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martes, 23 de noviembre de 2010

Servicio de Curación

"MIS QUERIDOS HERMANAS Y HERMANOS, QUE LAS ROSAS FLOREZCAN SOBRE VUESTRA CRUZ."

(Los miembros responden: "Y sobre la vuestra también.")

Es nuestra costumbre reunirnos aquí una vez a la semana, con el propósito de poner en práctica el segundo mandamiento del Cristo: Curar al enfermo. Un carbón no hará un fuego, pero donde un cierto número de carbones se amontonan, el calor que está latente en cada uno de ellos puede encenderse en llama emitiendo luz y calor.

Estamos ahora juntando nuestros carbones en un esfuerzo por generar pensamientos de ayuda y curación y por enfocarlos en una sola dirección, para que puedan ser accesibles para ayudar a los Hermanos Mayores de la Orden Rosacruz en su Benéfica, labor en favor de la humanidad.

Si deseamos ser verdaderos ayudantes en la obra que los Hermanos Mayores han iniciado, debemos hacer de nuestros cuerpos instrumentos adecuados; debemos purificarlos por medio de la vida pura, porque un vaso sucio no puede contener agua pura y saludable, ni un lente manchado puede dar una imagen precisa. Tampoco puede ser enviada fuerza de curación pura y fuerte desde aquí, a menos que conservemos nuestras mentes y cuerpos limpios y puros.

Es un privilegio estar aquí, en medio de todos estos pensamientos de amor y de oración y ofrecemos nosotros mismos como canales para recibir y liberar la fuerza de curación que viene directamente del Padre. Pero antes de que este poder pueda ser trasmitido debe haber sido generado y para hacer esto eficazmente, debemos comprender con exactitud lo que es este método. No es suficiente que sepamos de un modo vago de la enfermedad y sufrimientos que hay en el mundo, ni que tengamos una idea oscurecida y nebulosa de ayudar a aliviar este sufrimiento, sea corporal o mental. Debemos hacer algo definido para alcanzar nuestro objeto. La enfermedad podemos decir que es realmente un fuego, el fuego invisible que es el Padre, que se esfuerza por disolver la cristalización que hemos acumulado en nuestros cuerpos. Reconocemos que la fiebre es un fuego, pero los tumores, cánceres, y todas las otras enfermedades son realmente también el efecto de este fuego invisible, que se esfuerza por purificar el sistema y librarlo de las condiciones que hemos producido, al quebrantar las leyes de la naturaleza. Esta misma energía que se está esforzando lentamente por limpiar el cuerpo, puede ser aumentada grandemente por medio de la concentración adecuada, lo que la oración realmente es; con tal de que tengamos las condiciones necesarias.

Para ilustrar lo que estas condiciones son, tomaremos la tromba marina como ejemplo. Podéis no haber visto este fenómeno de la naturaleza, pero es maravilloso e imponente. Generalmente en el momento en que ocurre, el cielo parece colgar muy bajo sobre el agua, notándose una gran tensión en el aire, una depresión o concentración. Gradualmente parece como si un punto del cielo descendiese hacia el agua y las olas en ese lugar parecen saltar, hasta que tanto el cielo como el agua se unen en vertiginosa vorágine.

Algo similar sucede cuando una persona o un número de personas se unen en fervorosa oración. Cuando una persona suplica intensa y sinceramente a un poder superior, su aura parece formar como un embudo, que se parece a la parte inferior de la tromba. Esta forma áurica salta al espacio a una gran distancia hacia arriba y estando en sintonía con la vibración Crística del mundo interplanetario del Espíritu de Vida, hace descender de allí un poder divino, que entra en el hombre o compañía de hombres, y anima la forma de pensamiento que ellos han creado. De este modo se cumplirá el objeto por el cual se han unido. Pero téngase presente que el método de orar o de concentrarse, no es un frío proceso intelectual. Debe haber una cierta cantidad de sentimiento adecuado para lograr el objeto deseado y a menos que esta intensidad de sentimiento esté presente, el objeto no se realizará.

Este es el secreto de todas las oraciones milagrosas que han sido registradas: la persona que oraba por alguna cosa estaba siempre poseída de intenso fervor; su ser entero estaba absorbido en el deseo por esta u otra cosa por la cual oraba y de este modo se elevaba a sí misma a los mismos reinos de lo divino y hacía descender la respuesta del Padre.

Concentrémonos ahora en el Emblema Rosacruz que está sobre la pared. La rosa pura y blanca simboliza el corazón del Auxiliar Invisible; las rosas rojas significan su sangre purificada; la cruz blanca nos recuerda su cuerpo y la estrella dorada representa el dorado vestido de bodas, que se teje mediante una vida pura.

