viernes, 5 de junio de 2020
Entrevista sobre el libro, HISTORIA OCULTA DE LA MÚSICA, de Luis Antonio Muñoz
domingo, 13 de abril de 2014
EL SACRAMENTO DE LA COMUNIÓN 2ª Parte
"Nuestro Señor Jesucristo, la misma noche en que fue traicionado, tomó pan y después de dar gracias, lo partió y dijo: Tomad y comed, este es Mi cuerpo que se parte para vosotros. Haced esto en memoria mía. Después y de la misma manera, tomó la copa cuando había cenado, diciendo: Esta copa es el Nuevo Testamento en Mi sangre. Haced esto tantas veces como la bebáis en memoria mía. Pues tantas veces como comáis este pan y bebáis de esta copa, mostraréis la muerte del Señor, hasta que venga. Por consiguiente, quienquiera que coma de este pan y beba de esta copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor.
Y el que coma y beba indignamente, come y bebe su propia condenación... Por esta causa muchos están débiles y sin fuerzas entre vosotros y muchos duermen". I Cor. II 23-30.
Existe en los pasajes anteriores un significado esotérico profundamente escondido que queda particularmente difuso en la traducción inglesa, pero en la alemana, latina y griega, el estudiante puede entender una alusión de lo que realmente se intenta con la última orden del Salvador a sus Discípulos. Antes
de examinar esta fase del asunto permítasenos considerar las palabras "en memoria mía". Entoncesestaremos en mejores condiciones, quizá, de comprender lo que se quiere significar por la "copa" y el "pan".
Supongamos un hombre procedente de lejanos lugares que penetre en nuestro ambiente y lo visite todo. Dondequiera que vea pequeñas reuniones agrupadas alrededor de la Mesa del Señor para celebrar el más sagrado de todos los ritos cristianos, al preguntar el porque, le será contestado que hacen aquello en
recuerdo de Uno que vivió una existencia más noble que hombre alguno había vivido sobre la tierra; Uno que era la Bondad y el Amor personificados; Uno que era el criado de todos los demás, sin preocuparse de ganar o perder para sí mismo. Si aquel extraño comparase la actitud en estas reuniones religiosas del domingo, durante la celebración de su rito, con sus vidas civiles comunes durante el resto de la semana ¿qué es lo que vería?
Cada uno de nosotros sale a la calle a librar la dura lucha por la existencia. Bajo el imperio de la necesidad olvidamos el amor que debería ser el principal factor y guía de nuestras vidas cristianas. Nuestra mano va siempre contra nuestros semejantes. Todos luchamos por una posición, por la fortuna, por el poder, por cualquiera de estos atributos. Olvidamos el lunes lo que recordamos reverentemente el domingo y en consecuencia todo el mundo se resiente de ello y es desgraciado. Hacemos también distingos entre el pan y el vino que bebemos en la llamada "Mesa del Señor" y el alimento que repara nuestras fuerzas durante los intervalos de nuestra presencia en la Comunión. Pero no hay mandamiento alguno en las Sagradas Escrituras que ordene tal distinción, como es fácil de ver, aun en la versión inglesa, distinguiendo las palabras
impresas en bastardilla por los traductores, para indicar lo que ellos creyeron que era el sentido del pasaje. Por el contrario, se nos dice que, al beber y al comer, o cualquier otra cosa que hagamos, ha de ser hecha para la mayor gloria de Dios.
Cada uno de nuestros actos debería ser una plegaria. La superficial "acción
de gracias en las comidas es en realidad una blasfemia y el pensamiento
silencioso de gratitud al que nos da diariamente el pan, es mucho más
preferible. Al recordar en cada comida que todo procede de la sustancia de la
tierra, que no es más que el cuerpo del Espíritu de Cristo, que mora en ella,
comprenderemos propiamente cómo aquel cuerpo se desmenuza diariamente
para nosotros y apreciaremos así la bondad amorosa que le empujó a darse a
nosotros y debemos recordar también que no hay un momento, de noche, o de
día, que Él no sufra a causa de estar sumido o aprisionado en esta tierra.
