lunes, 12 de julio de 2010

La Ciencia de la Muerte

Cuando se espera el nacimiento de un niño, los padres se preparan para su llegada meses por adelantado, usualmente con la más grande alegría. Agunas veces la familia entera, especialmente la parte femenina de ella, ayuda a preparar las creaciones más maravillosas para la comodidad del diminuto extraño que todavía no ha hecho su aparición. Por unos pocos años esta pequeña vida es protegida, si es lo suficientemente afortunada como para ser atraída a padres que han sido bendecidos con los bienes de este mundo; pero el mayor número de nacimientos es entre las clases más pobres, que no pueden suministrar al niño las necesidades materiales para su bienestar. Si bien sus padres pueden darle la bienvenida y amarle, con todo, sus vidas están más o menos llenas de adversidades y penas, y el niño crece hasta el estado adulto en medio de penas y sufrimientos. No obstante, con todo este sufrimiento que a menudo convierte la vida de un hombre en una carga, se aferra a la vida tenazmente y el pensamiento de la muerte le llena de horror.

La que escribe visitó a algunos de los inválidos desamparados, incurables y ancianos de uno de los grandes hospitales del condado. Halló que un cierto número de ellos tenía temor a la muerte. Algunos leían repetidamente sus Biblias, pero el miedo a la muerte no podía quitárselas.

Encontramos ancianos débiles y vacilantes, rodeados de nietos cuyas maneras petulantes y más modernas a menudo suscitan la crítica de los olvidados y solitarios abuelos. A estos últimos con frecuencia se les hace ver que ya están para irse de este mundo y que incomodan, y sin embargo, cuando para alguno de ellos llega el tiempo de emprender el viaje hacia el Gran Más Allá, habitualmente recibe este tiempo con temor y pesar. El doctor es llamado, y los familiares que en un tiempo le hicieron ver al abuelo que ya estaba para morirse, ahora hacen lo imposible para impedir la salida de este espíritu al mundo desconocido.

¿Por qué el pensamiento de este viaje hacia la vida del más allá tiene que teñirse de tanto horror, especialmente en una nación cristiana, que acepta las enseñanzas del Gran Maestro, EL CRISTO, cuya misión sobre la tierra fue quitar el aguijón de la muerte ?

La historia antigua de la humanidad, tal como está registrada en la Biblia desde el tiempo de Adán y Eva, cuando el Señior arrojó a la humanidad del Jardín del Edén, demuestra que la muerte ha sido siempre asociada con la idea de castigo. En el Génesis, capítulo 20, versículo 17, el Señor amenaza a Adán con la muerte si come del Arbol del Conocimiento. A través de la historia de los antiguos israelitas encontramos que su Señor, jehová, constantemente les amenazaba con el castigo de muerte por sus pecados. Este temor fue implantado en las mentes de estas primeras razas, cuyas mentes infantiles todavía no eran capaces de razonar, y que únicamente podían comprender a través del miedo. Ellos no podían concebir que Dios fuese un Dios de amor, y respondían únicamente a un Dios iracundo que podía arrojarles en desconocidas tinieblas por sus pecados.

Los pueblos antiguos eran muy supersticiosos, y usaban gran cantidad de ritos para librarse de los poderes de las tinieblas. El miedo a la muerte creó en ellos un deseo de conservar sus cuerpos, de lo cual resultaron las varias clases de embalsamamiento. Entre los antiguos egipcios el embalsamarffiento llegó a ser un arte. Después que el cuerpo había sido sometido a un proceso de conservación por parte de los sacerdotes, era colocado en una caja de sicómoro a la cual se le daba la forma del cuerpo, y luego era devuelto a los parientes, quienes muy frecuentemente lo conservaban en la casa, y algunos veces en una bóveda o sepulcro privado. Algunas de estas momias pueden encontrarse en nuestros Museos.


Las ideas acerca de la muerte han sufrido varias alteraciones de acuerdo con la evolución del hombre, pero el profundo misterio de la vida después de la muerte no fue explicado sino hasta la venida de Cristo, Quien mediante Su muerte en la Cruz trajo al hombre la esperanza de la salvación.


En San Juan, capítulo 50, versículo 24, leemos: "De cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas pasó de muerte a vida. " El Apóstol Pablo afirma en la segunda epístola de Timoteo, capítulo 1, versículos 9 y 10, que "Dios nos salvó y llamó con vocación santa, no conforme a nuestras obras, mas según el intento suyo y gracia, la cual nos es dada en Cristo jesús antes de los tiempos de los siglos. Mas ahora es manifestada por la aparición de nuestro Salvador jesucristo, el cual quitó la muerte, y sacó a luz la vida y la inmor- talidad por el evangelio."


¿Cómo ha recibido el mundo la oportunidad del supremo sacrificio de Cristo para llevar el mismo la esperanza de la inmortalidad ¿Ha disminuido el miedo a la muerte? ¿Ha cambiado el método de tratar los cuerpos de los muertos desde los días de los antiguos judíos y griegos? ¿Se ha conservado la ciencia de la muerte al par de la evolución? Veamos si se percibe algún cambio. Entre las razas más avanzadas los trajes de luto están lentamente desapareciendo. El método de embalsamamiento ha sido cambiado: las vísceras y el cerebro ya no se sacan, como en los tiempos antiguos, sino que se inyecta un líquido en las principales arterias que protege temporalmente al cuerpo de la putrefacción.


