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jueves, 23 de septiembre de 2021

Libro: MISTERIOS Y MITOS DEL PASADO, Una visión esotérica del origen del cosmos, la vida y el ser humano.

Les dejamos esta información de una reciente publicación sobre el tema de los mitos sobre los orígenes del universo, la vida en la Tierra, las antiguas civilizaciones, desde la perspectiva de las tradiciones esotéricas. Para ello, el autor, que ya nos sorprendió con su libro Rosacruces, Historia y personajes (Almuzara), aporta varias de las afirmaciones vertidas por la tradición teosófica, el rosacrucismo, la antroposofía, masonería y otras tradiciones y cuerpos mitológicos antiguos.

Sin duda, una obra que logra transmitir muchas de las enseñanzas tradicionales sobre el pasado, con espíritu crítico, y que comprende el valor y el uso del mito. Sin duda, una obra recomendable, asequible tanto en librerías como en plataformas digitales de España y América. 

Para más información, visitar: https://editorialdelfos.com/libro/misterios-y-mitos-del-pasado_119361/

miércoles, 27 de agosto de 2014

Concepto y práctica de la meditación de Rudolf Steiner

CUESTIONES ANTROPOSOFICAS

Por Andrés Piñán   

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  Podemos atribuir a Rudolf Steiner (1861-1925) el mérito de haber sido el primero, a principios del siglo XX, en introducir y tratar el tema de la meditación en el intelectualizado mundo de Occidente, situándolo en el centro de los esfuerzos humanos en la senda de la búsqueda espiritual.
  Los caminos de la concentración y la meditación, recorridos de forma apropiada, son los medios para transformar las facultades anímicas del pensamiento, sentimiento y voluntad, con lo que se le abren al ser humano nuevas posibilidades de experiencias y acceso a realidades suprasensibles.
  Para Steiner se llega al conocimiento a través de la actividad del pensar, en donde reside un órgano germinal de percepción interior, y no a través de nuestras percepciones sensorias. No podemos conocer si no tenemos una idea clara de lo que percibimos y establecemos relaciones entre los hechos observados, lo cual sólo podemos hacerlo mediante nuestro pensamiento, y dado que éste viene enturbiado por las impresiones de los sentidos, debemos separarlo de dichas impresiones sensoriales.
  Con nuestra conciencia normal de vigilia, que está estrechamente unida a nuestra corporalidad, no se puede penetrar realmente en los mundos espirituales, ya que esto requiere poder tener experiencias al margen del cuerpo, un pensar libre que no esté ligado a los sentidos. ¿ Es esto posible?. Al dormirnos y quedarnos inconscientes estamos relativamente fuera del cuerpo, y con los sueños ya podemos intuir que existen otras formas de conciencia distintas a las de la vigilia. Con la muerte y destrucción del cerebro la conciencia debe transformarse para que sean posibles nuevas percepciones (suprasensibles) al margen del cuerpo.
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  El camino marcado por Rudolf Steiner busca intensificar la conciencia fortaleciendo el pensar, de forma que éste pueda independizarse del cuerpo físico, que el paso a lo suprasensible pueda ser un proceso consciente. Por consiguiente, en la disciplina mental aconsejada por Steiner se intenta lograr el fortalecimiento anímico de la vida mental aislando el pensamiento de todo el proceso respiratorio e incluso de toda atadura corporal.( Señala el peligro que para el hombre contemporáneo supone el efectuar ejercicios con los que se altere el ritmo respiratorio , ya que pueden ocasionar graves alteraciones de la personalidad.)
  A diferencia de otros tipos de meditaciones, en las que el objetivo es el logro de una progresiva beatitud y experimentar la existencia como felicidad, evitando el pensamiento consciente para penetrar en la profundidad del ser, Steiner propugna “el fortalecimiento del pensamiento consciente, para que la conciencia expandida ilumine la oscuridad del ser”. Ante meditaciones que descansan en la “pasividad espiritual, dejando vagar el espíritu”, con el consiguiente debilitamiento de la autoconciencia y en contra del desenvolvimiento autónomo del ser espiritual del hombre, aboga por el pensar como actividad que tiene que realizar el Yo. “ En el pensar el Yo se experimenta a si mismo, experimenta su existencia espiritual”.
  ¿Qué motivos podemos tener para practicar la Meditación?. Según Steiner, mediante el trabajo meditativo que conduce a la senda del conocimiento espiritual, se anticipan experiencias que, de otra forma, sólo se vivirían tras la muerte o en futuras reencarnaciones, lo que permite llevar los frutos de anteriores etapas de desarrollo, pero en forma individual elaboradas por el Yo. De ahí la importancia de que el ser humano se vincule conscientemente con su propio destino , ya que así podrá participar  activamente, tras pasar el umbral de la muerte, colaborando en el mundo espiritual y ayudando a las Jerarquías en su actuación sobre la totalidad de la evolución humana.
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  El mundo que percibimos con nuestros sentidos es un reflejo del invisible mundo espiritual , en el que residen las autenticas fuerzas que lo gobiernan. Por medio de la meditación podemos desarrollar nuestro propio potencial espiritual. Al margen de los motivos egoístas que pudiéramos tener para obtener satisfacción o engrandecimiento mediante la práctica de la meditación, el único motivo válido es el deseo de servir mas eficientemente a la evolución de la humanidad  y del mundo que nos rodea , y en definitiva ayudar al mundo espiritual a través del amor. Se puede servir a la humanidad efectuando trabajos remunerados que la sociedad valora y necesita, o mediante trabajos de voluntariado, ayuda social, etc. A este respecto Steiner resaltó que “lo verdaderamente importante no es el servicio externo inmediato que la sociedad necesita, por muy valioso y necesario que éste sea, sino especialmente el servicio a las necesidades mas profundas, al mundo como totalidad, incluso al mundo espiritual, en el que tenemos nuestro verdadero hogar”. La única recompensa a este servicio es la de adquirir todavía mayores responsabilidades: la compensación por el amor entregado a la humanidad y al mundo será la de ser capaces de dar aún mas.
  ¿Es posible, hoy día, aprender a meditar sin la guía de un maestro?. ¿ Es posible enseñar a meditar de modo que la libertad e independencia del ser humano no se vean  restringidas, sino incrementadas?. Steiner afirmó que no es necesaria la presencia de un maestro. Marcó una senda práctica con base en la libertad individual, una guía suave en el mundo de la meditación, como camino para lograr una mayor libertad y autonomía para toda la humanidad moderna. La educación de la propia razón produce el mejor de los maestros. Se cede al discípulo el control de los ejercicios, lo que requiere que éste sea escrupulosamente honesto consigo mismo para no perderse en ilusiones de supuesto progreso. En este sentido, el desarrollo de la conciencia individual es un requisito previo para el conocimiento espiritual.
   La meditación, para Steiner, nos puede conducir gradualmente hacia una conciencia del mundo espiritual, mundo que nos está vedado a nuestra conciencia normal de vigilia ya que no podríamos soportarlo sin la debida preparación , sin el desarrollo de las necesarias cualidades de energía interior y perfeccionamiento. Se nos advierte que lo que vamos a encontrar en el camino de la experiencia meditativa es algo muy sutil, muy diferente a las impresiones de los sentidos. No debemos hacernos una idea preconcebida del mundo del espiritu. La experiencia espiritual NO son visiones, sueños, fantasias o experiencias ilusorias propias del subconsciente. Al utilizarse modos de expresión copiados del lenguaje del mundo sensorio, pueden fácilmente equivocarnos. Steiner afirma que “el mundo espiritual es de la misma sustancia de la que están hechos los pensamientos”, por ello la meditación debe estar relacionada con los pensamientos y así puede conducirnos a la conciencia de dicho mundo. Para él, la verdadera meditación consiste en que el Yo emprenda una actitud pensante totalmente lúcida basándose en ciertas representaciones, con lo que se produce un especial estado de ánimo que va abriendo, poco a poco, los órganos de percepción suprasensibles.
  El pensar no es solo el desarrollo del poder mental, sino que encierra una esencia cósmica. Las impresiones y sensaciones que tenemos las hemos de comprender mediante nuestro pensar. Perderíamos toda certidumbre vital sin la confianza natural que tenemos en nuestro sano juicio con el que esclarecemos la naturaleza de cualquier asunto. Con rigor y precisión en el pensar podemos ver la luz ante cualquier situación de la vida.
  En “El umbral del mundo espiritual” Steiner pone un ejemplo de meditación basado en la naturaleza del pensar:
 “ ¿Qué soy yo en la corriente infinita del suceder universal, con mi sentir, mis deseos y mi voluntad, algo que en el fondo solo me afecta a mi?. El pensar relacionado con este suceder universal te acoge a ti y a tu alma;  tu vives en este acontecer si permites que su esencia se introduzca en tu pensamiento. No solo pienso yo, sino que algo se está pensando dentro de mi, mi alma es simple escenario donde el mundo se despliega como pensamiento, pensando me siento uno con la corriente del suceder universal.”
 La concentración repetitiva en estos pensamientos vigoriza energías anímicas que se convierten en órganos perceptores de lo espiritual y sus verdades, según Steiner.
  Por consiguiente, el correcto procedimiento meditativo debe basarse, primero en un pensamiento comprensible acorde con la vida y el conocimiento ordinario, y después en su ahondamiento repetidas veces ,unificándose con él.
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  No obstante, Rudolf Steiner advirtió de los peligros que pueden derivarse de la transformación de la conciencia humana a través del proceso de interiorización producida por la meditación, sin el robustecimiento de las fuerzas morales del ser humano ( véase su libro “Como se adquiere el conocimiento de los mundos superiores”). Considerando la trascendencia que puede tener la Meditación, cabe preguntarse si estamos preparados para practicarla. En este sentido, afirma que no se logrará nada valioso con su práctica, que no será efectiva, e incluso puede ser dañina, si no hay la debida preparación previa. Para ello, Steiner, eminentemente práctico, diseñó seis ejercicios preparatorios básicos o introductorios, sencillos pero no fáciles, con el objetivo de purificar el alma y fortalecer la salud anímica del hombre, previos al proceso meditativo.
  En la búsqueda de los caminos espirituales es necesaria la adquisición de ciertas cualidades, en especial la concentración y pensar con claridad, en la educación de la voluntad y en el dominio de nuestras emociones. La ejercitación de estas cualidades dotan al alma de firmeza, seguridad y equilibrio, necesarios para el desarrollo del Yo superior.
  Se puede llegar a algún tipo de vivencia y clarividencia suprasensible a través de experiencias místicas, estados de trance y éxtasis, espiritismo y mediumnismo, etc, en los que se aparta al Yo y se lo abandona a estados de relajación y desvinculación del cuerpo, sin el control del poder de un juicio claro.  Sin embargo, para Steiner, lo importante es mantener la autoconciencia como centro de la individualidad en el camino de la vida espiritual, basado en un pensar claro,  racional e independiente y en el profundizar en la visión del mundo.