Cuando comemos de este modo y consideramos consecuentemente la
verdadera situación, estamos declarándonos a nosotros la muerte del Señor,
cuyo espíritu sufre y se queja, esperando el día de la liberación, cuando no
haya necesidad de una envoltura tan densa como la que requerimos hoy.
Pero hay todavía otro misterio más grande y más hermoso escondido en esas
palabras de Cristo. Ricardo Wágner, con su rara intuición de músico maestro,
dio sentido a esta idea cuando, sentado en meditación en las riberas del lago de
Zurich, un Jueves Santo, cruzó por su espíritu este pensamiento: "¿Qué relación existe entre la muerte del Salvador y los millones de semillas
fructificando en la tierra en este momento del año...?" Si meditamos sobre esta
vida que anualmente se desprende de la primavera, la veremos como algo
gigantesco y digno de veneración; una plétora de vida que transforma el globo,
desde un aspecto de muerte y desolación por el frío, al de una vida
esplendorosa y rejuvenecida en un cortísimo espacio de tiempo y la vida que
de esta manera se difunde en los capullos de millones y millones de plantas, es
la vida del Espíritu y de la Tierra.
De ésta vienen el trigo y la uva. Estos frutos son el cuerpo y la sangre del
Espíritu de la Tierra prisionero, dado para sustentar a la raza humana durante
la fase actual de su evolución. Estamos disconformes y repudiamos la doctrina
de la gente que cree que el mundo ha de procurarle su sistema de vida, sin
tener en cuenta sus propios esfuerzos y sin responsabilidad "material" de su
parte, y antes bien insistimos en creer que existe una responsabilidad
"espiritual" relacionada con el pan y el vino dados en la cena del Señor: "Debe
ser comido dignamente, de otra manera, se convertirá en enfermedad y en
muerte incluso". Bajo la forma ordinaria de leer, esto parecerá quizá que se va
a parar demasiado lejos, pero llevados de la luz esotérica para examinar otras
traducciones de la Biblia y mirando las condiciones en que encontramos hoy
el mundo, veremos que no se ha ido tan lejos después de todo.
Para empezar, debemos remontarnos a los tiempos en que el hombre vivía bajo la guardia de los ángeles, construyendo inconscientemente el cuerpo que usufructúa en la actualidad. Esto ocurría en el antiguo período de la Lemuria. Un cerebro hacía falta para la evolución del pensamiento y una laringe para su expresión verbal. En consecuencia, la mitad de la fuerza creadora se dirigió hacia arriba y fue utilizada por el hombre para formar estos órganos. Así fue como la raza humana llegó a ser unisexual se vio empujada a buscarse un complemento cuando fue necesario crear un nuevo cuerpo, para servir de
instrumento en una más alta fase de la evolución.
Mientras el acto del amor fue consumado bajo la prudente vigilancia de los ángeles, la existencia del hombre estuvo libre de pesares, dolores y de la muerte. Pero cuando, bajo el tutelaje de los Espíritus de Lucifer, comió del fruto del Árbol del conocimiento y perpetuó la raza sin cuidarse de las líneas de fuerza interplanetarias, transgredio la ley, y los cuerpos así formados se cristalizaron rápidamente, quedando sujetos a la muerte de una manera mucho
más perceptible de lo que hasta entonces habían estado. Así se vieron forzados a crear nuevos cuerpos más frecuentemente a medida que la duración de su vida se acortaba. Los guardianes celestiales de la fuerza creadora le arrojaron del jardín del amor, hacia los desiertos del mundo, haciéndole responsable de sus acciones bajo la ley cósmica que gobierna el universo. Así trabajó por años y años, buscando la obtención de su propia salvación y cristalizando de esta manera más y más la tierra.
Las jerarquías divinas, incluyendo el Espíritu de Cristo, trabajan sobre la tierra
desde fuera al igual que los espíritus grupos guían a los animales bajo su
protección; pero como Pablo dice con certeza, ninguno puede ser justificado
bajo la ley, pues contra la ley todos pecaron y todos deben morir. No hay en el
Antiguo Testamento esperanza alguna fuera de ésta, salvo la simbolización de
uno que ha de venir para restaurar el buen camino. Así nos habla Juan
diciendo que la ley fue dada a Moisés y que la gracia vino con Nuestro Señor
Jesucristo. Pero, ¿qué es la gracia...?
