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lunes, 4 de febrero de 2019

El Nirvana de Buda y el Cristianismo Gnóstico

Hacia la unidad en todo

A primera vista, tras observar los credos de estos dos caminos interiores, nota muchos puntos de divergencia. El camino que manifiestan es muy diferente. No solo difieren con respecto a los lugares de culto (el templo y la estupa), sino también en sus prácticas y métodos de vida. También, desde el punto de vista lingüístico, sus objetivos evocan sentimientos encontrados porque el Camino de Salvación Cristiano Gnóstico es un proceso de fusión de la Chispa Divina en el buscador con el Fuego de Amor Divino, mientras que el camino del Budista lleva a la extinción progresiva de la llama de vida personal –en el anonimato– que a menudo se interpreta como alcanzar “la nada” (en sánscrito: Nirvana). Sin embargo, tras un análisis más detenido, se puede reconocer, en medio de estas diferencias, sus grandes similitudes.
Para el cristianismo gnóstico, representado por la Rosacruz Áurea, los templos son puntos de encuentro espirituales donde se producen acontecimientos especiales. El silencio es una característica esencial, como la Cruz y la Rosa, que son símbolos de la vida crística, como la Luz, que todo lo llena y que representa el bien absoluto. Estos templos son focos especiales de fuerza espiritual, lugares de curación y renovación del Alma y, por lo tanto, de todo el ser humano.

Autoiniciación y amor

El Camino de Iniciación dentro de una Escuela Espiritual se desarrolla esencialmente por medio de la autoiniciación, a través de varias etapas de auto conocimiento, que conducen continuamente a mayores niveles de conciencia. El objetivo es disolver paulatinamente las estructuras cristalizadas del ego y los patrones y doctrinas de las que nos vamos haciendo conscientes. Este proceso tiene lugar cuando nos orientamos en la Chispa Divina interior. Es un camino de iniciación que está soportado por el campo de fuerza espiritual, pero que sigue siendo un trabajo individual, basado en el autoconocimiento. A través de este proceso paulatino, la sabiduría termina por abarcar tanto la vieja personalidad como el campo de fuerza al servicio de la humanidad. El autoconocimiento se transforma en conocimiento universal. El Amor que es paciente, amable, duradero, que aguanta todo y que todo lo puede, surge entonces de la verdadera compasión y del verdadero amor impersonal[1].
La otra forma de amor, el amor personal que usualmente viene acompañado del afán de supervivencia, los apegos y temores, poco a poco se transforma y da lugar a un amor impersonal, la Gnosis, la unión de los opuestos, la experiencia real del infinito, donde se encuentra la única fuente de la verdad que todo lo une, y por consiguiente lo es todo.

Nueva conducta de vida y transformación.

La transformación, la transfiguración, renueva al hombre. Su alma natural, con todas sus pasiones, cambia progresivamente a través del discernimiento. Esto da espacio al desarrollo de un alma nueva, el alma espíritu, con una inteligencia propia cuyo medio de conocimiento es la verdadera intuición.
El camino del budista es también un camino continuo de autoconocimiento. Al igual que en la Escuela Espiritual de la Rosacruz Áurea, este camino puede ser recorrido por hombres y mujeres por igual. Buda mismo fundó monasterios para monjas después de su iluminación.
La meditación como método esencial para la salvación se encuentra en ambas formas del budismo: el Theravada (“Hinayana”) – la forma más antigua del budismo – y el Mahayana con sus escuelas, por ejemplo el Vajrayana. En la tradición cristiana, la meditación se conoce como “práctica espiritual”, como “mente despejada” y ha sido empleada especialmente por los místicos. La meditación, como método espiritual, es multicultural y su práctica es variada. Por ejemplo, aunque el objetivo de sumergirse en el silencio o la “nada” es el mismo, la meditación budista de Vipassana es diferente a la “clara orientación” de la que se habla en la Rosacruz Áurea.
El Theravadin se basa exclusivamente en los discursos de Buda encontrados en el Canon Pāli (Tipitaka) y registrados en el 3ersiglo antes de la era cristiana. Posteriormente, el Budismo Mahayana también usa otras escrituras, como el Heart Sutra, el Lotus Sutra, el Diamond Sutra y los Sutras de la Tierra Pura.
Buda proclamó “Las Cuatro Verdades Nobles” sobre la realidad del sufrimiento, sus causas, cómo evitarlo en el futuro y el logro de la felicidad mediante la práctica del “Noble Camino Óctuple”. Con respecto a la forma básica de vida, la doctrina budista se parece mucho a la forma de salvación gnóstico-cristiana. El cofundador de la Escuela Espiritual, Jan van Rijckenborgh, enfatiza que no es suficiente con solo mantener una forma de pensar, una “cierta moralidad” o una cierta creencia, sino que el camino abarca los tres aspectos y también sus consecuencias[2]. En un sentido práctico, esto significa evitar alimentos de origen animal, tabaco, alcohol y otros narcóticos, sin mencionar ciertas pautas morales y espirituales que se hacen evidentes en el curso del progreso en el camino.
Buda recomendó explícitamente la observancia de las cinco “silas”, es decir, no matar, no robar, no romper el matrimonio, no mentir y no beber bebidas tóxicas. Además, los monjes y las monjas se comprometían a mantener la castidad y la pobreza[3].

