sábado, 7 de marzo de 2015

El Poder del Pensamiento

El pensamiento puede que sea uno de los factores más importantes, aunque menos comprendidos, en la evolución. El proceso del pensamiento, si es que la gente lo toma siquiera en consideración, es generalmente juzgado como un asunto netamente privado, teniendo solamente una relación momentánea sobre uno mismo. Están propensos a estar completamente inconscientes de las complicadas ramificaciones y consecuencias, aun de los que parecen ser insignificantes pensamientos, formados en sus mentes.
Para ilustrar la importancia del pensamiento, las Enseñanzas de la Sabiduría Occidental nos dicen que todo lo que existe en el universo fue primeramente un pensamiento. El Nuevo Testamento, originalmente escrito en griego, usa la palabra "logos" que quiere decir "palabra" y el pensamiento que precede a la palabra. La palabra puede ser considerada la forma manifestada del pensamiento -- un sonido que construye todas las formas y, de acuerdo al conocimiento oculto, los incorpora. El hombre, evolucionando como un Dios en potencia, posee las facultades latentes de la creación. En la actualidad él está aprendiendo a crear; tiene la capacidad de pensar y puede expresar sus pensamientos. Cuando no está capacitado de llevar a cabo sus ideas él mismo, puede valerse de otros a través de su habla. Al continuar la evolución, finalmente vendrá el tiempo en que él podrá crear directamente por la palabra emitida de su laringe espiritualizada. Enseñanza, a través de una serie de encarnaciones físicas, es necesario para que no haga errores. El hombre no está todavía desarrollado espiritualmente y, si ahora estuviera capacitado de crear directamente por la palabra, sus creaciones serían imperfectas y perjudiciales.
La gran mayoría de la gente han formado el hábito de escuchar apáticamente, lo cual los hace incapaces de sostener cualquier tema hasta que esté cuidadosamente dominado. Aunque los pensamientos que pasan por la mente pueden ser buenos, malos o indiferentes --en la mayoría de casos lo último-- la mente generalmente no se agarra suficientemente a ninguna de ellas como para percatarse de su naturaleza. El control del pensamiento es frecuentemente muy difícil de alcanzar. No obstante, una vez alcanzado, el poseedor tiene en su mano la llave del éxito en cualquier rama de actividad que quiera seguir.
La fuerza del pensamiento es el medio más poderoso para conseguir el conocimiento. Si está concentrada sobre un objeto, se abrirá paso a través de cualquier obstáculo y resuelve el problema. Si la requerida cantidad de fuerza de pensamiento es ejercitada, no existe nada que esté más allá del poder de la comprensión humana. Mientras la desparramamos, la fuerza del pensamiento nos es de pocco valor, pero en cuanto estemos preparados para tomarnos el trabajo de domarla, todo conocimiento es nuestro. Siendo el pensamiento nuestro poder principal, tenemos que aprender tener absoluto poder sobre el, a fin de lo que producimos no sea una ilusión inducida por condiciones externas, pero imaginación real generada por el Espíritu interno.
Esta es una razón por la cual se exhorta a los estudiantes de las Enseñanzas Rosacruces de realizar diariamente los ejercicios de concentración, regularmente y con persistencia. Se les enseña a fijar sus mentes inquebrantablemente sobre un solo objeto, permaneciendo tan absorbidos en el mismo que todo lo demás es borrado de la conciencia. Una vez que el estudiante ha aprendido a hacer esto, es capaz de ver el lado espiritual de un objeto o idea iluminado por la luz espiritual, y así obtiene un conocimiento de la naturaleza interior de cosas ni soñadas por el hombre mundano. Hablamos de pensamientos como si fueran concebidos por la mente, pero así como ambos padres son necesarios para la generación de un niño, así también son necesario la idea y la mente antes de que un pensamiento pueda ser concebido. Las ideas son generadas por un Ego humano en la substancia espiritual de los mundos internos. Esta idea es proyectada sobre la mente receptiva, dando nacimiento a un pensamiento. Así que, cuando cada idea se reviste de una forma hecha de material mental, se convierte entonces en un pensamiento, tan visible para la visión interna de un clarividente suficientemente desarrollado, como un niño lo es para sus padres.
De esta manera vemos que ideas son pensamientos embrionarios, núcleos de substancia espíritual de los mundos internos. Concebidos inadecuadamente en una mente enferma, se hacen extravagantes y engañosos, pero si son gestados en una mente sana y formados en pensamientos racionales, son la base de todo progreso material, moral y mental.
No obstante, en el presente, la mente no está enfocada en una forma tal que la capacita de dar una imagen clara y verdadera de lo que el Espíritu imagina. No está apuntada en una sola dirección. Da una imagen brumosa y nublada. De aquí la necesidad de demostrar la inconveniencia de la primera consideración, y de originar nuevas imágenes e ideas hasta que la imagen producida por el Espíritu en substancia mental haya sido reproducida en substancia física.
En el mejor de los casos somos capaces de hacer pasar por la mente sólo aquellas imágenes que tienen que ver con la forma, porque la mente humana no fue empezada hasta el presente Período Terrestre de nuestra evolución y, por consiguiente, está ahora en su etapa de forma o "mineral". Así que, en nuestros funcionamientos, estamos confinados a formas y minerales. Podemos imaginar maneras de trabajar confinados a formas y minerales. Podemos imaginar maneras de trabajar con las formas minerales de los tres reinos inferiores, pero podemos hacer poco o nada con cuerpos vivientes. Ciertamente podemos injertar ramas vivas en árboles vivos, o una parte viva de un animal u hombre en otra parte viva, pero no es vida con la que estamos trabajando; es solamente forma. Creamos diferentes condiciones, pero la vida que ya está habitando la forma continúa haciéndolo todavía. Crear vida está más allá del poder humano hasta que su mente se despierte.