Pero el miedo a la muerte y el gran lloro todavía prevalecen. Se gastan sumas fabulosas en costosos funerales y ofrendas florales. Estas extravagancias han sido llevadas a grandes extremos, y han llegado a convertirse en una costumbre que con frecuencia es muy costosa para los parientes, que pueden estar restringidos en cuanto a los bienes de este mundo. Los familiares deben pagar por el terreno de la sepultura; al sepulturero hay que pagarle por que cave la tumba, y al empresario de las pompas fúnebres por su ataúd, traje de ceremonia y carruajes para llevar los familiares al funeral. Como si la pérdida de sus seres queridos fuera poco, los gastos de¡ funeral son a menudo una carga para los deudos. También muchos ministros acostumbran prolongar los servicios, y en su gran celo por convertir a las gentes aprovechánse de esta oportunidad de apelar a las emociones de los presentes, añadiendo as¡ más pesar a los dolientes, y aumentando el miedo a la muerte y a la vida futura.


Desde la Gran Guerra, la humanidad se ha interesado grandemente en la vida después de la muerte. El mundo ha sido inundado de libros que se supone han sido dictados por los así llamados muertos, quienes han usado mediums para trasmitir su mensaje. Numerosas personas, a través de su gran dolor y anhelo de comunicarse con los seres queridos, han rasgado el velo y han sido capaces de ver en el más allá. Pero con el miedo a la muerte quitado, lo cual es un gran paso hacia adelante, y un maravilloso consuelo para la humanidad, ¿qué se ha hecho para preparar al espíritu para el cambio llamado muerte? ¿Se hacen tan cuidadosos preparativos para este viaje como para la entrada del espíritu en el cuerpo fisico? ¿Se hace placentera esta salida de la vida física mediante el amor y los buenos deseos de los amigos? Por desgracia, no. Este más grande de todos los viajes al hogar del espíritu, es todavía acompañado de llanto, el camino está empedrado con miedos, y es lavado con lágrimas. El viajero no va acompañado por el amor y la alegría que esperaron su entrada en la vida de la Tierra. El espíritu frecuentemente entra en esa nueva vida irnpreparado, apenado por causa del dolor de los parientes.


Puede hacerse la siguiente pregunta: ¿Cuál es la ciencia de la muerte? La contestaremos desde el punto de vista Rosacruz.


La así llamada muerte no es sino el tránsito del espíritu a una esfera más amplia - un nacimiento. Debe ser preparado este tránsito con el más grande cuidado. El cuerpo físico no es sino un vehículo que el espíritu usa para obtener experiencia en este día de clases de la vida. Al final de esta vida, el Ego debe asimilar lo que ha experimentado, y con el fin de extraer lo mejor de sus experiencias, deben ser preparadas ciertas condiciones para ello al tiempo de la ruptura del cordón plateado, que ocurre usualmente alrededor de tres días y medio después de la muerte. Ahora con el fin de exphcar por qué el período que sigue immediatamente después de la partida del espíritu es de importancia vital, tenemos que comprender que el cuerpo del hombre es cuádruple y consiste en el cuerpo físico 0 cuerpo denso, el cuerpo vital, el cuerpo de deseos y la mente o cuerpo mental. En lo que se llama la muerte, el espíritu sale con los dos vehículos superiores, que están unidos a los cuerpos físico y etérico por medio de un delgado cordón. Este, cuando es visto con los ojos del espíritu, tiene un brillo plateado, y tiene la forma de dos números seis, conectados en los puntos de los dos ganchos; el extremo superior está conectado con los dos vehículos superiores, mientras que el extremo inferior todavía permanece en contacto con el cuerpo físico.


A la muerte, los cuerpos de deseos y mental abandonan el cuerpo físico, llevándose con ellos sólo un átomo permanente, que durante la vida estuvo depositado dentro del ventriculo izquierdo del corazón. Este átomo, como la película negativa de la cámara, ha sido itnpresionado con todas las experiencias de la vida que acaba de terminar. Al tiempo de la muerte, las fuerzas de este átomo abandonan el cuerpo y todas las impresiones son transferidas del cuerpo vital (que es el almacén de estas esperiencias) al cuerpo de deseos, y forman la base de la vida del hombre en el purgatorio y en el primer cielo. Esta transferencia es hecha por el espíritu durante los primeros tres y medio días después de la ruptura de la conexión entre el átomo-sirniente y el corazón, ordinariamente conocida como muerte. Podemos ver así que la muerte no es completa sino hasta que este traspaso ha sido llevado a cabo. La sensación está todavía presente, y el espíritu sufre a causa del ambiente inarmónico. Puede sentir algo durante la autopsia o el embalsamamiento. Cuando el cuerpo es mutilado o cremado antes de que se haya roto el cordón plateado, el espíritu siente dolor. Los doctores y los empresarios de pompas fúnebres, creyendo a la persona "muerta", usualmente no manejan el cuerpo con el mismo cuidado que tendrían si conociesen los hechos reales.


Han sido registrados casos en los que aquellos cuyos cuerpos fueron mutilados inmediatamente después de la muerte, fueron capaces de comunicarse con los que todavía estaban en el cuerpo, y se quejaron acerca de lo que sufrían. En un caso una mujer afirmó que la habían destazado, y no podía hacer comprender al empresario de pompas fúnebres que ella estaba sintiendo el cuchillo. Si fuera más generalmente conocido que nuestros muertos pueden sentir el dolor físico hasta después de cierto tiempo, se interrumpirían los embalsamamientos y en lugar de eso el cuerpo sería conservado en hielo.


