viernes, 12 de agosto de 2016
Video sobre el NACIMIENTO Y LA REENCARNACIÓN SEGÚN LAS ENSEÑANZAS ROSACRUCES
sábado, 1 de agosto de 2015
El Cristianismo y la Reencarnación (2ª parte)
Las Trampas de Un Político Astuto
Lo que Justiniano hizo, fue forzar la aceptación de su decisión personal a lo que parece ser meramente una sesión de obispos que nunca fue realmente un concilio, ya que no contó ni con la presencia ni con la aprobación del Papa.
Después de todo, ¿qué obispo podría haberse opuesto a él y rehusarse a seguir sus órdenes?
Es a partir de entonces que la noción de la reencarnación desapareció del pensamiento cristiano en Europa y muchos creen, todavía hasta el día de hoy, que la no aceptación de la reencarnación es un verdadero dogma inspirado.
Todo por la decisión de… un emperador romano.
Es un hecho que algunas sectas Cristianas y escritores aceptaban la reencarnación como una extensión de las enseñanzas de Cristo. Orígenes de Alejandría, uno de los aclamados Padres de la Iglesia y descrito por San Gregorio como “el Príncipe de la enseñanza Cristiana en el tercer siglo”, escribió: “Cada alma viene a este mundo fortalecida por la victorias y debilitada por las derrotas de sus vidas anteriores”.
¿Por qué la Iglesia se esfuerza tanto en desacreditar la reencarnación? El impacto psicológico de la reencarnación puede ser la mejor explicación. Una persona que cree en la reencarnación asume responsabilidad por su propia evolución espiritual a través del renacer. El o ella no necesitan sacerdotes, confesionarios o rituales para evitar la maldición (ideas estas que por cierto no son parte de las enseñanzas de Jesús). Esa persona necesita solamente ocuparse de sus propios actos hacia el mismo y hacia los demás. Creer en la reencarnación elimina el miedo al infierno eterno que la Iglesia usa para disciplinar a su rebaño. En otras palabras, la reencarnación directamente socava la autoridad y el poder de la dogmática Iglesia. No es de extrañar entonces que la reencarnación ponga a los Defensores de La Fe tan nerviosos. La Iglesia estaba defendiendo en ese acto extravagante la doctrina del cielo y del infierno y las penas eternas porque centraba más poder en sus manos. Y de esa forma la reencarnación fue proscrita en un de los más graves equívocos cometidos por el Cristianismo.
En La Biblia existen suficientes referencias al fenómeno de la reencarnación las cuales permiten argumentar que el antiguo pueblo de Israel conocía el concepto e inclusive para algunas de sus sectas la reencarnación era parte esencial de sus creencias, especialmente en sectas como los Esenios y otras que practicaban la Cábala (Kabbalah). Para los cristianos en particular, las citas más importantes sobre la reencarnación pueden ser encontradas en las propias palabras de Jesús en los Evangelios.
Veamos algunos ejemplos a continuación.
Durante el pasaje de la transfiguración Jesús dice a sus discípulos:
Elías ya vino, y no lo reconocieron sino que hicieron con él todo lo que quisieron.
De la misma manera va a sufrir el Hijo del Hombre a manos de ellos.
Entonces entendieron los discípulos que les estaba hablando de Juan el Bautista.
– Mateo 17:10-13, Marco 9:11-13, Lucas 9: 33
(Implicando que Juan el Bautista era la reencarnación del profeta Elías).
Jesús habla a sus discípulos sobre Juan el Bautista:
Y si quieren aceptar mi palabra, Juan es el Elías que había de venir.
El que tenga oídos, que oiga.
– Mateo 11:14-15
(Explícitamente declarando que Juan el Bautista es la reencarnación del profeta Elías).
A su paso, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento.
Y sus discípulos le preguntaron: –Rabí, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó, él o sus padres?
Ni él pecó, ni sus padres –respondió Jesús–, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida
– Juan 9:1-3
(Implicando que el hombre había vivido previamente antes de nacer ciego en la presente existencia).
Todos los que empuñen espada, a espada perecerán. (Mateo 26.52)
La Iglesia ha preferido infundir en nosotros el temor al infierno y a la condena eterna, antes que concedernos el conocimiento, indispensable para poder elegir y ser independientes de la obediencia ciega, o de las promesas de entrar en el Paraíso.
“Muchas otras cosas hay que hizo Jesús, que si se escribieran una por una, me parece que no cabrían en el mundo los libros que se habrían de escribir.”
Juan 21:25.
Se dice que la Biblia no enseña la Reencarnación porque en ella no está escrita esta enseñanza y por lo tanto no existe esa posibilidad. Jesucristo entregó su Enseñanza estratificada para el círculo interno y para el círculo externo, para lo público y para lo privado, como claramente lo destacan estos versículos bíblicos:
“No deis a los perros las cosas santas, ni echéis vuestras perlas a los cerdos.”
Mateo 7:6.
“Porque a vosotros se os ha dado conocer los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no se les ha dado…Por eso les hablo en parábolas, porque ellos viendo no miran y oyendo no escuchan, ni entienden.”
Mateo 13:11,13.
“Todas estas cosas las dijo Jesús en parábolas al pueblo y sin parábolas no les predicaba.”
Mateo 13:34,35.
“A vosotros se os ha concedido saber el misterio del reino de DIOS, pero a los que son extraños todo se les anuncia en parábolas.”
Marcos 4:11.
“Con muchas parábolas les predicaba la palabra, conforme a la capacidad de los oyentes y no les hablaba sin parábolas; bien es verdad que aparte se lo descifraba todo a sus discípulos.”
Marcos 4:33,34.
“A vosotros se os ha concedido entender el misterio del reino de DIOS, a los demás se les habla en parábolas para que viendo no vean y oyendo no entiendan.”
Lucas 8:10
A pesar del decreto del 553, la creencia en la reencarnación persistió entre los creyentes de fila. Hicieron falta otros mil años y mucho derramamiento de sangre para borrar completamente la idea. A principios del siglo trece, los Cataros, una devota e iluminada secta de Cristianos que creían en la reencarnación, florecieron en Italia y en sur de Francia. El
Papa lanzó una cruzada para detener semejante herejía, medio millón de personas fueron masacradas, villas completas de una sola vez, y los Cataros fueron totalmente barridos del mapa. Esta purga impuso el tono de la brutal Inquisición que comenzaría pronto. No solo la creencia en la reencarnación era causa de persecución, sino cualquier idea metafísica que cayera fuera del dogma de la Iglesia.
Hoy debido a la natural evolución humana y al despertar mental que actualmente sucede, despertar que no es igual para todos dado que hay almas con más y con menos experiencias, la mayoría aceptaría la reencarnación y otras verdades por inspiración y no por dogma.
Extraido de: https://caminoalagrandeza.wordpress.com/2010/04/03/el-cristianismo-y-la-reencarnacion-2da-parte/
domingo, 26 de julio de 2015
La Historia de La Conspiración contra La Reencarnación
La Historia de La Conspiración contra La ReencarnaciónL CRISTIANISMO Y LA REENCARNACIÓN
(150-220).
recordar sus experiencias anteriores.”
Mártir (100-165).
fin de su existencia. Las predicciones de los evangelios no pueden
haberse hecho con la intención de una interpretación literal. Hay un
progreso constante hacia la perfección. Todos los espíritus fueron
creados sin culpa y todos han de regresar, por fin, a su perfección
original. La educación de las almas continúa en mundos sucesivos.
Y sus discípulos le preguntaron:
martes, 20 de marzo de 2012
La reencarnación, la Llave Maestra
Se le han presentado a usted estos enigmas y otros innumerables para su solución? Si así es, ¿cuál es la contestación de usted?
¿ Por qué hay gente pobre y otra rica; unos enfermos y otros en salud completa; unos con mente común y corriente y otros con mentalidades brillantes? Y entonces. se ha detenido usted a pensar el porqué estamos todos aquí, cuál es el significado de la vida fugaz de por si? Supongamos que hace usted estas preguntas a sus amigos, tabula sus contestaciones y las compara. Sería un experimento interesante. Algunos dirían que los pobres son gente desamparada y los ricos gente económica. Otros le contestarían a usted que los pobres son natural y justamente gente sin suerte y los ricos afortunados.
