Nunca una sociedad se ha mantenido rodeada de tanto misterio y secreto
hasta nuestros días como los rosacruces. Sin embargo, su oculta
existencia no ha evitado que en sus filas hayan militado personajes de
renombre como filósofos, escritores, políticos, científicos, músicos,
reformadores sociales o varios premios nobel. A través de este libro el
autor nos conduce por un fascinante viaje en el que descubriremos la
vida secreta de algunos de los grandes personajes de la historia que han
sido miembros de esta enigmática fraternidad.
En esta organización sus adeptos acceden, a través de la Iniciación, a
las enseñanzas mistéricas y esotéricas en torno a la vida o el cosmos, a
través de disciplinas espirituales y técnicas secretas dirigidas al
desarrollo del potencial humano y de la conciencia. Así, la alquimia, la
magia, la cábala o la meditación han sido algunas de las enseñanzas que
esta Orden ha dispensado a sus miembros, como los que aquí se exponen.
Personalidades como Comenio, Descartes, Leibniz, Newton, Kipling, Butler
Yeats, Edith Piaf o Yves Klein han sido algunos de los que han caminado
por los pasillos de esta secreta hermandad.
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jueves, 21 de marzo de 2019
lunes, 4 de febrero de 2019
El Nirvana de Buda y el Cristianismo Gnóstico
Hacia la unidad en todo
A
primera vista, tras observar los credos de estos dos caminos
interiores, nota muchos puntos de divergencia. El camino que manifiestan
es muy diferente. No solo difieren con respecto a los lugares de culto
(el templo y la estupa), sino también en sus prácticas y métodos de
vida. También, desde el punto de vista lingüístico, sus objetivos evocan
sentimientos encontrados porque el Camino de Salvación Cristiano
Gnóstico es un proceso de fusión de la Chispa Divina en el buscador con
el Fuego de Amor Divino, mientras que el camino del Budista lleva a la
extinción progresiva de la llama de vida personal –en el anonimato– que a
menudo se interpreta como alcanzar “la nada” (en sánscrito: Nirvana).
Sin embargo, tras un análisis más detenido, se puede reconocer, en medio
de estas diferencias, sus grandes similitudes.
Para
el cristianismo gnóstico, representado por la Rosacruz Áurea, los
templos son puntos de encuentro espirituales donde se producen
acontecimientos especiales. El silencio es una característica esencial,
como la Cruz y la Rosa, que son símbolos de la vida crística, como la
Luz, que todo lo llena y que representa el bien absoluto. Estos templos
son focos especiales de fuerza espiritual, lugares de curación y
renovación del Alma y, por lo tanto, de todo el ser humano.
Autoiniciación y amor
El
Camino de Iniciación dentro de una Escuela Espiritual se desarrolla
esencialmente por medio de la autoiniciación, a través de varias etapas
de auto conocimiento, que conducen continuamente a mayores niveles de
conciencia. El objetivo es disolver paulatinamente las estructuras
cristalizadas del ego y los patrones y doctrinas de las que nos vamos
haciendo conscientes. Este proceso tiene lugar cuando nos orientamos en
la Chispa Divina interior. Es un camino de iniciación que está soportado
por el campo de fuerza espiritual, pero que sigue siendo un trabajo
individual, basado en el autoconocimiento. A través de este proceso
paulatino, la sabiduría termina por abarcar tanto la vieja personalidad
como el campo de fuerza al servicio de la humanidad. El autoconocimiento
se transforma en conocimiento universal. El Amor que es paciente,
amable, duradero, que aguanta todo y que todo lo puede, surge entonces
de la verdadera compasión y del verdadero amor impersonal[1].
La
otra forma de amor, el amor personal que usualmente viene acompañado
del afán de supervivencia, los apegos y temores, poco a poco se
transforma y da lugar a un amor impersonal, la Gnosis, la unión de los
opuestos, la experiencia real del infinito, donde se encuentra la única
fuente de la verdad que todo lo une, y por consiguiente lo es todo.
Nueva conducta de vida y transformación.
La
transformación, la transfiguración, renueva al hombre. Su alma natural,
con todas sus pasiones, cambia progresivamente a través del
discernimiento. Esto da espacio al desarrollo de un alma nueva, el alma
espíritu, con una inteligencia propia cuyo medio de conocimiento es la
verdadera intuición.
El
camino del budista es también un camino continuo de autoconocimiento.