Mucha gente cree que todo lo que existe es el resultado de otra cosa, y no dan consideraciones a la posibilidad de otra formación nueva, original. Aquellos que estudian la vida, por lo general hablan solamente de involución y evolución; aquellos que estudian la forma, o sea los científicos modernos, se preocupan únicamente con la evolución. Los más avanzados entre ellos, no obstante, están ahora comenzando a encontrar otro factor, que han llamado epigénesis, el impulso creativo. Y en 1757, Caspar Wolff publicó su "Theorea Generationis", en la que demostró que en el desarrollo del óvulo hay una serie de nuevas formaciones sin dar señales en absoluto de lo que había precedido. En las formas de vida inferiores, donde los cambios son rápidos, la epigénesis puede ser demostrada bajo un microscopio.
Desde que la mente fue dada al hombre, este impulso original creativo, epigénesis, ha sido la causa de todo nuestro desarrollo. Es verdad que nosotros construimos sobre aquello que ya ha sido creado. No obstante hay también algo que es nuevo, debido a la creatividad del Espíritu. De esta manera llegamos a ser creadores. Si solamente imitamos lo que ha sido presentado por Dios para nosotros, jamás sería posible para nosotros llegar a ser inteligencias creativas -- seríamos simples imitadores. Y, repetimos, es pensamiento lo que está detrás de todo lo que es creado a través de epigénesis.
Hemos sido colocados en este mundo físico para que podamos aprender a pensar correctamente y desarrollar epigénesis en forma constructiva. Por ejemplo, tomemos el caso de un inventor quien tiene una idea. La idea no es todavía un pensamiento, es una repentina noción que todavía no ha tomado forma. Gradualmente, no en su pensamiento, y ante su visión mental esa máquina aparece con sus ruedas girando para un lado u otro, como sea necesario para efectuar el trabajo requerido. Entonces comienza a dibujar los planos para la máquina, y aun en esta etapa verá probablemente que probablemente modificaciones serán necesarias. De esta manera ya vemos que las condiciones físicas indican al inventor donde su pensamiento no estaba correcto. Cuando construye la máquina con el material apropiado para la ejecución del trabajo, más modificaciones serán generalmente necesarias. Tal vez tenga que descartar la primera máquina y construir una enteramente diferente. Por eso las condiciones físicas concretas le han capacitado para descubrir el defecto en su razonamiento; le obligan a hacer las necesarias modificaciones en su pensamiento original para conseguir una máquina que hará el trabajo.
En asuntos comerciales o filantrópicos, el mismo principio sirve. Si nuestras ideas concernientes a los diversos asuntos de la vida están equivocadas, serán corregidas cuando son aplicadas para el uso práctico. Por lo tanto, es absolutamente necesario que moremos en este mundo físico y aprendamos a manejar el poder del pensamiento -- un poder mantenido en la actualidad bajo control, hasta cierto punto, por nuestras condiciones materiales.
Para ilustrar la importancia del pensamiento, mencionemos que todo lo que está en este mundo y que ha sido hecho por la mano del hombre, es pensamiento cristalizado: las sillas sobre las que nos sentamos, las casas en que vivimos, las diversas comodidades que usamos -- todas ellas fueron alguna vez un pensamiento en la mente del hombre. Si no hubiese sido por aquel pensamiento, el objeto jamás hubiera aparecido. De manera similar, los árboles, las flores, las montañas, y los mares son las ideas-formas cristalizadas de las Fuerzas de la Naturaleza.
En este mundo estamos impulsados a investigar y estudiar una cosa antes de conocerla. No obstante, investigadores ocultos que han sido capaces de funcionar en uno de los mundos espirituales, llamado el Mundo del Pensamiento, descubren que es diferente allá. Cuando deseamos saber algo sobre cualquier cosa en particular allá, dirigimos nuestra atención hacia él y el objeto nos habla, por decirlo así. El sonido que emite, en seguida da una comprensión luminosa de cada fase de su naturaleza. Obtenemos la comprensión de su historia pasada; la historia completa de su desenvolvimiento nos es revelada y pareciera como si hubiéramos vivido juntos, a través de todas esas experiencias, con ese objeto que estamos investigando. Toda esta información, no obstante, nos envuelve con enorme rapidez en un momento, de manera que no tiene ni comienzo ni fin. En el Mundo del Pensamiento todo es un gran AHORA, y el tiempo no existe.
Por lo tanto, cuando queremos usar esta información arquetípica en nuestro Mundo Físico, tenemos que desenredarla y arreglarla en orden cronológico con comienzo y final, antes de que se haga inteligible para seres que viven en un reino donde el tiempo es un factor principal. Esta nueva adaptación es una tarea de lo más difícil, ya que todas las palabras están creadas de acuerdo con las tres dimensiones del espacio y la evanescente unidad de tiempo; asi qué, mucha de esa información permanece inutilizable.