Otros le dirán que no es correcto preguntar sobre las condiciones que hay en el mundo de Dios; que el Creador en sabiduría ha ordenado tales cosas y que por naturaleza ellas deben de estar correctas; y todavía otra explicación podría ser dada, de que Dios es responsable por todo lo que es bueno, y un ser reprensible conocido comúnmente como el diablo es la causa de todo lo malo. Muchos hay que lo mirarían a usted con ojos cansados y le dirían que no saben nada; que los problemas de la vida son muy profundos y demasiado complicados para que ellos los resuelvan; que los Cristianos ortodoxos no satisfacen su sentido de la razón; que las conclusiones de los ateos los tienen horrorizados; y consecuentemente deben ser arrojados al mar, no conociendo que camino tomar- Si Dios es justo, ¿por qué favorece a algunos de Su creación y a otros no? si no es justo, entonces ciertamente no es Dios. Por otro lado si no hay Dios, entonces, ¿cómo vino el mundo en existencia, y todo lo que hay en él?
¿Hay una contestación a estos variados problemas que se presentan de por sí a las mentes de los hombres pensadores lo mismo que a las mujeres de hoy en día, una contestación que es lógica, que aguanta la prueba de la razón? Con certeza que hay una contestación.
La teoría materialista como es postulada por los ateos nunca puede ser satisfactoria a la humanidad. Cuando la mente humana ha agotado la ciencia, el laboratorio y las retortas químicas en su anhelo de buscar ese algo intangible que anima a la forma humana, y no habiéndolo descubierto, por despecho declara que eso que con tanta diligencia se busca es algo ilusorio y que se trata nada más que de ciertas correlaciones de la materia, designada como mente, y que perece cuando el cuerpo se desintegra. El porqué algunos individuos poseerían una mejor calidad de esas 'ciertas correlaciones'' (mente) que otros, esta teoría no trata de explicar.
La teoría postulada por los ortodoxos teólogos es un poquito mejor. Asegura que todas la cosas vivientes fueron creadas por Dios y que tienen sólo una vida terrestre por vivir y que sólo el hombre fue dotado con un Espíritu que es inmortal; que sin tomar en cuenta la condición en que nació, es responsable por las deudas contraídas durante la vida, y que su felicidad o miseria, después de la muerte, por toda la eternidad, está determinada por sus acciones durante el corto período de vida que transcurre entre el nacimiento y la muerte. Los animales. las plantas, en fin todo lo que existe, se supone ha sido creado por su expresa conveniencia y uso.
¿Es de extrañar de que el hombre que realmente piensa rechaza ahora esta teoría también, y finalmente decida entregarse por ahora a todas las cosas placenteras que le ayudan a olvidar de que alguna vez tendrá que encontrarse cara a cara con la muerte, que a lo mejor es una zambullida en la oscuridad?
Afortunadamente hay otra teoría, una teoría que está fundada en la verdad. Se le conoce con el nombre de Renacimiento o Reencarnación. La doctrina del Renacimiento postula un proceso lento de desarrollo conseguido con una firme persistencia a través de repetidas encarnaciones en formas o cuerpos de mayor eficiencia. Por medio de estos procesos, todos los seres creados, en un tiempo desarrollarán sus potencialidades latentes en poderes como de dioses.
El Dios de nuestro universo creó oleadas de vida, y los seres pertenecientes a cada oleada de vida particular no cruzan con los de otras. La oleada de vida con la que estamos más familiarizados es la mineral, la vegetal, la animal y la humana. Cada oleada de vida está compuesta de un largo número de espíritus virginales dotados en potencia con todos los poderes de su divino Creador, y los seres de cada oleada de vida al final alcanzaran la divinidad. Cada oleada de vida se desarrollará deacuerdo con su naturaleza inherente. Los seres que pertenecen a la oleada de vida angélica nunca vendrán a ser arcángeles. Alcanzarán la divinidad trabajando a lo largo de una línea diferente de desarrollo. Nuestra humanidad nunca vendrá a ser ángeles; nuestro desarrollo será enteramente diferente. Los animales nunca serán seres humanos tales como lo somos nosotras aunque pasarán a través de un estado humano.
Nosotros nunca hemos sido animales y sin embargo hemos pasado por un estado como de animales. De la misma manera, las plantas pasarán a través de un estado animal en un período posterior, y los minerales alcanzarán el estado de las plantas. En ningún caso, no obstante, serán del mismo tipo que nuestros animales y plantas de hoy. Cada ola de vida tiene su método separado y distinto de desarrollo; sin embargo al final los espíritus virginales que componen esta oleada conseguirán la perfección, puesto que esto es el único objeto de la evolución.
Ahora veamos como la teoría del Renacimiento contesta a los problemas de la vida:
¿Por qué son algunas gentes ricas y otras pobres? Cada vida es un día en la gran escuela de Dios. Algunos de nosotros estamos aprendiendo una clase de lecciones y algunos están aprendiendo otras. Aquellos que son pobres en una vida, están aprendiendo lecciones referentes al valor real de ciertas comodidades; lecciones de inventiva que enseñan de la mejor manera como conseguir la mayor cantidad de beneficio a cambio de la menor cantidad de esfuerzo. Están aprendiendo cómo planear y apreciar cada cosa que poseen.
Aquellos que tienen riquezas están aprendiendo cuál es el valor real de ellas. Están aprendiendo su poder real de adquisición; ya pueda esto traer felicidad o dolor, así como pueda exaltarlos o degradarlos; sea esto una bendición o una maldición. Están aprendiendo que las riquezas pueden a veces comprar el honor del hombre y la virtud de la mujer; que pueden resultar para su propia caída, pero que nunca pueden comprarse las cosas que son en realidad de valor para el Espíritu. A la postre toda la gente confiada en el valor del dinero debe aprender la lección que son solamente administradores de sus posesiones y que les corresponde usar sabiamente y bien lo que se les ha confiado.
¿Por qué algunos tienen deformes el cuerpo físico? Generalmente hablando, ningún Espíritu puede habitar un cuerpo mejor que el que ha aprendido a construir durante sus vidas previas; pero lo siguiente es la excepción de la regla; con respecto a las anormalidades físicas y deformidades, la regla parece ser que la indulgencia en las pasiones durante una vida, reacciona en el estado mental en una existencia posterior; y el abuso de los poderes mentales durante una vida lleva a impedimentos en existencias posteriores. Por otra parte, una forma bella denota que su propietario ha hecho un trabajo experto en la construcción del cuerpo durante las vidas previas; algunas veces con detrimento de los procesos mentales Gente desafortunada son aquellos que voluntariamente han tenido negligencia para sus oportunidades en las vidas previas. Ahora se ven privados de todas las cosas que obtuvieron una vez fácilmente, para enseñarles a apreciar las ventajas cuando estas se presentaren de nuevo. El hombre o la mujer afortunada en una vida, ha aprendido que lo que parece le vino a él o ella de la manera tan facil en esta vida, es en realidad un premio al mérito.
El individuo cuyo cuerpo físico es enfermo, ha quebrantado las leyes de la naturaleza tanto en esta vida o en cualesquier otra pasada y está pagando el castigo. El hombre sano o la mujer sana ha puesto mucha atención en la formación perfecta de sus órganos durante el pasado.
Todas las razas son el producto de la evolución. En el muy lejano pasado cuando todos habitábamos en cuerpos negros, vivimos en un continente que existió en lo que es ahora el Océano Indico. A través del proceso del desarrollo evolucionario las diferentes razas vinieron a la existencia negra, moreno, caoba, moreno obscuro, color de cobre, amarillo y finalmente blanco. Con la excepción de algunas grandes almas, que encarnaron voluntariamente en cuerpos de razas inferiores con objeto de ser profesores de tales razas! el color de la piel marca el progreso que el individuo ha hecho en la escala de la evolución. Esto es aplicado también a los cuerpos inferiores de los Bosquimanos, los Pigmeos Esquimales, Patagones y otras gentes primitivas. Los Egos que habitan estos cuerpos son rezagados que no se mantuvieron en sus grados en la gran escuela de la vida y sirven como un pasmoso ejemplo de lo que puede suceder a un perezoso en el camino de la evolución.