Visión

De acuerdo con las enseñanzas de Buda y la Filosofía Universal de la Rosacruz Áurea, el punto de partida del camino es el reconocimiento del error fundamental en el que el hombre común se encuentra en su vida cotidiana. Sin ningún esfuerzo por despertar, todo lo que queda es ilusión, desilusión, sufrimiento, enfermedad y, finalmente, la muerte. El reconocer las vueltas infinitas de la rueda del nacimiento y de la muerte, o Saṃsara, así como el apego inútil al mundo de la dialéctica, son conceptos compartidos por ambas enseñanzas. Y todo ello trata de la salvación. El gran filósofo de Mahāyāna, Nāgārjuna (siglo II DC)[4], declaró que este mundo estaba completamente vacío; que solo la verdad eterna era real. Solo el conocimiento profundo (Gnosis) es real, el Nibbana (Nirvana). Lo real es donde ya no hay ilusión, solo claridad perfecta, luz perfecta, como diría el gnóstico, una luz que no es la luz que conocemos. Nibbana (Nirvana) no es un lugar, no es el paraíso, no es el más allá, no es el cielo, no es “la nada”, es lo “último”. Es sin causa (animitta), sin diferenciación (ekalakṣane).
El pensamiento cotidiano no puede responder a la pregunta de si el mundo divino-espiritual del Cristianismo Gnóstico y el nibbana son lo mismo. La especulación siempre es posible. El punto de partida, sin embargo, es el mismo en ambas enseñanzas, a saber, el anhelo por la liberación del sufrimiento terrenal, combinado con la idea de que ello es posible.
Nagarjuna enfatiza que la percepción real no se puede expresar verbalmente. El escepticismo hacia el lenguaje con respecto a la capacidad de afirmar cualquier cosa sobre el Último, o, en términos gnósticos, la “Rosa”, la luz de Cristo, es también compartido por los dos caminos espirituales. La verdad más elevada y absoluta no puede ser pronunciada; Uno solo se puede aproximar a ella con ayuda de “la verdad relativa del mundo”. La doctrina de las dos verdades ya contenidas en el Canon Pali también se encuentra en las enseñanzas de la Rosacruz Áurea. Claramente, se hace una distinción entre el conocimiento de la mente y el conocimiento que “nace del corazón”, el conocimiento del “nuevo hombre que ha de venir”[5].
Solo la verdadera intuición reconoce la verdad, como lo expresa el budismo zen: “El dedo que apunta a la Luna no es la Luna”.
En el corazón-sutra del budismo Mahayana se da un mantra de lo más perspicaz:
tadyathā gate gate pāragate pārasamgate bodhi svāhā! (me voy, voy, me voy a la otra orilla del río… y habiendo llegado al otro lado, – ¡Me despierto! – aaaah!)[6]
Cuando un monje o monja budista se encuentra en la “postura de observador” constante durante la meditación, se produce el desprendimiento, el “momento de dar fruto” (Maggaphala). Crea una “ruptura con el mundo”. Exactamente lo mismo ocurre en el camino de iniciación gnóstico-cristiano. El gnóstico permanece en el mundo, pero no es del mundo. Debido al creciente cambio en la conciencia, su relación con el mundo y los demás seres humanos cambia.