Mucha gente se conforma con que tenemos el derecho de pensar lo que queremos, y que pensamientos malvados, si no son convertidos en acciones malvadas, no son perjudiciales. Esto está lejos de la verdad, ya que el poder de pensamientos malvados, igual que el poder de pensamientos buenos y beneficiosos, es ciertamente grande. Durante el transcurso de los siglos, por ejemplo, los malos pensamientos del hombre como el miedo y el odio, se cristalizaron en lo que conocemos como bacilos. Los bacilos de las enfermedades infecciosas son principalmente la expresión del miedo y del odio y, por consiguiente, ellos son también vencidos por la fuerza opuesta -- el valor. Si nos ponemos en contacto con una persona infectada con una enfermedad contagiosa y estamos con miedo y temblando, atraemos sin duda los microbios venenosos. Si, por otro lado, nos acercamos a dicha persona con una actitud completamente audaz, no nos afectará la infección; muy en especial si estamos impulsados por el amor.
En el Sermón de la Montaña, Cristo-Jesús nos dice que "el hombre que ha mirado con deseo a una mujer, en realidad ya cometió adulterio". Si nos damos cuenta que "como un hombre piensa en su corazón, así es él", tendremos un concepto mucho más claro de la vida, que si tomamos en consideración sólo los hechos del hombre. Cada acto es el resultado de un pensamiento previo, pero no necesariamente el pensamiento de la persona cometiendo el acto.
Si un diapasón es golpeado y otro diapasón del mismo tono está en la cercanía, el segundo va a sonar en concordancia con el primero. Del mismo modo, si concebimos un pensamiento y otra persona en nuestra cercanía ha estado pensando de la misma manera, nuestros pensamientos se funden con la naturaleza del pensamiento.
Si formamos parte de un jurado y vemos el criminal, consideramos solamente el hecho; no tenemos conocimiento del pensamiento que lo impulsó. Si hemos estado en el hábito de pensar mal, pensamientos malvados en contra de alguien, esos pensamientos pueden haber atraído al criminal. Considerando el principio de que una solución saturada de sal requiere solamente un cristal para hacerla solidificar, así mismo, si un hombre tiene saturado su cerebro con pensamientos de asesinato, el pensamiento de homicidio que emite otra persona puede resultar en ser la última gota que hace rebasar la copa, destruyendo la última barrera que hubiera evitado que el asesino cometiera su acto de maldad.
Por consiguiente, nuestros pensamientos son de una importancia mucho mayor que nuestros actos. Si siempre pensamos bien, actuaremos siempre bien. Nadie puede enviar pensamientos de amor a sus semejantes, o proyectar como ayudarlos espiritualmente, mentalmente o físicamente, sin poner esos pensamientos también en práctica. Si cultivamos tales pensamientos, pronto encontraremos que la alegría se propagará alrededor de nosotros; nos daremos cuenta que la gente nos recibirá con el mismo espíritu que emitimos nosotros.
Así que, si vemos maldad y bajeza en la gente con que nos encontramos, haríamos bien en averiguar si no somos nosotros mismos los causantes que emanamos esa clase de acciones. El individuo que es malvado y mezquino él mismo, irradia esos sentimientos y con quienquiera que él se encuentre, le va a parecer malo, porque sus propios pensamientos habrán causado algo con idéntico sonido para que vibre en la otra persona.
Por otra parte, si cultivamos una actitud serena y pensamientos que están libres de codicias y que son francamente honestos y serviciales, extraemos lo mejor de las personas. Por consiguiente, tengamos presente que no es hasta que hayamos cultivado las mejores cualidades en nosotros mismos, que podemos esperar de encontrarlas en los demás. Por eso somos de lo más responsables de nuestros pensamientos. Ciertamente somos los guardianes de nuestros hermanos, porque tal como pensamos cuando los encontramos, así aparecemos ante ellos y ellos reflejan nuestra actitud. Si queremos conseguir ayuda para cultivar mejores cualidades, busquemos la compañía de personas que ya son buenas, porque su actutud mental nos será de gran ayuda para suscitar nuestras propias cualidades más finas.
No siempre parece fácil quitarse una idea mala de la cabeza, y la mayoría de nosotros no puede evitar encontrarse con gente o situaciones que suscitan pensamientos negativos. Pero hay una simple manera de descartar tales ideas no deseadas, sin tener que "combatirlas" en absoluto.
Tanto la atracción como la aversión tienden a atraer un pensamiento o una idea hacia nosotros. Además la fuerza del pensamiento que emitimos para combatir pensamientos malos, los mantiene con vida y nos los trae a la mente con más frecuencia, en la misma forma como el litigar puede causar a una persona que aborrecemos a asecharnos por rencor. Por consecuente, en vez de pelear, adoptemos la táctica de la indiferencia. Si viramos la cabeza hacia otro lado al encontrarnos con una persona que no nos agrada, pronto se cansará en seguirnos. A base de este mismo principio, si nos apartamos con indiferencia cuando pensamientos malos llegan a nuestra mente y la aplicamos a algo que es bueno y noble, descubriremos en poco tiempo que estamos libres de malos pensamientos y tenemos solamente los buenos que queremos atender.
De esta manera vemos cuán trascendental y poderoso el pensamiento realmente es. Todas las cosas, sean para el bien o para el mal, pueden ejecutarse con él. Ciertamente el poder del pensamiento es una de las fuerzas más grandes conocidas por el hombre. Solamente cuando la humanidad llega a comprender la verdadera naturaleza y el uso apropiado de esta fuerza divina, puede liberarse de los grilletes del materialismo y continuar por el sendero ascendente hasta convertirse en un Ser Creativo consciente de sí mismo.