Al igual que en la Escuela Espiritual de la Rosacruz Áurea, este camino
puede ser recorrido por hombres y mujeres por igual. Buda mismo fundó
monasterios para monjas después de su iluminación.
La
meditación como método esencial para la salvación se encuentra en ambas
formas del budismo: el Theravada (“Hinayana”) – la forma más antigua
del budismo – y el Mahayana con sus escuelas, por ejemplo el Vajrayana.
En la tradición cristiana, la meditación se conoce como “práctica
espiritual”, como “mente despejada” y ha sido empleada especialmente por
los místicos. La meditación, como método espiritual, es multicultural y
su práctica es variada. Por ejemplo, aunque el objetivo de sumergirse
en el silencio o la “nada” es el mismo, la meditación budista de
Vipassana es diferente a la “clara orientación” de la que se habla en la
Rosacruz Áurea.
El Theravadin se basa exclusivamente en los discursos de Buda encontrados en el Canon Pāli (Tipitaka) y registrados en el 3ersiglo
antes de la era cristiana. Posteriormente, el Budismo Mahayana también
usa otras escrituras, como el Heart Sutra, el Lotus Sutra, el Diamond
Sutra y los Sutras de la Tierra Pura.
Buda
proclamó “Las Cuatro Verdades Nobles” sobre la realidad del
sufrimiento, sus causas, cómo evitarlo en el futuro y el logro de la
felicidad mediante la práctica del “Noble Camino Óctuple”. Con respecto a
la forma básica de vida, la doctrina budista se parece mucho a la forma
de salvación gnóstico-cristiana. El cofundador de la Escuela
Espiritual, Jan van Rijckenborgh, enfatiza que no es suficiente con solo
mantener una forma de pensar, una “cierta moralidad” o una cierta
creencia, sino que el camino abarca los tres aspectos y también sus
consecuencias[2]. En un sentido práctico, esto significa evitar
alimentos de origen animal, tabaco, alcohol y otros narcóticos, sin
mencionar ciertas pautas morales y espirituales que se hacen evidentes
en el curso del progreso en el camino.
Buda
recomendó explícitamente la observancia de las cinco “silas”, es decir,
no matar, no robar, no romper el matrimonio, no mentir y no beber
bebidas tóxicas. Además, los monjes y las monjas se comprometían a
mantener la castidad y la pobreza[3].
Visión
De
acuerdo con las enseñanzas de Buda y la Filosofía Universal de la
Rosacruz Áurea, el punto de partida del camino es el reconocimiento del
error fundamental en el que el hombre común se encuentra en su vida
cotidiana. Sin ningún esfuerzo por despertar, todo lo que queda es
ilusión, desilusión, sufrimiento, enfermedad y, finalmente, la muerte.
El reconocer las vueltas infinitas de la rueda del nacimiento y de la
muerte, o Saṃsara, así como el apego inútil al mundo de la dialéctica,
son conceptos compartidos por ambas enseñanzas. Y todo ello trata de la
salvación. El gran filósofo de Mahāyāna, Nāgārjuna (siglo II DC)[4],
declaró que este mundo estaba completamente vacío; que solo la verdad
eterna era real. Solo el conocimiento profundo (Gnosis) es real, el
Nibbana (Nirvana). Lo real es donde ya no hay ilusión, solo claridad
perfecta, luz perfecta, como diría el gnóstico, una luz que no es la luz
que conocemos. Nibbana (Nirvana) no es un lugar, no es el paraíso, no
es el más allá, no es el cielo, no es “la nada”, es lo “último”. Es sin
causa (animitta), sin diferenciación (ekalakṣane).
El
pensamiento cotidiano no puede responder a la pregunta de si el mundo
divino-espiritual del Cristianismo Gnóstico y el nibbana son lo mismo.
La especulación siempre es posible. El punto de partida, sin embargo, es
el mismo en ambas enseñanzas, a saber, el anhelo por la liberación del
sufrimiento terrenal, combinado con la idea de que ello es posible.
Nagarjuna
enfatiza que la percepción real no se puede expresar verbalmente. El
escepticismo hacia el lenguaje con respecto a la capacidad de afirmar
cualquier cosa sobre el Último, o, en términos gnósticos, la “Rosa”, la
luz de Cristo, es también compartido por los dos caminos espirituales.