Liberemos, por medio de nuestras oraciones al Padre, que es el Gran Médico, la fuerza de curación, para que podamos llegar a los que nos han pedido ayuda y también a aquellos que no pudieron solicitar nuestro auxilio. Pongamos toda la intensidad de sentimiento posible en esta oración, para que podamos formar en verdad un embudo que haga descender la divina energía procedente del Padre. Pero existe un gran peligro del mal usar este maravilloso poder; por lo tanto debemos siempre dirigir nuestras súplicas por los demás con las palabras del Cristo: "No se haga mi voluntad, sino la Tuya".

Concentrémonos ahora durante unos minutos en Curación.

4. Después de la concentración todos se levantan y cantan la última estrofa del himno de clausura.

5. Conclúyase el Servicio leyendo la siguiente Admonición de Partida:

"Ahora dejaremos la fuerza de curación liberada en manos de Cristo, los Hermanos Mayores y los Auxiliares Invisibles, para ser usada donde más necesite". Así sea.

lunes, 11 de octubre de 2010

EL SERVICIO DE FUNERAL

ORDEN DEL SERVICIO DE FUNERAL SEGUIDO EN LA FRATERNIDAD ROSACRUZ
POR SUS MIEMBROS, CENTROS Y GRUPOS DE ESTUDIO


Organo o piano a voluntad


LECTOR: Amigos y amigas, iniciaremos nuestro Servicio Funeral en memoria de nuestro(a) amigo(a).........
cantando la tercera estrofa del himno "Más cerca mi Dios de Tí".


Déjame que vea el camino
Que me conduzca hacia el Cielo:
Todo lo que Tu me entregas,
Dádivas son de consuelo;
Ya los Angeles me Ilaman,
Para que me acerque a Tí.
Más cerca, mi Dios, de Tí.

Se descubre el Emblema Rosacruz mientras se canta esta estrofa.


LECTOR: Da el Saludo Rosacruz:

"Mis queridos hermanos y hermanas, que las Rosas florezcan sobre vuestra Cruz".


RESPUESTA DE LOS ASISTENTES: "Y sobre la vuestra también".



LECTOR: Consagremos unos momentos para meditar sobre pensamientos de Amor, Paz y Tranquilidad.


Se termina la meditación con música mientras se cubre el Emblema Rosacruz.


LECTOR: A continuación escuchemos algunos párrafos de la Santa Biblia según el Evangelio de San Juan:


"Yo soy la resurrección y la vida" dijo Cristo Jesús, "El que cree en mí, aunque esté muerto vivirá, y todo el que viva y crea en mí, no morirá nunca". "En la Casa de mi Padre hay muchas morada. Voy pues a preparar un lugar para vosotros. Y volveré de nuevo y vosotros me recibiréis, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Yo Soy el camino, la verdad y la vida".


En estos y otros pasajes de los Evangelios, Cristo Jesús nos aseguró la inmortalidad del Espíritu, la vida eterna. También nos aseguró que algún día haríamos las cosas maravillosas que El hizo y aún mayores. En nuestro largo camino hacia ese elevado estado de conciencia, venimos una y otra vez a la Tierra en cuerpos cada vez mejores, con el fin de que podamos aprender las lecciones necesarias para el desarrollo de todas las potencialidades conferidas al Espíritu individual que fué hecho a la imagen y semejanza de Dios.


En un momento determinado, después de una vida corta o larga, viene la terminación de la fase material de nuestra existencia que comenzó con nuestro nacimiento físico.


De acuerdo con las palabras de William Wordsworth, el nacimiento es un olvido del pasado:


"El nacimiento no es más que un sueÑo y un olvido:
El alma que se eleva con nosotros, nuestra estrella vital,
Ha tenido en otras partes su poniente,
Y vino de muy lejos:
No llena de olvido,
Ni en completa desnudez,
Sino de las nubes de gloria de donde venimos,
De Dios que es nuestro hogar:
El cielo está sobre nosotros en la infancia!
Las sombras de la cárcel empiezan a ceÑirse
Sobre el niÑo en crecimiento,
Pero él aún ve la luz de donde fluye,
Y la siente en su alegría;
El joven que viene del Oriente
Debe seguir adelante, es el sacerdote de la Naturaleza,
Y esa visión espléndida lo espera en su camino:
Por fin el hombre percibe su crepúsculo
Y lo ve sumergirse en la luz del pleno día".