Extraido de: http://www.rosicrucian.com/foreign/framespa00.html

domingo, 8 de febrero de 2015

EL SANTO ARCO REAL DE JERUSALÉN

El Paraíso Perdido


No deja de ser un hecho llamativo el desconocimiento generalizado que existe entre los Masones respecto a la naturaleza de la Iniciación. Es muy común que cada uno considere la Iniciación según su propia opinión y que apliquemos el término Iniciación a cualquier cosa, desde el conocimiento de una técnica comercial hasta ciertas experiencias de la vida, pasando por cosas tan alejadas de la Iniciación en sí como adoptar una cierta actitud política. Sin duda la palabra «iniciación» goza de diferentes acepciones en el diccionario de la Real Academia Española, pero la Masonería, como el resto de órdenes iniciáticas, no fue establecida para mantener unas enseñanzas insípidas que, aun siendo necesarias, no necesitan en absoluto de una orden iniciática. La razón de ser de una orden iniciática es infinitamente más ambiciosa y estremecedora.

La Iniciación existe porque el alma disfrutó una vez de una existencia dichosa en el Paraíso; pero, por algún acontecimiento infausto, fue expulsada de él, viéndose precipitada a este mundo de oscuridad y materia. Desde entonces, el alma deplora su estado caído y anhela recuperar la felicidad perdida. En el contexto judeocristiano este suceso lo conocemos como «La Caída del Hombre».

Sin embargo, la tradición hebrea no fue capaz de desarrollar lo suficientemente la naturaleza de esa caída. No describió cómo aconteció, ni en qué consistió. El resultado más evidente de esto es que, en la tradición occidental, hemos desarrollado una extensa y minuciosa teología respecto a lo que acontece tras la muerte, pero nunca se ha planteado de manera realmente seria qué es lo que acontece antes del nacimiento.



La Expulsión del Edén, de Miguel Ángel.