DESCRIPCIÓN DE LOS EJERCICIOSEJERCICIOS PREPARATORIOS PARA LA MEDITACIÓN
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  Como hemos visto anteriormente, el lanzarse a la meditación sin la debida preparación puede ocasionar serios peligros psicológicos, como pueden ser el mezclar la realidad con la fantasía, la falta de discernimiento entre la verdad y el error, la confusión y pérdida de la capacidad de saber guiar la propia vida, la falta de arraigo, el caer en todo tipo de obsesiones y fobias, o en el exceso de orgullo, intolerancia, prejuicios y supersticiones, etc.
  Steiner estableció normas para fortalecer el carácter del aspirante en sus aspectos positivos evitando los posibles peligros citados anteriormente. Es algo muy serio con lo que no se debe jugar ni  ser tomado a la ligera. Con la meditación se están liberando auténticas energías poderosas y por ello el trabajo meditativo debe ser cuidadoso y sistemático.
  Los ejercicios preparatorios, que se detallan a continuación, deben practicarse regularmente, siguiendo el orden establecido:
-Dominio de los pensamientos.
-Dominio de la acciones(voluntad)
-Control de emociones y sentimientos(ecuanimidad) 
-Cultivo del positivismo y tolerancia 
-Apertura y receptividad 
-Armonía y perseverancia.
       Se comienza por practicar a diario el primer ejercicio hasta que sintamos cierto dominio del mismo ( al menos durante un mes ). Después, siguiendo ejercitando el primer, se empieza con el segundo durante otro mes. Tras cierto dominio de los dos primeros, se comienza con el tercero, al mismo tiempo que se siguen ejercitando los dos anteriores, y así sucesivamente. Realizados correctamente serán una fuente de energía interior. Al cabo de seis meses de practicarlos, en general, estaremos listos para practicar la meditación.