[1]1 Cor. 13: 4, 7
[2] Jan van Rijckenborgh: Enseñanza elemental de la Rosacruz moderna, capítulo 18, Fundación Rosacruz
[3]Helmuth von Glasenapp: Einleitung, in: Reden des Buddha (Las conversaciones de Buda), Aus dem Palikanon übersetzt von Ilse-Lore Gunsser, Stuttgart 1976, S. 4
[4]https://de.wikipedia.org/wiki/Nagarjuna
[5]Jan van Rijckenborgh: El hombre nuevo, Fundación Rosacruz, 1ª parte, capítulo 1-3
[6]https://de.wikisource.org/wiki/Herz-Sutra.

lunes, 29 de mayo de 2017

Libro: INICIACIÓN AL ESOTERISMO



Otro libro relevante, en este caso el famoso curso del CÍRCULO DE ESTUDIOS INICIÁTICOS, que en buena hora han publicado para bien de todos. Este curso no tiene desperdicio, tanto para neófitos como para avanzados en el camino espiritual. De especial interés es el prologo, donde habla de la situación de las escuelas de misterios en la actualidad. Les dejamos la información que la editorial da de este libro.


Desde la noche de los tiempos se ha trasmitido una sabiduría secreta, paralela al conocimiento académico, pero desconocido para el gran público. Dicho saber secreto ha estado en posesión de ciertos círculos reservados, conocidos como Escuelas de Misterios. A través de esta obra podrá acceder a dicho saber en forma de curso, lecciones que van ahondando en las enseñanzas que durante siglos han permanecido ocultas. La naturaleza oculta del ser humano, la reencarnación, la iniciación, el misticismo, las escuelas esotéricas, alquimia, cábala, psicología oculta o la magia son solo algunos de los muchos temas que este libro aborda. Descubra los secretos de las Artes Arcanas, comprendiendo los misterios del Universo y el Ser Humano.
 
El Círculo de Estudios Iniciáticos es un portal de acceso al conocimiento arcano. Este libro es la publicación de un curso que ha servido a miles de estudiantes para adentrarse en la Tradición Esotérica de Occidente, de una forma asequible, tanto en su parte teórica como práctica.


miércoles, 30 de marzo de 2011

EL SIGNIFICADO REAL DE LA MEDITACIÓN

Esta mañana vamos a hablar del verdadero significado de la meditación. Hay muchas quejas en el mundo del ocultismo respecto a la meditación. Muchos aspirantes dicen que parece que no logran meditar, o que no saben como, o que no saben si están meditando realmente o no, o que no pueden sostener la mente enfocada, etc. Para empezar, necesitamos aprender qué es meditar, para poder desarrollar una mayor claridad mental al respecto y aprender a hacer un mejor uso de este principio, para que nos ayude en el Sendero del Retorno.

La corriente oriental de pensamiento nos dice que uno ha de llevar a cabo muchos ejercicios de concentración. Una forma de hacerlo es dar al aspirante un objeto sobre el que ha de concentrarse. Esto rara vez funciona. La mente occidental no suele fascinarse lo suficiente con un objeto singular como para que la atención distraída de la mente no tenga que volver una y otra vez al objeto. Las mismas fuentes Orientales nos dicen que la meditación no sucede hasta que el aspirante ha desarrollado un alto grado de concentración. En nuestro trabajo, el desarrollo de la concentración y la meditación del aspirante siguen una ruta diferente. Por eso hay tantos símbolos en este trabajo. Los Adeptos del pasado conocieron los principios de la consciencia y los usaron para ayudar a los aspirantes a tratar con su propia consciencia.


En la Tradición Occidental usamos cierto tipo de símbolos, grifos sintéticos e imágenes pictóricas para educar al aspirante en el arte de la concentración y la meditación, pero el adiestramiento es diferente al realizado por otras escuelas en el pasado e incluso quizá en el presente. Carl Jung se aproximó a la idea del empleo de lo símbolos de forma maravillosa y ayudó a que muchas personas emprendiesen el sendero espiritual al descubrirles el poder del uso de los símbolos.