No obstante, lo habitual en las doctrinas mistéricas es que sí ofreciesen una descripción simbólica del proceso. En una etapa del desarrollo humano en que el hombre miraba al cielo intentando hallar una explicación al mundo en que se encontraba, las distintas culturas occidentales crearon su metáfora de la Caída del Hombre en base a elementos astronómicos. Por pura analogía con sus concepciones astronómicas, se asumió que, en el momento de precipitarse desde el cielo a la tierra, el alma atravesaba las esferas de los distintos planetas, y mientras atravesaba cada una de dichas esferas, se le adhería un cuerpo. A su paso por Saturno adquiría un cuerpo con capacidad de razonar, pero también de engañar e intrigar. Al pasar por la esfera de Marte, adquiría un cuerpo capaz de emplear la violencia. Al atravesar la esfera de Venus, se le adhería un cuerpo con tendencia a la concupiscencia. Al pasar por el dominio de Júpiter adquiere la capacidad del poder. Al atravesar la esfera de la Luna adquiría la capacidad de crecer y generar, y así sucesivamente. Independientemente de cómo se consideren estas adherencias o cuerpos, el factor común es que el alma humana, como fruto de su caída, queda tan irreconocible como la estatua de Glauco que mencionaba Platón, que tras su caída en el mar estaba tan desfigurada por las algas y conchas adheridas que parecía más un monstruo que no la estatua original. No deja de ser una ironía el que los hombres se pregunten si tienen alma: son alma, lo que tienen accidentalmente es un cuerpo. Alma creada a imagen y semejanza de Dios (creer que el texto del Génesis plantea la posibilidad de un Dios antropomorfo, hecho a imagen y semejanza del hombre caído, es no saber distinguir un diamante de la caja de plástico que lo contiene).

El momento en que el alma se da cuenta de su estado de exilio en este mundo, en el que rige la materia y la esclavitud que esta impone, es el punto de partida del proceso de regeneración del hombre. Y es aquí donde comienza la experiencia de la Iniciación, plasmada en la Masonería Tradicional.

Grados Iniciáticos

A lo largo del tiempo la Masonería ha visto cómo se han multiplicado los grados que se trabajaban. Los grados creados son de interés diverso, y transmiten enseñanzas muy variadas, ya sea de índole existencial, moral o filosófica.

Sin embargo en 1813 la Gran Logia Unida de Inglaterra declaró que «la Masonería Antigua y pura está compuesta de tres grados y nada más, a saber: Aprendiz Entrado, Compañero, y Maestro Masón, incluyendo este último la Orden Suprema del Santo Arco Real».
La razón para esto es que estos Grados representan un fenómeno totalmente distinto de lo que puedan transmitir los demás. Estos Grados plasman de forma dramatizada una experiencia que acompaña al hombre desde que puede considerarse como tal: la Iniciación. Ya sea en la España de 2013, o en la China del año 3500 a.C., en el Antiguo Egipto, o entre los nativos americanos, este proceso extraordinario se desarrolla a grandes rasgos en una serie de etapas comunes: una primera etapa de purificación y perfeccionamiento, una segunda etapa en la que el alma debe buscar en su interior (esto queda patente en los ritos antiguos como York o Emulación, pero no en los ritos modernos como REAA o Francés, donde se introdujeron las modificaciones filosóficas de Preston), y una tercera etapa —que en realidad es el punto de partida de todo— en la que se produce la gran ordalía, tras lo cual comienza realmente el proceso iniciático. Para el profano puede resultar sorprendente descubrir que la Iniciación que se confiere al ser aceptado en una Logia no supone iniciación real alguna. La Iniciación real es la del Tercer Grado, y desde luego no acontece en la Logia, donde únicamente se representa una alegoría de la misma, sino en otro contexto privado e íntimo, y en el caso de que realmente llegue a experimentarse. Los antiguos órficos denominaban a esta primera Iniciación «teleté», y los eleusinos «epopteia», aunque coloquialmente los griegos se referían a ella como «ser Apolo». El latino Apuleyo se refiere a ello como «ver el sol a medianoche».


Las cuatro etapas de la Iniciación, tal y como son descritas por el antiguo libro chino El Secreto de la Flor de Oro: recolección de la luz, nacimiento del nuevo ser en el entorno de la fuerza, separación del cuerpo-espíritu para la existencia independiente y consolidación de la iluminación.

Como ilustración de este proceso nos basta referirnos al diagrama de la sección de la Gran Pirámide de Egipto, que fue construida así, no ya para ser templo de iniciación, sino para registrar de forma permanente los principios que rigen el proceso de regeneración. Su pasaje de entrada discurre durante alguna distancia hacia el interior del edificio como un estrecho canal ascendente a través del cual el postulante que desea alcanzar el centro debe arrastrarse en no poca incomodidad y dificultad. Esto era para representar la disciplina y el trabajo, cuesta arriba, de purificación, que se requiere en el Grado de Aprendiz. En un punto concreto este pasaje estrecho se abre a una galería larga y elevada, todavía muy empinada, por la que el postulante debe pasar, pero en libertad y comodidad. Esto simboliza la condición de iluminación y libertad intelectual asociada al Grado de Compañero. Terminaba en un lugar donde el candidato debía esforzarse de nuevo con sus manos y rodillas a través de la menor apertura de todas, en la que se hallaba, y todavía se halla, el gran sarcófago en el que era colocado para afrontar la última y suprema ordalía, y de donde era levantado de entre los muertos, iniciado y perfeccionado.
Walter L. Wilmshurst
El Significado de la Masonería