DESCRIPCIÓN DE LOS EJERCICIOS
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1.-Dominio del Pensamiento
       Ejercicio a realizar a diario, preferentemente a la misma hora. El propósito es ejercitar el dominio del pensar,la adquisición de un modo de pensar perfectamente claro y la concentración, evitando toda asociación mental involuntaria. Hay que ser capaz de evitar, aunque solo sea durante cinco minutos al día, el “hormigueo confuso de los pensamientos”. Para ello, por propia voluntad y durante el tiempo elegido, se escoge un concepto o pensamiento sencillo (por ej. el concepto silla) y partiendo de él se vinculará todo lo que se nos ocurra, sin desviarnos del mismo ( su utilidad, el proceso de fabricación, tipos y formas diferentes de sillas, materiales que se utilizan, etc.) manteniéndolo con viveza en el alma durante todo el tiempo que dure el ejercicio.
       El propósito de este ejercicio es aprender a mantener continuamente los pensamientos a voluntad durante un tiempo fijado. Lo que importa es “estimular el autónomo poder mental”, para lo cual es mejor escoger un pensamiento de poco interés e importancia, con objeto de que no pueda arrastrar por si mismo el pensar.
       Con este ejercicio, practicado correctamente, adquirimos un sentimiento de seguridad y firmeza mental, aprendiendo a cultivar un sentimiento de pensar claro y firme por propia experiencia personal, un pensar objetivo y controlable, evitando el dejar vagar al azar los pensamientos que continuamente acuden a nuestra mente.
       2.-Dominio de las acciones(voluntad).
       Steiner afirma que el alma del discípulo en el camino espiritual no solo debe dominar su pensamiento, sino también su voluntad, sus actuaciones. Debe acostumbrarse a obedecer a sus propios mandatos y no desear lo ilusorio.
       Normalmente actuamos casi inconscientemente. Tenemos una vaga idea de lo que hacemos , influidos por causas externas e internas, sin prestar la debida atención a lo que hacemos.

PRÁCTICA DE LA MEDITACIÓN
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       En este ejercicio, a realizar al menos durante un mes y simultáneamente con el anterior, debemos darnos la orden de ejecutar una acción que podamos llevar a cabo a diario y a la misma hora ( puede ser una acción sencilla, por ej, a las doce del mediodía voy a golpear una mano con otra tres veces). Su realización requiere esfuerzo y perseverancia, sin importar cuantas veces se nos haya olvidado. Después de un tiempo nos daremos cuenta de que ya no nos olvidamos de  hacerla en el momento preciso, es como si algo interiormente nos avisara de que “ es la hora de tu acción”.
       Se debe hacer consciente este ejercicio junto con el sentimiento del cumplimiento de la acción elegida voluntariamente. Así podemos darnos cuenta de lo que se necesita para establecer un hábito y conocer la fuerza interna de nuestra voluntad.
       3.-Dominio de Sentimientos y Emociones.
       En la disciplina espiritual, según Rudolf Steiner, y en lo que se refiere al mundo de los sentimientos y emociones, es necesario que el alma adquiera cierta serenidad y control sobre las manifestaciones de placer y dolor, alegría y tristeza. No se trata de que nos volvamos indiferentes ante lo que sienten los demás, o apáticos ante lo que debe alegrarnos o hacernos sentir tristes, sino que debemos procurar dominar la expresión de dichas emociones, controlar en cierto modo nuestros sentimientos. Podemos tratar de expresar plenamente el placer y el dolor, pero sin “perder el autodominio mediante expresiones involuntarias de lo que se siente”. No se trata de reprimir el dolor justificado o la repugnancia ante lo malo o desagradable, sino de evitar el llanto incontrolado o los arrebatos de cólera, y en especial dominar las emociones negativas ( rabia, desesperanza, miedo, etc.) Se trata de ser conscientes de nuestra vida sentimental, de ser ecuánimes, imparciales y de actitud equilibrada y tranquila. 
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       Podemos practicar este ejercicio siempre que detectemos que una emoción se adueña de nosotros, aplicando conciencia a lo que sintamos y al control que estemos teniendo, y así enriqueceremos nuestro sentir: por ej, en una situación peligrosa tendremos miedo, pero no nos dejaremos llevar por el pánico, sufriremos dolor sin perder la razón, tendremos éxito sin engreimiento, etc..
       La práctica constante de este ejercicio produce una sensación relajante, de fuerza tranquila que nos inunda. Se puede introducir este ejercicio en el tercer mes, colocándolo como norma central de nuestra conducta.
       4.-Cultivo del Positivismo y la Tolerancia.
       Afirma Steiner que únicamente son eficaces, para cualquier disciplina que busca el desarrollo espiritual, las cualidades que seamos capaces de adquirir mediante la auto-educación, independientemente de las que poseamos de forma innata. Otro medio necesario para educar  el pensamiento y las emociones es el de ejercitar el desarrollo del positivismo: lo erróneo, la fealdad y la maldad, no deben impedir nunca el ver lo verdadero, la belleza y la bondad. No se trata de cerrar los ojos ni carecer de discernimiento, sino de adquirir la capacidad de que lo negativo no nos impida ver lo positivo.
       Agréguese este ejercicio en el cuarto mes, siguiendo practicando los tres anteriores.
       Con su práctica, nos haremos conscientes de todos los prejuicios, actitudes, sentimientos y pensamientos destructivos que tenemos continuamente, procurando poner el énfasis en los aspectos positivos de todas las cosas. Con este ejercicio podemos darnos cuenta de la falta de atención que normalmente prestamos a las cosas mas sutiles que existen en todos los seres,  y nos muestra el hecho del efecto aniquilador que ocasionan en lo anímico todas las emociones negativas y todos los sucesos borrascosos. 
         Su ejercitación continuada nos sumirá en un sentimiento de bienaventuranza en relación con el mundo que nos rodea, dispersándose los sentimientos de soledad y aislamiento que podamos tener e incrementándose nuestra tolerancia.
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       5.-Actitud de Apertura y Receptividad
       En el quinto mes podemos ejercitar el enfrentarnos a toda nueva experiencia que se nos presente en la vida con total ausencia de prejuicios. Las experiencias y conocimientos anteriores no deben ser impedimento alguno para admitir nuevas verdades. Debemos estar receptivos a cualquier cosa o situación a la que no estemos acostumbrados, tratar de ver el mundo con los ojos de un niño, libres del condicionamiento y de las ideas preconcebidas que nuestra cultura y educación nos han dado. . De todo puede aprenderse algo nuevo si somos capaces de ser receptivamente imparciales para nuevas experiencias, sin dejarnos condicionar por las vivencias pasadas, absteniéndonos de pensamientos críticos innecesarios, prejuicios y actitudes despreciativas.
       Con la práctica de este ejercicio nuestra conciencia aumenta en fuerza y claridad.
       6.-Armonía y Perseverancia
       Con este ejercicio, normalmente a realizar a partir del sexto mes, debemos tratar de equilibrar e integrar en nuestra vida de todos los días los cinco ejercicios anteriores, armonizándolos con perseverancia.   Que los resultados alcanzados al ejercitarlos lleguen a formar parte de nuestra propia naturaleza, con lo que va configurándose en nuestra alma una actitud de conciliación que nos puede capacitar para trabajar en el mundo, contribuyendo a su mejoramiento y progreso.