Cuando el panorama de la vida ha sido completamente impreso sobre el cuerpo de deseos y se ha roto el cordón plateado, los dos éteres inferiores del cuerpo vital gravitan de regreso hacia el cuerpo físico, dejando al espíritu libre para continuar su viaje a los reinos superiores. Los dos éteres superiores se incorporan al cuerpo de deseos. Cuando el cuerpo físico es enterrado, la parte del cuerpo vital que queda se desintegra sincrónicamente con el cadáver. Cuando el cuerpo es cremado, el espíritu es liberado mucho más rápidamente de todos los vínculos que le unen al traje físico gastado.


Conforme el interés y la creencia en una vida después de la muerte se hagan más universales, la gente comprenderá la necesidad de contar con un método científico de cuidar a los que están pasando a la vida superior, y entonces tendremos enfermeras, doctores, y ministros tan versa- dos en la ciencia de la muerte como en la ciencia del nacimiento. Entonces el espíritu estará rodeado no solamente de amor, sino también de paz y quietud al tiempo del tránsito. También tendrá un registro más profundo y claro, con el cual comenzar el trabajo de su vida en su nuevo estado.

jueves, 1 de julio de 2010

Método Rosacruz para el Cuidado de los Muertos

Durante su vida en el mundo físico, el Ego humano funciona mediante sus cuatro vehículos: el cuerpo físico, el vital el de deseos y el mental, todos conectados entre sí por el Cordón de Plata. Durante la noche, el Ego se retira a los mundos internos, llevándose consigo el cuerpo mental y el de deseos, y dejando el cuerpo físico, junto con el vital, acostados en la cama. Primero, el Ego armoniza rítmicamente la mente y el cuerpo de deseos. Éstos, después, trabajan sobre el cuerpo vital y entonces éste comienza a restaurar la salud y la vitalidad de los átomos físicos cansados y desgastados.

Esta restauración puede hacerse únicamente mientras el cuerpo de deseos y la mente están ausentes, porque son sus actividades las que desgastan la energía física durante el día y, para liberar al cuerpo vital con el fin de que reconstruya el vehículo físico exhausto, el Ego y los dos vehículos superiores - el cuerpo de deseos y la mente - se separan de los dos vehículos inferiores, permaneciendo, sin embargo, conectados por el Cordón Plateado.


Al ocurrir la muerte, cuando el vehículo físico ya no puede sujetarse a sus vehículos superiores, cuando se impone su desintegración, el Ego se ve obligado a abandonar la casa de arcilla que ha construido y ha utilizado durante un determinado tiempo, y en la que ha aprendido muchas lecciones útiles y provechosas para el desarrollo del alma. Llega entonces para él un período del sendero de la evolución, en el que ha de tomarse un tiempo para asimilar las lecciones que aprendió mientras funcionaba en el mundo material.


La muerte es para el alma lo que el sueño es para el cuerpo físico: un tiempo de descanso y recuperación, para que el espíritu pueda extraer de esas experiencias un mayor poder del alma.


Al producirse la muerte, el Ego abandona el cuerpo físico por la sutura entre los parietales y el occipital, pero el cuerpo vital, en lugar de permanecer con el cuerpo físico, como ocurre durante el sueño, lo abandona también, junto con el de deseos y el mental, ya que el trabajo del espíritu en el mundo físico ha concluído por esta vida. El cuerpo vital, entonces, ha de llevar a cabo un trabajo diferente del de mantener sanos los átomos del cuerpo físico.


Al producirse la muerte, se puede ver los cuerpos vital, de deseos y mental, abandonando el cuerpo físico por la cabeza. El Espíritu, que está abandonando su prisión terrenal para que se descomponga, se lleva consigo su más preciada pertenencia, el átomo simiente, la única parte del cuerpo físico que no puede morir y que trae con él a la Tierra con cada nueva vida. Durante la vida terrena es un diminuto átomo situado en el ápice del ventrículo izquierdo del corazón y al que se denomina el átomo simiente permanente. Este átomo ha sido el núcleo de todos los cuerpos físicos que el Espíritu ha tenido, desde que recibió el primero. Al hablar de un átomo simiente permanente no nos referimos al átomo físico, sino a las fuerzas que fluyen a su través. Estas fuerzas permanecen con el Ego, vida tras vida, hasta que termine su evolución en el mundo físico. Entonces se transferirán al átomo simiente del cuerpo vital, que se convertirá en el átomo simiente permanente durante el próximo Período de evolución.


Volviendo al momento en que el Ego abandona su cuerpo físico en el instante que llamamos muerte, el Espíritu inicia un período de extrema importancia. Los parientes y amigos deberían ser más cuidadosos para preservar a su ser querido de excitación, dolor y trastornos de cualquier clase. El cuerpo no debería ser mutilado ni los líquidos para el embalsamamiento deberían utilizarse antes de 84 horas tras el momento en que el Espíritu dejó de funcionar en el cuerpo. El motivo es el siguiente:


En el momento de la muerte, se rompe el cordón Plateado, como recuerda la Biblia en el capítulo 12 del Eclesiastés. Este cordón mantiene unidos los vehículos superiores y los inferiores y, con la muerte, se produce su ruptura en el corazón, lo que hace que éste deje de latir. Cuando esto sucede, el Ego, con sus tres vehículos, vital, de deseos y mental, pueden verse clarividentemente flotando sobre la cabeza del cuerpo físico hasta tres días y medio. Durante ese período el Espíritu está ocupado en contemplar las escenas de su pasada vida, impresas en el átomo simiente permanente del corazón. Esa impresión sobre el átomo simiente ha sido obra de la sangre. La Biblia también nos dice que el Espíritu está en la sangre. La sangre es el vehículo directo del Espíritu.