Conforme la Masonería operativa se fue transformando en especulativa, y con ello en la orden iniciática que conocemos hoy en día, la primera etapa se fue identificando con el Grado de Aprendiz Entrado, y la segunda con el de Compañero. No obstante, quedaba todavía pendiente uno de los grandes problemas de la Masonería especulativa: el Tercer Grado o muerte en vida. 
Ese Tercer Grado que comenzó a perfilarse en las Logias especulativas escocesas y por la Masonería Antigua en general era notablemente distinto al que empleamos hoy en día, y no estaba basado en la figura de Hiram Abiff, sino en la de Noé, continuando la tradición noaquita de la Masonería, de impronta cristiana. Fue hacia 1720 cuando los Modernos comenzaron a poner en escena, en Londres, el Tercer Grado basado en la figura de Hiram Abiff, que tanto aceptación tuvo en la Masonería de todos los países. Del mismo modo comenzó a desarrollarse el Arco Real para mostrar los acontecimientos que suceden tras el Tercer Grado. Los irlandeses lo tenían ya diseñado hacia 1725, y en breve les seguirían escoceses e ingleses yorkinos, aunque es preciso dejar claro que el Arco Real sufrió con el paso del tiempo modificaciones tanto en lo referente a su estructura simbólica y los textos bíblicos que lo sustentaban, como a la organización de otros grados, en principio autónomos, pero que progresivamente se introdujeron como parte de la progresión hacia el Arco Real (Marca, Pasado Maestro Virtual, Muy Excelente Maestro, etc.).
Babilonia
Junto a los ríos de Babilonia,
allí nos sentábamos y llorábamos
acordándonos de Sión.

Salmo 137
En el simbolismo hebreo, la expresión «junto a los ríos de Babilonia» del Salmo 137 (¿alguien recuerda la canción de Boney M. «By the rivers of Babylon»?) siempre ha representado el estado de exilio en que se encuentra el alma en este mundo. Como decíamos, es en el momento en que el alma deplora su estado caído en este mundo cuando comienza la experiencia de la Iniciación, y este es el punto en que comienza la peripecia del Arco Real.
A diferencia de los Grados Simbólicos de la Masonería, que están protagonizados por un único Candidato, en el Arco Real los protagonistas son tres, aunque por lo general esta terna la componga el Candidato y dos Oficiales (dos de los Sobrestantes). Estos tres personajes no son tres, sino una multiplicidad: la multiplicidad de cuerpos que revisten el Alma y acuden para ser sublimados. Al ser recibidos estos obreros narran su historia: lloraban junto a los ríos de Babilonia (deploraban su estado caído) y soñaban con Sión (anhelaban con regresar al Paraíso). El Rey Ciro (Kiros, el Señor) les concede permiso para que regresen a su tierra original a construir el Segundo Templo a la gloria del Señor, y han acudido sin demorarse al Sanedrín (el Capítulo de Arco Real se reúne bajo la forma de un Sanedrín) para solicitar ser empleados en la construcción de dicho templo. El Maestro (los Principales), a la vista del deplorable estado que ofrece el Alma caída, duda del recién llegado, pero el Alma es consciente de su origen celestial, de modo que el Candidato y los Sobrestantes esgrimen su linaje regio y su pertenencia a la Tribu de Judá para reclamar el derecho a participar en la construcción del Templo.
Las distintas doctrinas iniciáticas han intentado plasmar de forma simbólica los acontecimientos que tenían lugar a partir de este momento. En el contexto occidental, lo habitual es que se hiciese en torno al cristianismo (Orden de San Andrés de Escocia, Orden Rosacruz, Orden Martinista, tradición griálica, etc.). Sin embargo, constituye un rasgo peculiar de la Masonería el hecho de haber configurado su estructura simbólica en torno a una tradición enteramente precristiana. Sin duda la forma externa es hebrea, con algunas incorporaciones cristianas. Pero su estructura fundamental, como veremos, corresponde a una tradición iniciática distinta.

En el Occidente se sitúan los Sobrestantes y el Candidato, mientras en el Oriente se sitúan sus contrapartidas regeneradas, encarnadas por los tres Principales, que pese a ser igualmente una multiplicidad, deben ser considerados como un único Maestro. El ritual gira en torno al proceso que transcurre entre un estado y otro.
El Grado del Arco Real es de una complejidad simbólica inusitada, y de una dificultad de comprensión notablemente superior a los Grados Simbólicos por los elevados conceptos que maneja y por lo variado de su simbolismo, inabarcable en una sencilla entrada de un blog. Las diferencias entre los distintos ritos estriban en los textos bíblicos escogidos, así como en los Oficiales que representan el ritual, y en otros elementos simbólicos. Vamos a ver someramente tres posibles planteamientos del Arco Real:
  1. El modelo de la Masonería Antigua (escocés y yorkino)
  2. El modelo de la Masonería Moderna (que es el que se emplea actualmente en Inglaterra y España)
  3. El modelo irlandés.