El renacimiento responde inteligentemente a todas las desigualdades en la vida. Las condiciones en las cuales encontramos a muchos son el resultado compuesto de nuestros esfuerzos pasados o la falta de estos. Cada hombre o mujer es una suma exacta de todas sus actividades pasadas y no la víctima de un Dios caprichoso o de un planeador de maldades. No tenemos a nadie a quien culpar sino a nosotros mismos si es que hemos hecho un revoltijo de cosas. Si no estamos satisfechos con la vida que encontramos, ahora es el tiempo para principiar a preparar un medio ambiente mejor para las futuras vidas; y si en realidad estamos al final bien despiertos y de veras con anhelos, nos será posible modificar nuestro medio ambiente en la presente encarnación.
martes, 24 de enero de 2012
El Renacimiento y la Biblia
Elías renació como Juan el BautistaLas Escrituras nos enseñan una ley cósmica básica: la del Renacimiento o Reencarnación. La
doctrina de que, como espíritus diferenciados en Dios que somos, hemos renacido
en este mundo, una y otra vez, en cuerpos de eficiencia creciente, para aprender
las lecciones derivadas de la existencia material, y transformar nuestras
potencialidades divinas latentes en poderes dinámicos.
Es evidente que los sacerdotes judíos creían en la teoría del renacimiento.
En otro caso no hubieran enviado a nadie a preguntar a Juan el Bautista: “¿eres
tú Elías?”, tal como se dice en el primer capítulo del Evangelio de Juan,
versículo 21.
En el versículo 14 del capítulo 11 de Mateo se encuentran también palabras de
Cristo relativas a Juan el Bautista, que no son nada ambiguas ni equívocas. Pues
dijo: “Él es Elías”.
Más tarde, en otra ocasión, después de haber estado en el Monte de la
Transfiguración, como se dice en el capítulo 17 de Mateo, Cristo dijo: “Elías
vino ya y, en vez de reconocerlo, lo trataron a su antojo… Los discípulos
comprendieron entonces que se refería a Juan el Bautista”.
En el versículo 13 del capítulo 16 de Mateo vemos a Cristo preguntado a Sus
discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? Y ellos dijeron:
Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías, y otros, Jeremías o uno
de los profetas. Y Él les dijo: ¿pero quién decía vosotros que soy yo? Y Simón
Pedro tomó la palabra, diciendo: Tú eres el Cristo el Hijo del Dios vivo”. De
estas frases se deduce que Cristo no contradijo a Sus discípulos y ello es muy
significativo. Él era esencialmente un Maestro y, si hubiesen sostenido
cualquier idea errónea sobre el renacimiento, hubiera sido su obligación el
corregirla. Sin embargo, no dio a entender que hubiera necesidad alguna de
corrección. Y la respuesta de Pedro sugiere el conocimiento de las más profundas
verdades relativas a la misión de Cristo.
Sansón
Como prueba bíblica adicional a la doctrina del renacimiento, hay casos,
mencionados en la Escritura, en los que una persona fue elegida para determinado
trabajo ANTES de su nacimiento. Un ángel predijo la venida de Sansón y su
objetivo: matar a los filisteos. En el capítulo 13 del libro de los Jueces se
relata que; “Había en Sorá un hombre de la tribu de Dan, llamado Manoj, cuya
mujer era estéril y no había tenido hijos. “Y el ángel del Señor se le apareció
a la mujer y le dijo: “Eres estéril y no has tenido hijos. Pero concebirás y
darás a luz un hijo… é empezará a salvar a Israel de los filisteos… la mujer de
Manoj dio a luz un hijo y le puso de nombre Sansón”.
En el primer capítulo de Jeremías, versículo quinto, el Señor dijo al
profeta: “…antes de formarte en el vientre te escogí, antes de salir del seno
materno te consagré y te nombré profeta d ellos paganos”.
Estamos familiarizados con las historias de la Biblia relativas a la venida
de Jesús y de Juan y a sus especiales cometidos. A una persona se la selecciona
para determinada misión en función de su aptitud para el tipo especial de
trabajo que hay que hacer. La habilidad presupone la práctica pues, como se dice
comúnmente, “la práctica hace maestros”. La habilidad no se nos da en bandeja,
como se supone a veces. La práctica, anterior al nacimiento, sólo puede haber
tenido lugar en una vida previa de modo que, con la deducción, la lógica y la
razón como guías, podemos comprobar que en los casos que hemos mencionado se
está exponiendo la doctrina del renacimiento. Hay, sin embargo, otros pasajes en
la Biblia, el Salmo primero, por ejemplo, que sólo pueden ser comprendidos sobre
la base de la creencia en el renacimiento.
Ley de Causa y Efecto
Para lograr la justicia perfecta, propia de un Creador Omnisciente, junto a
la Ley de Renacimiento trabaja la Ley de Causa y Efecto, de Consecuencia, de
Compensación o de Retribución, que de todas esas formas se denomina. El
investigador oculto descubre que esta ley funciona perfectamente en todos los
planos y trae a la realización todo lo que sembramos, tanto en pensamiento como
en palabra o en obra.
En el sexto capítulo de Gálatas, versículos 7 á 9, se nos dice. “No os
engañéis; con Dios no se juega; lo que uno cultive, eso cosechará. El que
cultiva los bajos instintos, de ellos cosechará corrupción; el que cultiva el
espíritu, del espíritu cosechará vida eterna. Por tanto, no nos cansemos de
hacer el bien que, si no desmayamos, a su tiempo cosecharemos”.
En Corintios II, Capítulo 9, versículo 6, San Pablo nos repite: “Recordad
esto: A siembra mezquina, cosecha mezquina; a siembra generosa, cosecha
generosa”.
En el capítulo 9 del Evangelio de San Juan hay una parábola interesante que
explica el funcionamiento de esta ley. Dice lo siguiente: “Al pasar, vio Jesús a
un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: Maestro, ¿quién
tuvo la culpa de que naciera ciego, él o sus padres? Jesús contestó: Ni él ni
sus padres. Está ciego para que se manifiesten en él las obras de Dios”. En este
pasaje Cristo Jesús trata de aclarar que lo que se oculta tras cada limitación
física, no es el castigo, sino la iluminación. Ahí vemos la justicia perfecta de
la Ley de Causa y Efecto, que está en la base de toda enfermedad o deformidad.
Cuando un ego infringe una ley de lla naturaleza en una vida, retorna en otra
para hacer frente a la limitación que resulta de aquella violación. Las
transgresiones de las leyes divinas en los planos mental y moral son tan
responsables de los desarreglos físicos, como la cara oculta de la luna lo es de
las mareas. Mediante el dolor y el sufrimiento que acompañan a la limitación, el
espíritu aprende sus lecciones y la enfermedad queda eliminada.
* * *
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Concepción, embarazo y parto a la luz del ocultismo
Este libro está dirigido a las personas que creen y saben que el ser humano es mucho más que un cuerpo físico. A los que saben y sienten que tenemos un origen divino, que traemos una serie de valores y un propósito a este mundo, y a los que siguen el sendero de la tradición esotérica y espiritual perenne. Y, siguiendo ese camino espiritual, han decidido traer al mundo un nuevo ser, un espíritu evolucionado que encarnará, y desean darle lo mejor para que su entrada en nuestro mundo material se produzca de la mejor manera. Que no pierda eso sagrado que trae y a la vez aprenda y experimente lo que el plano físico le proporciona al espíritu, experiencia que con el tiempo ha de transmutarse en sabiduría.También encontrarán los lectores aspectos relacionados con: cómo crear un ambiente sano en el hogar, la sexualidad sagrada, los misterios de la vida psíquica del bebé durante su gestación, el parto natural o la maternidad y la paternidad: todo esto a la luz de la ciencia esotérica. Además de una recolección de muchos años de lo que diferentes tradiciones espirituales, en especial las de occidente, nos han dejado al respecto de la concepción, el embarazo, el alumbramiento o la educación, dando claves concretas para problemas cotidianos y otorgándonos una guía que ayudará en el esclarecimiento de conflictos que están a la orden del día en la vida moderna. En definitiva, es una guía para conciliar la vida espiritual con la vida familiar, creando un vínculo de armonía entre ambas formas de afrontar la vida.