El corazón y los pulmones son los únicos órganos del cuerpo humano por los que pasa toda la sangre del organismo continuamente y, además, el primero, la plaza fuerte del Ego. Las escenas vividas cada instante se trasladan por la sangre al corazón y allí se graban en el diminuto átomo simiente. Éste contiene también las experiencias de las vidas pasadas y envía muchas impresiones al hombre, que le enseñan la diferencia entre el bien y el mal, convirtiéndose así en su conciencia.


La razón por la que es necesario que reine la paz en la casa del muerto es la siguiente: el cuerpo vital es el vehículo utilizado, inmediatamente tras la muerte, para grabar las impresiones existentes en el átomo simiente del cuerpo físico, situado en el corazón, al átomo simiente del cuerpo de deseos. Durante ese trabajo, el Cordón de Plata permanece interrumpido, aunque no roto. El Ego está aún consciente de sus vehículos, sintiendo y sufriendo en cierta medida, si se mutila el cuerpo. Si se distrae al Espíritu durante la grabación, las impresiones se grabarán débiles y confusas y, cuando ese Espíritu regrese para el siguiente renacimiento, no las traerá consigo como conciencia con la claridad con que lo hubiera hecho de haberse grabado claramente, porque, en el Mundo del Deseo no pudo sentir remordimientos por los errores ni gozo por las buenas acciones con la intensidad con que lo hubiera hecho si no hubiese sido afectada su grabación.


Cuando el panorama de la vida se ha grabado completamente en el cuerpo de deseos, el Cordón de Plata se rompe y el Ego queda liberado de su hogar terrestre. El cuerpo debería entonces ser incinerado porque la cremación libera rápidamente al espíritu, al tiempo que constituye un modo más higiénico para que la naturaleza pueda disponer del cuerpo.


Confiemos en que la Humanidad despierte pronto al apropiado cuidado de sus muertos y tengamos una ciencia de la muerte, como tenemos una ciencia de la vida.


Es importante que la persona conocedora del perjuicio que puede causar un tratamiento inadecuado del cuerpo tras la muerte, deje instrucciones escritas sobre cómo desea que sea tratado el suyo propio.


Existe un impreso, que se suministra a petición, en el que la Fraternidad Rosacruz expone los métodos para el cuidado del cuerpo apenas acaecida la muerte. Indica el procedimiento que el seguidor de las Enseñanzas de la Sabiduría Occidental acepta como necesario para su propia transición al más allá.

miércoles, 23 de junio de 2010

Concentracion, Meditacion, Oracion

La Concentración, la Meditación y la Oración, son todos esfuerzos del Espíritu del hombre por elevarse por encima, de las simples consideraciones materiales, por comprender la eternidad del todo Bien y por encontrar esa chispa vital del Dios interno que está oculto en todo ser humano.

Uno de los objetos de la concentración para el aspirante en el sendero es ponerse en contacto consciente con los mundos celestes. Para aprender el arte de la concentración debemos poner nuestra atención en un foco y llevar nuestros pensamientos a un punto sobre un objeto o condición única. Debemos comprender que la fuerza de pensamiento es nuestro principal poder y debemos aprender a tener control de él. Esto no se alcanza fácilmente pero aún un intento en esa dirección tendrá su valor. Es imperativo que obtengamos control de nuestros pensamientos, porque sin ese control esta fuerza fluye sin objeto, y nada logra. Cuando hayamos aprendido a concentrarnos sobre cualquier cosa con exclusión de todas las demás, podremos aumentar en esencia mediante la disminución de la masa inútil. Entonces podemos obtener calidad disminuyendo a menudo la excesiva cantidad.

Durante la concentración los sentidos del hombre son aquietados, como si estuvieran en profundo sueño, pero al mismo tiempo el Espíritu permanece dentro del cuerpo en pleno control de todas sus facultades. El aspirante aprende a absorberse a voluntad en cualquier tema. En el libro Misterios Rosacruces se nos dice que es más fácil aprender el arte de la concentración mientras estamos todavía viviendo en el mundo físico. El cuerpo denso es un ancla y un escudo contra las influencias perturbadoras de las volátiles y fluídicas condiciones de los mundos superiores.

Por lo tanto debemos desarrollar la facultad de la concentración en el mundo físico, donde la materia sirve como restricción equilibrante. Cuando hayamos comprendido el valor del arte de la concentración estaremos ansiosos de practicarla diariamente. Max Heindel nos aconseja aprovechamos del tiempo que tenernos que gastar en los tranvías o lugares similares, en los que la mente tiene oportunidad de vagar, y usar este tiempo en concentrarnos sobre un objeto o un ideal. Un ruidoso tranvía, tal vez lleno de pasajeros que se apiñan no parece ser el mejor lugar para practicar la concentración, pero se nos advierte que uno aprende mejor bajo tales condiciones adversas. Entonces, habiendo tenido éxito bajo condiciones difíciles, uno encontrará siempre más fácil concentrar los pensamientos en un solo punto cuando la oportunidad para la concentración sosegada se presenta por sí misma, Como regla, nuestras mentes corrientemente no sostienen un pensamiento suficiente tiempo como para compenetrarse de su naturaleza y completo significado. Obtener el control de los propios pensamientos es una gran proeza; cualquiera que haya dominado esta difícil realización tiene la clave del éxito en cualquier campo a su disposición.