EL MODELO ESCOCÉS Y YORKINO





Toda la Masonería Antigua, ya sea escocesa, yorkina o irlandesa, incorpora un elemento característico que es la Ceremonia de los Velos. La razón de ser de la Ceremonia de los Velos es ofrecer una representación simbólica de la serie de Iniciaciones que es preciso acometer una vez que ha acontecido el Tercer Grado, o primera de las Iniciaciones. Para ello, los tres Candidatos (o el Candidato y los dos Sobrestantes que le acompañan), deben pasar simbólicamente por una serie de velos, cada uno de los cuales representa una Iniciación, tras lo cual alcanzan el Oriente, y con ello la visión beatífica. A estos hay que añadir las correspondientes lecturas y la escenificación del descenso de los Candidatos a la bóveda donde se encuentran los Secretos Perdidos del Maestro Masón. El Templo representa el Tabernáculo, que era un templo iniciático móvil cuyo Kadosh Kadoshim o Sancta Sanctorum tenía una función iniciática semejante a la del hades de los templos griegos.

La diferencia entre el modelo propiamente yorkino y el escocés es que este último convierte la Ceremonia de los Velos en un Grado previo al Arco Real, el Grado de Maestro Super-Excelente, mientras que en la Masonería yorkina la Ceremonia de los Velos forma parte de la Exaltación al Grado.


EL MODELO INGLÉS



El modelo que se emplea actualmente en Inglaterra (y en España) es el que crearon los Modernos cuando, tras medio siglo de rechazo hacia este Grado, en 1766, aceptaron finalmente crear sus propios Capítulos de Arco Real. Este modelo es notablemente distinto del sistema antiguo. Una diferencia fundamental con el sistema antiguo radica en la ausencia de la Ceremonia de los Velos. De este modo, el Arco Real pasa a trabajarse como la culminación del Grado de Maestro, y sus enseñanzas tienen como eje central el descenso a la bóveda donde se encuentran los Secretos Perdidos del Maestro Masón. El planteamiento simbólico es también muy distinto, pues desaparecen otros elementos importantes como el Arca de la Alianza. Sin embargo, incorpora con un papel importante a dos profetas de Israel, Esdras y Nehemías, configurando junto con Principales y Sobrestantes un escenario de complejo contenido simbólico.

Mientras que escoceses e irlandeses se reconocen mutuamente el Grado del Arco Real, no sucede así con el Arco Real inglés, que no es reconocido ni en estos dos países ni en Norteamérica, donde se practica el Rito de York. Por ello, un Compañero del Arco Real inglés o español puede contar con que se le reconocerá su Grado de Maestro Masón en Escocia o Irlanda, y lo mismo sucede con el Grado de la Marca; pero no se le permitirá acceder a sus Capítulos de Arco Real salvo que ellos mismos le exalten (en el caso de Irlanda), o le confieran el Grado de Super-Excelente Maestro (Ceremonia de los Velos) y posteriormente le exalten (en Escocia).


EL MODELO IRLANDÉS


Si hay una Masonería que haya estado volcada sobremanera con el Arco Real, esa es la irlandesa. No sólo fueron los primeros en darle forma, de manera que en Irlanda ya se trabajaba el Arco Real cuando en Escocia apenas se había implantado el Tercer Grado hiramita, sino que la historia de su Masonería gira en torno a este Grado Supremo. La Masonería irlandesa constaba originalmente de tres Grados: Aprendiz y Compañero, Maestro Masón, y Arco Real, y si bien durante el Siglo XVIII y comienzos del XIX en la isla de Gran Bretaña la gran diatriba fue la protagonizada por Antiguos y Modernos (plasmada en buena parte en la aceptación o rechazo del Arco Real como cúspide de la Masonería), en la isla de Irlanda el Arco Real no solo no fue nunca cuestionado, sino que todas las turbulencias de la Masonería irlandesa giraron en torno a las leyendas que deberían componer este Grado, discutiendo si una parte de ellas se incorporaban a los Grados Caballerescos, o qué textos bíblicos deberían darle apoyo literario. El desplazamiento de algunas de las leyendas que tanto escoceses, como yorkinos, como ingleses modernos desarrollan todavía en el Capítulo de Arco Real, hacia el Campamento de la Orden Templaria, provocó unos conflictos internos y administrativos realmente curiosos y muy distintos a los acontecidos en Inglaterra. En cualquier caso, es un detalle muy significativo de lo que supone el Arco Real para los masones irlandeses el hecho de que, por encima de cuestiones políticas, y a pesar de que tanto la República de Irlanda como Irlanda del Norte tengan sus propias Grandes Logias, únicamente existe un Gran Capítulo del Arco Real conjunto para ambas irlandas, cuyo Primer Gran Principal es denominado Gran Rey de Irlanda.

