielos y la tierra, lo que explica el versículo. “Así fueron acabados los cielos y la tierra y todas sus armadas”. (Gn 2, 1) Cada uno de ellos adornado y lleno del otro, y sus canales al igual que  sus fuentes funcionaban juntos, distribuyendo de lo alto a lo bajo, lo que llenaba IHVH de abajo a arriba, como señala el versículo: “Así habla IHVH: El cielo es mi trono y la tierra el escabel de mis pies”. (Is 66, 1) Después de esto, IHVH, bendito, se puso como intermediario entre lo alto y lo bajo. Después vino el primer hombre, que pecó y arruinó el sistema, rompiendo los canales hasta el punto de detener el agua de los depósitos, y entonces la Shekinah se fue. El conjunto se desestructuró. Después vinieron Abraham, Isaac y Jacob, de memoria bendita que continuaron atrayendo lo de lo alto. Se convirtieron en tres tronos para acoger a la Shekinah que no podía estar permanentemente en la tierra, sino sólo de manera temporal, sentada detrás de ellos. Es el secreto del versículo: “Elohim se elevó por encima de Abraham”. (Gn 17, 22)». (Las Puertas de la Luz, p. 26) Finalmente vino Salomón, el rey de la Paz, que reconstruyó el Templo como su padre David, el bien amado, lo había dispuesto, entonces:  «“Cuando Salomón hubo terminado sus rezos, el fuego descendió del cielo y consumó el holocausto y los sacrificios y la gloria de IHVH llenó toda la casa”. (2Cr 7, 1) Esto indica que la Shekinah volvió a su Casa de Eternidad y que permanece en la tierra. Los canales han sido restaurados, han podido comenzar a repartir sus bendiciones y verterlas sobre el Templo. Así está escrito: “Es como el rocío de Hermón, que desciende sobre las montañas de Sión; ya que allí es donde IHVH envía la bendición, la vida, para la eternidad”. (Sl 133, 3)». (Las Puertas de la Luz, p. 26) Así, cada vez que se reconstruye el Templo en el corazón de un hombre justo, la Shekinahviene pera residir en él, a pesar de que aún esté en este mundo, es decir, en el exilio. Las bendiciones de lo alto tienen un lugar para ser recogidas  y los canales que unen el cielo con la tierra mediante su continuo fluir son restaurados.

La Shekinah es pues una seguridad para los hombres ya que gracias a ella se mantiene la relación entre Dios y los hombres. La misma idea aparece en el fragmento del  Zohar que reproducimos a continuación y que testifica la unidad y coherencia de la exégesis judía: «Rabbí Abba dijo: Recordad que Rabí Simón dijo: El Santo, bendito sea, ha erigido arriba un palacio y también una ciudad sagrada. Es Jerusalén, la ciudad santa. Nadie puede llegar hasta el Rey sino es pasando por el camino que la atraviesa, que es el verdadero camino, tal como está escrito: “Esta es la puerta del Señor, y los justos entrarán por ella”. (Sl 118, 20). Todos los mensajes que el Rey supremo envía aquí abajo, llegan por mediación de la Shekinah; y todos los mensajes que el mundo inferior manda al Rey llegan a la Shekinah, que los transmite al Rey. Así tenemos que la Shekinah es la inter­mediaria al mundo de arriba para responder al de aquí abajo, y viceversa». (Zohar III, 50b-51a) Al hilo de lo que acabamos de leer, quisiéramos introducir otro fragmento del Zohar que insiste en la idea básica de que la Shekinah, o la Presencia de Dios entre los hombres es una salvaguarda para Israel, o el pueblo de los justos: «“Y pondré mi tabernáculo (o mi ‘residencia’, mishkani, del verbo shakan, ‘residir’) en medio de vosotros.” (Lv 26, 11) “Y pondré mi tabernáculo” esto es la Shekinah. O “mi seguridad”, (se trata de un juego de palabras entre mishkani,
‘tabernáculo’ y mashkoni ‘seguridad’), que fue tomada como una seguridad. Mi seguridad, sin ninguna duda. Es como si alguien se encontrara a otro y éste le dijera: “Mi amor por ti es tan grande que me gustaría vivir contigo”. Dijo el otro: “¿Cómo sé que continuarás viviendo conmigo?” El primero tomó la cosa más preciosa de su casa y se la trajo y dijo: “Mira, ahora tienes la seguridad de que nunca te dejaré”. Igualmente, el Santo, bendito sea, quiso habitar con Jerusalén. ¿Qué hizo? Tomó la cosa más preciosa que tenía y se la trajo a Israel. Así les dijo: “Israel, mira, ahora tienes mi seguridad, por la que nunca te dejaré”. E incluso que el Santo, bendito sea se fuera lejos de nosotros. Dejó una seguridad con nosotros, y nosotros cuidamos su gran tesoro». (Zohar, III, 114ª) Y esta cosa, este gran tesoro que el Santo, bendito sea, ha confiado a los hombres es su divina Presencia, su Shekinah. En otro lugar, en un fragmento del Talmud se dice que la Shekinah se retira de Israel cuando un justo no tiene hijos: «Esta es la causa por la que la Shekinah se retiró de Israel…», así pues, podría decirse que al hablar de la Shekinah, los sabios se refieren al misterio de la cábala, el misterio de la trasmisión y de la generación santa. En el momento en el que no hay cabalistas, cuando se rompe la transmisión, la Shekinah deja de estar entre los hombres y se retira al cielo pues no encuentra un lugar donde habitar, tal como hemos visto antes respecto a los Patriarcas.