No debiera sorprendernos que los símbolos tuviesen tal poder, usados con propiedad. Soñamos con imágenes pictóricas, que son símbolos. El habla es un símbolo de segundo orden. Primero tenemos una idea sin forma, luego la consciencia le da una forma. Este es su símbolo básico o raíz. El pensamiento le da su forma, y después usamos unas pocas palabras para comunicar la forma o la imagen pictórica que estamos sosteniendo. El habla es bastante indirecta en cuanto a su capacidad de decirnos lo que es la mente y la consciencia, lo que ésta puede hacer y, ciertamente, en cuanto a su habilidad para ayudarnos a concentrarnos y meditar. Al fin y al cabo, nuestra consciencia permanece aún en un estado en el que merodea indisciplinada, bastante parecido al animal. Normalmente, la mente deambula pensando sobre qué pasó ayer y qué puede pasar mañana. Salta de un lado a otro, porque asocia ideas. Raramente permanece en un solo rail. Pero cuando un científico está llevando a cabo un experimento, su consciencia permanece bastante enfocada: ¿por qué? Tomad nota: ¡ESTÁ INTERESADO!


Este es uno de los secretos principales sobre como usar la consciencia en la meditación. Es vital respecto de nuestro logro espiritual. El científico está interesado y puede trabajar y trabajar con una idea porque está enfocado. Lo mismo con un artista. Se llega a perder dentro de una idea. Esto es concentración. ¿Por qué se concentran tan intensamente el artista y el científico? A causa de su profundo interés. El tratar de ver a Dios desde un área que no atrae naturalmente nuestra atención es ir en contra de los principios de la consciencia. No “usas lo que tienes” para ayudarte. Ninguno de nosotros tenemos que aprender a concentrarnos o meditar. No estaríamos aquí si no supiéramos hacerlo. Hizo falta una gran cantidad de meditación y concentración para que cada uno de nosotros construyese su cuerpo en todos los estados por los que ha pasado. Fue un esfuerzo de una gran concentración, que puede explicar por qué estamos tan encantados con nosotros mismos. La cosa que más nos interesa es nosotros mismos ¿Por qué? Bueno ¿Por qué no? Solo a través de nosotros mismos encontramos un punto focal que realmente nos va a permitir saber quién y qué somos. En tanto en cuanto cada uno de nosotros es un centro de consciencia para Dios, cuando nos concentramos, con bastante naturalidad, en nosotros mismos, nos estamos concentrando en Dios. Estamos encantados e interesados en todo lo concierne al yo.


Por supuesto, el inmaduro expresa este principio de forma inmadura e incluso maligna, lo reconocemos. No obstante, las repercusiones de tal inmadurez proporcionan una percepción superior un aprendizaje paulatino. El principio de estar vitalmente interesado en uno mismo está bien, y no hay que pensar que es indicativo de algo terrible. No se puede hacer nada al respecto. Hemos de tener ese interés en nosotros mismos o seríamos incapaces de aspirar. Ser capaces de expresarnos en el plano externo, capaces de usar nuestro vehículo, son pruebas de que tenemos una tremenda habilidad para concentrarnos. Este es solo un ejemplo; Un niño jugando muestra un alto nivel de concentración. Nació sabiendo cómo hacerlo. Todo lo que ha tenido que hacer es ir volviéndose lo suficientemente mayor como para dejar que su consciencia empezase a trabajar con ciertas ideas. Su cerebro hizo crecer un vehículo hasta el punto en que era capaz de concentrarse en cosas tales como el juego, el habla, el tacto, etc. Incluso en la niñez no hemos tenido que aprender a concentrarnos. Ya sabíamos.


Tampoco hemos tenido que aprender a enamorarnos ¿no? ¿Hay algo más concentrado que estar enamorado? La consciencia está tan enfocada y tan enfilada como nunca. Despertarse, dormirse, comer, trabajar, todo se resuelve alrededor de un pensamiento. Es un acto natural de concentración y meditación, porque cuando amamos realmente, hay una tremenda energía tras el foco total de la vida. Se convierte en una especie de meditación, especialmente para quienes tienen capacidades emocionales maduras. No tuvimos que aprender a enamorarnos, a jugar o a construir nuestros cuerpos en esta encarnación. En un momento dado, cuando comenzamos nuestro viaje, mayormente inconsciente, desde Dios, y de vuelta a Dios con percepción consciente, “aprendimos” a juntar los materiales de sustancia cósmica para construir nuestros cuerpos en actos de concentración. Aprendimos cómo hacerlo más y más como seres auto-conscientes, y lo hemos estado haciendo durante milenios, para llegar a nuestro actual nivel evolutivo. Somos seres antiguos, cada uno de nosotros, mucho más de lo que podemos empezar a comprender, aunque aún somos manzanitas verdes en el Árbol de la Vida. Y algunas de ellas, tremendamente ácidas. No obstante, como sabéis, las manzanas ácidas maduran.