Todos nosotros tenemos a veces la urgente necesidad de enviar pensamientos de ayuda a los demás, pero no importa cuán grande sea nuestro deseo de cumplir con esto, únicamente los pensamientos concentrados tienen la fuerza suficiente para llegar a su destino. Deben ser dirigidos en una sola dirección para hacer que cumplan su objeto, del mismo modo que los rayos del sol, concentrados por medio de una lente de aumento, se encienden y crean un fuego. El aspirante a la vida superior debe aprender a controlar y a dirigir sus pensamientos, y por medio de esfuerzo persistente llegará a la meta, que es la perfecta concentración del pensamiento, a voluntad, en cualquier tiempo.

Pero el método de la concentración es frío método intelectual, y nosotros del Mundo Occidental tenemos que complementarlo usando la meditación y la oración en conexión con él. "Bienaventurado es el hombre qué medita cosas buenas." - Eccles, En el Concepto Rosacruz de¡ Cosmos leemos que el aspirante a la vida superior realiza la unión de las naturalezas superior e inferior por medio de la meditación". El aspirante sincero elige temas elevados en sus meditaciones, que le revelan la naturaleza de los mundos superiores, mostrándole la realidad de lo Bueno lo Verdadero y lo Bello. Su meta es s¡empre seguir las inspiraciones de su propio superior.

La concentración intensa construye una ta de pensamiento viviente, una imagen clara y verdadera. En la meditación aprendemos mucho acerca de esta forma de pensamiento, el ejercicio nos capacita para entrar en su relación con el mundo. En la concentración ponemos toda nuestra atención en un solo tema o idea; en la medita- extraemos todo el conocimiento posible de este tema único. La mente pondera y busca a tientas, siempre llevando porciones agregadas de la Información, obteniéndose por lo tanto un nuevo significado y nueva comprensión. Este proceso, cuando se adhiere uno a él por algún tiempo, enriquecerá nuestro propio mundo de pensamiento en tal manera que podremos llegar a nuevos campos de conocimiento y obtener allí también nueva comprensión. Todas las verdades espirituales se hacen más claras cuando hemos entendido plenamente una, y las palabras de nuestra boca se hacen más sabias conforme pasa el tiempo.

Cuando meditamos sobre conceptos inspiradores tales como la Sabiduría y Comprensión, y ponderamos el significado y la realidad de estas palabras, nos ponemos en contacto con fuerzas que tienen su hogar en superiores y más puras esferas que la que constituye nuestro alrededor diario. Sabemos que no podemos descuidar nuestros deberes y a menudo debemos vivir en medio del fragor de un mundo activo por causa de la necesaria experiencia. Pero no importa cuales sean las circunstancias, podemos y debemos sacar el tiempo para meditaciones silenciosas diarias. La meditación en silencio es una gran ayuda para obtener el crecimiento anímico. Por medio de esta práctica podemos construir dentro de nosotros mismos un santuario." Podemos construir este TEMPLO VIVIENTE, no hecho de manos, y entrar en él cuando tengamos necesidad de restaurar la armonía que anhelamos.

Mucho se ha escrito acerca de la oración, porque es universal. Desde las más primitivas hasta las más avanzadas razas, todas se dirigen a un Gran Espíritu, a un Ser Supremo con temor y temblor, o con adoración y confianza. El origen divino de cada uno se hace sentir por si mismo, y la chispa divina que está en el hombre anhela reconocer la elevada fuente de todo ser. En el pasado el hombre oró al Dios de la Raza. Le pedía ayudarle a ganar las batallas, aumentar sus rebaños y darle una rica cosecha. Como cristianos oramos por la purificación de nuestra alma y por la elevación de la humanidad.

El hombre se aproxima a Dios en la confesión, la súplica y la adoración, pero menudo siente la necesidad de pedirle sustento material. Con frecuencia nos preguntamos qué cosa debe ser nuestra oración. La respuesta es que "debemos quitamos la idea de que cada vez que nos acercamos a nuestro Padre Celestial es para pedirle algo." El aspirante sincero nunca pedirá cosas materiales; puede pedir iluminación espiritual, pero cuando se ha alcanzado esa alta meta, la iluminación debe ir usada en asuntos que beneficien a los demás. Cuando nos aproximamos al Trono con alabanza y adoración nos ponemos en el estado receptivo que nos lleva más cerca de nuestro ideal y en el que podemos experimentar un descenso sobre nosotros de la gracia del espíritu, radiante y glorioso. Entonces habremos aprendido directamente que la oración es un poderoso método usado para perfeccionar nuestra capacidad de reconocer la Luz Divina.

jueves, 17 de junio de 2010

CLARIVIDENCIA

La palabra clarividencia significa "visión clara" o la habilidad para ver en los mundos invisibles. Es una facultad latente en todos y eventualmente será poseída por todo ser humano en el transcurso de su desenvolvimiento espiritual. Desarrollando esta vista espiritual uno puede investigar para uno mismo materias tales como el estado del espíritu humano antes del nacimiento, después de la muerte y la vida en los mundos invisibles.