Toda comunicación entre el cielo y la tierra se rompe y el hombre permanece abandonado a su propia locura. Ello aparece claramente explicado en la continuación del fragmento del Talmud que acabamos de citar: «Ya que está escrito: “He establecido mi alianza entre yo y tu y con tu descendencia después de ti, con sus generaciones una alianza eterna a fin de ser un Dios para ti, para tu simiente después de ti. (Gn 17, 7) Cuando haya una simiente detrás de ti, la Shekinah habitará en ella. Si no hay simiente detrás de ti ¿sobre qué permanecerá? Sobre la madera y sobre la piedra… » (Talmud Iabamot, 64a) La madera y la piedra se refieren­­­ al ídolo, en el momento que no hay justos, el hombre se convierte en un ídolo, tiene ojos y no ve, tiene orejas y no oye, madera y piedra solamente, y la Shekinah ya no dispone de una simiente santa donde reposar. Y lo que es aún peor, ya nadie puede transmitir esta Presencia para que habite eternamente entre los hombres. De nuevo se destruye el Templo y el santo Nombre deja de poder ser pronunciado. A partir de aquí vemos la importancia de este concepto de la tradición hebrea y que en otras tradiciones toma distinto nombre, ya sea la Naturaleza perfecta del gran Sohravardi o el Pastor de hombres de Hermes, pero que siempre designa esta íntima relación entre la tierra y el cielo. 

“Mientras no sepamos dónde se encuentra el Señor, no podremos orientarnos hacia Él, el Nombre es su lugar”
(Josef Gikatilla)


lunes, 29 de abril de 2013

La Tabla de la Esmeralda


Como objeto de meditación, les dejo este texto de la tradición hermética, espero les guste y lo disfruten, y sobre todo, les inspire e ilumine.








La Tabla de la Esmeralda de Hermes Trismegistus
 
Verdad, sin falsedad, cierto y muy verdadero, lo que está arriba es
como lo que está abajo y lo que está abajo es como lo que está
arriba, para la realización de los milagros de la Cosa Una. Y como
todas las cosas proceden de Una, por la mediación de Una, así
todas las cosas tienen su origen en esta Cosa Una por adaptación.
El Sol es su padre, la Luna su madre, el Viento le lleva en su
vientre, su nodriza es la Tierra. Este es el padre de toda
perfección, o consumación de todo el mundo. Su poder es
integrante, si es convertido en tierra.
Tu separarás la tierra del fuego, lo sutil de lo denso, suavemente y
con gran ingeniosidad. Ello asciende de la tierra al cielo y
desciende nuevamente a la Tierra y recibe el poder de los
superiores y de los inferiores. Así tienes la gloria del mundo
entero; por esto toda oscuridad huye ante ti. Esta es la fuerza
fuerte de todas las fuerzas, venciendo todo lo sutil y penetrando
toda cosa sólida. Así fue creado el mundo. De allí fueron todas las
maravillosas adaptaciones, de las cuales ésta es la manera. Por
esto soy llamado Hermes Trimesgistus, teniendo las tres partes de
la filosofía del mundo entero. Lo que tengo para decir es
completo concerniente a la operación del Sol.