PROCESO DE LA MEDITACIÓN
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       Steiner concibió los ejercicios anteriormente descritos como salvaguardia contra influencias negativas o dañinas para el alma y refuerzo de las cualidades anímicas positivas, necesarias para la práctica de la verdadera meditación.
       Para una meditación efectiva se requiere un apropiado estado de ánimo: de devoción y reverencia hacia la Verdad y hacia la percepción de la propia naturaleza interna (intuición). Según Steiner, las grandes verdades superiores de la existencia solo tendrán pleno significado si nuestra mente está preparada para recibirlas con reverencia y asombro, con quietud interna y disciplina mental, expresión de nuestro amor por el mundo.
       En su concepción de la meditación utiliza la concentración en determinados pensamientos, que han de ser vivificados internamente para transformarlos en intensos sentimientos. Con ello se fortalece nuestra capacidad de concentración, haciéndonos internamente mas activos y capaces de despertar en nosotros nuevos sentimientos generados en libertad.
       Steiner recomienda , para la introspección, profundizar en ciertas  representaciones simbólicas, concentrándonos en un solo símbolo ( por ej, el símbolo de la rosacruz ) mediante una construcción puramente mental que “libere al alma de todo apego a lo físico”, para posteriormente poner plena atención a los sentimientos que surgen. Se apela a la voluntad a través de la conciencia.
       Entre los ejercicios de Meditación que Steiner ejemplificó destacan los que hacen referencia a tomar conciencia de dos tipos de fuerzas:
       1.-La asociada al crecimiento, al vivir y al gozo, a la germinación, a la salida del sol, a los sentimientos de poder y armonía.
       2.-La asociada a la decadencia, al marchitamiento y muerte, a la salida de la luna, a la cualidad de degradación, a la vejez, al sentimiento de serena reflexión.
       Por otra parte, Steiner señala que la meditación debe formar parte de nuestra vida como algo agradable a realizar y como servicio y ofrenda al mundo espiritual y podemos sentir que ese mundo lo acepta.
        El sendero meditativo exige, en primer lugar, un nuevo cultivo consciente de todo el mundo de los sentidos, de la luz, sonidos, colores, etc, despertando al máximo nuestro organismo sensorio, y en segundo lugar requiere el aplicar un sentido de meditación respecto a todo el mundo de las percepciones sensoriales. Por ej, ante el sonido emitido por un animal podemos cerrar los ojos e intentar captar el sentimiento que surge en el alma; ante la belleza de un cuadro podemos intentar captar anímicamente lo que sentía el que lo pintó, es decir, prestar atención a los matices sutiles del sentimiento, vivenciar las cosas con sentido artístico, etc.
         Frente a todo el mundo de las percepciones hemos de saber llegar a vivencias y sentimientos ético-sensoriales, a través de comportamientos meditativos asumidos en nuestra vida diaria.
       Afirma Steiner, que es así como la meditación puede , poco a poco, conducirnos a la conciencia de mundos inadvertidos de fuerzas vitales y en los que nos hallamos sumergidos. Ahora bien, nos da una regla fundamental a cumplir por todo el que practique cualquier forma de meditación y entrenamiento exotérico: “Todo conocimiento perseguido solo para enriquecernos personalmente desviará del verdadero camino. El conocimiento perseguido para la madurez interior, ennoblecimiento humano y desarrollo cósmico, significará un paso hacia delante”.
Andrés Piñán
Lic. Filosofía
Bibliografía recomendada de R.Steiner
La iniciación, o ¿Cómo se alcanza el conocimiento de los mundos superiores?
Ed.Antroposófica, Buenos Aires.
La Ciencia Oculta, Ed. R.Steiner, Madrid
Teosofía, Ed.Antroposófica, B.Aires.
La Filosofía de la Libertad, Ed. Antroposófica, Mejico.
Extraido de:  http://www.revistabiosofia.com/index.php

lunes, 30 de enero de 2012

EL CONOCIMIENTO ESPIRITUAL por Rudolf Steiner

La caída de las potencias ahrimánicas al reino humano

(Tercera conferencia del ciclo de seis sobre el tema general de LA CAIDA DE LOS ESPIRITUS DE LAS TINIEBLAS pronunciadas en Dornach. en Octubre de 1917)

ImageNo se puede decir que el presente carezca de ideales; los tiene, muchísimos, pero son inoperantes. ¿Por qué no son efectivos? Perdonen la imagen un tanto extraña, pero muy del caso: imaginen una gallina dispuesta a empollar un huevo; se lo quitamos y lo ponemos en la incubadora. Hasta ahí, todo bien. Pero si esta incubación se llevara a cabo bajo el recipiente de una bomba de aire, en el vacío,¿prosperaría el pollito al salir del huevo? En este caso, existirían todos los factores necesarios para el desarrollo, pero faltaría uno: el medio en que hay que colocar el pollito para que encontrara sus condiciones vitales.

Así, mas o menos, sucede con todos los bellos ideales de los que, hoy día, tan a menudo se habla. No sólo suenan a bellos, sino que efectivamente son valiosos, pero nuestra época no trata de explorar debidamente las condiciones reales de la evolución. De ahí que, en las más extrañas sociedades, se formulen, se propugnen y se postulen toda clase de ideales, pero sin resultado. En verdad, a principios de nuestro siglo XX, han abundado las sociedades idealistas, sin que se pueda afirmar que los últimos tres años hayan estado a la altura de su cumplimiento. Ese amargo hecho podría conducirnos a una enseñanza, como a menudo he sugerido en el curso de nuestras pláticas.

El domingo pasado {véase la 1a. Conferencia del ciclo), les tracé un bosquejo de la evolución espiritual de las décadas recientes; y les rogué que tuvieran en cuenta que lo que acontece en el plano físico, por tiempo prolongado se prepara en el mundo espiritual, y señalé algunos aspectos muy concretos: que, en los años 40 del siglo pasado, empezó, en el mundo superior inmediato al nuestro, una lucha que fue metamorfosis de las pugnas a las que, desde siempre, se ha aludido con el viejo símbolo de la Lucha de San Miguel con el Dragón. Les relaté cómo esa contienda en el mundo espiritual se desenvolvió hasta el mes de noviembre de 1879; cómo después, Micael alcanzó la victoria, y como el Dragón, esto es, las potencias ahrimánicas, fue arrojado a la esfera de los hombres.

¿Donde está ahora? Fijémonos bien: los adeptos de Ahrimán que, desde 1841 hasta 1879, libraban una batalla decisiva en el mundo espiritual, fueron echados al reino de los hombres: y desde entonces, y particularmente en nuestra época, tienen su baluarte, su campo de acción, en el pensar, en el sentir y en los impulsos volitivos del hombre.

ImageDémonos cuenta, pues, de cuan infinitamente lo que hoy día, los hombres piensan, quieren y sienten, hallase impregnado de potencias ahrimánicas. Pero estos acontecimientos concretos en la relación entre el mundo espiritual y el físico, integran el plan del orden universal, y hay que tenerlos en cuenta. ¿De qué sirve estancarse en lo abstracto y proclamar: el hombre debe combatir a Ahrimán? Semejante fórmula abstracta no produce ningún resultado. Nuestros contemporáneos, a menudo, no sospechan en que atmósfera espiritual se mueven; hay que enfocar este hecho en todos sus graves alcances.