Meditación y Concentración son poderes y habilidades. Como son algo que ya tenemos, lo que necesitamos es comprenderlo para poder operar con las leyes de nuestra propia consciencia. Así podemos dirigir nuestra concentración y nuestra meditación sobre las áreas que necesitemos, para alcanzar una vida más bella, más espiritual, y la verdadera unidad con el Creador. Entonces ¿cómo lo hacemos? Primero, hemos de tener interés. Si no, no llegaremos muy lejos por mucho que trabajemos. Nos llevará a algún sito, porque toda pequeña parte de energía empleada hace algo, no se gasta. Pero hemos de desarrollar interés para intensificar nuestras emociones concernientes a la aspiración, si queremos aprender a meditar en el sentido más importante. Esta habilidad de tener interés es importante en todos los niveles. Cuando necesitamos resolver un problema ¿nos tiene que decir alguien cómo concentrarnos? Si estamos en un lío, nuestra mente se vuelca sobre el problema, le da vueltas y vueltas, y eso lo hacemos muy bien. Examinamos el problema desde todas direcciones hasta decir: “bueno, si hago esto o lo otro, puedo resolver el problema.” Pero ¿qué estamos haciendo? No solo nos estamos concentrando, estamos alcanzando con nuestra mente una emoción hacia una solución. Esto es meditación ¿No es sencillo? Estás llegando a una solución. El científico en busca de una solución, está meditando. Por eso tenemos la expresión “meditar sobre un problema.” Puede tratarse de algo impersonal. Si te gusta la astronomía y necesitas saber lo que pasa con cierta estrella, puedes dedicar horas y horas mirando por el telescopio, permaneciendo en el séptimo cielo, porque lo que está pasando es importante para ti. Buscar y encontrar: eso es meditación.


Así que ya ves que has estado meditando toda tu vida, y no tienes que aprender cómo meditar. Lo que tienes que aprender es a sentirte lo suficientemente interesado, que te importe tanto, como para que tu meditación se vuelque sobre las áreas relativas al auto-descubrimiento de tu verdadero parentesco con el Señor de la Vida y Su creación. ¿No es sencillo? El principio es bastante sencillo, pero la práctica no lo es, a causa de nuestros modelos de conducta. Nuestras mentes sufren el empuje de la mente racial (Ann Davies se refiere a la raza humana, no a un grupo en especial), de la mente de la masa, hacia los problemas de las necesidades materiales. Nuestras mentes han de estar enfocadas en lo externo durante ciertos períodos de la vida, o no seríamos capaces de vivir en este plano.


Pero cuando permitimos que se nos empuje, suele ser el poder de la inercia el que vuelve nuestra atención hacia la esfera mundana. No obstante, nunca debemos despreciar los niveles mundanos, porque si lo hacemos, nunca llegaremos a empezar a lograr lo que aspiramos. Hemos de contemplar las áreas mundanas de la vida como expresiones del Poder de Vida que nos proporcionan la oportunidad de hacernos perceptivos en niveles de consciencia superiores.


Hacer el esfuerzo de lograr la capacidad de concentrarse y meditar en niveles que proporcionan una percepción sensorial y unos contactos superiores requiere que formemos nuevos canales, para que el agua de la consciencia no refluya por los antiguos canales de los problemas mundanos. Entonces, el agua empezará a alimentar una nueva corriente. Es como habilitar nuevos canales de riego, para que el agua fluya hacia otro campo. Esto se puede lograr trabajando con regularidad con cosas como el Tarot, y reuniéndose con un grupo con un espíritu común de mutua aspiración, como hacemos aquí. Cuando nos reunimos, hacemos una meditación mutua. Os sentáis aquí, con la mente despierta e inquisitiva, y yo hago lo mismo. Mi mente y mi consciencia también están preguntando y encontrando respuestas. En el nivel subconsciente estamos juntos, llegando a un área común. Nos damos unos a otros el poder de atraer ciertas respuestas. Esto es lo que debe hacer una clase de temas espirituales o un Servicio Dominical. El uso de esta búsqueda, de esta meditación, no debiera limitarse a un breve período en la mañana.