Después de muchas variaciones a lo largo de los Siglos XVIII y XIX, el Arco Real irlandés ha quedado configurado en torno a la restauración del Primer Templo por parte del Rey Josué, mientras que la leyenda de la construcción del Segundo Templo ha pasado al Grado caballeresco de la Cruz Roja, aunque con la particularidad de que en Irlanda no se exige ser cristiano para ser armado. Y, fieles a la tradición antigua, siguen llevando a cabo la Ceremonia de los Velos.
Extraido de: http://masoneriaantigua.blogspot.com.es/

lunes, 29 de septiembre de 2014

ESOTERISMO Y EXOTERISMO



Lo esotérico es sinónimo de oculto y ciencia oculta, y se refiere a aquello que permanece velado, que no puede ser develado. Desgraciadamente en la sociedad moderna estos términos se han relacionado con la superstición y con embaucadores de lo espiritual, condicionando a la población de manera negativa hacia estas disciplinas que no son más que medios espirituales para el desarrollo anímico y que vienen a completar y explicar aquello que las religiones dan como un dogma inmutable.

En consecuencia, exotérico hace referencia a aquello que está a la vista, que es visible por todos. Y esto abarca tanto lo sagrado como lo científico, lo que no está vedado para el gran público.

Muchos usan el símil de la leche y la nata para hacer comprender estos términos, en la que la nata que representa la parte más superficial y visible sería lo exotérico y la leche la que está debajo y no se ve es lo esotérico. Nótese en este ejemplo que la nata es apenas una fina capa que protege a la leche, la cual se encuentra en mucha más cantidad y representa el alimento. Lo exotérico que, como hemos dicho, se manifiesta en forma de religiones, creencias, dogmas, ciencia, etc., es en realidad lo que encubre y disimula lo esotérico, y de hecho la nata es un cuajo de la leche, así como lo exotérico tiene su origen en el esoterismo. Así las grandes religiones, que a veces se nos presentan densas y espesas con sus dogmas inmutables, se nos revelan cuando conocemos la parte esotérica. Ya que las creencias tienen su origen en lo oculto, son solidificaciones de un saber esotérico, aunque la mayoría de los fieles y aun los dirigentes de las mismas lo desconozcan o lo nieguen.

Normalmente la parte exotérica es para las masas, para los muchos. En cambio la parte oculta es para los pocos, aquellos que llegan al punto de madurez e interés de adentrarse en dicho sendero.

A su vez el esoterismo tienes sus grados, niveles y al que se introduce en ellos se le suele denominar iniciado. La instrucción de los iniciados y la naturaleza de los misterios no son de carácter meramente teórico, más bien lo son de carácter práctico, y la aplicación exitosa de las enseñanzas en la vida diaria es una de las formas de ir ascendiendo por el sendero oculto.

Otra diferencia importante es que lo exotérico atiende a un conjunto de creencias que el buscador debe seguir sin cuestionarse nada, una veces más dogmáticamente que otras. En cambio, el esoterismo no exige creencia alguna, más bien todo lo contrario, compresión y sentido común, y que sea la experiencia propia del que se inicia lo que le lleve a la sabiduría.

martes, 23 de septiembre de 2014

LA BÚSQUEDA ESPIRITUAL

Desde siempre el hombre ha estado intentando encontrar respuesta a las tres preguntas elementales; ¿Quién soy?, ¿De dónde vengo?, ¿Hacia dónde voy? Siempre ha buscado respuestas en diferentes disciplinas como la filosofía, las ciencias, la religión, etc., sin buscarla donde realmente están, en su interior. Sólo podemos encontrar la solución a esas cuestiones en el interior de cada uno, y la respuesta sólo vale para cada individuo, es intransferible, cada cual debe buscar la suya. Además, las respuestas van revelándose poco a poco, progresivamente, conforme nos conozcamos mejor a nosotros mismos.

Ante esto surge una nueva cuestión: cómo encontrar esas respuestas en nuestro interior, cómo buscarlas. La respuesta es: a través de una metodología que nos haga acceder a nuestra parte más profunda, lo que se ha venido llamando Ser superior o Yo superior, que no es el ser cotidiano quesiempre somos, nuestra forma de ser común. Esa metodología son las enseñanzas de las escuelas ocultas, enseñanzas que hasta hace poco más de un siglo estaban veladas, reservadas a unos pocos, y en esta época se han abierto a todos aquellos a quienes interese.