Tema: Filosofía Oculta, Embarazo, Educación, Pedagogía
Formato: 13,5X21 cm.
Páginas: 128
Encuadernación: Rústica
ISBN: 978-84-95919-23-6
martes, 26 de julio de 2011
A Los que Lloran a Sus Muertos
“Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados” (Mateo 5:4)
Estas palabras del Gran Confortador que visitó la Tierra hace dos mil años, vienen a la mente de todos durante la fiesta de Pascua, que trae alegría a millones, ya que la Humanidad está despertando, cada día más, a su verdadero significado.
La Pascua, que se celebró una vez por unos pocos cristianos, ya no es sólo una festividad cristiana. Ya no está reservada a los que aceptan el pan y el vino consagrados de las manos de sus sacerdotes. Se ha convertido en un gran día de alegría para los pueblos de todas las naciones y para los seguidores de todas las religiones; incluso para los que nunca pisan una iglesia.
Se ha convertido en costumbre que, tanto las gentes de los distritos rurales como las de las ciudades, elijan una colina para colocar allí una cruz y, en el alegre día de Pascua, se reúnan fraternalmente y adoren en comunidad, sin discriminaciones por razón de raza, credo o color; y, en nombre del más grande Espíritu que jamás haya habitado un cuerpo físico, adoren al Espíritu Universal, ofreciendo alabanzas y agradeciendo la vida y la luz que fueron su tarea en el gran esquema de Dios. Este espíritu universal de la alegría se expresa, precisamente, un día que nos trae a la memoria un hombre clavado en una cruz, que muestra a la Humanidad un rostro contraído por el dolor, y un cuerpo humano experimentando la agonía de la muerte. ¿Por qué se ha de regocijar la Humanidad en un día conectado en la memoria con un acto tal de brutalidad sucedido hace dos mil años?
Cristo Jesús
El hombre, en su ausencia de conocimiento, y en su vaga comprensión de la justicia de un Padre amoroso, ha convertido la tumba en un sepulcro sombrío, algo que produce temor, y en un final para todas sus aspiraciones y ambiciones. Durante edades, ha temido este final de la existencia física y ha hecho de ello un tiempo de intenso duelo, un período repleto de lágrimas. Pero, ese gran Espíritu que tenía poder sobre la vida y la muerte, permitió ser crucificado. Vino a la Tierra con ese fin. Puede, por tanto, surgir la siguiente pregunta: si afirmamos que Jesús el Cristo tenía poder sobre Su vida, ¿por qué permitió que se perpetraran contra él aquellas grandes indignidades y crueldades y por qué no se libró a sí mismo de aquella muerte indigna y cruel?
En la parábola del redil, en Juan 10, Jesús dijo a sus oyentes: “ Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas… Por eso mi Padre me ama, porque yo me desprendo de mi vida para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita. Yo la doy voluntariamente. Está en mi mano desprenderme de ella y está en mi mano recobrarla. Éste es el encargo que me ha dado el Padre”. Hay otra afirmación hecha por Cristo, después de la crucifixión, tras haber experimentado la muerte en la cruz, cuando regresó de los mundos espirituales para reunirse con sus discípulos. En el capítulo 28 de Mateo, versículo 18 , de nuevo proclama tener ese poder: “Y Jesús llegó y les dijo: Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la Tierra”.
Vida después de la vida
Cristo vino a la Tierra a impartir a los hombres una lección especial y, estando destinado a ser el Salvador de la Humanidad, la lección más importante que podía enseñar era la de la fe. Fe en Su Dios y la fe en una vida tras la muerte. Con su misma muerte debía traer al hombre la fe y la creencia en una vida después de ella. Predicó la inmortalidad y, para imprimir ese hecho en la Humanidad, debió pasar por los dolores de la muerte para volver a la vida y traer al hombre la prueba de una existencia post mortem. Y, para completarlo, se apareció a sus amados discípulos en su cuerpo espiritual. En I corintios, dice Pablo: ”Después se apareció a más de quinientos hermanos juntos; de los cuales, muchos viven aún y otros han muerto”. Anduvo y conversó con ellos para que creyeran que lo que les había predicado, la inmortalidad del alma, era un hecho y que, cuando el hombre abandona su cuerpo físico, sigue viviendo en un cuerpo más sutil y etéreo.
Pablo trae también al hombre mucha esperanza en una vida tras la muerte en el quinto capítulo de II Corintios, versículos 1 y 2: “Es que sabemos que, si nuestro albergue terrestre, esta tienda de campaña, se derrumba, tenemos un edificio que viene de Dios, un albergue eterno en el cielo, no construido por hombres; y, de hecho, por eso suspiramos, por el anhelo de vestirnos encima la morada que viene del cielo.
En el capítulo quince de I Corintios, de nuevo predica a los que no creen en la vida después de la muerte. Este maravilloso capítulo se emplea por la mayor parte de los sacerdotes para proporcionar fe y consuelo a quienes se sienten despojados por la pérdida de un ser querido.: “Se siembra un cuerpo animal; resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo animal, lo hay también espiritual.”
Durante la Antigua Dispensación, y a través de todo el Antiguo Testamento, el hombre tenía muy poca esperanza en una vida tras la muerte. Para él, la tumba ponía fin a todo. Se comprueba esa desesperanza cuando se lee el noveno capítulo del Eclesiastés, versículo quinto, donde se afirma: “Los vivos saben … que han de morir; los muertos no saben nada, no reciben un salario cuando se olvida su nombre”.
Hecho a imagen de Dios
Las enseñanzas rosacruces proclaman que el hombre es un espíritu inmortal hecho a imagen de Dios. Porque, ¿no se nos ha dicho, en el versículo 26 del capítulo primero del Génesis, que Dios dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen?” Por tanto, si Dios es espíritu y el hombre está hecho a su imagen, ¿podemos seguir negando que el hombre no puede morir o que si muriese moriría una parte de Dios? ¿Puede alguien imaginar a un Gran espíritu que crease un ser como el hombre, a su propia imagen, y luego le permitiese morir? ¿Podría tal hombre llegar a ser él mismo un creador, como Dios lo destinó a ser, si una vida terrestre constituyese toda su existencia y si, cuando hubiera vivido sus setenta años saliese de la misma sin ninguna posibilidad de llegar a ser perfecto como su Padre celestial? Si uno se detiene a reflexionar sobre esta materia, se convence de que el hombre también ha de seguir evolucionando, aprendiendo, con el fin de llegar a ser omnisciente como su Padre en el cielo lo es, y de que eso no puede lograrse en una cota vida de unos cuantos años. Para aprender esas lecciones en la Tierra, sobre la que Dios le dio poder, el hombre ha de volver una y otra vez y, en cada encarnación, ha de cargar con su cruz de materia, su cuerpo físico.
El hombre ha de aprender, mediante su cuerpo físico, a convertirse en un creador como su Padre en el cielo. Ésa es la herramienta que utiliza en sus esfuerzos por aprender las numerosas lecciones de vida, con el fin de ser reconocido como hijo por su Padre celestial. Pero esa herramienta, el cuerpo físico, se cansa y se agota; y es necesario darle al espíritu un tiempo para poder digerir y asimilar toda la experiencia adquirida en la Tierra. Por eso Dios ha dispuesto que el espíritu salga de su vieja vestimenta desgastada y funcione en su cuerpo espiritual.