Lo que hemos de tratar es de llevar este espíritu de meditación a muchas más áreas de nuestra vida. Hemos de llegar a un punto en el que estemos en lo que llamaríamos casi “meditación constante.” ¿Os parece difícil? No lo es, de veras que no. No después de que hayáis aprendido a quitar las compuertas de riego. En el Tarot, se asigna a la Meditación a la Clave 17, La Estrella, y el significado de su letra hebrea es ‘anzuelo de pesca.’ Hemos hablado de encontrar respuestas. Eso es la meditación. Es pescar, pescar en las aguas de la consciencia, ideas, inspiraciones, soluciones, etc. Somos todos pescadores natos de la consciencia. Es decir, estamos buscando y encontrando. El problema es que la mayor parte del tiempo estamos buscando en los niveles subconscientes sin discriminación, así que pescamos el pez de otro. Y alguno de estos que pescamos no es comestible, por lo que conseguimos una indigestión emocional, que causa problemas y agobio. Entonces, aprendemos a pescar cuando el agua está clara y usamos el tipo de cebo adecuado para el tipo de pez que queremos. Queremos pescar en los más elevados niveles de consciencia que podamos, la percepción de que somos uno con el Yo Superior. En el futuro descubriréis qué fácil es alcanzar ese estado superior de meditación, incluso en medio de vuestra jornada laboral.


Cuando me familiaricé con esta enseñanza oculta, lo primero que decidí fue encontrar si existía una cosa tal como Dios. Era muy joven, y los jóvenes tienen mucho temperamenteo. Me senté, determinada a permanecer en ese estado de meditación inquisitiva hasta que obtuviese una respuesta. Lo que hice fue lanzar y mantener el anzuelo pescando en mi consciencia con la pregunta “¿hay Dios?” Lo hice durante una hora larga y conseguí mi respuesta. Una vibración que empezó en mis pies ascendió por mi cuerpo, y cuando alcanzó mi corazón y mi cabeza sentí un amor universal y cósmico más allá de toda expresión. Comprendí entonces que había algo en mí que nunca había nacido y que nunca iba a morir. Sin principio ni fin, como el espacio. ¿Por qué conseguí esta respuesta y por qué funcionó mi meditación? La cuestión me importaba sobremanera. Me resultaba vital tener una respuesta, era lo más importante del mundo, del universo. Por eso me interesé tanto y tenía que saberlo desesperadamente.


Toda la fuerza de la mente y de la emoción ascendió con la pregunta. Cuando trabajéis con las claves del Tarot en casa, recordad que cada una de ellas está estimulando vuestra capacidad de tener más interés. Esto es lo que finalmente os llevará a la experiencia de conoceros a vosotros mismos como siendo unos con la gloria eterna que es el Propio Dios. Cuando salgáis del Templo esta mañana, recordad que tenéis que elevar vuestra intención con una pregunta. Haced la pregunta a un árbol, a un pájaro, o a una persona, en el plano de cuestión emocional. “¿Qué eres?” “¿Qué eres?” “¿Cuál es tu relación con Dios y conmigo”? Preguntádselo a todo lo que veáis. Eventualmente, encontraréis que la meditación es una parte de vosotros mismos en todos los momentos de la vida, y lograréis algo mucho más sorprendente de lo que nunca imaginarais.


Por Ann Davis.


miércoles, 1 de septiembre de 2010

El Pensamiento Occidental y el Pensamiento Oriental

Cada vez se está haciendo más envídenle de que la tradicional ortodoxia religiosa ya está perdiendo su capacidad de llegar a la gente, debido al énfasis preponderante que pone en el credo, en el dogma y en la jerarquía. No hay duda que cada vez disminuye su participación en problemas o temas de actualidad.

Este comportamiento no causa sorpresa, considerando los enormes trastornos actuales de alcance global y los adelantos en la evolución que han sido profetizados para toda la humanidad y que deben cumplirse en la Era Acuariana. A pesar de que esta Era todavía está distante algunos cientos de años, sus influencias cósmicas ya se pueden sentir y Egos sensibles sienten la necesidad del cambio consecuente hacia principios religiosos y filosóficos con reglas de conducta más afines y apropiadas que aquellas que generalmente se han aceptado hasta ahora.