Observen lo siguiente: como miembros de la Sociedad Antroposófíca, están llamados a oír todo esto, y a ocuparse de ello en su pensar y sentir. De hacerlo conscientemente, captarán toda la seriedad de la situación; y se darán cuenta de la misión que les corresponde, según el lugar que ocupen, en este presente tan enigmático, tan problemático y tan confuso. Supongan que, en alguna parte, unos cuantos hombres se hubieran asociado, de modo natural, a una especie de trato amistoso, y que ese círculo tuviera conocimiento de las relaciones espirituales que he mencionado, en tanto que vastos sectores de personas nada supieran de todo ello. Pueden ustedes estar convencidos de que, si el círculo de amigos que, hipotéticamente, puse ante su mente, se decidiera, bajo algún motivo, a poner al servicio de quién sabe qué causa, el poder que ese saber les confiere, entonces sería muy poderoso ese pequeño círculo, con los secuaces que ganara, a menudo sin que éstos tengan conciencia del hecho; y lo será particularmente frente a los ignorantes que no quieran saber nada de todo ello. Ya en el siglo XVIII, existió cierto círculo, justamente de este tipo, - hoy tiene sus continuadores - que sabía de los hechos como los que mencioné que sabía asimismo lo que sucedería en el siglo XIX, y hasta entrado el XX; pero que, ya en el siglo XVIII, se propuso llevar a cabo ciertas intenciones egoístas y aspirar a ciertos impulsos. Y esto fue objeto de trabajo sistemático.

Prejuicios, ignorancia, temor a la vida espiritual.

La gente de hoy día, en grandes masas, vegeta como dormida e irreflexiva, sin prestar atención a lo que ocurre a su lado, y a veces en amplios círculos. Al respecto, la gente se entrega a grandes ilusiones, y con cuánta naturalidad exclama: qué magnifico es nuestro sistema de comunicaciones: ¡cómo acerca a los hombres, los unos a los otros! ¡cómo cada uno se entera de los demás! ¡Qué diferente es esto de los tiempos pasados! Recuerden todo lo que se dice al respecto: basta con analizar, de acuerdo con la sana razón, los diversos hechos, y se encontrará que nuestra época adolece de síntomas muy peculiares. A título de simple ilustración, permítanme preguntar lo siguiente: ¿Quién no cree, hoy día, que las novedades literarias reciben la más amplia difusión por medio de la prensa que sabe de todo, y que en todo se mete? ¿Quién creería que semejantes novedades significativas, memorables e incisivas, pudieran permanecer desconocidas? De alguna manera, uno se entera! Ahora bien, ya en la segunda mitad del siglo XIX, la respetable prensa se encaminó para convertirse en lo que ella hoy es y, no obstante, pudo suceder que cierta novedad literaria fuera más memorable e incisiva para toda la Europa Central, que todos los conocidos autores como Spielhagen, Freytag, Heyse, etc., pues ninguna obra del último tercio del siglo XIX contaba con tantos lectores como "Dreizehnlinden" (El Rancho Trece Tilos) de Weber, Y ahora les pregunto: ¿cuántos de los aquí presentes no saben siquiera de la existencia de esa obra? Así es cómo la gente de hoy vive incomunicada, pese a la prensa. En esta obra "Dreizehnlinden", se hallan incorporadas, en hermoso lenguaje poético, ideas que fueron muy incisivas, y que hoy laten en millares de mentes.

Mencioné esto a título de ejemplo, para que se den cuenta de que, efectivamente, es posible que la mayoría no sepa nada de ciertos hechos que no dejan de ser trascendentales, y que ocurren a su lado. Les aseguro que, aunque algunos de ustedes no hayan leído el libro de referencia, han encontrado a tres o cuatro personas que sí lo habrán leído. Y es que hay paredes divisorias entre los hombres, que les impiden hablar de las cosas más importantes, incluso entre amigos cercanos: no hay comunicación; incluso entre personas de mentalidad afín, se callan los temas más importantes. Y así como sucedió con esta menudencia (pues lo que mencioné no pasa de menudencia dentro de la evolución histórico-universal), así pasa también en lo grande: hay sucesos y procesos en el mundo, que la mayoría no advierte.

Similarmente, sucedió en el siglo XVIII, que cierta sociedad gestaba ciertos pensamientos y pareceres que habrían de anidar en los ánimos de la gente para convertirse en fuerzas efectivas en el área de interés de tales sociedades, y luego infiltrarse en la vida publica y determinar el comportamiento mutuo de las personas. No saben de donde proceden los estímulos que laten en sus emociones, sentimientos e impulsos volitivos, pero los que conocen los procesos que subyacen en la evolución, saben cómo espolear los impulsos y emociones. Así fue, no precisamente con el libro, pero sí con las ideas que en él subyacen, lanzado por una de esas sociedades del siglo XVIII, en que se describe la participación que tiene la entidad ahrimánica en los distintos animales. Como es natural, a esa entidad se le llama diablo, y se describían las diversas particularizaciones de lo diabólico en las diferentes especies animales. Ya saben ustedes que, en el siglo XVIII, tenía su peculiar auge el racionalismo; continúa floreciendo hasta nuestros días, por lo que los supersabios de entre quienes se recluta el gremio de los periodistas, recurren a la burla, diciendo: por ahí, ha habido alguno de ésos, que escribió un libro afirmando que los animales son diablos. Sin embargo, el propagar tales ideas en el siglo XVIII, de modo que anidaran en muchas mentes humanas; el propagarlas con observancia de las reales leyes evolutivas de la humanidad: esto tuvo efectos, efectos reales. Fíjense en el extraño acorde entre por un lado, la emerqencia del darwinismo en el siqlo XIX, esto es, la generalización de la idea de que los hombres han ido evolucionando, en ascenso, de los animales y, por el otro, la idea de que los animales son diablos. ¡Todo esto existe! Pero los hombres se limitan a escribir historias que contienen gran variedad de temas, con exclusión de las verdaderas energías activas.

Téngase presente lo siguiente: así como el animal sólo medra en la atmósfera, no bajo el recipiente evacuado de la bomba neumática, asimismo las ideas e ideales sólo pueden prosperar si los hombres se sumergen en la atmósfera real de la vida espiritual. Para ello es necesario, sin embargo, que esta vida espiritual salga a nuestro encuentro en su realidad. Pero la gente de hoy ama, mas que nada, las generalidades. Y así, fácilmente, queda inadvertido el hecho de que, desde el año de 1879, las potencias ahrimánicas tuvieron que descender del mundo espiritual al reino de los hombres, impregnar la intelectualidad, el pensar, el sentir y la visión humanos. Tampoco es adecuado para lograr la correcta relación con esas potencias, que se plantee simplemente la fórmula abstracta: hay que combatir esas potencias. Eso equivaldría a exhortar la estufa a que dé calor, sin ponerle leña, ni prenderla. Hay que saber, ante todo, que ahora, descendidas esas potencias a nuestra Tierra, hemos de vivir con ellas, y no cerrar los ojos ante ellas, pues, de hacerlo, adquirirían el máximo poderío. Insisto: las potencias ahrimánicas que han invadido el intelecto humano, adquieren el máximo poderío, si uno se niega a enterarse de su existencia y función.