Cuando eso ocurre, el hombre, con su limitada visión, se aflige por el cambio; y le parece la despedida final el hecho de que se desintegre el viejo y desgastado vestido de un ser querido, y pueda funcionar en un traje o cuerpo más etérico, en el que no esté limitado por la distancia, ni sea la materia física una barrera infranqueable para su desplazamiento. Éste es el cuerpo espiritual del que habla Pablo en II Corintios, un edificio no hecho por las manos de los hombres, eterno en los cielos. En ese vehículo, nuestros seres queridos pueden visitarnos y, aunque, en nuestra ceguera, no disponemos de la vista espiritual para percibirlos, no por eso están menos cerca de nosotros. Ellos siguen interesados en nuestro bienestar y, cuando los necesitamos, no nos fallan; nos animan y ayudan mucho más de lo que creemos, aunque con nuestra aflicción podamos obstaculizar su progreso en esa nueva vida a la que se les ha llamado.
Cuando un hombre cae en profundo sueño y su cuerpo físico queda inerte sobre el lecho, está despierto y activo en el reino del espíritu. El cuerpo físico ya no es un obstáculo. Sin embargo, está unido a él mediante el Cordón de Plata, que lo conduce de vuelta a su cuerpo al despertar. Durante la inconsciencia del sueño, está en el país de los muertos que viven y, si lo desea, puede comunicarse con sus seres queridos, que están siempre cerca.
El estudiante de la Fraternidad Rosacruz tiene la certeza de la cercanía de los que han pasado al mundo invisible en lo que, comúnmente, se denomina muerte, y no se aflige como los que no tienen esperanza. Sabe que sus seres queridos no se han alejado, sino que, como dice John McCreery en su poema “No hay muertos”: “No están muertos. No han hecho sino pasar más allá de las nieblas que aquí nos ciegan, a una nueva y mayor vida en una esfera más serena”
Vida inmortal
El conocimiento adquirido por los estudiantes de estas enseñanzas avanzadas ha hecho desaparecer el aguijón de la muerte, pues ellos saben que quienes han abandonado sus cuerpos mortales no están muertos, sino que están disfrutando la libertad de la vida en los mundos espirituales. Están convencidos de que Dios no hizo el hogar del alma humana ni inspiró al espíritu humano con la fe y el amor, para precipitarlo en la muerte, para destruir la obra de sus propias manos. El hombre es la obra maestra de Dios y, como tal, esta chispa de la divinidad, hecha a Su imagen, no puede morir. De otro modo sería destruída una parte de Dios.
Cristo vino voluntariamente a la Tierra para encerrarse en un cuerpo físico, sabiendo que el resultado seria proporcionar esperanza y fe a la Humanidad. Debió morir y resucitar para demostrar al hombre que la muerte es sólo una manifestación física, una liberación de un espíritu divino. Vino a una Humanidad cegada por el miedo a la tumba y para la que ésta era un abismo que engullía y hacía desaparecer al espíritu. Se encontró con la muerte como el rey de los temores y supo que sólo Él podría devolver al hombre la fe en una vida inmortal y proporcionarle la certeza de que es un espíritu glorificado. Dejo estas palabras confortadoras, que traen solaz y fe a quienes creen en Él:
“No estéis agitados; fiaos de Dios y fiaos de mi. La casa de mi padre tiene muchos aposentos. Si así no fuera, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os lo prepare, volveré para llevaros conmigo; así, donde esté yo, estaréis también vosotros.”(Juan 14: 1-3).
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miércoles, 20 de julio de 2011
Retraso Mental
Como quiera que sea el espíritu no es demente, el ve conoce y tiene un vehemente deseo de usar el cuerpo, aunque sea un imposible, pero a menudo no puede enviar siquiera un simple impulso a través de los nervios, y los músculos del rostro y del cuerpo por consiguiente no están bajo el control de su voluntad. Este fenómeno de la falta de coordinación es el que hace del afligido un hecho lastimoso a la vista. De este modo es como el Espíritu aprende una de las mas duras lecciones de la vida: que es peor que la muerte el estar atado a vivir en un cuerpo inhábil sin encontrar expresión a través de él, porque la fuerza necesaria de deseos que acompaña al pensamiento, palabra y movimiento, ha sido consumida por un vivir incorrecto en las vidas anteriores y regresa el Espíritu sin la energía necesaria para manifestarse en su instrumento carnal.
Por supuesto que los mentalmente retardados no deben ser observados de ninguna otra forma que con profunda simpatía y atención. Todos los esfuerzos deben ser hechos para continuar expandiendo los bellos programas de educación y auto ayuda que ahora se ha comenzado a administrar para muchos de estos individuos. Ciertamente es por medio de la compasión y el amor que ellos pueden recibir orientación para trabajar, dentro de sus limitadas condiciones físicas, instándolos al esfuerzo de manera de que esta encarnación no sea perdida, sino por el contrario la misma constituya la más severa lección que tienen que aprender.
viernes, 4 de febrero de 2011
La Ley Divina y Nuestras Necesidades Cotidianas
La Ley de Consecuencia (o Karma) es, sin lugar a dudas, la fundamental entre las que rigen el destino humano. Pero, recordemos que no es una ley estática. La estamos utilizando constantemente, al poner en acción nuevas causas que crearán nuevo destino, para equilibrar y mejorar el antiguo, heredado del pasado. La Ley de Consecuencia está íntimamente ligada a la Ley de Renacimiento, llamada también Ley de Reencarnación. Todos hemos vivido en la Tierra muchas vidas en el pasado y habremos de vivir muchas más en el futuro. En cada una de esas vidas pasadas hemos puesto en funcionamiento varias causas, algunas de las cuales están produciendo ahora, en la vida presente, sus efectos, conocidos como karma o destino maduro. Así vamos pagando deudas y cosechando premios del pasado, que constituyen, respectivamente, nuestro “mal” o nuestro “buen” destino.Lo primero que hemos de comprender es que carácter es destino. El destino no es más que una consecuencia del carácter, y nuestro medio ambiente, el espejo en que se refleja.
Hay, sin embargo, una excepción a esta regla general y se da cuando, aunque en nuestra última encarnación, nos reformamos e hicimos méritos para tener ahora lo que denominamos “un buen carácter”, tenemos, en la vida actual, que seguir pagando deudas y experimentando penalidades. Ello se debe al hecho de que hemos traído del pasado deudas pendientes que deberemos seguir liquidando, aunque hayamos remodelado nuestro carácter. Y, como es bien sabido, el proceso del pago de deudas es siempre restrictivo, limitador y desagradable. Pero también ofrece el consuelo de que las deudas, una vez pagadas, no pueden ser exigidas de nuevo y, por tanto, queda uno libre de ellas para todas las futuras vidas.
Los rasgos del carácter que con mayor frecuencia causan “mal destino” son: la cólera, el orgullo, el temor, el odio, la venganza, la sensualidad, el egoísmo, la envidia y la intolerancia. Por lo tanto, lo primero que hemos de hacer es analizar nuestros pensamientos habituales y ver si en ellos se manifiesta alguno de esos rasgos, aunque sea en grado mínimo. Si es así, deberemos comenzar enseguida a trabajar para eliminarlos. Los dos principales medios para lograrlo son, el cambio en el modo de pensar y el cambio en el modo de actuar con relación a los demás. Entre estos dos medios, el primero es el más efectivo porque, si lo ponemos en práctica, de modo casi automático, nuestros actos se adaptarán al cambio de pensamiento.
Todo esto nos lleva al elemento más importante de este análisis: el Poder Creador del Pensamiento. Es el factor más potente y fundamental de la vida humana. La afirmación de que “los pensamientos son cosas tangibles” es una verdad indiscutible. Cada vez que pensamos algo, creamos una forma mental que puede convertirse en una fuerza viviente, ya que flota en nuestra aura y se convierte en parte de nuestra atmósfera mental individual y, por tanto, en un componente de nuestra propia vida.
El siguiente estadio de esa forma mental es su actividad, que la hace envolverse en sustancia de deseos y emocional, lo cual puede producir dos efectos:
Primero: convertirse en acción.