La verdad más elevada y absoluta no puede ser pronunciada; Uno solo se
puede aproximar a ella con ayuda de “la verdad relativa del mundo”. La
doctrina de las dos verdades ya contenidas en el Canon Pali también se
encuentra en las enseñanzas de la Rosacruz Áurea. Claramente, se hace
una distinción entre el conocimiento de la mente y el conocimiento que
“nace del corazón”, el conocimiento del “nuevo hombre que ha de
venir”[5].
Solo la verdadera intuición reconoce la verdad, como lo expresa el budismo zen: “El dedo que apunta a la Luna no es la Luna”.
En el corazón-sutra del budismo Mahayana se da un mantra de lo más perspicaz:
tadyathā
gate gate pāragate pārasamgate bodhi svāhā! (me voy, voy, me voy a la
otra orilla del río… y habiendo llegado al otro lado, – ¡Me despierto! –
aaaah!)[6]
Cuando
un monje o monja budista se encuentra en la “postura de observador”
constante durante la meditación, se produce el desprendimiento, el
“momento de dar fruto” (Maggaphala). Crea una “ruptura con el mundo”.
Exactamente lo mismo ocurre en el camino de iniciación
gnóstico-cristiano. El gnóstico permanece en el mundo, pero no es del
mundo. Debido al creciente cambio en la conciencia, su relación con el
mundo y los demás seres humanos cambia.
[1]1 Cor. 13: 4, 7
[2] Jan van Rijckenborgh: Enseñanza elemental de la Rosacruz moderna, capítulo 18, Fundación Rosacruz
[3]Helmuth
von Glasenapp: Einleitung, in: Reden des Buddha (Las conversaciones de
Buda), Aus dem Palikanon übersetzt von Ilse-Lore Gunsser, Stuttgart
1976, S. 4
[4]https://de.wikipedia.org/wiki/Nagarjuna
[5]Jan van Rijckenborgh: El hombre nuevo, Fundación Rosacruz, 1ª parte, capítulo 1-3
[6]https://de.wikisource.org/wiki/Herz-Sutra.
Extraid de Rosacruz aurea España
sábado, 29 de diciembre de 2018
LA ÉPOCA ARIA
El Asia Central fue la patria de las razas arias,
descendientes de los semitas originales. De éstos partieron todas ellas. Es
innecesario describirlas aquí, pues las investigaciones históricas han revelado
suficientemente sus principales rasgos. En la época presente (la quinta o
Aria), el hombre conoció el uso del fuego y de otras fuerzas, cuyo divino
origen se le ocultó intencionalmente, a fin de que pudiera emplearlo libremente
para los más elevados propósitos de su propio desenvolvimiento. Por lo tanto
tenemos en la actual época dos clases: La una que mira a la Tierra y al hombre
como siendo de origen divino; la otra que ve todas las cosas desde un punto de
vista puramente utilitario. Los más avanzados de nuestra humanidad obtuvieron
al principio de la Época Aria las Iniciaciones superiores, para que pudieran
ocupar el lugar de los Mensajeros de Dios, o sean los Señores de Venus. Tales
Iniciados humanos fueron desde ese tiempo los únicos mediadores entre el hombre
y Dios. Aunque no aparezcan públicamente ni muestren signos o maravillas, son,
sin embargo, los Guías y Maestros. El hombre quedó en completa libertad de
buscarlos o no, según deseara. Al final de nuestra Época actual el más elevado
Iniciado aparecerá públicamente, cuando un número suficiente de humanidad
ordinaria lo desee, y nos someteremos voluntariamente a ese Guía. Se formará
así, entonces, el núcleo para la última raza que aparecerá al principio de la
Sexta Época. Después de aquel momento, las razas y naciones cesarán de existir.
La humanidad formará entonces una Fraternidad Espiritual como antes del fin de
la Época Lemúrica. Los nombres de las razas que han aparecido sobre la Tierra,
durante la Quinta Época hasta ahora, son los siguientes:
1.- La Aria, que fue hacia el sur de la India.
2.- La Babilonio-Asirio-Caldea.
3.- La Perso-Greco-Latina.
4.- La Céltica.