La anti­gua ciencia del futuro y la moderna ciencia del pasado.

Si se pudiera lograr el ideal de buen número de personas, que consiste en estudiar únicamente las ciencias naturales, y erigir las leyes de la Naturaleza incluso en leyes sociales, enfocar exclusivamente lo llamado "real", entendiéndose como tal lo sensible... si todo eso se lograra en amplia escala, entonces las potencias ahrimánicas tendrían ganada la partida, pues en tal caso nada se sabría de su existencia. Se fundaría una religión monista en sentido de Haeckel, y ellas tendrían campo libre. Eso es lo que más les gustaría: que nada supieran los hombres de ellas, y así poder ellas trabajar en su subconsciente.

Importante ayuda para las potencias ahrimánicas se alcanzaría ofreciendo una religión enteramente naturalista. Si Strauss hubiera podido realizar plenamente su ideal de fundar esa religión filistea, fustigada- por Nietzsche en su libro "David Friedrich Strauss, profesante y filisteo", las potencias ahrimanicas se sentirían hoy a sus anchas, incluso mucho más de lo que, de todas maneras, se sienten. Pero eso no es sino un aspecto, pues esas potencias pueden prosperar óptimamente aun de otra manera, a saber, si se cultivan los elementos que ellas particularmente quieren difundir entre los hombres del presente: el prejuicio, la ignorancia y el temor a la vida espiritual. Nada beneficia tanto a las potencias ahrimánicas como esos tres vicios: el prejuicio, la ignorancia, y el temor a la vida espiritual.

Y ahora pasen ustedes revista de cuántos personajes se imponen, en verdad, la tarea de cultivar dichas tres lacras. En mi conferencia pública que pronuncié ayer en Basilea, dije que no fue hasta 1822 que quedaron sin efecto los decretos contra Copérnico, Galilei, Kepler, etc. Hasta 1822, a los católicos no les era permitido estudiar la interpretación copernicana del mundo, y cosas por el estilo. Se propiciaba sistemáticamente la ignorancia sobre el particular, formidable ayuda a las potencias ahrimanicas. Buen servicio se les había rendido, lo que les permitió prepararse bien para la campaña que habría de seguir a partir de 1841.

A la afirmación que acabo de hacer, tendría que agregar otra, para que fuese completa. Sin embargo, esta segunda afirmación todavía no puede pronunciarla nadie que realmente esté iniciado en estos asuntos. No obstante, si ustedes intuyen lo que se halla inmanente en los substratos de semejante afirmación, quizá vislumbrarán, aunque tenuemente, a que me refiero.

La concepción científico-natural del mundo es una empresa puramente ahrimánica, y no se la combate pasándola por alto, sino elevándola al nivel de la conciencia, conociéndola lo mejor que se pueda. El mejor servicio que se rinde a Ahriman, consiste en hacer caso omiso de los conceptos científicos, y de luchar insensatamente contra ellos; el que ejerce insensata crítica a los conceptos científico-naturales, no combate a Ahrimán, sino que le propicia, porque extiende engaño y turbiedad sobre un campo en que debiera difundirse la luz. Poco a poco, los hombres tienen que encumbrarse a la comprensión de que todo tiene sus dos lados. Ya saben ustedes que la gente del presente es abrumadoramente inteligente, y por eso se les ocurrió afirmar: "en la cuarta época postatlante, la greco-latina, existía todavía la superstición de que, por el vuelo de las aves y por las vísceras de los animales y otros indicios, se podía vaticinar el futuro. Quienes hacían tales cosas, eran, desde luego, mentecatos". Nadie de nuestros contemporáneos que sermonean contra esas antiguas prácticas, sabe cómo se hacía; ningún coetáneo habla en forma distinta al ejemplo que les di el otro día, cuando uno de esos señores inteligentes tuvo que admitir que se había cumplido una profecía onírica, y, sin embargo, dijo: "así lo quiso el azar". La verdad es que, de acuerdo con las condiciones fundamentales de la cuarta época postatlante, había efectivamente una ciencia que algo tenía que ver con la premonición. En aquellos tiempos, no se creía que fuera posible intervenir eficazmente en el devenir social, por medio de máximas como las que hoy se aplican. Si, entonces no hubiera existido cierta futurología, no se habrían encontrado las magnas perspectivas de índole social, de abarcante proyección en el tiempo, no importa que estemos o no de acuerdo con ella. Créanmelo: lo que los nombres logran hoy en la vida social y de la política, arraiga todavía en aquella antigua futurología. Mas esta ciencia del futuro jamás puede obtenerse mediante la observación de lo que ofrecen los sentidos externos, jamás obtenerla según el modelo de las ciencias naturales, pues lo que observan los sentidos externos, es ciencia del pasado. Permítanme ahora que les revele un secreto del universo, muy importante y muy substancial: si observan el mundo tan sólo a través de los sentidos, como lo hace el moderno estudio científico, no tienen en cuenta sino leyes pasadas que aún persisten propiamente, no observan sino el cadáver universal del pasado. La ciencia natural estudia la vida que ha muerto.

Supongamos que éste (véase dibujo, blanco) fuera nuestro campo de observación, lo que se extiende ante nuestros ojos, oídos y demás sentidos. Supongamos que aquí (véase dibujo, amarillo) estuviera la totalidad de todas las leyes científico-naturales habidas y por haber; entonces esta totalidad de leyes ya no representa lo que está dentro, sino lo que alguna vez estuvo dentro, perdurando como remanente entumecido. Además de estas leyes, hemos de escrutar lo que los ojos no pueden observar, ni los oídos oír: un segundo mundo de leyes. Este segundo mundo o conjunto, hállase contenido en la realidad, y apunta hacia el futuro.

Sucede en el mundo lo que con la planta: la planta tal y como se presenta a nuestra vista, no es la verdad; misteriosamente entraña algo que todavía no puede verse, y que sólo se revelará el año entrante: el sistema germinal. ¡Ya está ahí, pero es invisible: Así, en el mundo que se extiende ante nosotros, yace contenido, invisible, todo el futuro, en tanto que lo pasado se halla en forma marchita, desecada, muerta; es cadáver. El estudio de la Naturaleza, tan sólo nos suministra una imagen de cadáver: sólo lo pasado. Es verdad que, deteniéndonos únicamente en lo espiritual, nos falta ese pasado mas para lograr la realidad total, hemos de tener en cuenta lo invisible también.