¿Puede la gracia ir contra la ley y abrogársela enteramente...? Ciertamente que
no. Las leyes de Dios son constantes e inmutables o el universo se convertiría
en un caos. La ley de la gravedad conserva nuestras casas en una posición
relativa a las demás casas, de modo que al dejarlas podemos tener la seguridad
de que cuando volvamos las encontraremos en el mismo sitio. Por este estilo
todos los asuntos en el universo están sujetos a leyes invariables.
Así como la ley separada del amor, dio nacimiento al pecado, así también la
sucesión de la ley, temperada con amor, es la gracia. Tomemos un ejemplo de
nuestras condiciones sociales concretas: Tenemos leyes que prescriben una
penalidad determinada por determinada ofensa y cuando la ley se ha cumplido,
decimos que se ha hecho justicia. Pero la larga experiencia comienza a
enseñarnos que la justicia, pura y simple, es como los dientes del dragón de la
Cólquide y engendra disputas y peleas siempre en aumento. Los criminales,
así llamados, siguen siéndolo y se vuelven hasta peores y más endurecidos
bajo las penalidades de la ley; mas cuando los regímenes más humanos de los
tiempos presentes permiten que el que ha delinquido sea puesto en libertad, o
se suspenda su sentencia, queda entonces bajo la gracia y no bajo la ley. Así
también, el cristiano que procura seguir los pasos del Maestro, es emancipado
de la ley del pecado por la gracia, siempre que olvide el camino del pecado.
Este fue el pecado de nuestros progenitores en los tiempos de la Lemuria;
ellos desperdiciaron su semilla sin cuidarse de la ley y sin amor. Pero es
privilegio del cristiano redimirse por la pureza de su vida en memoria del Señor. San Juan dice: "Su semilla queda en sí mismo" y esto es el significado
oculto del pan y del vino. En la versión inglesa leemos simplemente: "Esta es
la copa del Nuevo Testamento", pero en la alemana la palabra copa se
sustituye por "kelch" y en la latina, por "calix", significando ambas palabras la
cubierta exterior o vaina de la semilla de la flor. En la griega tenemos una
significación todavía más sutil, difícil de adaptar en otros idiomas, en la
palabra "poterion", cuyo significado se nos hará evidente si consideramos la
etimología de la palabra "pote". Esto nos dará al momento la misma idea que
el "cáliz" o "calix", un receptáculo; y el latín "potare" (beber) muestra
igualmente que la copa es un receptáculo capaz de contener líquido. Las
palabras "potente" e "impotente" que significan posesión o carencia de fuerza
viril, muestran más ampliamente el significado de esta palabra griega, que
indica la evolución del hombre en superhombre. Hemos pasado por
existencias semejantes a la del mineral, de la planta y del animal, antes de ser
como somos hoy y delante de nosotros todavía quedan muchas evoluciones,
hasta que nos acerquemos a la Divinidad más y más. Fácilmente se
comprenderá que lo que nos restriñe y contiene en el camino de este alcance
son nuestras pasiones animales; la baja naturaleza está constantemente
guerreando contra la naturaleza o yo superior.
Al menos en aquellos que han experimentado un despertar espiritual, en su
interior se está desarrollando silenciosamente una guerra que se vuelve más y
más amarga para ser suprimida. Goethe exteriorizó con maestría aquel
sentimiento en las palabras de Fausto, el alma aspirante, hablando a su más
materializado amigo, Wágner:
"Tú estás poseído por un sólo impulso,
e inconsciente del otro todavía permaneces.
Dos almas, ¡ay!, habitan dentro de mi pecho
y allí pelean por un reino individido.
Una, a la tierra con deseo apasionado
y con tentáculos tenazmente se adhiere todavía;
sobre las brumas, la otra de las dos, aspira,
con sagrado ardor, a más puras esferas."