Las EnseÑanzas Rosacruces están en pleno acuerdo con estos sentimientos y nos dicen que la muerte del cuerpo físico no es el fin, sino apenas un cambio de residencia del Espíritu inmortal. También nos dicen como, bajo la Ley de Causa y Efecto, recogeremos en algún tiempo futuro los frutos, buenos o malos, de nuestras acciones en cada vida. La Biblia afirma claramente que "lo que el hombre siembre, eso cosechará". Es tan imposible cancelar nuestras deudas, buenas o malas, con solo abandonar el cuerpo físico, y lo es también el tratar de escapar de nuestras deudas al cambiar de ciudad. Toda deuda en la que se incurra, permanece, y algún día y en alguna parte tendrá que ser liquidada. De igual modo, los atributos espirituales nobles y la fortaleza del carácter permanecen con aquellos cuyas vidas están dedicadas al servicio de los demás, y estos talentos pueden emplearse inmediatamente para servir en la ViÑa del Cristo.


Es una costumbre la de regocijarse cuando nace un Ego y se encierra en una vestidura de barro y también lo es el llorar cuando la forma es abandonada en el momento de la muerte. Mas, ¿no es esta conducta exactamente lo contrario de lo que debería ser? El Espíritu queda aprisionado en su vestimenta física en el momento de nacer en el mundo físico, para quedar sujeto durante pocos o muchos aÑos a los dolores y las enfermedades de las cuales la carne es heredera. Esta vida física es necesaria para que el Espíritu pueda aprender sus lecciones en la Escuela de la Vida.


Las EnseÑanzas Rosacruces también nos animan a desarrollar un corazón humilde y compasivo. Del mismo modo en el que Cristo Jesús lloró ante la muerte de Lázaro antes de resucitarlo de entre los muertos, así también debemos reconocer la pena que sentimos cuando somos separados de un amigo. Esta separación que vivimos por primera vez cuando caímos en el Jardín del Edén, ha hecho necesario que todos experimentemos repetidamente el nacimiento, la muerte y la separación hasta que nos unamos de nuevo con nuestra fuente espiritual.


Por lo tanto, debemos regocijarnos cuando el Espíritu se libera del dolor y el sufrimiento de la existencia física y pasa a una esfera más elevada para el perfeccionamiento y expansión de sus atributos inherentes. Igualmente, debemos reconocer la separación que todos debemos experimentar hasta que finalmente comprendamos nuestra naturaleza espiritual. Hagamos de esta ocasión una oportunidad para unir nuestros pensamientos y oraciones amorosas en gozosa ayuda para nuestro(a) amigo(a) y su adaptación en su nuevo ambiente.


El(la) amigo(a) que conocimos com.....


ha transferido sus actividades a otro plano de existencia y aunque extraÑaremos su presencia entre nosotros, sentimos consuelo al saber que él(ella) está siendo ayudado(a) por aquellos Seres radiantes y amorosos que residen en los planos más elevados y cuyo gozo es el de servir de esta manera.




LECTOR: Habla brevemente de las cualidades y actividades pasadas de la persona que pasó al otro lado del velo.


Así como un niño va a la escuela día tras día con el propósito de obtener conocimientos y descansa durante las noches mientras su cuerpo crece y se hace hombre o mujer, así también el Espíritu asiste a la Escuela de la Vida durante una sucesión de días-vida y habita una serie de formas terrestres de mejorada calidad en las cuales obtiene experiencia.


Oliver Wendell Holmes expresó en su bien conocido poema:


"Construye mansiones más duraderas Alma mía.
Según las veloces estaciones ruedan!
Abandona tus criptas ya surcadas!
Haz que cada Templo nuevo sea más noble que el pasado:

Abarca un espacio celeste más ancho,
Hasta que por fin te libertes,
Arrojando tu concha inservible
Por el océano de la vida".

LECTOR: Lee de la Biblia, Eclesiastés, Capítulo 12: 1-7:


"Acuérdate de tu Creador en los días de tu
Juventud, antes que vengan los días malos,
Y lleguen los aÑos de los cuales digas: No
Tengo en ellos contentamiento;
Antes que se oscurezca el sol, y la luz y
La Luna y las estrellas, y vuelvan las
Nubes tras la lluvia;
Cuando temblarán los guardas de la casa,
y se encorvarán los hombres fuertes, y
Cesarán las muelas porque han disminuido,
Y se oscurecerán los que miran por las
Ventanas;
Y las puertas de afuera se cerrarán, por
Lo bajo del ruido de la muela; cuando se
Levantará a la voz del ave, y todas las
Hijas del canto serán abatidas;
Cuando también temerán de lo que es alto,
Y habrá terrores en el camino; y florecerá
El almendro, y la langosta será una carga,
Y se perderá el apetito; porque el hombre
Va a su morada eterna, y los endechadores
Andarán alrededor por las calles;
Antes que la cadena de plata se quiebre,
Y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro
Se quiebre junto a la fuente, y la rueda
Sea rota sobre el pozo;
Y el polvo vuelva a la Tierra, como era,
Y el espíritu vuelva a Dios que lo dio".