¿Como es posible que la gente, por un lado, estatuye la teoría de Kant-Laplace y, por el otro, habla como el profesor Drews que construye un fin del mundo, es decir, cuando la gente pueda leer el periódico a centenares de grados bajo cero, con paredes barnizadas de albúmina luciente; la leche sólida? Sería curioso saber cómo se pueda ordeñar, siendo sólida. Todo eso, son conceptos imposibles, como lo es toda la teoría de Kant-Laplace. Tan pronto como se rebasa con esas teorías el campo de observación inmediata fallan. ¿Por qué? Porque son teorías de cadáveres, de lo muerto.

Nuestra intelectualidad afirma: los sacerdotes verificadores de Grecia y de Roma, han de haber sido rufianes truhanes o supersticiosos, pues ninguna persona "sensata creerá que, del vuelo de las aves o de las tripas de animales sacrificados, se pueda deducir algo referente al futuro. En analogía, la humanidad del futuro, si se siente inteligente como nuestra generación se siente frente a inmoladores romanos, podrá mirar con aún mayor desdén, las ideas de que hoy se enorgullece la gente. Y dirá: ¡Teoría de Kant-Laplace! ¡Drews! ¿Qué ideas más supersticiosas tuvieron! Observaron unos pocos milenios de la evolución terrestre y, de ahí, dedujeron los estados inicial y terminal da la Tierra!. Hubo extrañas personas supersticiosas que describieron que el Sol y los planetas se separaron de una nebulosa primitiva, y que luego empezaron a girar! - En verdad, amigos míos, sobre las ideas de la teoría de Kant-Laplace y las del fin de la Tierra, podrán hacerse ase-aseveraciones aún mucho más graves que las que hacen nuestros contemporáneos sobre la exploración del futuro con base en las víctimas, el vuelo de las aves, etc.

Significados de los mitos

¡Cuán egregios son, hoy día, los hombres que se han empapado cabalmente del espíritu y actitud mental del actual pensar científico-natural! ¡Con cuánto desprecio miran los antiguos mitos y los cuentos de hadas! ¡Edad infantil de la humanidad, cuando los hombres se divertían con sus sueños! Nosotros, en cambio, hemos alcanzado el auténtico progreso: sabemos que cierto principio de causalidad lo domina todo; hemos llegado a la cúspide del saber.

ImageTodos los que así opinan, ignoran en verdad Que toda esta ciencia moderna no existiría, precisamente en las áreas de su mayor justificación, si no les hubiera precedido el pensamiento mítico. Sin el mito, esa ciencia sería tan imposible, como lo sería la planta formada tan sólo de tallo, hojas y flores, sin ninguna raíz que la sostuviera. Quien concibe la ciencia actual como un todo cerrado en sí mismo, procede como si quisiera cultivar solamente las partes superiores de la planta. Todo lo que hoy es ciencia, arranca del mito: el mito es su raíz. Y a ciertos geniecillos elementales que observan todo esto desde otros mundos, les causa risa diabólica de escarnio el que los eruditos universitarios miren con desprecio las antiguas mitologías, todas las prácticas de la otrora superstición, sin darse cuenta de que ellos mismos, con todo su saber, son producto de esos mitos, y que no podrían tener ni un solo pensamiento adecuado al momento presente, sin que antes hubieran existido. Y algo más les causa esa auténtica risa infernal (y aquí cabe recurrir al atributo infernal", porque las potencias ahrimánicas reciben con jubilo satánico el que se les dé la oportunidad de esa burlona risa): es cuando la gente cree que la teoría de Copérnico, el galileísmo, la gloriosa ley de la conservación de la energía, no han de cambiar nunca, y que tienen eterna validez. ¡Qué juicio tan miope! La misma relación que existe entre el mito y nuestros conceptos actuales, prevalecerá entre los conceptos científicos de los siglos XIX y XX, y lo que vendrá dentro de un par de siglos. Lo de hoy quedara trascendido, del mismo modo como quedó superado el mito. ¿Creen ustedes que rozando el año 3000, subsista el mismo concepto sobre el sistema solar que tenemos hoy? Dejémoslo para una superstición de sedicentes expertos, pero jamás para creencia de antropósofos.

Lo que los hombres de hoy justificadamente piensan; lo que, en verdad, les confiere cierta estatura en nuestra época, deriva precisamente de la circunstancia de que, en la época griega, floreció la mitología griega. Para el hombre racionalista del presente, nada habría más encantador que poder imaginarse: pobrecitos los griegos; ¡Que felices habrían sido si hubieran poseído nuestra actual ciencia! - Pero de haberla tenido, no habría existido lo que constituye su patrimonio cultural: el conocimiento de los dioses griegos, el mundo de Homero, de Sófocles, de Esquilo, de Platón, de Aristóteles. Y entonces, Wagner, el célebre fámulo de Fausto, sería un auténtico Fausto en comparación con los Wagneres gue hoy andarían ante nosotros: enjuto, degenerado, yermo; así sería todo el pensar humano. En efecto, toda la fuerza vital de nuestro pensar se debe a su raigambre en el mito griego, mejor dicho, en el mito de la cuarta época postatlante en general; y quien cree que el míto era una equivocación y que el pensar actual es lo correcto, se parece a quien considere que se puede tener un ramo de rosas sin cortarlas primero del rosal, ¿por qué las rosas no podrían nacer directamente?

Precisamente los hombres que hoy día se estiman más iluminados, se mueven entre los conceptos más irreales, El modo de pensar propio de la cuarta época postatlante, con su figuración de mitos e imágenes que, para los hombres de hoy, parecen sueños más que conceptos científicos nítidamente perfilados, es la base de lo que somos. A su .vez, lo que hoy pensamos y elaboramos, será la base de la próxima época cultural, pero el que lo sea, depende de que se desarrolle, no tan sólo hacia una desvitalización, sino también hacia el lado de la vida: ¿cómo se le insufla la vida? Tratando de llevar al nivel de la conciencia lo que existe, y reconocer lo que nos da la conciencia despierta, lo que nos convierte en personalidad vigilante.

Image La situación desde el año de 1879, es la siguiente: si uno va a la escuela, si ahí absorbe la mentalidad propia de las ciencias naturales, si luego se apropia una concepción del mundo que concuerde con esa mentalidad científica, si cree que lo único que puede llamarse real es lo que se extiende en el mundo sensible, Ahrimán ha ganado el juego y sus huestes se encuentran a sus anchas. Son muchas las personas que hoy piensan de ese modo. Porque esas potencias ahrimanicas que, desde el año 1879, se han atrincherado en las almas humanas, ¿qué son, propiamente? No son hombres, sino ángeles, pero ángeles rezagados, ángeles que han sido lanzados fuera de su cauce evolutivo y que han desaprendido a ejercer su función en el mundo espiritual superior inmediato. De haber sido capaces no se las habría derribado en el año 1879: cayeron por no poder cumplir su misión al nivel superior. Y ahora pretenden llevarla a cabo con ayuda de los cerebros humanos; en ellos, se hallan en un plano que es inferior en un grado al que propiamente les correspondería. Lo que hoy se llama el pensar monista, no es, en realidad, ejecución humana: las llamadas ciencias económico-políticas ya mencionadas ayer y que, al estallar la guerra, proclamaron como peritaje científico su terminación en cuatro meses -dejando de lado el simple papagayeoperiodístico- son pensamientos angelicales, anidados en los cerebros humanos. El propósito de las potencias que quieren apoderarse del entendimiento humano, es usurparlo más y más, para así poder ellas desplegar su vida. Y contra esa tendencia no es eficaz meter la cabeza en la arena y jugar la política de avestruz, sino sólo tenerla en cuenta conscientemente. No se puede competir con los monistas si uno no sabe lo que ellos piensan: sólo es posible sabiéndolo, reconociendo que es ciencia de Ahrimán, ciencia de ángeles rezagados que anidan en los cerebros humanos. ¡Hay que conocer la verdad, la realidad!