Fue el conocimiento de esta absoluta necesidad de castidad (salvo cuando su
objeto es la procreación) respecto de aquellos que han tenido un despertar
espiritual, lo que dictó las palabras de Cristo y, el apóstol San Pablo, sentó una
verdad esotérica cuando dijo que: Aquellos que participasen de la Comunión sin vivir la vida, estaban en peligro de enfermedad y de muerte. Pues
exactamente igual que bajo una tutela espiritual, la pureza de la vida eleva al
discípulo maravillosamente, así también la incontinencia produce mucho
mayor efecto sobre los cuerpos más sensitivos que sobre los que están todavía
bajo la ley y no han conseguido ser partícipes de la gracia por la copa del
Nuevo Testamento.
EL SACRAMENTO DE LA COMUNIÓN 1ª Parte
viernes, 31 de agosto de 2012
MISTERIOS MENORES Y MISTERIOS MAYORES
miércoles, 29 de febrero de 2012
El grabado de los Misterios de Eleusis
El fascinante Museo Arqueológico de Atenas está repleto de piezas asombrosas, procedentes de las distintas civilizaciones que poblaron el bello país mediterráneo y sus dominios. Una de ellas, un relieve en apariencia convencional, esconde entre sus trazos parte de los secretos de un antiguo culto esotérico.La hermosa pieza, datada en el siglo V a. C., muestra sobre su superficie tres figuras —dos mujeres y un hombre— grabadas sobre la piedra. Los dos personajes femeninos se identifican con Démeter —diosa de la agricultura— y su hija Perséfone, mientras que el hombre se corresponde con un joven llamado Triptolemo.
Aparentemente, la escena no tiene nada de excepcional. Sin embargo, el relieve está mostrando, ni más ni menos, la primera iniciación a los llamados
Misterios de Eleusis.
Démeter y su hija eran los personajes principales en dicho culto, estando vinculadas con la idea de fecundidad y regeneración anual, mientras que el joven fue, según el mito, uno de los primeros iniciados, a quien las diosas transmitieron los secretos de la agricultura. Pero, ¿en qué consistía este extraño culto?
Tanto en el periodo de la Grecia clásica como en la época del Imperio Romano, el mundo de las creencias experimentó un singular fenómeno religioso a través de los llamados cultos mistéricos, prácticas sagradas que destacaban por su particular sincretismo y por la ley de secreto a la que se debían sus fieles.
Estos cultos se caracterizaban por incluir ritos de carácter esotérico, con enseñanzas que solo se revelaban a los iniciados, y en las que coincidían divinidades que ofrecían a sus seguidores la salvación en el más allá o beneficios en la vida material.
Entre estos enigmáticos cultos destacaron algunos como los citados Misterios de Eleusis, que se celebraban en la localidad griega del mismo nombre —cerca de Atenas—, o los dedicados al dios Mitra, que gozaron de gran éxito entre los legionarios romanos.
Aunque a día de hoy los historiadores han avanzado mucho en el estudio de dichos cultos, buena parte de las prácticas y creencias que los conformaban siguen siendo un auténtico misterio, especialmente debido a la ley de secreto a la que se sometían los iniciados y a la escasez de textos que hay respecto a algunos de ellos.
Afortunadamente, en la actualidad se conservan numerosas piezas artísticas —como la conservada en el Museo Arqueológico de Atenas—, que permiten vislumbrar parte de aquellos ritos misteriosos.
En lo que respecta a los misterios eleusinos, estos se celebraban en dos ocasiones anuales: los 'Misterios Menores', que tenían lugar en torno al mes de marzo —'anthesterion'— y los 'Misterios Mayores', que se celebraban en septiembre —'boedromion'—.
En ambos casos, el culto se iniciaba con una peregrinación que partía desde el Kerameikos hasta el santuario de Eleusis. Los ritos más importantes eran los que se celebraban durante los 'Misterios Mayores'.
Estos comenzaban el día 14 de septiembre con la peregrinación desde Atenas. Dos días después, los participantes se bañaban en la bahía de Eleusis. Al día siguiente se realizaban los sacrificios y se ayunaba, al tiempo que tenían lugar juegos en honor de las divinidades.
Después, el día 20, y en una ceremonia con menor afluencia —solo asistían aquellos que iban a ser iniciados— tenían lugar unas reuniones secretas, celebradas en el Telesterion, el gran templo de Eleusis.