Segundo: quedar almacenada en la memoria como modelo para futuros usos. A esta forma mental tendremos acceso en todo momento, por lo que puede aparecer como una realidad física en nuestro medio ambiente, haciéndolo bueno o malo, según lo fuera el pensamiento que le dio origen.
Por lo tanto, si deseamos cambiar nuestro ambiente o nuestra vida, deberemos cambiar primero nuestros pensamientos. Sólo de ese modo nos prepararemos un destino nuevo y mejor que, a su debido tiempo, aparecerá en nuestra vida manifestándose como un empleo más conveniente o como una abundante provisión de bienes para atender las necesidades de nuestra existencia.
Los deseos destructivos como la cólera, la venganza, el odio y el resentimiento pero, especialmente, la cólera, desfiguran, debilitan y disuelven las formas de pensamiento positivas que previamente hayamos creado, con lo que se retrasará su materialización. Cuando nos dejamos arrastrar por la cólera o la venganza, por ejemplo, y debilitamos con ello alguna forma mental positiva anterior, ésta tendrá que esforzarse para lograr su reconstrucción antes de poder ver materializado en la realidad lo bueno que contenía. Esto, lógicamente, requiere un tiempo, que no hace sino demorar el momento en que pueda darse un cambio favorable en nuestra situación y en nuestro ambiente en general.
Algunos preguntarán: “¿Cómo puedo evitar los malos pensamientos y deseos, y mantenerlos alejados de mi mente?” A veces, parece imposible evitar que se filtren en nosotros, pero la respuesta existe y es la Sustitución de Pensamientos. Este sistema se basa en el hecho de que dos pensamientos no pueden ocupar la mente al mismo tiempo, parecidamente al principio físico según el cual dos cuerpos no pueden ocupar, simultáneamente, el mismo espacio. Por tanto, cuando nos veamos perturbados por un mal pensamiento de cualquier clase, simplemente sustituyámoslo por otro y concentrémonos en él, con tal intensidad, que el primero no encuentre hueco en la mente. Es muy fácil y sólo requiere un poco de práctica el comprobar la sencillez y efectividad del procedimiento. Los malos deseos se combaten por el mismo procedimiento.
El Poder Interno. El siguiente punto importante que hemos de considerar es el de la existencia de este Poder. Es algo acerca de lo cual la mayoría de los hombres no tienen el menor conocimiento y de cuya existencia ni siquiera sospecha. Sin embargo, ese poder interno es un importante factor, en el que, de modo principalísimo, descansa el éxito en la vida. Es el Ego, el Espíritu, el Yo Superior, la Vida que viene de Dios, el poder esencial que mantiene al hombre activo. Es el Dios Interno y éste es parte del Poder Externo, el Dios del universo. Es el eslabón personal que nos une a Dios. Concienciémonos, pues, de cuán poderoso es ese Yo Superior, que es omnipotente porque es parte del Dios del universo. Esa omnipotencia, sin embargo, está ahora más o menos latente en la Humanidad. La finalidad de la evolución consiste precisamente en desarrollarla y convertirla en una omnipotencia dinámica y positiva. Y eso es lo que, a través de los sucesivos renacimientos, estamos aprendiendo a hacer en nuestra vida diaria.
El proceso por el que este Poder Interno afecta a la personalidad y a la vida cotidiana, es el siguiente: el Dios Interno, que es omnipotente y que posee, asímismo, toda la sabiduría, envía constantemente mensajes a la mente consciente. Estos mensajes aparecen en forma de intuiciones, inspiraciones e ideas originales que nos dicen lo que nuestro Yo Superior, con su sabiduría, desea que hagamos.
Si seguimos esas sugestiones y las ponemos en práctica, los resultados, para nuestra vida, serán constructivos: el fracaso se transformará en éxito, los obstáculos desaparecerán, y todo comenzará a actuar conjuntamente para el bien y para el éxito, en todos los aspectos de nuestra vida. En cambio, si hacemos caso omiso de esas intuiciones del Poder Interno y seguimos los deseos inferiores y extraviados de nuestra personalidad, nuestras dificultades aumentarán y nuestro paso por la vida se hará cada vez más difícil. Vemos, pues, cuán importante es estar alerta para captar las ideas e intuiciones del Poder Interno y ponerlas en práctica.
Estos mensajes se perciben con efectividad aquietando la mente y, muy especialmente, estableciendo momentos de quietud absoluta para la meditación, a fin de que, cuando la mente consciente esté en reposo, el Poder Interno pueda hablarnos y nosotros oírlo. Ese Poder, sin embargo, está hablándonos y enviándonos mensajes continuamente, sin perjuicio de lo activos que estemos en cada momento.
La Conciencia es otro de los mensajes del Poder Interno, que haríamos bien en obedecer. Si siguiéramos las instrucciones de ese Poder, cada vez nos resultarían más claros sus tonos, que reformarían gradualmente nuestras vidas y convertirían en éxitos nuestros fracasos.
Debemos cultivar la creencia en la existencia del Poder Interno y en su habilidad para transformar nuestras vidas. Esa creencia es el cable, el circuito eléctrico, que nos conecta con Él.
Si construimos una conexión clara entre Él y nuestra mente consciente - nuestra conciencia - los resultados serán aún mejores, porque entonces el Ego podrá enviar sus mensajes con mayor claridad y efectividad. El negarse a creer en estas cosas fundamentales hace imposible la conexión y hasta puede destruirla. Entonces nos veremos privados, prácticamente, de la guía y la sabiduría del Dios Interno, quedando, por tanto, al garete y expuestos a todos los fracasos. Es por eso por lo que le creencia en ese Poder es de suma importancia. Algunos la llaman Fe o Fe en Dios, que es lo mismo: Fe en el Dios Interno y su Poder, que son partes integrantes del Dios externo y de su Omnipotencia.
Si oímos y obedecemos las sugerencias e instrucciones del poder Interno, desaparecerán por completo el temor y la ansiedad y su lugar será ocupado por el equilibrio, elemento indispensable para el éxito; perderemos todo temor a la vida y hasta a la muerte, y comprenderemos que todo está ordenado con sabiduría y que el resultado será bueno.
Aún podemos aumentar los buenos resultados orando al Poder Interno, hablándole, teniendo conversaciones con Él, porque lo tenemos aquí mismo, a nuestro alcance, más cerca que nuestro propio aliento. Él nos escuchará y nos dará la respuesta correcta. Esto es lo que se llama “rogar a Dios”. Al orar, nos creamos un buen destino futuro, que compensará las deudas de nuestros años y vidas anteriores. Cuando oremos al Poder Interno, mentalmente o de palabra, expongámosle nuestros ideales, nuestras ambiciones y anhelos, lo que deseamos lograr, lo que queremos tener. Luego, dejemos enteramente en sus manos el resultado. No cometamos el error de exigir esto o aquello. Cuando concluyamos nuestra conversación, habremos construido la correspondiente forma de pensamiento y, a su debido tiempo, lo solicitado se materializará por el Espíritu, en la forma y grado que Él considere más conveniente. Especialmente, si lo hemos repetido de vez en cuando. Contentémonos con esto, sabiendo que es producto de la más alta Sabiduría.
Esto es vivir por la fe. Viviendo serenamente, con el certeza de la existencia de ese Poder Interno y creyendo, con fe, que sus efectos sobre nuestra vida serán perfectos, todo temor y ansiedad sobre el futuro desaparecerán gradualmente y nos sentiremos confiados, equilibrados y tranquilos. Entonces seremos capaces de afrontar con éxito situaciones que antes nos habrían desanimado y hecho fracasar. Por lo tanto, vivir con fe, no sólo aumenta nuestro éxito material, sino que nos hace mucho más felices.
El Banco Universal. Es ésta una institución invisible, dirigida por los Señores del Destino. Y es el siguiente tema de importancia vital que someteremos a la consideración del lector.
Todos estamos, continuamente, haciendo ingresos, sin saberlo, en esta importantísima institución: cada buen pensamiento, sentimiento o acción constituye un depósito. Toda nuestra labor constructiva, nuestra propia disciplina, los servicios a los demás y, en fin, todas las actuaciones que están en armonía con la Voluntad Divina, suponen ingresos en nuestra cuenta personal en el Banco Universal.