Entre nosotros, los antropósofos, lo expresamos en nuestra terminología, y nos referimos a potencias ahrimanicas, termino de mucho significado para nosotros. En público, ante personas del todo impreparadas, no es posible hablar en esta forma: he ahí una de las paredes divisorias. Con nuestro lenguaje, no alcanzamos el público: pero existen, desde luego, recursos y caminos para transmitirles la verdad. Si no hubiera ningún recinto donde se pudiera decir la verdad, tampoco habría posibilidad de instilarla en la profana ciencia externa. Es imperativo que existan, por lo menos, algunos sitios singulares donde la verdad pueda ser expresada en forma original y genuina. Solo que no hemos de olvidar que los hombres modernos, aun cuando afiliados a la ciencia espiritual, tropiezan, a menudo, con dificultades insuperables para tender el puente hacia la ciencia ahrimánica. He conocido a varios personajes versados en una u otra área de la ciencia ahrimánica: buenos naturalistas, buenos orientalistas, etc., que luego se vincularon a nuestra investigación espiritual. Puse gran empeño en inducirles a tender ese puente. ¡Cuál habría sido el impacto si un fisiólogo o un biólogo, con todo el conocimiento especializado que actualmente puede adquirirse en sus campos, hubiera remodelado su fisiología o biología con enfoque espiritual! Hice el intento con algunos orientalistas, pero me encontré con que, por un lado, son buenos antroposofos, mas por el otro, siguen siendo orientalistas, fieles a su gremio, sin estar dispuestos a tender el puente de lo uno hacia lo otro, eso nuestra época necesita con tanta premura. Como ya dije, potencias ahrimánicas se sienten muy a gusto con que se ejerza la ciencia natural como si fuera imagen del mundo Externo, y se sienten muy incómodas si uno avanza con la ciencia espiritual y la actitud mental que de ella dimana.

¿Por qué? Porque la ciencia espiritual abarca al hombre entero y gracias a ella, cambia nuestro sentir, nuestro querer, nuestra manera de enfocar el mundo.

ImageEs verdad lo que los iniciados han afirmado siempre: el que los hombres se saturen de la sabiduría espiritual, es origen de una gran conmoción tenebrosa para las potencias ahrimánicas de un fuego devorador. Los ángeles ahrimánicos se sienten a sus anchas en los cerebros henchidos de ciencia ahrimánica, en tanto que les son de tenebroso espanto los cerebros impregnados de sabiduría espiritual. Tomemos esto en plena seriedad; sintamos que, al impregnar-sabiduría espiritual recorremos el mundo con la correcta relación con las potencias ahrimánicas, y erigimos, con nuestra propia actividad, lo que tiene que erigirse: para salvación del mundo, erigiremos el lugar del fuego inmolador y devorador, es decir, el lugar donde la conmoción tenebrosa se proyecta sobre lo ahrimánico pernicioso.

¡Compenétrense de estas ideas, de estos sentimientos, modo para mantenerse alertas a lo que sucede en el mundo externo, y observarlo! En el siglo XVIII, se extinguieron los últimos remanentes de la antigua ciencia atávica. Los seguidores del desconocido filósofo Saint-Martín, discípulo de Jacobo Bohme, poseían restos de esa sabiduría, así como un notable saber anticipado de lo por venir, y lo que, en nuestra época, ya ha venido. En aquellos círculos, se mencionaba a menudo que, del último tercio del siglo XIX y la primera mitad del XX, irradiaría un tipo de conocimiento que tiene sus raíces en el mismo suelo en que arraigan determinadas enfermedades humanas - a ellas me referí el domingo pasado - y que prevalecerían concepciones derivadas de la mentira, así como sentimientos arraigados en el egoísmo.

Sigan ustedes con ojo vidente, vidente gracias a los sentimientos a que hoy nos referimos, lo que pulsa y palpita en nuestra época. Muchas de las impresiones que así recojan, les lastimarán el corazón. Pero eso no importa, pues el conocimiento claro, aunque duela, rendirá los buenos frutos que la humanidad necesita para salir del caos en que se halla metida.

Ciencia de la educación

ImageAnte todo, revisemos la ciencia de la educación. Y en su área, uno de los primeros principios es a aquel contra el cual más se peca hoy día. Mas importante que todo lo que ustedes, conscientemente, puedan enseñarle e inculcarle a un muchacho o a una muchacha, a un joven o a una jovencita, es lo que, durante los años escolares, penetra inconscientemente en sus almas. En la reciente conferencia pública, mencioné que la memoria es algo que se desarrolla en lo subconsciente, como fenómeno paralelo de la vida anímica consciente: he ahí lo que la educación ha de tener en cuenta. El maestro ha de inculcarle al alma, no solo lo que el niño comprende, sino también lo que todavía no comprende, y que misteriosamente se difunde en su alma, para aflorar más adelante en la vida. Esto es importante. Nos acercamos mas y más a la época en que los hombres, durante todo su existir, necesitaran recuerdos de su juventud, recuerdos acariciados, recuerdos que les hagan felices.

Esto tiene que sistematizarse en educación. Para la educación del porvenir será veneno, el que los hombres, en edad madura o avanzada, sólo recuerden los sinsabores de los años escolares; el que prefieran no acordarse de ellos, y el que los años escolares no les sean un manantial del que, una y otra vez, y siempre de nuevo, pueden aprender, aprender y aprender. En cambio si, de niño, ya extrajeron de la materia todo lo que ella puede rendir, nada queda para años posteriores.

Reflexionen sobre todo esto, y dense cuenta de cuán distintamente de la manera hoy considerada correcta, ciertos principios fundamentales habrán de convertirse, en el futuro, en directrices vitales .Le convendría a la humanidad no pasarse dormida las tristes experiencias del momento presente, sino aprovecharlas familiarizándose con el pensamiento: mucho habrá de cambiar- Recientemente, la humanidad se ha mantenido demasiado satisfecha de sí misma, y así no ha podido sondear este pensamiento en toda su hondura y, ante todo, en toda su intensidad.

Rudolf Steiner