Aunque esta facultad permanece latente en cada uno de nosotros, es requerido gran esfuerzo para desarrollarla positivamente. Muchos pagarían un alto precio por este poder si pudiera ser comprado, mas sin embargo muy pocos están dispuestos a vivir la vida que se requiere para despertarlo. Ese despertar surge únicamente a través de un esfuerzo paciente y persistente. No hay carretera ancha para adquirir este poder.


Hay dos tipos de clarividencia. La positiva, clarividencia voluntaria es aquella en la que el individuo está capacitado a voluntad para ver a investigar los mundos internos, siendo dueño de si mismo y de lo que hace. Este tipo de clarividencia es desarrollada a través de una vida pura y de servicio y el individuo debe ser entrenado cuidadosamente en su uso para su mayor efectividad y utilidad. La negativa, clarividencia involuntaria existe cuando la visión de los mundos internos le es presentada al individuo enteramente independiente a su voluntad; el solo ve lo que le es dado ver, sin haber control de la visión. Este tipo de clarividencia es peligrosa quedando el individuo abierto a la posesión de entidades desencarnadas, que si se les permite ir mas allá de lo debido, existe la posibilidad de que su vida en este mundo y la próxima no será literalmente la suya propia.


Existen en el cerebro dos pequeños órganos llamados el cuerpo pituitario y la glándula pineal. Es muy poco lo que la ciencia médica sabe sobre estas y le llaman a la glándula pineal "el tercer ojo atrofiado", pero ni esta ni tampoco el cuerpo pituitario se están atrofiando. Esto deja perplejos a los científicos porque la naturaleza no retiene nada inservible. Por todo el cuerpo encontramos órganos que se están atrofiando o en desarrollo.


El cuerpo pituitario y la glándula pineal pertenecen aún a otro tipo de órganos sin embargo, en el estado actual ni están en degeneración ni evolucionando, solo dormitando. En el lejano pasado, cuando el hombre estaba en conexión con los mundos internos, estos órganos eran su medio de percepción, y ellos estarán otra vez sirviendo a ese propósito al debido tiempo. Estaban conectados al sistema nervioso simpático o involuntario. En los tiempos iniciales (durante el período lunar y la parte final de la época lemúrica y al principio de la época atlante) el hombre veía en los mundos internos; los cuadros se presentaban del todo independientemente de su voluntad. Los centros sensoriales del cuerpo de deseos giraban alrededor contrarios al reloj, como lo hacen los centros de los "médium". Hasta estos días en casi todas las personas estos centros se encuentran inactivos pero un buen desarrollo los pondría a girar como el reloj. Esta es la dificultad principal en el desarrollo de la clarividencia positiva.


El desarrollo de la clarividencia negativa o mediumnidad es mas fácil porque es meramente el revivir de la función, como el espejo, que poseyó el hombre en el lejano pasado, en la que involuntariamente los mundos externos les eran reflejados. Esta facultad fue luego retenida por casta. En los médium del presente esta facultad es intermitente lo que explica por qué a veces ellos "ven" y otras veces fallan al hacerlo sin explicación aparente.


En el cuerpo de deseos de un clarividente voluntario propiamente entrenado, las corrientes de deseos giran como el reloj brillando con esplendor sorprendente, sobrepasando la luminosidad del cuerpo de deseos ordinario. Los centros de percepción del cuerpo de deseos alrededor del cual estas corrientes giran, brindan al clarividente voluntario el modo de percepción de las cosas en el mundo de deseos y el ve e investiga a su voluntad. Las personas cuyos centros giran contrario a la dirección de reloj son como un espejo, reflejando solo lo que pasa al frente de el. Estas personas son incapaces de obtener por sí mismos alguna información.


Esta es una de las diferencias fundamentales entre un médium y un clarividente propiamente entrenado. Es imposible para muchos distinguir entre ambas, mas sin embargo existe una regla infalible que puede ser seguida por cualquiera: ningún clarividente genuinamente entrenado ejercitará su facultad por dinero o su equivalente ni la usará para gratificar su curiosidad; la usará solamente para ayudar a la humanidad.

El gran peligro a la sociedad que podría resultar del uso indiscriminado por un individuo indigno del poder de la clarividencia voluntaria para investigar y "ver" a voluntad, puede entenderse fácilmente. El podría leer los pensamientos mas secretos. Por lo tanto el aspirante a la verdadera visión espiritual debe antes que nada dar prueba de su sinceridad. El iniciado está atado al más solemne voto de que no usará este poder para servir sus intereses personales en el más mínimo grado.


La clarividencia entrenada es la clase usada para la investigación de estas verdades ocultas y es la única de utilidad para ese propósito. Por lo tanto el aspirante debe sentir, no el deseo de gratificar su curiosidad, sino el sagrado y desinteresado deseo de servicio a la humanidad. Hasta que no exista ese deseo no habrá ningún progreso en el logro de la clarividencia positiva.