Esos depósitos, pues, nutren el saldo sobre el que giramos nuestro propio destino, nuestras oportunidades y nuestra buena suerte. El Director Invisible de este banco, junto con los Agentes del Destino, mantienen un registro exacto, infalible, de todos nuestros depósitos.
De vez en cuando, el Director concede un dividendo, en forma de oportunidad, éxito, buena suerte o golpe de fortuna. Aunque nada sucede por casualidad, la mayoría cree que estas cosas obedecen al azar. Pero es un error. La casualidad no existe. Todo obedece a la Ley. El Poder Interno de cada uno de nosotros, es un alto oficial del Banco y, por tanto, tiene mucho que ver con esas asignaciones extra de dividendos.
Puesto que el Banco Universal está respaldado por el Universo, jamás puede quebrar o fracasar. Nunca podremos perder ni ser defraudados por algo que, en realidad, es nuestro, y lo nuestro volverá siempre a nosotros.
Nunca se producen errores en el crédito cósmico, en el que el Banco Universal opera y desenvuelve sus operaciones: si nuestro destino y nuestro éxito no son lo que quisiéramos que fuesen es, sin duda, porque nuestro crédito se ha agotado temporalmente, en cuyo caso, no queda más remedio que hacer en él nuevos ingresos. Y, como ya hemos dicho, esos ingresos se hacen mediante labor constructiva, servicio y propia disciplina. Podemos estar seguros de que nuestra diligencia en ese sentido pronto hará que mejoren considerablemente las circunstancias y las oportunidades. De ese modo podemos ver cómo somos nosotros mismos los que creamos nuestro propio destino; que la suerte y la casualidad son sólo aparentes y que, en realidad, fueron creadas por nosotros en el pasado. Estamos envueltos por la materialización de nuestros propios actos y pensamientos. El vencer rasgos indeseables y reformar y perfeccionar nuestro carácter, es el modo más efectivo de hacer ingresos en nuestra cuenta del Banco Universal.
El “suministro universal” del que hablan con frecuencia los estudiantes de metafísica, es sólo otro de los nombres del Banco Universal.
Muchos estudiantes creen que pueden obtener todo lo que necesitan, con la sola repetición de determinadas afirmaciones. Pero se equivocan. Nadie puede girar contra el Banco sin haber hecho antes en él los oportunos ingresos. Eso equivaldría a obtener algo gratis.
Nadie debe esperar la materialización de un deseo determinado, sino dejarlo en manos del Señor, que sabe cómo actuar sabiamente. Nosotros no poseemos ni Su derecho ni Su sabiduría. Y, si exigiésemos la materialización de algunos de nuestros pensamientos, estaríamos expuestos a equivocarnos y obtener algo que realmente no deseábamos.
Algunas personas no tienen éxito porque, inconsciente o ignorantemente, violan la Ley suprema de dar y recibir. Porque hay una Ley Cósmica, administrada por fuerzas invisibles, que establece que, para poder recibir, es necesario dar primero. Compartiendo lo que tenemos, abrimos el canal que hace posible una inundación de cosas deseables en nuestras vidas. El Maestro expuso la existencia de esta Ley en el Evangelio de Lucas (6.38), cuando dijo; “Dad y se os dará; os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis la usarán con vosotros”. La comprensión y aceptación de esta Ley y el esfuerzo inteligente por obedecerla traerán, con el tiempo, un cambio favorable en todos nuestros asuntos.
La Regla de Oro (Lucas 6:31), “tratad a los demás como quisierais que ellos os tratasen”, contiene también un importante principio psicológico. Esta Ley es inequívoca y nos exige hacer siempre el bien a los demás, en todas las circunstancias, y a despecho de lo que ellos nos hagan. Es una Ley impersonal: la conducta del otro no tiene nada que ver con nuestra reacción. Si la desatendemos, indefectiblemente, obtendremos malos resultados. Si la ponemos en práctica, sin embargo, con el tiempo, producirá un decidido mejoramiento de nuestro ambiente y de nuestras condiciones materiales; nos proporcionará una personalidad magnética que nos hará atractivos a los demás y no nos faltarán ni la ayuda ni la cooperación en la realización de nuestros proyectos. Creará una fuerza magnética, que aumentará nuestro éxito en todos los aspectos. Nunca debemos permitir que el rencor, derivado de algún maltrato recibido, nos impida hacer lo que quisiéramos que otros nos hiciesen. Es, pues, realmente beneficioso obedecer esta Regla de Oro, que no es un mero ideal religioso, sino una Ley Cósmica.
Hay aún algunos principios metafísicos o psicológicos que deberíamos conocer y que desarrollarán nuestra personalidad y aumentarán nuestro éxito, tanto en materia laboral, como en la satisfacción de nuestras necesidades materiales.
Uno de ellos consiste en buscar el bien en todas las cosas y en todas las circunstancias, a pesar de lo adversas que sean las apariencias. El hecho de apreciar lo bueno, construye una forma mental que, con el tiempo, se convertirá en un bien mayor, más éxito y condiciones más favorables. Buscar lo bueno en todo es como formar una bola de nieve, que crece en tamaño a medida que desciende por la pendiente; porque ésa es, precisamente, la característica de las formas de pensamiento: que todas las de una misma índole se combinan, se suman y crecen rápidamente. Y eso lo ponemos en marcha al buscar el bien en todo nuestro ambiente.
La alabanza es como un rayo del sol, la luz del alma. Promueve el buen deseo y el éxito. Elogiemos todo lo bueno que veamos en los demás, aunque sea por algo baladí y, sobre todo, no olvidemos alabar y dar gracias, cada día, al Poder Interno, por Su vida, Su guía y la satisfacción de todas nuestras necesidades. Todo viene de ese Poder.
El perdón es otra práctica que no debemos olvidar. Perdonar es científico: pone en funcionamiento las fuerzas de los planos invisibles que nos rodean; disuelve las formas mentales de odio, de venganza y de mala voluntad, e impide su materialización en una suerte adversa. El rencor, la envidia y la venganza, a menudo, se convierten en algunas de las características más desdichadas de nuestra vida, sobre todo si persistimos en mantener pensamientos habituales de tal carácter.
El odio es la fuerza más destructiva del universo. Y el rencor y la venganza son fases del mismo.
La venganza es la más mortal de las pasiones y, con toda seguridad, impide todo éxito. A pesar de lo que nos ocurra, no debemos mantener ningún sentimiento de rencor ni ceder a pensamientos de venganza. Podemos estar seguros de que, si alguien nos ha tratado injustamente, la Ley Invisible hará caer sobre él la retribución oportuna. La Biblia dice: “Amigos, no os toméis la venganza, dejad lugar al castigo, porque dice el Señor en la Escritura: Mía es la venganza; yo daré lo merecido” (Romanos 12. 19). No tomemos, pues, la venganza en nuestras manos porque, lo único que lograremos será poner en funcionamiento fuerzas psicológicas que, más tarde o más temprano, reaccionarán contra nosotros, con gran quebranto nuestro.
La Regla de Oro dice: “Perdónalo todo y mantente perdonando siempre, a despecho de toda inclinación personal, y así no perderás, como erróneamente pudiera pensarse”.
Esto trae a la mente un principio de vital interés sobre el éxito: “hacer la voluntad de otro es la piedra de toque para probar el amor”. La voluntad propia es el amor propio y el amor propio es un estadio del odio hacia los demás. La aplicación de este principio es particularmente valiosa cuando deseamos evitar pleitos o liquidar los comenzados. Lógicamente, no debemos hacer la voluntad de otro, si ello supone una injusticia para nosotros o para los demás. Lo que debemos hacer es sacrificar nuestras inclinaciones y nuestras ventajas todo lo posible, para avenirnos a las pretensiones de nuestro antagonista y satisfacer así su sentido de la justicia. Por este medio, lo convertiremos en un amigo. Hacer siempre nuestra voluntad obstruye el éxito que la cooperación amistosa puede proporcionarnos.