Estudiantes de la Filosofía Rosacruz creen que las Enseñanzas de la Sabiduría Occidental, o Cristianismo Esotérico, han sido especialmente preparadas por Adeptos altamente evolucionados, los Hermanos Rosacruz, para satisfacer las necesidades espirituales de aquellos Egos, quienes están en condiciones de prescindir de la influencia separatista de los Espíritus de Raza, y que estas enseñanzas van a constituir la religión dominante de la Era Acuariana. Ellos creen también, de que bajo la dirección de los Ángeles del Destino, cada Ego nace en la religión para la cual está calificado y de la cual necesita experiencias. En cuanto el Ego está preparado para conceptos espirituales más avanzados, éstos serán puestos a su alcance. Finalmente cree el estudiante Rosacruz que el Cristianismo es la religión del mundo occidental y que la práctica de ejercicios religiosos orientales es peligrosa para Egos que viven en vehículos occidentales, que son constituidos de diferente manera.

Tomando en cuenta esas razones tenemos que lamentar la creciente tendencia actual de muchos occidentales, de asociarse a las prácticas de distintas formas de misticismo oriental a pesar de que entendemos bien todo el anhelo y la necesidad de buscar una religión apropiada que les satisfaga más. Es obvio que muchas religiones orientales enseñan el renacimiento (o reencarnación), el vegetarianismo, la meditación y ciertos modales de conducta personal que parecen elevar a sus practicantes encima del materialismo y la aceleración que dominan este mundo, y en este sentido las vuelven más "espirituales". Pero lo que a primera vista parecen ser principios similares a la Sabiduría Filosófica Occidental, están sin embargo frecuentemente en completo desacuerdo con aquellas enseñanzas que se promulgan en un contexto totalmente diferente.

Tal vez la más notable diferencia es, que las Enseñanzas de la Sabiduría Occidental parten del principio de hacer al estudiante completamente independiente, de enseñarle a tomar sus propias decisiones dentro del sistema de las leyes naturales universales, bajo de las cuales todos actuamos. El instructor de la Escuela de la Sabiduría Occidental da estímulo y guía, pero permite y espera del estudiante que desarrolle el sentido de responsabilidad, independencia de su libre albedrío y un alto grado de discernimiento. Los Maestros Orientales dan una orden y esperan de los estudiantes que la obedezcan sin discutirla. El Ego Occidental que se expone a depender de un Maestro Oriental, retrocede en vez de progresar, cuando debiera estar desarrollando su propia iniciativa y autodominio positivo.

Otra diferencia entre las Enseñanzas Rosacruces y las Orientales es, que los primeros están basados en el principio de que el servicio amoroso y desinteresado hacia el prójimo es el camino más eficaz de la realización espiri- tual. Responsabilidad hacia los que nos rodean y el desarrollo de compasión en su verdadero sentido cristiano de la palabra es la esencia de lo que se espera de un estudiante Rosacruz. Naturalmente hay varios ejercicios entre los cuales están comprendidos la oración científica, la meditación, la contemplación y la adoración del Ser Supremo, que forman parte de las Enseñanzas, como también la práctica diaria de retrospección y la concentración son obligaciones aceptadas por todos los Probacionistas. Sin embargo, con la sola practica de estos ejercicios, el aspirante no va obtener la satisfacción espiritual, el conocimiento, el entendimiento y la elevación anhelados. Tienen que ir acompañados y reemplazados con el auto-sacrificio en servicio activo para la humanidad. "El servicio amoroso y desinteresado es el camino más corto, más seguro y más alegre hacia Dios". Este precepto es uno de los mayores, de las Enseñanzas de la Sabiduría Occidental.

Al estudiante se le aconseja que no trate de retirarse permanentemente de la sociedad, o que abandone a su familia y otras obligaciones con el mero fin de concentrarse en "actividades espirituales".

Las religiones Orientales en cambio, sin negar naturalmente el principio del servicio, ponen mucho más énfasis en el logro espiritual a través de la meditación, y si es posible, en el retiro del mundo. En algunas circunstancias se considera como una honrosa y envidiable situación la existencia de un "Santo", que vive como ermitaño, dependiente de la caridad de la gente, y pasa el mayor tiempo posible en ejercicios contemplativos. Dentro del concepto religioso Oriental, se acepta generalmente, que la persona se perfecciona espiritualmente cuando logra alejarse por completo de los asuntos mundanos y de todas las consideraciones materiales. Obviamente este procedimiento no es práctico en el sentido material ni en el espiritual, porque precisamente el reconocer los sufrimientos y necesidades universales debe provocar en el Ego Occidental un deseo urgente de querer participar en el ofrecimiento de alivio y consuelo.