Para obtener contacto con los planos internos es necesario establecer la conexión de la glándula pineal y el cuerpo pituitario con el sistema nervioso cerebro-espinal y reactivar el cuerpo pituitario y la glándula pineal. Cuando eso se cumpla en el hombre, poseerá de nuevo la facultad de la percepción en los mundos superiores pero en mayor escala que lo que fue en el pasado porque estará en conexión con el sistema nervioso voluntario y bajo el control de su voluntad. A través de esta facultad de percepción todas las avenidas del conocimiento le serán abiertas teniendo en su servicio el modo de adquirir información comparado con que todos los otros métodos de investigación son juego de niños.


El despertar de estos órganos es llevado a cabo por entrenamiento esotérico como sigue: en la mayoría de la gente, la mayor parte de la fuerza sexual que legítimamente puede ser usada a través de los órganos generadores es gastada para la gratificación de sus sentidos. Cuando el aspirante a la vida superior comienza a refrenar esos excesos y a dedicar su atención a pensamientos y esfuerzos espirituales, la fuerza sexual no utilizada comienza a ascender subiendo en volumen cada vez mayor atravesando el corazón y la laringe o la espina dorsal y la laringe o ambos, y luego pasando directamente entre el cuerpo pituitario y la glándula pineal hacia el punto de la raíz de la nariz donde el espíritu tiene su asiento. Estas corrientes, no importa cuan grandes sean, deben ser cultivadas en gran extensión antes de que el verdadero entrenamiento esotérico pueda comenzar. Este no es solamente un paso necesario sino un prerequisito para un buen trabajo consciente en los mundos internos. Una vida moral dedicada a pensamientos espirituales debe ser vivida por el aspirante por cierto tiempo antes de ser posible comenzar el trabajo que le dará el principio del conocimiento del dominio suprafísico y le permita llegar a ser, en el sentido más cierto, un ayudante de la humanidad.


Cuando el candidato ha vivido ese tipo de vida por un tiempo suficiente como para establecer la corriente de fuerza espiritual y es encontrado merecedor y califica para recibir las instrucciones esotéricas, le es enseñado cierta clase de ejercicios para poner el cuerpo pituitario en vibración. Esa vibración hace que el cuerpo pituitario choque sobre la línea de fuerza mas cercana y la desvíe suavemente, la que a su vez choca sobre la línea próxima a ella y así el proceso continua hasta que la fuerza de la vibración ha sido consumida.


Cuando las líneas de fuerza han sido desviadas lo suficiente como para alcanzar la glándula pineal, el objeto se ha completado: en la distancia entre ambos órganos se ha hecho un puente. Este es el puente entre el mundo de los sentidos y el mundo del deseo. Entonces es cuando verdaderamente el hombre se convierte en clarividente, capaz de dirigir su mirada hacia donde desee. Los objetos sólidos se ven por dentro y por fuera. Solidez y espacio, mientras los obstáculos para la observación han cesado de existir.


Aun no es un clarividente entrenado pero si un clarividente voluntario. La suya es una facultad muy diferente a la que posee el médium. La persona en la cual se ha construido este puente, esta siempre en seguro contacto con los mundos internos y la conexión es hecha y rota por su propia voluntad. Por grados, el observador aprende a controlar la vibración del cuerpo pituitario de manera que le permite hacer contacto con cualquiera de las regiones de los mundos internos que el desee visitar. La facultad está completamente bajo el control de su voluntad. No es necesario para el entrar en trance o hacer cualquier cosa anormal para levantar su consciencia hasta el mundo del deseo El simplemente desea ver y ve.


Habiendo logrado esta facultad, sin embargo el neófito debe aprender como interpretar lo que ve en el inundo del deseo. Muchos creen que al llegar a ser un clarividente toda la verdad estará a su alcance y que al "ver" puede "conocer todo lo relacionado" con los mundos superiores. Esto un grave error. Sabemos que aquellos de nosotros que hemos sido capaces de ver cosas físicas alrededor nuestro en el mundo físico durante toda nuestra vida, estamos lejos de tener un conocimiento universal de ellas. Se requiere mucho estudio y aplicación para conocer siquiera una mínima parte de las cosas físicas que manejamos a diario.


En el mundo físico los objetos son densos, sólidos, y no cambian en un abrir y cerrar de ojos. En el mundo del deseo estos cambian de la manera mas errática. Esta es la fuente de una confusión sin fin para el clarividente involuntario y aún para el neófito que entre bajo la dirección de un maestro. Las enseñanzas que el neófito recibe, pronto lo llevarán a un punto donde el pueda percibir la vida que causa los cambios en la forma, y conociéndole por lo que son, a pesar de todos los posibles cambios.


Por eso los clarividentes deben ser entrenados antes de que sus observaciones sean de algún valor verdadero y mientras mas eficientes se conviertan, mas modestos serán para decir lo que vean; y mientras mas difieran de la versión de los otros, conocerán cuan mucho les falta por aprender, realizando lo poco que un simple investigador puede abarcar de todos los detalles incidentales a sus investigaciones.


Esto también cuenta para las versiones variadas sobre los mundos superiores que son para la gente superficial un argumento en contra de la existencia de esos mundos. Ellos argumentan que si esos mundos existen, los investigadores tienen necesariamente que hacer descripciones idénticas. Pero así como en el mundo físico, si veinte personas hacen descripciones de una ciudad, se originarían veinte versiones diferentes, teniendo cada una su propia peculiaridad de mirar las cosas, y pueden describir lo que ven únicamente desde su punto de vista. Sus relatos pueden diferir de uno a otro aunque todos pueden ser igualmente confiables desde el punto de vista de cada observador.