En ellas se cree que se suministraba algún tipo de sustancias psicotrópicas a los participantes, lo que les provocaba un estado alterado de conciencia que favorecía la experimentación de vivencias místicas.
Algunos historiadores han propuesto que el 'kykeon', la sustancia que ingerían los iniciados, podía incluir el hongo del cornezuelo, que puede parasitar en algunos cereales, y que tiene
potentes efectos psicoactivos.
Ya fuera a través de esta sustancia, o mediante revelaciones de los 'epóptai' —literalmente, "los hombres que han visto"—, los sacerdotes de mayor rango en los 'misterios', lo cierto es que aquellos que se iniciaban decían vivir una experiencia tan impactante que transformaba su forma de ver la vida.
El gran secreto podría consistir —no hay certeza al respecto—, en la revelación de la existencia de vida después de la muerte.
En cualquier caso, de lo que no hay duda es de la importancia que tuvieron estos 'misterios' en la vida religiosa de algunos antiguos atenienses, como testimonian las distintas piezas arqueológicas y obras de arte relacionadas con el culto eleusino que aún se conservan.
Extraido de: http://es.noticias.yahoo.com/blogs/arte-secreto/el-grabado-que-descubri%C3%B3-los-misterios-eleusis-120330613.html
martes, 26 de octubre de 2010
EL SIGNIFICADO DE LA INICIACIÓN
Una de las definiciones más sencillas y acertadas de lo que es la Iniciación es la siguiente: La Iniciación es una ceremonia ritual y simbólica que da inicio a un proceso espiritual y mental que tiene como objetivo capacitar al candidato para ser un operador consciente y competente con aquellos seres, de niveles superiores de consciencia al físico, que guían y cuidan a la Humanidad.Como la palabra lo indica, la Iniciación sólo es el comienzo de un proceso en el alma del candidato. Un proceso que también tiene lugar en una escala mayor en la evolución de la especie humana. La Humanidad se mueve y fluye constante y lentamente, aunque en su mayoría ciegamente, en las mareas de la evolución. El hombre y la mujer ordinarios son inconscientes de este proceso. En tanto se sientan confortables, no les importa adonde sean conducidos por estas mareas ni se cuestionan cuál es el propósito de su existencia.
El aspirante es el actor principal en un Misterio, en el cual pasa por acciones simbólicas a través de ciertas experiencias anímicas en su jornada desde la oscuridad a la luz. Con ello se trata de traer a la memoria las experiencias por las que el alma ha pasado. La verdadera Iniciación es una experiencia espiritual.
Se relata que en los antiguos Misterios el candidato a la Iniciación en las distintas fraternidades tenía que actuar de acuerdo con la historia de la vida del Hierofante original, el "Hombre Divino" cuya historia formaba la base de su simbolismo y de sus ceremonias. Hay que decir que sólo conocemos los Misterios por las escasas alusiones de los autores griegos y latinos, y también por las informaciones transmitidas por los llamados Padres de la Iglesia, muchas veces un tanto sospechosas. En el Ritual se trata de repetir de forma ceremonial simbólica la vida de un Adepto Iluminado o Ser Realizado, es decir, la historia de un ser cuya consciencia ha llegado a ser divina, y se hace una celebración mágica. El método de la representación retrata a un hombre que muere, real o místicamente, y resucita como un Dios irradiando Sabiduría y Plenitud espiritual. Para los egipcios, Osiris fue el mejor ejemplo de alguien que vence a su humanidad, símbolo de la regeneración. Cuando un oficiante del Templo representa el papel de un Dios o Imagen Divina, si conoce bien los métodos técnicos mágicos, asume la Forma de ese Dios tan perfectamente que las emanaciones magnéticas del Dios en él fluyen hasta la parte más recóndita de su alma.