Sabemos que nuestro(a) amigo(a) regresará algún día en un cuerpo más noble que el que tenía. Sabemos también que bajo la inmutable Ley de Causa y Efecto, deberá retornar de manera que a través de repetidas existencias pueda desarrollar toda su capacidad para amar.


La muerte ha perdido su aguijón en lo que a nosotros se refiere, no porque seamos indiferentes a nuestros amigos, sino porque estamos convencidos que la muerte no existe.


"LA MUERTE NO EXISTE"

La muerte no existe. Las estrellas desaparecen en el horizonte
Para surgir sobre otros cielos
Y en la enjoyada corona del firmamento
Brillan eternamente.

La muerte no existe. Las hojas del bosque
Se convierten en la vida del aire invisible;
Las rocas se desintegran para alimentar
El musgo hambriento que crece sobre ellas.

La muerte no existe. El polvo que pisamos,
Al llegar el verano se transforma
En granos dorados o dulces frutos,
O en flores polícromas.

La muerte no existe. Las hojas caen
Y las flores se marchitan y desaparecen
Pero solo esperan en las horas invernales
El tibio y dulce aliento de Mayo.

La muerte no existe, aunque lloremos
Cuando las formas familiares
Que hemos aprendido a amar son separadas
De nuestros brazos.

Aunque con el corazón entristecido,
Con vestido de luto y paso silencioso,
Llevemos sus restos insensibles para descansar,
Y digamos que han muerto.

No, no están muertos. No han hecho más que pasar
Más allá de las brumas que aquí nos ciegan.
Se han ido a la vida nueva
Y más amplia de aquella esfera más serena.


No han hecho más que dejar su vestido de arcilla
Para ponerse una túnica resplandeciente;
No se han ido lejos, no se han ido ni están perdidos.

Aunque invisibles para el ojo mortal,
Están todavía aquí y nos siguen amando;
Y no olvidan nunca a los seres queridos
Que dejaron atrás.

Algunas veces nuestra frente afiebrada
Siente su caricia, su aliento balsámico:
Nuestro espíritu los ve y nuestros
Corazones se reconfortan y serenan.

Sí, siempre cerca de nosotros, aunque invisibles,
Están nuestros espíritus queridos e inmortales,
Porque en todo el infinito Universo de Dios
Todo es vida, la muerte no existe.

(John McCreery)


No tenemos motivo para entristecernos sólo porque el cordón de plata se ha roto y el cuerpo está listo para retornar a sus elementos originales. Nosotros sabemos que el Espíritu de nuestro(a) amigo(a) está más vivo que cuando se hallaba encarnado; está aquí con nosotros aunque no lo podamos ver. El poeta Arnold lo expresó con estas palabras inspiradoras:


"El espíritu nunca ha nacido,
Ni cesará de ser jamás!
En tiempo alguno ha dejado de ser;
Principio y fin no son más que ensueÑos.
El espíritu ha permanecido siempre libre
De todo nacimiento o muerte;
Esta en nada le afecta.

Así como descartamos un vestido viejo
Y tomamos otro nuevo diciendo:
Hoy usaré éste,
Así también deja el espíritu
Su ropaje de carne
Y va en busca de otro nuevo".

Unámonos ahora en oración silenciosa pidiendo a Dios por nuestro(a) hermano(a) para que así obtenga la bendición en su transición hacia los mundos superiores. Amén.

Y ahora concluyamos este Servicio poniéndonos de pie y cantando la última estrofa del Himno Rosacruz de Clausura:

Que Dios esté siempre contigo
Y la Cruz de Rosas Rojas,
Nuestras vidas haga hermosas,
Que Dios esté siempre contigo.



CORO


Hasta encontrar, encontrar
Hasta encontrar las Rosas y la Cruz,
Hasta encontrar, encontrar
Que Dios esté contigo hasta encontranos nuevamente.

Y ahora, queridos hermanos y hermanas, vayamos con nuestros corazones plenos de amor, gozo y bendición por nuestro(a) amigo(a) que ha sido liberado(a) de las barreras del cuerpo físico y del mundo material, sabiendo que de este modo ayudamos a los Hermanos Mayores en su labor benéfica en favor de la humanidad.


Música para conluir.