Además hay otra distinción importante que hacer. El poder que le permite a uno percibir los objetos de un mundo, no es idéntico al poder que se da para entrar y funcionar en el. El clarividente voluntario, aunque puede haber recibido algún entrenamiento, y puede distinguir lo real de lo falso, en el mundo del deseo, está prácticamente en la misma relación como el prisionero detrás de las rejas mirando el mundo exterior, que solo lo ve sin poder funcionar en el. Luego, a su debido tiempo, le serán dados al aspirante los ejercicios necesarios para proveerle un vehículo en el cual pueda funcionar en los mundos internos de una manera perfecta de consciencia propia.


La facultad de clarividencia indica una floja conexión entre el cuerpo vital y el cuerpo de deseos. Durante las épocas de la historia de nuestra tierra, en la que todos los hombres eran clarividentes involuntarios, esta floja conexion era la que los hacía así. Desde esa época el cuerpo vital se ha ido uniendo más firmemente con el cuerpo denso en la mayoría de la gente, pero en los más sensitivos está flojo. Esta flojedad es la que hace la diferencia entre el hombre psíquico y el hombre ordinario, que está inconsciente de todo menos del contacto de las vibraciones de sus cinco sentidos. Todos los seres humanos tienen que pasar por este período de estrecha conexión de los vehículos y experimentar las limitaciones consecuentes de la conciencia.


Hay dos clases de sensitivos; los que no han entrado totalmente en la materia (como las razas menos desarrolladas y aquellos que han practicado la endogamia) y los que están en la vanguardia de la evolución. Los últimos están emergiendo de la materialidad extrema y están divididos en dos clases: voluntarios e involuntarios.


Cuando la conexión entre el cuerpo denso y el cuerpo vital está un tanto floja, el individuo puede ser un sensitivo a las vibraciones espirituales y si es positivo podrá por su propia voluntad desarrollar sus facultades espirituales, vivir una vida espiritual y a su tiempo recibir las enseñanzas necesarias para convertirse en un clarividente entrenado, y dueño de su facultad en todo momento, libre de ejercerla cuando quiera y desee.


Si una persona tiene esta suave flojedad entre el cuerpo denso y el cuerpo vital y es de un temperamento negativo, está expuesto a ser presa de los espíritus desencarnados como el médium.


Cuando la conexión entre el cuerpo físico y el vital está muy floja, de manera que pueda ser removida, y el hombre es positivo, puede convertirse en un auxiliar invisible capaz de tomar los dos éteres superiores de su cuerpo denso a voluntad y usarlos como vehículos para la percepción de sentidos y memoria. Entonces funcionará conscientemente en el mundo espiritual trayendo una recolección de todas las cosas que hizo allí de manera que al dejar su cuerpo en las noches, comienza su trabajo en los mundos invisibles de una manera totalmente consciente como lo hacemos al despertar y llevar a cabo nuestras tareas mundanas.


Cuando una persona tiene esta floja conexión entre el cuerpo vital y el cuerpo denso y es una persona de temperamento negativo, las entidades errabundas que están buscando manifestarse aquí, pueden retirar su cuerpo vital a través del vaso y temporalmente usar el éter de que está compuesto para materializar formas espirituales y luego regresan el éter al médium cuando la sesión termina.


Como el cuerpo vital es el vehículo a través del cual se especializan las corrientes solares que nos dan vitalidad, el cuerpo del médium al momento de materialización, algunas veces se encoge a la mitad de su tamaño normal porque ha sido privado del principio vitalizante. Su carne se hace blanda y la chispa de la vida arde muy débil. Al terminar la sesión el médium es despertado a su consciencia normal y experimenta una terrible sensación de cansancio.


El gran peligro a la mediumnidad ha sido tratado en detalle en otros escritos rosacruces. Basta decir que es extremadamente dañino para cualquier individuo permitir convertirse tan negativo que sus vehículos y facultades puedan ser tomadas por entidades desencarnadas que es lo que ocurre cuando un médium está "trabajando". La entidad puede ejercer su control sobre el individuo hasta el punto donde el individuo no tenga otra alternativa que vivir solo la vida que disponga tal entidad. Este control puede continuar durante la vida del individuo hasta después de la muerte, cuando su cuerpo de deseos puede ser expropiado por la entidad, es extremadamente difícil zafarse de estas entidades una vez que esto ha ocurrido.


En adición a estos varios tipos de clarividencia, todos los niños son clarividentes por lo menos durante su primer año de vida. El tiempo que dure su facultad depende de su espiritualidad y también del ambiente, porque muchos niños comunican todo lo que ven a los mayores y su facultad de clarividencia es afectada por su actitud. Frecuentemente los niños son ridiculizados por decir cosas que los mayores creen son el resultado de su "imaginación" y pronto aprenden a callarse las escenas que engendran tal ridículo o al menos las reservan para sí.


Así vemos que ambas clarividencias existen (positiva y negativa) y que solo a través de la positiva el individuo puede correctamente ver e investigar en los mundos internos y alcanzar el sendero de la evolución. La negativa no puede ser contada como una herramienta confiable de investigación, a menudo causa situaciones altamente desagradables con control personal de origen exterior causando por lo menos una regresión en la evolución entre la gente del mundo occidental en el individuo en cuestión.