Se ha hablado mucho sobre la confesión. Es probable que no le concedamos ninguna importancia. Seguramente habremos pensado que confesar nuestra malas acciones a un sacerdote o a un ministro no produce ningún efecto. Sin embargo, hay un muy importante principio metafísico oculto en ella: la confesión disipa la fuerza emocional creada, en forma de pensamiento, sobre nuestras faltas del pasado. Por tanto, nos libera y nos ayuda a restaurar el equilibrio y la calma. Cuando cometemos una falta que produce temor, vergüenza, cólera, etc., esa forma de pensamiento penetra profundamente en el subconsciente y allí fermenta y se enquista. Especialmente, si el mal no se ha subsanado a su debido tiempo. Formas de pensamiento de esta naturaleza pueden actuar en la subconsciencia durante años y, con el tiempo, generar lo que se conoce como “complejos”. Si tenemos suficientes de estos complejos enterrados en el subconsciente, perderemos gradualmente el equilibrio y nos convertiremos en nerviosos o neuróticos. Y ahí es donde actúa la confesión, porque libera la energía emocional de estos complejos haciéndolos evaporarse para siempre.
Por supuesto que no es necesario confesarse con un sacerdote o un ministro. Puede hacerse directamente con la persona perjudicada por nosotros o con otra de nuestra entera confianza. También con nuestro Yo Superior. Nosotros llamamos a estas confesiones a nosotros mismos “Retrospección”. Debe hacerse todas las noches, al acostarse, comenzando por analizar los últimos hechos del día, hasta llegar a los primeros de la mañana. Para que la Retrospección sea efectiva, debe hacerse con el mayor sentimiento de contrición puesto que, de ese modo, nos purificamos y disolvemos la fuerza emocional contenida en los complejos ocultos. Gran número de personas han encontrado en la confesión un alivio increíble, y siempre es seguida por un notable aumento de éxito en la vida.
Es una muy buena idea el extender el principio de la confesión o de la retrospección a los años del pasado, con el fin de eliminar los complejos que se hayan ido enquistando en el subconsciente y que impiden todo éxito. Este proceso puede llamarse retrospección retardada y la mejor manera de efectuarla es por escrito. Siéntese y escriba, en líneas generales, los sucesos de su pasado que le hayan causado temor, cólera, vergüenza, etc. Trate de revisar toda su vida de ese modo. Gradualmente notará un maravilloso alivio mental y emocional que, a su vez, se reflejará en un mejoramiento de las circunstancias materiales. Esto debe hacerse en secreto, omitiendo, lógicamente, los nombres. Al concluir esta confesión, de destruirá el papel en que se reflejó.
En la vida no puede lograrse un éxito verdadero si no se tiene un grado razonable de salud, por lo que debemos considerarla como un factor importante para la satisfacción de nuestras necesidades materiales. Debemos convencernos de que, la fuerza de la vida emana de nuestro Poder Interno, de nuestro Ego. Por tanto, si algo entorpece o impide la afluencia de esa vida hacia nuestro cuerpo y nuestra personalidad, el resultado será la falta de salud. Puede ocurrir, incluso, que aprisionemos al Ego en una nube de formas de pensamiento erróneas, de falsas creencias, etc., de modo que se reduzca drásticamente la afluencia de la corriente constructiva de la fuerza de vida de Él proveniente. Si creamos formas de pensamiento destructivas, como las de temor, cólera, sensualidad, etc., que nos limitan, y si nos permitimos creer en el poder del mal sobre nosotros, todo eso tiende a encarcelar al Ego y, como acaba creyendo que está limitado en Su vida, realmente acabará estándolo.
Para la perfecta salud es necesario que la personalidad, la mente y la voluntad cooperen con el Ego y rechacen toda forma mental restrictiva. Es posible también construir un instrumento con el que compensar y disolver la actual nube de pensamientos negativos, instrumento que se forma con nuevas formas mentales de fe, fortaleza y confianza en la omnipotencia del Poder Interno, de optimismo, de éxito, de certeza de que todas las cosas buenas son accesibles. Si creamos nuevas formas mentales en tal sentido, se combinarán entre sí y se sumarán, constituyendo otra de gran potencia y fortaleza. Éste será el instrumento capaz de disolver la nube mental y liberar al Ego de su prisión.
Tengamos presente que sólo los pensamientos negativos pueden limitar ese Poder Interno. Por tanto, cambiémoslos de signo y el Poder nos liberará y obrará milagros en nuestra vida; restaurará nuestra salud y cambiará nuestra condición mental. A estos efectos, podemos usar nuestra imaginación para forjarnos imágenes mentales de salud y del gran poder del Ego. Estas imágenes se mezclarán con otras formas mentales de fortaleza y valor, convirtiéndose en parte del instrumento de liberación. Entonces descubriremos que hemos dejado de ser esclavos de la mala salud. Y comprenderemos que la salud es el complemento normal del reposo y de una equilibrada condición emocional. Con la salud vendrá una mayor facilidad para el éxito en el trabajo y lo que necesitemos en el orden material.
La felicidad reside en la mente. Las circunstancias externas sólo influyen en la felicidad en la medida en que les permitimos afectar a las formas mentales que creamos. Las formas de pensamiento tienen la facultad de cubrirse con esa sustancia del plano astral que conocemos como emoción. Si pensamos en el optimismo y la felicidad, la sustancia emocional de felicidad invadirá nuestra mente y seremos felices, sin importar cuáles sean las circunstancias materiales y corporales.
Si, por el contrario, forjamos formas mentales de temor y de fracaso, impregnarán la mente de sustancia emocional de infelicidad, y seremos desgraciados, aunque tengamos todas las riquezas del mundo y una salud perfecta. Queda, pues, demostrado que la felicidad reside sólo en la mente y que, mediante el control y la sustitución de pensamientos, tenemos, para siempre, la clave de la felicidad y del éxito.
Daremos, por último, tres pequeñas fórmulas para la autoayuda, que están basadas en sanos principios metafísicos, y que han demostrado su efectividad.
Primero. Pensamiento positivo. Mantener la mente habitualmente positiva, no inmóvil e inerte. El pensamiento positivo impide, automáticamente, el ingreso en nuestra aura del tropel de pensamientos y deseos que flota en nuestra atmósfera mental. Y, cuando estos pensamientos se eliminan, dejan de ejercer influencia en la vida y nuestras creaciones mentales mejoran considerablemente con indudable aumento de las materializaciones de nuestros anhelos en la vida.
Segundo. La Llave de Oro. Cuando haya problemas, miedo a perder dinero, amigos o trabajo o cuando se pierda algo de valor, por ningún concepto se deben alimentar pensamientos sobre ellos, pues sólo producirían una depresión general. Invirtamos el proceso y pensemos en Dios. Dios incluye todas las cosas deseables. Si rehusamos pensar en la desgracia y pensamos constantemente en Dios, estaremos construyendo pensamientos de fortaleza, bondad y éxito en forma de bien, y la amenaza de calamidad se habrá esfumado.
Tercero. El Poder del deber. El deber, cumplido día a día, tiene el poder de crear suficiente bien para todo el día. Mañana será otra jornada durante la que se podrá repetir el proceso. Los deberes cumplidos con amor son el camino de la liberación. Es una clave básica para lograr el éxito en cualquier etapa de nuestra vida. El éxito que se obtiene como resultado del deber cumplido no será siempre como lo hubiéramos elegido, pero sí será verdadero éxito desde el punto de vista del Espíritu, y eso es lo importante. A su debido tiempo, será considerado como un sistema para obtener el éxito, que será fácilmente reconocido y aceptado como el mejor.
Mientras tanto, nos veremos libres del temor y la ansiedad porque sabremos que, al final, todo saldrá bien. Así, mediante el poder del deber cumplido, nos capacitaremos para vivir por la fe en el Poder Interno, que es el secreto fundamental del éxito en nuestra vida, incluyendo el desempeño de nuestras labores y la satisfacción de nuestras necesidades materiales.