Si bien es cierto que las Enseñanzas Orientales incluyen la doctrina del Karma, del destino, o la Ley de Causa Y Efecto, el Cristianismo en cambio permite que estos principios satisfagan mejor las actuales necesidades humanas, afirmando además la doctrina del perdón de los pecados. El estado de gracia -o la ley moderada con amor- desconocido en religiones Orientales, puede ser alcanzado dentro del concepto cristiano, después de un acto de sincero arrepentimiento, reparación y enmienda de sus pecados. Si purgamos así el pecado ya no hay necesidad de pagar tales faltas.

Finalmente las religiones Orientales son religiones raciales, bajo las cuales se mantiene la separación de pueblos y naciones. La religión Cristiana que abraza y comprende todo, aboga por la verdadera fraternidad universal. Según las Enseñanzas Esotéricas Occidentales, Cristo vino para que los pueblos puedan ser separados en individuos, los cuales se juntarán a su debido tiempo en el amor y unidad universal: esto indudablemente es un estado más elevado que cualquier otro alcanzado hasta ahora por los hombres o contemplado por las filosofías Orientales. La meta del verdadero Cristianismo será entonces alcanzada, y es con este propósito que en todas partes están trabajan- do los egos adelantados, conforme se acerca la Edad Acuariana.

Por las razones expuestas parece claro, que la gente joven, del mundo Occidental, quienes están más y más imbuidos con la conciencia Acuariana - Uraniana, estarán mal aconsejadas si busca en la filosofía Oriental las contestaciones a sus inquietudes espirituales. Las Enseñanzas de la Sabiduría Occidental ofrecen contestaciones lógicas y satisfactorias a preguntas sobre los misterios de la vida y del ser, como también instrucción segura para guiar esta gente joven en el sendero del avance espiritual y evolutivo para el cual es muy capaz, y le ayuda a prestar este servicio a la humanidad, que desean realizarlo con ansiedad, a través de los medios más eficientes y constructivos.

Ciertamente que estimulamos el intercambio de ideas y el creciente entendimiento mutuo entre toda la gente de cualquier creencia. Sin embargo, creemos que es un imperativo poner de relieve repetidas veces la máxima oculta de que las Enseñanzas Orientales son destinadas únicamente para Egos nativos de esa región del mundo, mientras las Enseñanzas Occidentales, con sus preceptos y prácticas Cristianas esotéricas, han sido consagradas especialmente para los Egos nacidos en el mundo Occidental. En el concepto Rosacruz del Cosmos se nos dice- "La enseñanza cristiana del Nuevo Testamento pertenece particularmente a las razas pioneras del Mundo Occidental. Se la ha implantado especialmente entre la gente de los Estados Unidos, porque el objeto de la nueva Raza de la Sexta Epoca es la unificación de todas las razas, ya que los Estados Unidos está convirtiéndose en el crisol, donde se amalgamarán todas las naciones de la tierra, y de esta mezcla saldrá principalmente el núcleo del próximo "pueblo escogido".

De todas maneras, mantengamos abiertos los medios de comunicación entre los representantes de todos los credos y de todas las naciones, porque sólo así podremos lograr el entendimiento mutuo que debe preceder a la fraternidad universal. Pero al mismo tiempo debemos recordar que no sirve para un propósito provechoso y más bien es destructivo para aquellos miembros de la raza humana que están pronto a liberarse de los Espíritus de Raza y que se dedican a prácticas y credos apropia. dos para el desarrollo de aquellos que todavía necesita la guía de los Espíritus de Raza, a pesar de que es loable e importante entender, simpatizar y tratar de ayudar a aquellos Egos que todavía no pueden responder al Rayo Crístico.

Cuando el sol entre por Precesión en la constelación de Acuario, se eliminará el resto de la humedad y serán más intensas las vibraciones visuales que se trasmitan más fácilmente en una atmósfera seca y etérica; así van a ser las condiciones particularmente conducentes para producir esta ligera ampliación de nuestra vista actual, que es necesaria para abrir nuestros ojos a la región etérea.

Max Heindel