El sonido y el color desempeñan un papel importantísimo en la operación de transmutar las energías correspondientes a un nivel inferior y más denso mediante las fuerzas de un plano superior. Su influencia tiene su base en los principios de la ley de las octavas vibratorias. Es una cosa bien sabida que muchas personas asocian ciertos colores con determinados tonos musicales. El sonido es una vibración del aire, y el número de vibraciones por segundo de cada nota puede establecerse con exactitud. La Luz es una vibración del éter, y el número de sus vibraciones por segundo correspondiente a cada color también puede ser calculado con precisión. No es pues difícil descubrir una relación matemática entre las vibraciones aéreas de un sonido y las vibraciones etéricas de un color, que es lo que se produce en la conciencia de ciertas personas muy sensitivas.
En los planos sutiles existen distintos tipos de fuerza, cada una de las cuales tiene su propio ritmo vibratorio. Si se puede descubrir el coeficiente de ese ritmo, sus raíces o sus factores primordiales, enunciándolos en su debida secuencia evocarán la vibración complementaria en el cuerpo sutil que corresponda al plano de la potencia que se trata de invocar, de la misma manera que una nota musical hace que el color correspondiente surja en la conciencia. Esta es la explicación y la base del empleo en los Rituales de los Nombres Sagrados, Palabras de Pase y de Poder.
Todas estas influencias se emplean para construir una forma mental en la mente colectiva del Templo, y en esta forma mental se derraman las potencias invocadas con los Nombres Sagrados y Palabras de Poder empleados en las Ceremonias Rituales, enfocándose todas estas influencias sobre los participantes mientras estos se encuentran en un estado de exaltación consciente. Esta es la explicación del Poder del Ritual.
No todos los aspirantes están preparados psicológicamente para recibir esta forma de sabiduría o verdad, que para algunos tiene la consideración de sagrada. En las Escuelas de Misterios genuinas, los que buscaban la verdad la conseguían por medio de la Iniciación, o sea, a partir de los dramas rituales que les impartían los Misterios. La palabra misterio no tenía las mismas connotaciones en esos tiempos remotos que las que a veces tiene en la actualidad de "extraño", "sobrenatural", etc. Se refería más bien a una gnosis única o conocimiento que se revelaba al candidato a la Iniciación. En griego, el plural ta misteria procede del verbo myo, que significa "cerrar la boca", que dio myésis, "iniciación", y de ahí mystes, el "misto", el iniciador o el iniciado en los misterios, lo cual se refiere a la obligación absoluta de guardar silencio sobre el Misterio. La relación de estas palabras muestra, de manera obvia, el significado de Iniciación. Consecuentemente, el candidato a la Iniciación era el que recibía un conocimiento inspirado que haría una impresión emocional o psíquica en su conciencia, al mismo tiempo que aumentaba su conocimiento.
El significado propio de la palabra "Iniciar" en español es "entrar, comenzar". Un iniciado es alguien que entra en un nuevo Sendero. No es un adepto. Quienes llaman a Moisés, Hermes, Pitágoras, Buda y Jesús "Grandes Iniciados" tergiversan el verdadero significado de una buena palabra. Ellos fueron grandes Iniciadores. Enseñaron nuevos caminos, ellos fueron Grandes Ejemplos para sus seguidores y NO excepciones. Un iniciado es un principiante, un novicio, un aprendiz.
Ningún rito, ninguna ceremonia, no importa cuál sea su forma o ejecución, es de hecho una verdadera Iniciación si no logra lo siguiente: (a) hacernos introspectivos, es decir, que nuestra conciencia se vuelva hacia el interior para mirarnos a nosotros mismos, (b) engendrar en nosotros la aspiración de autosuperación, de auto-transmutación, de cambiar nuestros modelos subconscientes, tanto físicos como mentales y emocionales.
El universo entero es una "DANZA DE VIDA" cósmica, un ritual, que mantiene contacto con todas las partes de sí mismo a través de la ceremonia del movimiento ritualístico. Hasta la expresión del amor depende del sacramento ritualístico que une a dos partes de un todo. Al comienzo quizá no sean muy perceptibles los beneficios de este proceder repetido, ya que es preciso vencer modelos subconscientes habituales y congelados y esta es una "acción" de carácter acumulativo; por consiguiente, para hacer que se constituyan en parte integral permanente del ser humano es preciso persistir en ellos.
Extraido de: http://www.lvx.org.es/