5.- La Teutónico-Anglo-Sajona (a la que pertenecemos)
De la mezcla de las diferentes nacionalidades que actualmente tiene lugar en los Estados Unidos, vendrá la “simiente” para la última raza, al comenzar la Sexta Época. Dos razas más se desarrollarán en nuestra Época actual, siendo una de ellas la Eslava. Cuando en el transcurso de centenares de años, el Sol (debido a la precesión de los equinoccios) haya entrado en el signo de Acuario, el pueblo ruso y las razas eslavas en general alcanzarán un grado de desarrollo espiritual que los llevará mucho más allá de su condición actual. La música será el factor principal para llevarlo a cabo, porque en alas de la música el alma, que es por ella afectada, puede volar hasta el mismo Trono de Dios, adonde no puede llegar el intelecto. El desarrollo obtenido de esa manera no es, sin embargo, permanente, por ser unilateral y no estar, por lo tanto, en armonía con la ley de la evolución, la que exige que, para que el desenvolvimiento sea permanente, debe ser equilibrado; o en otras palabras, que la espiritualidad debe evolucionar a través, o por lo menos igualmente, con el intelecto. Por esta razón la civilización eslava será de vida corta, pero será grande y feliz mientras dure, porque ha nacido del dolor y de sufrimiento sin cuento, y la ley de Consecuencia le llevará lo contrario a su debido tiempo. De los eslavos descenderá un pueblo que formará la última de las siete razas de la Época Aria; y del pueblo de los Estados Unidos descenderá la última de todas las razas de este esquema evolutivo, que comenzará su curso al principio de la Sexta Época.
Extraido del libro Concepto Rosacruz del Cosmos, de Max Heindel.
1.- La Aria, que fue hacia el sur de la India.
2.- La Babilonio-Asirio-Caldea.
3.- La Perso-Greco-Latina.
4.- La Céltica.
5.- La Teutónico-Anglo-Sajona (a la que pertenecemos)
De la mezcla de las diferentes nacionalidades que actualmente tiene lugar en los Estados Unidos, vendrá la “simiente” para la última raza, al comenzar la Sexta Época. Dos razas más se desarrollarán en nuestra Época actual, siendo una de ellas la Eslava. Cuando en el transcurso de centenares de años, el Sol (debido a la precesión de los equinoccios) haya entrado en el signo de Acuario, el pueblo ruso y las razas eslavas en general alcanzarán un grado de desarrollo espiritual que los llevará mucho más allá de su condición actual. La música será el factor principal para llevarlo a cabo, porque en alas de la música el alma, que es por ella afectada, puede volar hasta el mismo Trono de Dios, adonde no puede llegar el intelecto. El desarrollo obtenido de esa manera no es, sin embargo, permanente, por ser unilateral y no estar, por lo tanto, en armonía con la ley de la evolución, la que exige que, para que el desenvolvimiento sea permanente, debe ser equilibrado; o en otras palabras, que la espiritualidad debe evolucionar a través, o por lo menos igualmente, con el intelecto. Por esta razón la civilización eslava será de vida corta, pero será grande y feliz mientras dure, porque ha nacido del dolor y de sufrimiento sin cuento, y la ley de Consecuencia le llevará lo contrario a su debido tiempo. De los eslavos descenderá un pueblo que formará la última de las siete razas de la Época Aria; y del pueblo de los Estados Unidos descenderá la última de todas las razas de este esquema evolutivo, que comenzará su curso al principio de la Sexta Época.
Extraido del libro Concepto Rosacruz del Cosmos, de Max Heindel.
jueves, 6 de diciembre de 2018
Libro: Apolonio de Tiana – Vida y Obra de un Iniciado
En el
centro de esta novela, encontramos la figura legendaria de Apolonio de
Tiana, que vivió en el siglo I d. de Cristo como filósofo y predicador
itinerante.
La descripción de la vida de este hombre, su avance hacia iniciaciones cada vez más profundas y actos cada vez más elevados, su ‘peregrinaje por el Zodiaco’ nos muestran a Apolonio como el revelador de la suprema humanidad.
El trasfondo histórico lo conforman los cultos mistéricos de Asia Menor, Egipto, la India, Grecia y Roma, descritos con gran viveza y fascinación.
Más información: Fundación Rosacruz
La descripción de la vida de este hombre, su avance hacia iniciaciones cada vez más profundas y actos cada vez más elevados, su ‘peregrinaje por el Zodiaco’ nos muestran a Apolonio como el revelador de la suprema humanidad.
El trasfondo histórico lo conforman los cultos mistéricos de Asia Menor, Egipto, la India, Grecia y Roma, descritos con gran viveza y fascinación.
Más información: Fundación Rosacruz
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